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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

La realidad como partera

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Ya en su temprana obra Qu hacer? Lenin explicaba la evidente influencia de las clases pudientes sobre las multitudes por los siglos que acumulaban en una propaganda, si bien mendaz, cincelada con delectacin de experimentado artista -viejo zorro?-. Luego el concepto gramsciano de hegemona develaba hasta qu punto haban (han) logrado consenso al dirigir, induciendo a parte de las vctimas a no tomarse por tales, y hasta a pensar que habitan el mejor de los mundos, o el nico posible. Lo cierto es que la actualidad puede haber sobrepasado los juicios de los genios mencionados. Hoy da sufrimos situaciones como determinada derechizacin a la hora del voto electoral en los cuatro puntos cardinales, en medio de una inusitada avalancha de imputaciones malsanas, falsos positivos, fake news, contra el sistema que estara en condiciones de sustituir al capitalismo

Sin embargo, como asevera Fernando Buen Abad Domnguez en la digital Rebelin, bastara con escuchar el odio que inyecta la burguesa a sus denuestos contra el socialismo para deducir que algo muy bueno para los seres humanos implica terminar con la jerarqua de los opresores para ir a un sistema socialista capaz de erradicar el inters del capital sobre los seres humanos y erradicar todo el fardo individualista, racista, excluyente y opresor que nos ha amargado la existencia durante demasiado tiempo. Poner a la sociedad como prioridad mayor para la sociedad misma, ha sido una lucha cuya vigencia es cada da mayor segn se ven los estragos ecolgicos y humansticos que el capitalismo ha venido causando a lo largo de su historia. La realidad se encarga de reiterar la vigencia del socialismo.

La misma que crece mientras los acusadores ensayan tono de sepultureros -aqu entran sus loros amaestrados: los grandes medios de prensa, heraldos de la sinrazn-, empeados en dar por cadver a la trada de socialismo (que es), comunismo (que podra ser) y marxismo (que no ha fallado, porque los maysculos errores no van a su cuenta, sino a la de quienes se separaron de sus justas comprensin y prctica). Cunto dinero erogado y esfuerzo dispensado en la bsqueda y la utilizacin de publicistas, acadmicos y mercenarios para convencernos del descalabro de un ente econmico, poltico y cultural que no ha contado con tiempo de desarrollo su rival demor centurias en desplegarse-, para decirlo alegricamente, ni del diez por ciento. Y en contraste, pues nos pintan un estado de cosas triunfador en forma ejemplar y rotunda.

Atinada aqu una interrogante seera del no menos seero Fidel Castro: Hablan sobre el fracaso del socialismo, pero dnde est el xito del capitalismo en frica, Asia y Amrica Latina?

Buen Abad no escatima pasin al responder tcitamente la pregunta del lder de talla universal. Mientras el capitalismo es, segn sus resultados macabros, una pesadilla generalizada que cada da empuja al planeta y a los seres humanos a un colapso tapizado por guerras, terrorismo, caos e inestabilidad de todo tipo, las riquezas naturales y laborales se concentran en unas cuantas manos. Unas pocas familias y empresas controlan la mayor parte de las actividades econmicas de todo el mundo. La especie humana vive bajo una pauperizacin galopante mientras la monopolizacin registra records insalubres para toda forma de vida; mientras las diferencias entre ricos y pobres aumentan sin escrpulos, sin pudor e impunemente. Se multiplica la inseguridad para los desposedos y se reprimen las manifestaciones del malestar. Las evidencias son tan ofensivas como numerosas.

El lamento de sus gurs

Adems, cmo parlotear sobre la victoria de una entidad enfrentada a descomunal peligro, segn reconoce, por ejemplo, Raghuram Rajan, quien vaticin la ltima crisis global, de acuerdo con un despacho de BBC Mundo, sitio digital que, tal vez sin proponrselo, nos ayuda a abrir los ojos al trasmitirnos que, conforme al ex alto funcionario del Fondo Monetario Internacional, se ha dejado de proveer a las masas, y, cuando eso sucede, las masas se rebelan contra el capitalismo. Y no lo prev cualquiera, insistamos. En 2005, el hombre advirti de que los complejos productos financieros haban creado lo que llam una mayor probabilidad de un colapso catastrfico. Desasosiego desatendido por la lite hasta que, dos aos despus, la hecatombe vino a refrendar sus cavilaciones.

Mas las pruebas no acaban aqu. Recientemente, el socorrido Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economa, hizo llover sobre mojado: Pienso que el capitalismo est bajo una seria amenaza porque ha dejado de satisfacer las necesidades de muchos, [por lo que podran ocurrir] muchas revueltas contra el capitalismo.

Ahora, del olmo ninguna pera. No esperemos soluciones o ahondamientos parecidos o equivalentes a los del Prometeo de Trveris, Marx, y su alter ego, Engels Rajan discurre que, si acaso, entre los defectos del objeto de anlisis se halla, a secas, la precariedad creciente de la enseanza, y obvia olmpicamente la estructura que la engendra y reproduce.

