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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2019

Las tendencias de la crisis poltica peruana

Csar Zelada
Rebelin


La dinmica de la crisis poltica es espectacular e histrica. En el marco de las contradicciones en las alturas por el poder poltico para poder controlar los affaires Lavajato/Lavajuez se viene desarrollando un impasse que tiene su expresin en un nivel de desconfianza entre los bandos populista liberal reformista del vizcarrismo y el ultraconservador populista aprofujimorista (acicateado por las aspiraciones presidenciales de la vicepresidenta Mercedes Araoz).

Es cierto que son contradicciones secundarias porque ambos bandos estn de acuerdo en la defensa del rgimen econmico neoliberal. Pero las reformas vizcarristas colisionan con los intereses parasitarios y lumpenezcos de la oposicin congresal. Y no hay que olvidar que, en el pasado, las contradicciones secundarias en el campo popular se tornaron antagnicas2 con Sendero Luminoso.

Entonces, si las contradicciones entre ambos bandos derechistas se agudizan, podramos terminar en una situacin donde el presidente Vizcarra plantea la cuestin de confianza y disuelve el Parlamento sin que ste termine de disolverse apelando a alguna leguleyada y su nueva correlacin de fuerzas nacional (gracias a las ambivalencias de Vizcarra al no cerrar el Congreso metieron presa a Keiko o la CGTP apoyaba el referndum) e internacional (la comisin de Venecia).

A la vez el Congreso podra vacar a Vizcarra sin que ste deje Casa de Pizarro ya que tendra todava la opinin pblica a su favor, as como el apoyo de los GOREs, las FF.AA. y la embajada yanqui. A esta cuestin hay que agregar la rearticulacin que est liderando la vicepresidenta Mercedes Araoz con Olaechea y la CONFIEP.

De desarrollarse esta perspectiva, el empate catastrfico donde ambos bandos se anulan, podra ser superado por el arbitraje del bonapartismo judicial (deteniendo preventivamente a polticos corruptos y a la vez a dirigentes comunitarios, con procesos judiciales a centenas de campesinxs y lderes polticos como Cerrn o sentenciando a Aduviri) o la OEA a pedido de Accin Popular (AP).

Pero hay un factor peculiar que hay que tomar en cuenta en esta dinmica del movimiento, cambio y contradiccin: La huelga indefinida contra Ta Mara. Esta huelga va casi por los dos meses y a pesar de realizarse en un pueblo con nomas de 20 mil pobladores, oper agudizando ms las contradicciones entre los bandos en guerra poltica en las alturas. Es interesante porque en vez de cohesionarlos, Ta Mara, los divide ms. Y justamente, Araoz y la oposicin, ultraconservadora se valen de la capitulacin de Vizcarra a los protestantes para salir a la ofensiva y debilitar ms al inquilino ocasional de Palacio.

En caso de que al final Vizcarra caiga, el ascenso al poder de Araoz u Olaechea no resolvera la crisis. Al contrario, le echara ms lea al fuego (Baguazo, aprofujimorismo, libertad para Keiko y corruptos), devaluando ms la poltica pro capitalista.

Por estas razones, es importante la intervencin independiente de la clase trabajadora (el sindicato de obrerxs de limpieza pblica deslind de la marcha del 5 S convocada por el vizcarrismo), como la huelga nacional minera indefinida por su Pliego de Reclamos que empieza el 10 de setiembre y que tiene entre algunos puntos la Negociacin colectiva por rama (que solo tienen Construccin civil y Portuarios), y el pase a planta de lxs trabajadorxs tercerizadxs y que realizan actividades principales.

Un Plan de Lucha y movilizacin decidida organizando Asambleas deliberativas en los centros de laburo, estudios y barrios agitando contra la precarizacin del empleo que golpea a todxs en perspectiva de la nica salida a la crisis nacional: Un gobierno de lxs trabajadorxs; sera un paso adelante en la etapa de lenta recomposicin de la clase obrera.

La patronal, con el aval del Estado burgus, est bloqueando la huelga en algunas bases al declararla ilegal. La Sociedad Minera es poderosa, pero a la vez es vulnerable. La huelga minera se desarrolla en medio de una crisis excepcional que puede agilizar la reaccin rpida de la administracin Vizcarra para levantar la huelga y evitar perder popularidad. Si Vizcarra hace lo contrario, se asla ms.

Csar Zelada. Director de la revista La Abeja (teora, anlisis y debate)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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