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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2019

La crisis libia
darksfetish.com
Est fracasando la contrarrevolucin rabe-occidental? javgrown.com javvids.com

Franois Burgat
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La coalicin de Estados con una serie de intereses creados que proclama luchar en una guerra contra el terrorismo no ha conseguido ms que agravar el conflicto libio.



 

Humareda tras un ataque areo sobre el sur de Trpoli, Libia, el pasado 18 de junio (AFP)

Puede que estemos presenciando el final de las operaciones iniciadas hace varios meses por los Emiratos rabes Unidos, Arabia Saud, Egipto y Francia a fin de presionar militarmente a Libia a aceptar un rgimen autoritario antiislamista en la lnea del presidente egipcio Abdel Fatah el-Sisi.

Este ltimo captulo, por el que el Ejrcito Nacional Libio del general Khalifa Haftar lanz un ataque contra Trpoli, sede del gobierno de Fayez al-Sarraj, quien cuenta con el apoyo de la ONU, ha puesto de relieve la tendencia por la que los actores internacionales han reafirmado su hegemona sobre sus homlogos locales, al igual que sucedi en Siria y el Yemen.

Naturalmente, Sisi se ha convertido en un aliado de Arabia Saud y los EAU como lder del primer rgimen represivo que ambos ayudaron a crear saboteando el experimento democrtico egipcio de 2011. Egipto, que comparte una de sus fronteras con Libia, se ha convertido en el modelo a seguir para la empresa emirat-saud.

Relaciones estratgicas

Mientras tanto, el discurso de Francia explota la retrica de la guerra contra el terror para justificar su participacin insinuando, por ejemplo, que el gobierno de Trpoli est prximo a los grupos terroristas. Al igual que en el caso del Yemen, Pars parece estar mucho ms motivado por sus estrechas relaciones comerciales y estratgicas con Riad y Abu Dabi.

Si bien Francia afirma defender el multilateralismo en la era de Trump, ha mostrado su desaprobacin hacia el gobierno de Trpoli al proteger a Haftar contra cualquier accin del Consejo de Seguridad de la ONU. Haftar pudo por tanto mostrar un desprecio total por la ONU al decidir atacar Trpoli precisamente cuando su Secretario General, Antonio Guterres, llegaba a Libia.

A nivel internacional, el Cuarteto para Libia cuenta con el apoyo diplomtico del presidente ruso Vladimir Putin, quien pisotea en Libia el respeto por el derecho internacional que invoca para justificar la decisiva intervencin de su pas en Siria.

Su segundo aliado poderoso es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La Casa Blanca apoya naturalmente a Haftar, dado que en 1987, despus de la derrota de las tropas libias que comandaba en el norte de Chad, ofreci sus servicios a la CIA, que le estuvo apoyando durante aos mientras esperaba una oportunidad para derrocar a Muamar Gadafi.

Trump est replicando en Libia la alianza que inici en el Yemen con su mayor cliente regional, Arabia Saud, y en esta ocasin con un do emirati-saud que est tan convencido como su aliado israel de la necesidad de disuadir a Irn de sus ambiciones territoriales en Oriente Medio.

La narrativa de la estabilidad

Los socios del gobierno de Trpoli y los que compartieron las esperanzas de la Primavera rabe pueden contar con Qatar y Turqua, pero ambos estn preocupados por sus propias situaciones nacionales y regionales, incluido el embargo contra el papel de Qatar y Turqua en el atolladero sirio. Trpoli est tambin disfrutando de la benevolencia de su antigua potencia colonial, Italia, que se ha convertido en la competidora de Francia.

En una columna reciente, Anwar Gargash, el ministro de Asuntos Exteriores e idelogo de los EAU, dijo que las milicias extremistas haban hecho retroceder los esfuerzos por la paz que afirma haber desplegado junto a Ghassan Salame, el enviado de la ONU a Libia. Ese artculo de relaciones pblicas pona de relieve todo lo que se est tramando en Libia desde principios de abril, revelando la jerarqua en las expectativas y esperanzas de aquellos que, desde Pars y Washington hasta El Cairo, han unido sus fuerzas.

