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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

La independencia econmica de Cuba y Mr. Trump

Juan Triana Cordov
OnCuba

La limitacin a las remesas que Washington ha decretado, afectar la economa cubana. La relevancia de las remesas se debe a la disminucin y el bajo dinamismo de la actividad productiva y exportadora cubana


Casi todo, incluso lo peor de lo peor, tiene algo de positivo. Pasa hasta con lo que fuera nuestro pasatiempo y deporte nacional, nuestra querida y bien amada pelota. Pero no voy a hablar de la pelota, pues habra que tener mucho espacio para desarrollar tesis y probar hiptesis. Aunque tambin nuestra pelota ha sufrido el embate del team Trump, que por cierto no es para nada el dream team que los propios norteamericanos o al menos en una buena parte hubieran deseado. Ahora mismo, y en relacin con este tema en especfico, no s si alegrarme o entristecerme por la decisin de ese team de dejar sin efecto el acuerdo alcanzado con la MLB.

Sin dudas, esos sentimientos contradictorios mos sobre este tema tan especfico, tienen que ver con mi condicin de profesor de Economa y de haberme dedicado a temas de desarrollo y de economa cubana, y con haber tenido que explicarles a mis estudiantes una y otra vez la evolucin de la dependencia de la economa cubana desde la poca de la colonia, cuando an dependamos de la corona de Castilla. Aquella dependencia impuesta por un bloqueo al revs encontr siempre la resistencia criolla, primero en forma de comercio de rescate, filibusterismo o simplemente contrabando liso y llano y practicado por muchos ante la imposibilidad de la corona de surtir a su siempre fiel Isla de Cuba de una parte importante de los bienes que la incipiente economa criolla necesitaba. Luego, con el tiempo y la evolucin de nuestra nacionalidad, esa inconformidad devino aspiraciones independentistas con una fuerte causalidad econmica.

A finales del siglo XIX la corona espaola nos entreg a Estados Unidos junto a otras posesiones coloniales y nuestra dependencia se hizo mayor y mucho ms compleja, tanto en trminos polticos como econmicos. Cuando necesito ilustrar esa dependencia econmica, les traslado a mis estudiantes la imagen de la calle Muralla, la calle de los polacos, llena de almacenes donde nuestros comerciantes e industriales compraban una buena parte de lo que necesitaban y que, por lo general, eran surtidas por empresas mayoristas norteamericanas, las cuales tenan, gracias a la cercana geogrfica, acceso a un buen sistema de ferrys que diariamente poda transportar mercancas hacia Cuba.

De alguna manera Cuba era un pas just in time, con todas las ventajas que eso poda significar y, lgicamente, con todo el costo de ser tan dependiente de un solo pas, por dems muy cercano y con una economa centenares de veces ms grande, diversa y sofisticada que la cubana.

A mediados de los sesenta nuestra economa cambi radicalmente y tambin nuestra dependencia. La Unin Sovitica (URSS) sustituy a Estados Unidos. En aquellos tiempos miramos ms la dependencia de los otros respecto a los pases capitalistas y apenas nos detuvimos a pensar en esta nueva dependencia que nos estbamos creando. Dcadas despus, el propio Fidel Castro en varios discursos desde finales de los aos ochenta, y en especial en algunos de los pronunciados a inicios de los aos noventa, le explic a todo nuestro pueblo cun profunda era aquella dependencia.

Es cierto tambin que Cuba tena poca o ninguna alternativa, dada la poltica norteamericana hacia la Isla, en especial, el bloqueo. Pero no es menos cierto que esa dependencia no fue obstculo para que Cuba alcanzara indicadores sociales envidiados por muchos pases gracias a polticas muy slidas del gobierno revolucionario. Sin embargo, no dejamos de ser dependientes en lo econmico y prcticamente reprodujimos aquel estatus que padecimos desde inicios del siglo XX.

La desaparicin de la URSS y del campo socialista pareca que nos hara verdaderamente independientes. Sin dudas durante unos aos fue as. La crisis de los aos noventa fue enfrentada con recursos propios muy pocos en realidad y sobre la base de cambios sustanciales en el manejo de nuestra economa, si lo comparamos con la prctica de los setenta y ochenta.

Pero nuevamente apareci un asidero externo que nos permiti condiciones especiales en nuestras relaciones econmicas. Y de nuevo estuvimos muy cerca de reproducir una relacin de dependencia unilateral muy alta. Venezuela lleg a tener un peso que rondaba el 40% de nuestro comercio exterior de bienes y en el sector de los servicios era an mayor. Una tremenda oportunidad para Cuba en trminos econmicos que nos permiti aprender que los servicios no tursticos- podan ser una fuente de ingresos importante.

Luego aterriz Obama y los norteamericanos redescubrieron Cuba. A pesar del bloqueo, todos los sectores econmicos vieron nuevas oportunidades. Para nuestro naciente y muchas veces no bien comprendido sector privado, la poltica de Obama hacia Cuba fue sin dudas como un baln de oxgeno. La estructura del destino final de las remesas cambi: de dinero para comer y vestir pas a ser en al menos un 25%, dinero para invertir y usar como capital de trabajo.

