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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

Por qu volvi a fracasar la oposicin?

Manuel Sutherland
Nueva Sociedad


Pese a la peor crisis en la historia del pas, la oposicin venezolana no encuentra la forma de apartar del poder a Nicols Maduro. La confianza en que el derrumbe econmico hara crujir las bases de apoyo poltico-militar del chavismo se mostr nuevamente excesiva tras el nuevo ciclo iniciado con la (auto)proclamacin de Juan Guaid como presidente encargado, un cargo que no aparece en la Constitucin. Al cabo de unas semanas de exitismo, el gobierno parece haber recuperado parcialmente el control de la situacin y la oposicin se encuentra ante el dilema de participar, debilitada, de una nueva mesa de dilogo.

En 2019 la oposicin venezolana tuvo su mejor febrero en aos. De manera fulgurante, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaid, ascendi al Olimpo de la alicada poltica venezolana con su (auto)proclamacin como presidente encargado. En ese mes apareci en las portadas de los diarios ms importantes del mundo. Pero cinco meses despus, tras los aclamados sucesos relativos a la ayuda humanitaria y la intentona de alzamiento militar, el panorama parece muy distante del optimismo opositor de esas jornadas. La esperanza de un derrocamiento fcil y rpido del rgimen de Nicols Maduro parece haberse anegado, otra vez, en un mar de deslices polticos, con un activo, pero no menos errtico, apoyo internacional. Cmo pudo desvanecerse el ensimo intento de correr al chavismo del poder?

Un 2019 auspicioso para una oposicin alicada

El 10 de enero de 2019 se llev a cabo el acto de proclamacin de Maduro para un segundo periodo presidencial, de acuerdo con los resultados de las elecciones adelantadas del 20 de mayo de 2018, que la oposicin haba tachado de fraudulentas debido, principalmente, a que el gobierno impidi la inscripcin de los candidatos con cierta posibilidad de triunfo. Solo dej participar a postulantes que en las encuestas mostraban escaso potencial electoral. Quizs por ello particip apenas 46% del padrn electoral; fue la abstencin en elecciones presidenciales ms alta de la historia reciente. Los grupos de poder no quisieron negociar con el candidato a quien el gobierno dej inscribir, Henry Falcn, y abandonaron de plano la lucha electoral sin ninguna propuesta alternativa en el horizonte. Debido a esto, la oposicin tach a Maduro de usurpador y denunci que a partir del 10 de enero de 2019 Venezuela qued bajo una presidencia ilegtima que el mundo no deba reconocer.

En el corazn del plan de desconocimiento, la oposicin se rearm en torno de la denuncia de usurpacin y, al mismo tiempo, de vaco de poder en el pas. Con ello, empez a difundir la necesidad de juramentar a Guaid, en ese entonces escasamente conocido, como presidente de la nacin. Para ello se amparaban en el artculo 233 de la Constitucin, que establece los criterios a seguir ante las faltas absolutas del presidente. En realidad, estas se originan en muerte, renuncia, destitucin decretada por el Tribunal Superior de Justicia (tsj), incapacidad fsica o mental permanente. En estos casos, si la ausencia se produce antes de que el presidente pueda tomar posesin de su cargo, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir el cargo. Si ocurre despus, debe hacerlo el vicepresidente, con la misin de llamar a elecciones en los siguientes 30 das, como efectivamente sucedi cuando Hugo Chvez muri el 5 de marzo de 2013.

Blandiendo el artculo 233 y una interpretacin sui generis, la oposicin determin que haba una especie de usurpacin y falta absoluta, al mismo tiempo, en la silla presidencial. Por ende, tambin argument, con suma laxitud, que la toma de posesin fue ilegtima y, por ende, no existi. De all deriv la legitimidad de Guaid. Aunque nadie entendi muy bien esta exgesis de la Constitucin, se suscit una enorme algaraba en las filas opositoras. Esa alegra se sustentaba en una serie de apoyos mediticos del ala ms conservadora de la derecha estadounidense y en un fervoroso impulso del presidente Donald Trump. Ello desemboc en un juramento realizado en una plaza luego de una multitudinaria marcha realizada el 23 de enero, fecha emblemtica para la democracia venezolana por el fin de la dictadura de Marcos Prez Jimnez. Aunque la figura de presidente encargado no exista en la Constitucin, Trump y una serie de gobiernos salieron de inmediato a reconocerlo formalmente y con un renovado entusiasmo.