Si realmente quieres tener xito, necesitas una buena educacin, y, desafortunadamente, las mismas comunidades afectadas por la globalizacin del comercio y de la informacin tienden a ser comunidades con sus escuelas en mal estado, donde hay un aumento de la delincuencia, aumento de las enfermedades sociales y no pueden preparar a sus miembros para la economa global.

Empero, no nos apresuremos a condenar. Intentemos apropiarnos de verdades y medias verdades en un vistazo integral. Porque, lgico, cada quien calibra el entorno segn sus propios condicionamientos. Para el experto y comulguemos con que si no la raz, esto supone una vigorosa rama del asunto-, una muestra palpable de sus asertos la constituye EE.UU., cuya sociedad de austera se transform en despilfarradora, y no brinda igualdad de ventajas, ergo: las personas estn cayendo en una situacin mucho peor, al extremo del desmoronamiento, como en el contexto planetario.

Claro, en su opinin la coyuntura no resulta insalvable. Lo que se precisa es un equilibrio; hay que mejorar las oportunidades, pues y aqu aparece la cola hirsuta de sofismas y prejuicios- lo contrario son los regmenes totalitarios, que emergen cuando se socializan todos los medios de produccin. (Como recordaremos, el marxismo rechaza la estatizacin a ultranza, idea que sus creadores criticaron a Lasalle, y cuya negacin la encontramos hoy en puntos tales China, Vietnam, Cuba, que aprovechan la complementariedad de propiedades, verbigracia, para destrabar las fuerzas productivas y hacerse sostenibles en el tiempo.)

Considera el profeta que la democracia el filsofo italiano Antonio Gramsci la juzgaba detenida a las puertas de las fbricas- representa un importantsimo papel en el proceso de renovacin del capitalismo. Esa es la [causa] por la cual la democracia de mercado libre era un sistema equilibrado, pero necesitamos recuperar ese equilibrio otra vez, recalca el hogao profesor en la Universidad de Chicago. Catedrtico que no teme solo la irregularidad apuntada como espada de Damocles sobre la formacin. Apostilla que un informe de S&P Global Ratings sugiere la presencia de posibilidades de que vuelva a acaecer otra recesin crediticia, debido al incremento del 50 por ciento de la deuda en el orbe desde 2008.

El texto comenta que de esa fecha al presente el dbito de los gobiernos ha aumentado 77 por ciento; el corporativo, 51. Y aunque algunos estiman poco probable un panorama tan grave como el ltimo crack, Rajan aconseja que la nica manera de evitarlo es estar siempre preocupado por l. Preocupacin que introduce el alerta acerca de la enorme cantidad de acomodo o relajacin monetaria que ha habido desde la crisis global y la cantidad de liquidez que se ha vertido en los mercados. En otras palabras, tasas de inters muy bajas y una perniciosa impresin. La de dinero fcil. Y lo que pasa cuando uno recibe dinero fcil es que se malacostumbra, alega, para aadir: Se tiene ms apalancamiento econmico. Apalancamiento que depende del dinero fcil para la refinanciacin. Y, al final, eso se acaba cuando se acaba el dinero fcil.

Entresaquemos, asimismo, de las lucubraciones de Rajan que llega un punto en el que tenemos que decir 'hay que normalizar las cosas'. Porque si no normalizamos, el sistema se reajusta a un estado donde se vuelve vulnerable a los cambios en las condiciones financieras.

Afirmacin con que concuerdan incluso miradas de los que contribuyen al enseoramiento del rgimen explayado. Y si ellos tiemblan, por qu, entonces, no seguir apostando a contrapelo de la an latiente aunque menguada hegemona- por lo raigalmente diferente? Por eso que Fernando Buen Abad Domnguez conceptuaba como vigente socialismo, el que permite transformar impulsado por las potencias sociales unidas en igualdad. Un socialismo irreductible por burocracia alguna y sin totalitarismo de Estado. Un socialismo capaz de trastrocar el orden de la realidad para desterrar definitivamente las clases sociales y toda forma de opresin. Un socialismo no utpico. Un socialismo cientfico. Es decir, sin dogmas. Ese que Marx explic en su Manifiesto.

Aquel que, en encendidos renglones, el articulista demuestra como exigencia objetiva y subjetiva de modificacin, que no podr ser ahogada por los escuderos de la burguesa que difunden pesimismo pueril e individualismo, irracionalismo [] y consumismo. La vigencia del socialismo no podr ser eclipsada por los desesperanzados ni los nihilistas padres del catastrofismo de ocasin.

No yerra tampoco el observador al aseverar que quiz no sepamos, por el momento, cmo devendr el futuro, mas s sabemos cmo no deseamos que resulte. Y eso implica y exige luchar, organizados, por ello.

Nada ms imperioso, no?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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