Combatientes leales al gobierno libio respaldado por la ONU abren fuego cerca de Trpoli (13 junio 2019, AFP)

Los EAU actuarn siempre con buena voluntad junto a socios como Francia, que comparten nuestra visin, para proteger lo mejor que podamos los intereses de la regin y de su gente, seal Gargash.

Detrs de esta operacin cosmtica de comunicacin, es importante ser conscientes de la verdadera naturaleza y los objetivos de esa poltica. Los objetivos de los Emiratos y sus aliados rabes giran en torno a la bsqueda de estabilidad, una estabilidad que se reduce a sus propios intereses creados -contener y desviar cualquier intento de democratizar sus respectivos reinos- y a los intereses de sus clientes y socios europeos.

La estrategia de Francia ha quedado despojada de sus frgiles justificaciones. Su despliegue de multilateralismo ya no es creble, debido a numerosas revelaciones recientes.

Hipocresa francesa

En julio de 2016, despus de que tres agentes de inteligencia franceses murieran en un accidente de helicptero en suelo libio, Pars explic que Francia estaba apoyando la lucha contra el terrorismo. Esto resultaba apenas convincente para cualquiera que considerara que la definicin de terrorismo, similar a la situacin en el Egipto de Sisi, tenda a centrarse nicamente en los adversarios polticos.

En abril pasado, un incidente en la frontera tunecina revel la presencia de ms de una docena de titulares de pasaportes diplomticos franceses que transportaban equipos militares, lo que sugiere que las fuerzas especiales francesas estaban sobre el terreno para guiar la ofensiva de Haftar en Trpoli.

La doblez de Francia quedaba nuevamente exhibida cuando, al regresar de Pars en mayo, Sarraj tom represalias contra lo que consideraba complicidad del presidente francs Emmanuel Macron en la campaa de Haftar en Trpoli al suspender las actividades de varias de las principales empresas francesas que operan en Libia.

Las opciones a corto plazo, clientelares y autoritarias que subyacen en la agenda de Pars han quedado expuestas; a cambio de la promesa de enormes contratos libios y emirates, Francia ha estado apoyando la violenta imposicin de Haftar sobre las cenizas de las esperanzas revolucionarias de los libios. Pero como nada impide que Macron espere jugosos contratos similares en el caso de una victoria de Sarraj, fue la variable ideolgica antiislamista la que le llev a respaldar a una de las partes contra la otra.

Contrarrevolucin en desarrollo

La batalla de Trpoli es hoy una de las facetas de una dinmica central en el Magreb y Oriente Medio. En oposicin a la Primavera rabe de 2011, con el apoyo ms o menos explcito de las potencias occidentales, una contrarrevolucin se despliega en estos momentos por toda la regin.

Justificndose en la coartada eternamente til de la guerra contra el terror -o, ms ampliamente, de la lucha contra el islamismo-, los actores rabes de la contrarrevolucin han apuntado estratgicamente a un movimiento poltico en particular, la Hermandad Musulmana, a la que consideran, con razn, como la nica fuerza capaz de amenazar los cimientos de sus respectivos regmenes.

De manera encubierta desde 2011, y ms abiertamente desde junio de 2017, sus objetivos incluyen ahora a Qatar porque apoy la Primavera rabe, que a su vez amenazaba a las monarquas petroleras. Los Emiratos y sus aliados occidentales han trasmitido un rechazo aterrador respecto al concepto mismo de democratizacin del mundo rabe, excluyendo de una solucin poltica a quienes, en Tnez y en Egipto, ganaron las primeras elecciones posteriores a la Primavera rabe.

Sin embargo, esta es la opcin que Trump tiene asumida. Tambin es la que est exigiendo la gran mayora de la clase poltica occidental, presa de la islamofobia.

Durante los ltimos aos, se ha ido desplegando una amplia gama de mtodos contrarrevolucionarios, que incluyen los medios de comunicacin y las presiones polticas. En Francia, el Centro de Estudios de Oriente Medio, bajo el liderazgo del aliado de Sisi y exparlamentario egipcio Abderrahim Ali, despliega una retrica antimusulmana y anti-Qatar que incluye una actitud indulgente hacia la lder francesa de la extrema derecha, Marine Le Pen.