De ah en adelante vino una retahla de portadas de medios internacionales que aplaudieron y arroparon al joven presidente. El equipo de Guaid elabor un traslcido mantra de gran simpleza: 1. cese de la usurpacin; 2. gobierno de transicin y 3. elecciones libres. Una lnea con nueve palabras y una gran claridad. El gobierno estadounidense amenaz al chavismo si se atreva a tocar a Guaid. La frase todas las opciones estn sobre la mesa se hizo viral, en relacin con la posibilidad de una invasin militar estadounidense al estilo del Da d, o, alternativamente, como operacin quirrgica al estilo de la invasin a Panam. La posibilidad de una invasin, que nunca ser incruenta, se hizo cada vez ms popular entre muchos opositores sin una reflexin sobre las consecuencias de una potencial accin blica. Guaid insista en que nadie le teme a una guerra civil y en que la opcin de la intervencin no estaba descartada.

Un caballo de Troya sin ruedas

En la comunidad internacional corran ros de tinta tratando de explicar algo tan sencillo como el misterio de la Trinidad. Los ms connotados analistas intentaron, como San Agustn a la orilla de la playa, explicar cmo Guaid era presidente de la Repblica y de la Asamblea Nacional; en qu consista la usurpacin y una falta absoluta que, de existir, obligaba a llamar a elecciones presidenciales en febrero de 2019. En medio de estas disquisiciones, la gente empez a impacientarse, ya que la vertiginosa ruta de salida de Maduro, alimentada irresponsablemente por ensueos de la Casa Blanca y por guerreristas venezolanos en el exilio, pareca perderse en una retrica tan combativa como estril.

La ignorancia de Trump y la comunidad internacional sobre la especificidad del caso venezolano es monumental. Parecen limitarse a leer los informes interesados de los polticos opositores que les piden grandes cantidades de dinero y les ofrecen pronsticos excesivamente optimistas. Los anlisis que traducen errneamente el gigantesco desastre econmico como debilidad poltica llevaron a Trump a pensar en una fcil y rpida victoria sobre el chavismo y a evadir el hecho de que el gobierno lleva 20 aos aprendiendo a resistir profesionalmente y que cuenta con macizos apoyos polticos, econmicos y militares de China, Rusia, Irn, Cuba y Turqua. La ferocidad meditica de la comunidad internacional es inversamente proporcional a su conocimiento de la situacin concreta de Venezuela.

A mediados de febrero, el entusiasmo ya mermaba ligeramente. Los objetivos parecan lejos de haberse cumplido y la oposicin no encontraba una ruta clara. En ese desbarajuste emergi la idea de convertir la necesaria ayuda humanitaria en una especie de desembarco de Normanda contra la usurpacin. De ese modo se especul con meter a militares disidentes dentro de los camiones de la ayuda humanitaria, con esconder armas dentro de las cajas de comida o con hacer pasar los camiones a la fuerza para que miles de personas se montasen en ellos y redimieran a la poblacin del yugo comunista. En el plano internacional, el operativo se vendi como una nueva cada del Muro de Berln impulsada por la presencia de presidentes como Sebastin Piera, Ivn Duque y Mario Abdo, quienes se apersonaron en Ccuta, del lado colombiano de la frontera, pensando que iban a presenciar un desplome glorioso de la opresin.

Este espejismo pintaba muy mal cuando las organizaciones especialistas en ayuda humanitaria, como la Cruz Roja, se divorciaron del proyecto y denunciaron lo innegable: la ayuda humanitaria no puede ser empleada como una cua para tumbar a un gobierno; ms bien, deba tener el consentimiento del gobierno y su cooperacin para poder ingresar. Pensar que la entrada de cuatro o cinco camiones cargados con mercancas de diversa ndole y acompaados por jvenes con bombas molotov y resorteras traera el fin de la usurpacin era asombrosamente ingenuo. Los pasos de la entrada de la ayuda humanitaria quedaban a ms de 20 horas de la capital, incluso yendo a buen ritmo. Creer que esa gesta causara una desercin masiva de militares que se pondran a la orden de la Libertad era an menos esperable, por ms ofertas monetarias que hubiera y que luego ni siquiera fueron honradas.

