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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2019

La educacin pblica andaluza en estado crtico

Pura Snchez
Portal de Andaluca


La educacin pblica andaluza est seriamente enferma. Gravemente aquejada de una enfermedad que,de forma global, podramos llamar neoliberalismo. Por la aplicacin de esta doctrina poltica y econmica, la educacin pblica se ha infrafinanciado habitualmente; se ha ninguneado a su profesorado, reducindolo a mero recurso humano; se ha aumentado la jerarquizacin de los centros educativos, imponiendo los criterios de rentabilidad y productividad en su gestin; se han considerado a las familias y al alumnado clientela, en lugar de demandantes del derecho a la educacin; se han convertido las instituciones educativas, desde la educacin infantil hasta la universidad, en instrumentos para la conformacin de una sociedad, la andaluza, cada vez ms subalternizada y dependiente, por lo que se ha venido preparando a conciencia al alumnado para ser mano de obra barata y precaria, segn las necesidades del proceso globalizador en el que se nos ha adjudicado al pueblo andaluz el papel de ser los camareros de Europa y los gendarmes de su frontera sur.

El diseo neoliberal antes citado, ejecutado con xito por la LOE y la LEA, HA experimentaDO un avance con la llamada Ley Wert, la LOMCE, que no ha tenido necesidad sino de reformar algunos aspectos de las citadas leyes pesostas. Este avance coincide, no por casualidad, con un recorte drstico de la financiacin, con un despido masivo del profesorado interino y un aumento insoportable tanto de las ratios como de la jerarquizacin interna de los centros, en detrimento de la ya escasa participacin y organizacin democrtica de los mismos.

Ya configurada la educacin como un eficaz instrumento al servicio de la segregacin social y la profundizacin de las desigualdades, a la educacin pblica se asigna el papel de instruir y adiestrar a los hijos de las depauperadas clases medias y de la fragmentada clase obrera, todas ellas convertidas cada vez ms en precariado, mientras la educacin privada y privada concertada se reserva el de formar a las lites. As, la educacin privada concertada quedar intocada por los recortes presupuestarios, gracias a la cobertura legal de ser considerada educacin sostenida con fondos pblicos y justificado su mantenimiento por la defensa de un inexistente derecho de las familias a elegir el tipo de educacin para sus hijos, derecho que debe ser generosamente financiado por la administracin pblica y que supone un instrumento ms de desvo de renta de las clases ms necesitadas de recursos a las menos necesitadas. Una maniobra extractivista ms de la economa neoliberal.

Al anlisis del contexto global, es necesario aadir un anlisis de la situacin concreta que va a sufrir la comunidad educativa este septiembre en Andaluca, conjugando tanto elementos cuantitativos como cualitativos. Ha llegado la era Imbroda y el actual Consejero de Educacin de Andaluca se perfila como un buen aprendiz y claro continuador de las polticas educativas del PSOE. Como buen discpulo, no solo pretende emular a sus maestros, sino, llegado el caso, superarlos, tanto en la reduccin de unidades como en la eliminacin, en la prctica, de la autonoma de los centros.

Los datos sobre la prdida de unidades en la educacin pblica no ofrecen dudas sobre las verdaderas intenciones, tanto de la administracin pesosta como de la actual administracin PP-Cs. Si en el curso pasado el gobierno pesosta recort 487 unidades (165 de Infantil y 322 de Primaria), el actual gobierno PP-Cs recortar 413 unidades este curso. Lo que viene a incidir en las 1000 aulas pblicas recortadas en Andaluca desde 2011, con gobiernos pesostas, cuyos desmemoriados responsables claman ahora en trminos apocalpticos contra los recortes ejecutados por sus socios de gobierno hasta ayer mismo. Como se evidencia, ambas administraciones reman en la misma direccin. Hasta esgrimen el mismo argumento demogrfico, para justificar el vapuleo que viene sufriendo la educacin pblica desde hace ms de una dcada. Al parecer, el descenso demogrfico solo afecta a esta y no a la privada concertada, que no ha dejado de crecer, siempre en zonas urbanas poco marginales y conflictivas. Justamente all donde es un pujante negocio.

Pero no se trata solo del nmero de unidades suprimidas, mientras se dejan intocadas las altas e ilegales ratios, y de las evidentes consecuencias negativas para las condiciones laborales y profesionales del profesorado andaluz, sino tambin de analizar otro elemento, este cualitativo, que tiene que ver con la pavorosa prdida de autonoma de los centros.

Viene de lejos la invocacin de la autonoma de los centros educativos. Hay normativa legal que la avala y hay razones pedaggicas que la aconsejan. Incluso la poco recomendable OCDE la recomienda. Se trata de un rasgo que, al parecer, encierra en s mismo grandes bondades y cuando se ha legislado sobre ella, en tiempos del PSOE en los gobiernos de la Junta de Andaluca, nada pareci que debiera causar recelo entre la comunidad educativa. Al menos, sobre el papel. El problema surge, sin embargo, cuando se desciende a analizar la realidad.