La facilidad de viajar a Estados Unidos facilit la existencia de canales de suministros relativamente rpidos y variados y los negocios de importacin de este y otros pases (Panam, Mxico, Repblica Dominicana, Rusia, etc.) prosperaron, poniendo adems en evidencia los dficits de un sector estatal de comercio, cuya capacidad de respuesta a la demanda no ha sido nunca la mejor.

Nuestro sector turstico, el estatal y el no estatal, floreci con tantos turistas en barcos y en aviones. Se hicieron muchos planes para incrementar las capacidades tursticas, aun cuando en el corto y probablemente mediano plazo no parece que experimentaremos un nuevo boom en la llegada de turistas norteamericanos.

Mientras los comerciantes privados cubanos se convirtieron en personas bienvenidas en todos esos pases.

El fantasma de la dependencia, innombrable al igual que Voldemort, ese siniestro personaje de Harry Potter, volvi a deambular por nuestras calles. Todos lo percibamos, pero hablar de l no era adecuado.

Entonces lleg Mr. Marco Rubio perdn, Mr. Trump y lo torci todo. Desempolvando casi todos los recursos que desde los tiempos de Eisenhower todas las administraciones norteamericanas han empleado contra Cuba, Mr. Trump ha apostado por doblegar a nuestro pas, ahora con el pretexto del apoyo del gobierno cubano a Venezuela. Desde perseguir a las empresas militares, pasando por permitir el funcionamiento del ttulo III de la Ley Helms-Burton, perseguir barcos y compaas armadoras, hasta estas ltimas medidas anunciadas hace unos das para reducir las remesas pretendiendo evitar que el gobierno de Cuba se aproveche de ellas.

No est nada mal la direccin del disparo y la eleccin del objetivo. Las remesas son, sin dudas, importantes en la demanda agregada nacional, aun cuando Cuba no sea un gran receptor de remesas a escala mundial (India, China, Mxico, son los primeros, con distancia) ni tampoco para el rea de Centroamrica y el Caribe. Si aceptamos que en dinero lquido las remesas alcanzan los 2 000 millones(1) de dlares americanos entonces tendramos que:

Comparadas con los ingresos producidos por nuestros productos de exportacin, las remesas son:

Si comparamos las remesas con nuestras exportaciones de servicios, entonces tenemos que:

Son tambin muy importantes en el nivel de vida de una parte de la poblacin cubana. Los hogares cubanos gastan en el destino de mercado denominado Otras fuentes(2) un monto de 2 495 millones dlares. Suponiendo que las remesas en dinero alcancen los 2 000 millones, y que ellas se emplearan todas en ese mercado, entonces significaran alrededor del 80% de ese gasto.

La remuneracin a los trabajadores en el ao 2018 fue de 34 812 millones de pesos cubanos, los dos mil millones en remesas multiplicado por 24 pesos cubanos significaran 48 000 millones de pesos cubanos, esto es, un 137% del total de las remuneraciones recibidas por los trabajadores cubanos (3).

Hay una primera lectura que es evidente. Para Cuba, como para otros muchos pases, las remesas son muy importantes y recibirlas es absolutamente legtimo. Tambin es cierto que su importancia (su peso relativo en la economa), al menos en el caso de Cuba, en parte est causada por la disminucin y el bajo dinamismo de la actividad productiva de nuestro pas, en especial por la debilidad de las exportaciones de bienes.

Una segunda lectura, desde la perspectiva del desarrollo, es que sera muy beneficioso poder aprovechar mejor una parte de las mismas. Pero las remesas tambin tienen ciertos costos que a veces generan debilidades estructurales y comportamientos rentistas para nada afines a los propsitos del desarrollo.

Ahora bien, ms all de esta administracin estadounidense, tan desbocada en su empeo contra el gobierno cubano, queda el fuerte y desagradable sabor de la dependencia.

Se pueden hacer otras muchas comparaciones. Ciertamente, las remesas son importantes.

Mr. Trump ha escogido, en esencia, el mismo sendero de aquellas otras administraciones norteamericanas que durante casi sesenta aos han perdido este pulseo. Si por el camino la poblacin de Cuba la misma que el presidente de Estados Unidos afirma estar ayudando con estas medidas se ve muy perjudicada, y si tambin ese sector no estatal, que tambin repite l que intenta ayudar, ve constreidas sus posibilidades, pues mejor, porque ese es parte de sus propsitos. No es para nada un dao colateral.

El gobierno de Mr. Trump nos confirma lo decisivo de nuestra independencia econmica, la necesidad de diversificar mercados y fuentes de ingreso, lo impostergable de lograr mejores incentivos para todos los actores de nuestra economa. La necesidad de sumar al propsito, de unir antes que dividir, de encontrar ese mnimo comn mltiplo que nos permita andar con todos y para el bien de todos.

Notas:

(1) Es muy difcil determinar cul es el monto real de las remesas monetarias, el rango de las estimaciones va desde cerca de 2000 millones hasta los 3 500 millones.

(2) Otras fuentes: Incluye los gastos que realizan los hogares asociados a los servicios de vivienda y al autoabastecimiento agropecuario, as como los gastos en adquirir bienes y servicios en las entidades de ventas.

(3) Todos los datos estn tomados del Anuario Estadstico de Cuba 2018, captulos 5 y 8.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/la-independencia-economica-de-cuba-y-mr-trump/



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