Como era de esperar, la operacin fue un fracaso estrepitoso. Los camiones no entraron y las masas que deban poner el cuerpo por la entrada de la ayuda tampoco aparecieron. En ese marco, la oposicin trat de explotar el incidente de la quema de uno de los camiones. Cientos de medios de comunicacin salieron a decir que la polica de Maduro haba quemado los furgones. Guaid, el asesor de seguridad estadounidense John Bolton y el senador de Florida Marco Rubio salieron a criticar este gesto de malignidad. Pero semanas ms tarde, una breve investigacin de periodistas del New York Times desminti esa informacin. En el video que publicaron apareca cmo, por accidente, un joven haba lanzado la mecha de una molotov sobre las cajas que portaba un camin y haba causado el incendio.

Impasse

Desde enero de 2019 se plante que con sanciones econmicas cada vez ms fuertes y con multitudinarias marchas iba a ser suficiente para derrocar a un gobierno cvico-militar con gran trabajo de inteligencia y un extendido control social. En otros escritos hemos hablado de la trada popular clientelar que otorga al gobierno una especie de biopoder por el cual la poblacin ms depauperada depende cada vez ms del gobierno para asegurar su reproduccin biolgica. Al contrario de lo que se cree, las sanciones econmicas no hacen sino cimentar ese vnculo y le otorgan al gobierno una excusa para deshacerse de su responsabilidad por la crisis ms fuerte que ha vivido el pas en su historia. A pesar de que las primeras sanciones financieras empezaron en agosto de 2017, al gobierno y a la izquierda lumpenprogresista les es fcil culpar a las sanciones por los psimos resultados econmicos.

Las protestas de marzo estuvieron fuertemente influenciadas por el colapso del sistema elctrico nacional. En muchas zonas, la energa elctrica fall durante varios das seguidos. Aunque el agua, el servicio elctrico, el gas y la gasolina en las regiones alejadas de la capital haban venido fallando regularmente desde hace aos, el hecho de que Caracas se quedara sin luz y sin agua por entre tres y cinco das fue algo indito. Ello contribuy a frenar un poco ms el leve mpetu que aclamaba por una invasin e hizo pensar a la gente que, efectivamente, se poda estar peor. Las protestas amainaron y el xodo de venezolanos cobr un fuerte impulso.

Abril comenz con un renovado letargo poltico opositor. Las huelgas generales o paros empresariales (como los realizados en 2001, 2002 y 2003) estaban muy lejos de poder organizarse. El gran empresariado est decididamente quebrado y sobrevive a muy duras penas. Ni hablar del altsimo grado de informalidad en la economa, ms la alta cantidad de trabajadores estatales que haran fracasar el paro con cierta rapidez. Eso lo saban las principales cmaras patronales, que inmediatamente dijeron que no iban a cerrar y que era suicida aventurarse a un lockout en estas condiciones.

La sublevacin militar del 30 de abril

El 1o de mayo se haba publicitado como otro da de marchas. Por un lado, el presidente obrero, durante cuyo mandato el salario real disminuy 92% y que tiene el arrojo de anunciar en tono celebratorio un incremento del salario mensual de 6 a 12 dlares; y por el otro la marcha de Guaid, quien adopt el Plan Pas como propuesta econmica de un gobierno que no quiere saber nada con un protagonismo obrero. En vista de las ltimas marchas, era predecible que no habra mucha gente de la oposicin (que suele asumir un discurso anticomunista) celebrando el Da Internacional del Trabajo. El equipo de Guaid no est a favor de fuertes subidas del salario mnimo. Jos Guerra, economista lder del Plan Pas, propone un salario de 20 dlares al mes, llevadero a 30 dlares a mediano plazo, por lo que les resulta difcil levantar las reivindicaciones econmicas ms elementales que esgrime la amplia base depauperada.