Intromisin militar directa

Este intenso cabildeo meditico y diplomtico se complementa no solo con un suministro constante de armamento a Libia, en violacin del embargo de la ONU impuesto desde 2011, sino tambin por una intromisin militar directa.

En el Yemen, dicha intromisin ha sido abierta y masiva desde marzo de 2015, con dramticas consecuencias humanitarias. All, los objetivos polticos difieren de los de Libia o Egipto, identificndose al principal enemigo a partir de una base confesional (chi) como uno de los factores en el equilibrio regional de poderes con Irn.

Combatientes hutes en Sanaa, Yemen, en enero de 2017 (AFP)

Sin embargo, la lucha contra la Hermandad Musulmana ocupa tambin un lugar destacado en la agenda belicosa de los Emiratos en ese pas. Despus de los hutes, su segundo objetivo es la Hermandad Musulmana, cuyos miembros estn presentes en las filas del partido al-Islah. Los Emiratos rabes Unidos no dudaron en confiar a los mercenarios estadounidenses la misin de eliminar fsicamente a varios lderes sureos de ese partido, a pesar de que estn luchando con ellos contra los hutes.

Tambin en Libia, la injerencia militar directa de los EAU incluye el reclutamiento y financiacin de las milicias que constituyen el grueso de las fuerzas del ejrcito de Haftar. En 2014, durante la primera batalla por el control de Trpoli, los EAU lanzaron ataques areos desde Egipto. Hay asimismo evidencias de que han desplegado drones, uno de los cuales fue al parecer derribado el mes pasado sobre Trpoli.

Ciclo de escalada

Los debates en curso sobre la importancia y el papel exacto de las fuerzas estrecha o lejanamente asociadas con el movimiento islamista siguen siendo tiles, dada la gran diversidad de sus roles y funciones en Libia y en otros lugares. Sin embargo, fuera de los crculos ministeriales parisinos, pocos analistas otorgan algn crdito a la retrica antiislamista del clan Haftar/EAU, y menos an a su discurso antiextremista.

Esta coartada se desmorona si uno se toma tiempo para darse cuenta de que la mayor parte del potencial militar de Haftar est compuesto por milicias madkhalist cuyo radicalismo doctrinal rivaliza con el del Estado Islmico. Estos milicianos provienen del molde salafista saud y se les permite escalar el terreno social y religioso de la manera ms retrgrada a cambio de someterse ciegamente a los poderes polticos y denunciar a sus rivales polticos islmicos.

A pesar de lo que afirman los partidarios de Haftar, los enfrentamientos en Libia no son ideolgicos. Lo que est en marcha es una guerra contrarrevolucionaria, uno de cuyos propsitos es tomar el control de los recursos naturales del pas. Hoy el petrleo (millones de dlares del contrabando de petrleo estn financiando a las milicias), maana las minas.

Las ambiciones democrticas necesarias para estabilizar la regin estn tan ausentes del programa de Gargash como de las preocupaciones, prcticas y anlisis de los aliados de los EAU. Ya sea en Dubai, Riad o Pars, ninguno de los que combaten en la guerra contra el terror o el islamismo se est tomando el tiempo para comprender o aceptar que el objetivo democrtico que desprecian es una necesidad absoluta para la estabilidad que exigen.

Incapaces y poco dispuestos a negociar con los ganadores electorales de las elecciones de la Primavera rabe, se han arrinconado ellos mismos, arrastrando a la regin en un ciclo grave de escalada.


Franois Burgat es director emrito de investigacin en el CNRS de Francia (IREMAN Aix-en-Provence). Entre otras instituciones, dirigi el Instituto francs de Oriente Medio entre 2008 y 2013 y el Centro francs de Arqueologa y Ciencias Sociales en Sanaa de 1997 a 2003. Experto en movimientos islamistas, su ltimo libro se titula Comprendre lislam politique: Une trajectoire de recherche sur laltrit islamiste , 1973-2016 (ediciones La Dcouverte).

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/libya-crisis-arab-and-western-counterrevolution-failing

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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