Ya los pesostas pervirtieron el concepto con los ROFs, reglamentos de organizacin y funcionamiento de los centros; despus, en tiempos de recortes, la administracin educativa ha invocado la autonoma para que cada centro gestionara las sustituciones del profesorado, obligando a los equipos directivos a gestionar en realidad la miseria de los cupos horarios impuestos por la Administracin y culpabilizndolos cuando no se cubran las bajas del profesorado, o se cubran tarde; ms tarde, invocando tambin la autonoma, obligaron a los centros de Educacin Primaria a decidir el horario de la asignatura de Religin y a los centros de Educacin Secundaria a gestionar los horarios lectivos y no lectivos con criterios rayanos en la ilegalidad.

La ley Wert, intocada por el gobierno socialista de Pedro Snchez a pesar de haberse comprometido a ello, ha supuesto una fuerte recentralizacin de la educacin; se recentralizaron los currculos y se eliminaron las pocas atribuciones que les quedaban a los Consejos Escolares y los claustros, reducindolos a meros rganos consultivos, mientras se otorgaba autonoma a la direccin del centro, que pasaba a ser as la cspide de una organizacin piramidal, donde la democracia y la participacin brillan por su ausencia.

Pues bien, de la quema de la ley Wert en cuanto al principio de autonoma, haban logrado salvarse, hasta ahora, unas horas semanales, llamadas de libre disposicin autonmica. Pero, en esta etapa imbrodiana, justamente esas horas son las que se intentan hacer desaparecer, sirvindose de unas instrucciones, que vienen a modificar normativa de rango superior, una ilegalidad evidente hasta para un estudiante de primero de Derecho. Cmo? Adjudicando, en la Educacin Primaria, a costa de las horas de libre disposicin autonmica, un horario a la asignatura de Religin que supone un aumento de la carga horaria en un 166%, en los tres ltimos cursos; reduciendo a cero las horas dedicadas a la accin tutorial, lo que representar un grave problema, en centros sin orientador/a y con EOEs sobrepasados; aumentando la carga horaria en Ingls y Educacin Fsica y creando una nueva? disciplina: la oratoria. (Quizs esto ltimo se le haya ocurrido al perspicaz consejero, escuchando las comparecencias pblicas del consejero de Sanidad)

Y todo ello porque ni a la administracin pesosta ni a la imbrodiana les interesan unos centros educativos regidos por el principio de autonoma, es decir, una institucin escolar asentada en los pilares de la participacin, la democracia interna y la soberana pedaggica, que acoja una comunidad educativa organizada de forma horizontal, donde cada elemento tenga su papel y lo ejerza de forma colaborativa.

La soberana pedaggica tiene sus requerimientos: debe partir de un conocimiento profundo y posicionado de la realidad social y cultural del entorno en el que se ubica el centro, debe seleccionar los saberes ms relevantes para esa comunidad, debe acordar sus prcticas metodolgicas. Para ello, se necesita una organizacin radicalmente democrtica de los centros de enseanza, no jerrquica, no vertical, que propicie la participacin. Y es fundamental un profesorado formado en este concepto de institucin escolar, que comprenda que la soberana pedaggica no supone trabajar sin red, sino justamente construir una red que lo haga sentirse seguro y feliz en el desarrollo de su labor docente. Tal vez as los problemas, llamados de disciplina, se redujeran, la desconfianza mutua entre profesorado y familias despareciera, la jerarquizacin laboral y profesional del profesorado, tan irracional, tan innecesaria, se viera como un estorbo para el trabajo colaborativo. Y la institucin escolar salvara la enorme contradiccin de querer inculcar valores que ella, como institucin, no practica.

La educacin pblica andaluza est gravemente afectada, pues, de inanicin financiera y de autoritarismo. Y ambos elementos se alan para procurar su destruccin. Sera deseable que se formara tambin una alianza entre quienes conforma la comunidad educativa- profesorado, alumnado, familias- para combatirlos. Sera deseable que se entendiera que la drstica destruccin de unidades es un problema que acabar afectando a todo el sistema, no solo a la Educacin Infantil o Primaria; que las consecuencias laborales de dicha destruccin acabarn alcanzando a todo el profesorado, no solo al profesorado interino; que la prdida de autonoma de los centros y su gestin con criterios empresariales nos acabar configurando como una ciudadana pelele.

Porque es mucho lo que nos jugamos como sociedad y como pueblo, merece la pena intentar esa alianza, no solo para defender sino tambin para construir la educacin pblica que queremos para Andaluca.

Fuente: http://portaldeandalucia.org/opinion/la-educacion-publica-andaluza-en-estado-critico/



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