Por estas razones, y al parecer otras de orden ms conspirativo, el intento de sublevacin en el marco de la Operacin Libertad se adelant al 30 de abril, en completo secreto. Es sabido que varios dirigentes de Voluntad Popular (vp), el partido de Guaid, no saban del plan. La liberacin de Leopoldo Lpez, el lder partidario, de su arresto domiciliario haca presagiar algo muy importante. Pero pocas horas despus, cientos de seguidores se desilusionaron al llegar a la base area militar La Carlota, porque vieron con sus propios ojos que Guaid y los pocos militares insurrectos no haban logrado tomar la base y qued en evidencia que los militares implicados en la intentona eran muy escasos, con nulo poder de fuego, y que al final solo participaron unas cientos de personas completamente descoordinadas y en total desconocimiento de lo que ah estaba sucediendo realmente. Es curioso que vp no incluyera en su plan a otros partidos polticos. Y fue as cmo, al final de la tarde, los promotores de la intentona corrieron a refugiarse a las embajadas de Chile, Brasil y Espaa. No hubo combate ni gesta. El fiasco de este plan hundi an ms su proyecto de cambio poltico.

Un junio lleno de baches

Las ltimas marchas han sido poco numerosas, por lo cual Guaid se ha concentrado en giras por pueblos pequeos y cabildos en espacios reducidos. La ltima tctica se llama casa por casa y, aunque la han seguido algunos pocos lderes de partidos como Primera Justicia (pj), la convocatoria es muy pequea y el apoyo popular activo parece ser escaso, a pesar de que la mayora de las encuestas reflejan que Guaid tiene un muy significativo 40% de intencin de voto (Datanlisis) en una eventual contienda electoral.

Un asunto que tambin merm (an ms) el apoyo al proyecto de Guaid fue el generoso pago de 70 millones de dlares por intereses correlativos al bono pdvsa 2020, por parte de una Asamblea Nacional que haba estado en desacuerdo con el bono en 2016. El argumento de la Asamblea fue que de ese modo era posible retener en manos del gobierno de Guaid activos venezolanos en Estados Unidos. Pero es contradictorio que quienes pagaran el bono dijeran que ese dinero para citgo es poco, ya que si el pas est en crisis y le urgen los 20 millones de dlares de la ayuda humanitaria, es paradjico que cancelen esos 70 millones de dlares. El asunto central es que Guaid no ha hecho pblicamente nada por obtener una orden ejecutiva de Trump o una resolucin de la Organizacin de las Naciones Unidas (onu) que declare inembargables los activos de Venezuela, lo que permitira alejar el peligro de confiscacin por impago. Algo as se aplic en la vspera de la genocida invasin a Iraq con la orden ejecutiva 13303 y con la resolucin 1483 del Consejo de Seguridad de la onu. A esto se sumaron las denuncias sobre el manejo poco transparente de la ayuda humanitaria. El affaire Ccuta ha sido devastador para la oposicin. La ayuda humanitaria por la cual el pueblo deba arriesgar su vida en la frontera ha sido gestionada de una forma muy similar a la utilizada por el gobierno para manejar la economa, con opacidad y deshonestidad. El propio Luis Almagro, secretario general de la Organizacin de Estados Americanos (oea), ha llamado a abrir una urgente investigacin en lo que parece ser un desfalco descarado. En la investigacin del medio estadounidense antichavista Panam Post se puede evidenciar una grave malversacin de la ayuda humanitaria. El dinero destinado a pagarles a los cerca de 300 militares que desertaron (con sus familias) por esas fechas y se fueron a Ccuta fue mayoritariamente hurtado. Ello se evidenci en la forma en que los desalojaron de los hoteles y en las quejas de los militares por el incumplimiento de las promesas de remuneracin que les haba hecho Guaid. Se cree que en abril ya haba ms de 1.200 funcionarios que haban desertado en favor de Guaid y estaban en Colombia. La trama de corrupcin ha salpicado directamente al presidente encargado, quien decidi sustituir a Gaby Arellano y a Jos Olivares, diputados exiliados desde hace meses en Colombia y de peso en Venezuela, por los desconocidos Rossana Barrera (cuada de Sergio Vergara, mano derecha de Guaid) y Kevin Rojas, ambos militantes de vp. Barrera fue acusada de peculado al pasar como propias las facturas de hoteles que estaban siendo pagadas por el gobierno de Colombia y por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (acnur). Luego, habra duplicado la cifra real de desertores y organizado una cena para reunir fondos a travs de un correo falso de la embajada venezolana (de Guaid) en Colombia. Se habla de cerca de 100.000 dlares malversados que podran ser la punta del iceberg de una trama de corrupcin develada por el servicio de inteligencia colombiano. Peor an es que cerca de 60% de la ayuda en alimentos se ha daado. Es inslito que, en una frontera tan porosa, no se hiciera el ms mnimo esfuerzo por distribuir esa comida.

Ms difcil de digerir es que la oposicin apoye la implementacin de las sanciones econmicas de eeuu. Gracias a ellas, cerca de 6.000 millones de dlares estn siendo retenidos en el extranjero, divisas que podran usarse para traer medicinas y alimentos. Esto equivale a ms o menos 300 veces el total de la ayuda humanitaria. Es cierto que la administracin de parte de ese dinero por el rgimen de Maduro podra desviarse en la compra de armas, pago de deudas o corrupcin. Pero podran aplicarse alternativas de gestin multiparticipativa de esos recursos, en las que se involucren organizaciones internacionales como Caritas o la Cruz Roja junto con la onu, la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (fao) y venezolanos consensuados por ambos bandos en disputa, para tratar de paliar los efectos de la crisis econmica generada por la gestin econmica del chavismo y agravada por las draconianas sanciones econmicas.

Una nota aparte es el fenmeno de rebote econmico que con seguridad se dar en el segundo trimestre. Siendo, probablemente, el primer trimestre de 2019 el peor de la historia econmica del pas, en especial por las prolongadas fallas en el servicio elctrico y la enorme inestabilidad poltica, el segundo trimestre podra ser el primero en mostrar nmeros positivos en cinco aos, debido a un rebote por la mejora en los servicios de energa, pero tambin por una apertura econmica gradual, lenta y muy tarda. Por ejemplo, la libre convertibilidad de la moneda ha permitido el ajuste de precios al eliminar de facto los controles estatales (lo que provoc una disminucin de la escasez de productos) y esto se ha sumado a la aprobacin de la libre circulacin del dlar como moneda de pago. Ms an, el Banco Central de Venezuela dej a mesas de dinero interbancarias la responsabilidad de la fijacin del tipo de cambio, que a la sazn debera resultar de la oferta y la demanda de divisas en ese mercado. Todo ello podra desinflar la tesis de la oposicin de que un continuo empeoramiento de la situacin econmica hara inevitable el estallido social que llevan aos esperando.

Oslo: un dilogo vergonzante

Las conversaciones en Oslo se vienen desarrollando hace ms de un ao con miembros del chavismo moderado y con algunos integrantes de la oposicin ms dialoguista. La novedad es la reciente inclusin del indispensable antichavismo ms beligerante. El asunto es que Guaid y quien lo influye ms notoriamente en el terreno meditico, Mara Corina Machado, llevan aos denostando el dilogo, diciendo que esa jams ser la va para salir de la dictadura. Para ellos, la nica negociacin posible es estimar cul sera la celda de Guantnamo donde viviran Maduro y sus consortes. Ese empecinamiento deja a la oposicin sin salida, ya que una posible invasin ha sido constantemente descartada por el halcn Elliott Abrams, asesor de Trump sobre Venezuela, quien no solo ha dicho que no habr bombardeos, sino que la ruta es democrtica. Incluso ha afirmado que el chavismo debe regresar a la Asamblea Nacional y que entre todos deben construir una transicin pacfica.

En los hechos concretos, la oposicin no tiene nada con que forzar al chavismo a la rendicin y tampoco cuenta con un impulso popular slido y organizado para ejercer presin poltica interna. Las sanciones seran lo nico que puede afectar al gobierno, pero eso difcilmente alcance para hacerlo cambiar en su aspiracin de permanecer eternamente en el poder y concentrarlo de manera absolutista. El asunto clave es que las sanciones las impone eeuu y la negociacin ms directa sera entre funcionarios de Trump y de Maduro, donde la oposicin podra terminar teniendo un peso muy relativo. Y a esto se suma que detrs de Maduro estn China, Rusia, Turqua y Cuba. Este ltimo pas ha sido acusado de articular la postura chavista en Oslo y de tratar de forzar una transicin en la cual el actual ministro de la Defensa, Vladimir Padrino Lpez, encabece un gobierno de transicin que garantice la continuidad poltica del chavismo y la ayuda energtica a Cuba. Luego de la transicin vendran elecciones con un nuevo Consejo Nacional Electoral. Todo esto no deja de ser una especulacin, pero lo cierto es que los negociadores noruegos tienen una relacin cercana con los cubanos, ya que fueron parte del acuerdo logrado en La Habana entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) y el Estado colombiano.

Recientemente se desarroll una nueva aventura golpista de ndole militar. En la tarde del 26 de junio el gobierno declar, en tono de sorna, que frustr otro intento de alzamiento militar. Apres a ms de 30 militares que enfrentarn cargos de traicin a la patria, acusacin generosamente endilgada por jueces chavistas. Segn lo que comentan los voceros oficiales, miembros de los partidos vp y pj estn involucrados en el caso. Como ha venido pasando, cada sublevacin es controlada con una increble rapidez, lo que desmoraliza ms a una fraccin de la oposicin que a todas luces apuesta por el galgo equivocado e invariablemente pierde con facilidad.

Das despus del motn, Maduro cont que el principal conspirador era el general Manuel Cristopher Figuera, ex-director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (sebin), quien, segn l, fue captado por la Central de Inteligencia Americana (cia) y luego dej a sus tropas solas en la sublevacin. Figueras fue quien liber a Leopoldo Lpez la noche previa al intento de golpe. Producto de esa gesta, eeuu le revoc la sancin que sobre l se haba impuesto y dijo que era un ejemplo a seguir. Segn Maduro, el gestor militar del fallido golpe estuvo trabajando como infiltrado para la cia, lo que podra ser un invento o podra mostrar fisuras dentro del poder militar y de inteligencia que sostiene al gobierno y que ejerce el poder a travs de los militares encargados de gestionar ministerios y empresas claves (como Petrleos de Venezuela, pdvsa). La no realizacin del tradicional desfile militar del 24 de junio, da de la Batalla de Carabobo en 1821 y fecha clave de la independencia, dispar todas las alarmas entre los especialistas en el tema castrense. La realizacin, en su lugar, de una muy modesta y adusta parada ha puesto a pensar a ms de uno en tramas palaciegas que parecen estar algo lejanas a la realidad de un gobierno cada vez ms militarizado.

La oposicin ms moderada apuesta al dilogo. El asunto es que no cuenta con apoyo financiero y, por ende, no construye fuerza popular. Por ello, es mediticamente aplastada por el aparato comunicacional de los que suean con una invasin. Una apuesta belicista que vende la cada de Maduro como inminente resulta muy til para pedir dinero en el extranjero, es una mentirilla que gustosamente compra el anticomunismo internacional que vende la farsa de una Venezuela hundida por ser un socialismo realizado. La continuidad de la crisis les sirve mucho para explotar propaganda antisocialista y aprovechar el auge de la emigracin inexorable de millones de personas que desesperadamente huyen de las penurias de la vida cotidiana y la falta de perspectivas.

Mientras una fraccin ultraderechista contine abogando por vas virulentas y amenazando con barrer a oponentes con violentas razzias, los resultados sern cada vez ms negativos para el resto de la oposicin democrtica y pacfica, ya que cada escalada golpista trae tras de s una derrota y un incremento de la represin. El aumento de la pobreza provocado por las sanciones es un estmulo poderoso para la emigracin y esto le conviene muchsimo al rgimen, ya que facilita su control social. Con menos habitantes, tiende a haber menor presin sobre los muy subsidiados servicios pblicos, menos protestas, ms remesas y los recursos de la renta gastados de forma clientelar son ms rendidores. Un negocio redondo.

La izquierda crtica sigue siendo un convidado de piedra. Mientras, la izquierda lumpenprogresista sigue haciendo buen dinero y sacando jugosos rditos polticos de la solidaridad con Maduro. Atacan con toda justicia y razn las amenazas de invasin militar y las sanciones econmicas, pero callan las causas reales de la feroz crisis econmica en la que el gobierno y sus aliados de la burguesa importadora-bancaria son los exclusivos responsables. Minimizan el sufrimiento de millones y el estancamiento econmico en aras de un abstracto antiimperialismo que hace la vista gorda ante las acciones de exaccin y destruccin de recursos naturales que realizan las empresas multinacionales de los pases aliados al rgimen. El ecocidio que se realiza actualmente en el llamado Arco Minero del Orinoco es solo una de las muestras de esta situacin.

Este artculo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad 282, Julio - Agosto 2019, ISSN: 0251-3552



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