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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

Algunas ideas sobre la participacin en el debate poltico
Cuestin de condiciones

Miguel Alejandro Hayes
La Trinchera


Un mster. Un doctorado. Un diploma! Aqu no se pronuncia toda la dimensin de la inconformidad si no se cuenta con el aval de persona apta para pensar, y que vara segn el rea del saber. Primero, hay que tener el futuro seguro, luego, a criticar con la valenta de magnitud nunca conocida en otros tiempos.

No pocas de las figuras -dentro o fuera del pas- que en el presente tienen sabias y doctas reflexiones crticas -e incluso radicales y opositoras-, en el pasado miraron para otro lado y callaron a conciencia ante una injusticia; o se pronunciaron en contra de lo mal hecho solo hasta que les fue permitido; o dieron charlas y repitieron sin creerlo el bodrio ideolgico desfasado que tocaba decir; o luego de ensear a sus alumnos dnde estaba el mal, dijeron en pblico que solo haba bien quiz antes hubo un regao en una mesa con un oficial o funcionario-; o tomaron un carn a pesar de rechazar la carga de desprestigio reflexivo que le vean; o defendieron los ms positivistas e indigeribles dogmas marxistas-leninistas.

Todo ello, en lo que esperaban a publicar sus libros; o a que les llegara el(los) viaje(s) que podan obtener; o a dictar magistrales conferencias; o a recibir reconocimientos institucionales; o a obtener sus ttulos y grados. No es que yo estuviese ah, es que tenan de otra.

Tampoco es raro ver adems cmo cada ao se gradan jvenes que no aguardan tanto y en cuanto pueden en dependencia de sus metas y de cuando se sientan en condiciones-, dicen lo que realmente pensaban y que no lo hicieron antes porque queran terminar de estudiar y superarse "tranquilos". Estos son de los que menos esperan, pero funcionan bajo la misma lgica.

No se habl, ni se habla, hasta no asegurar -por si acaso. Tal vez por eso, no es el mejor posible el empujar de muchos reclamos aunque sea de numerosas voces. Tal vez por eso, el pedido democrtico para el sistema poltico cubano que no es oposicin, sino que es algo asumido desde la misma izquierda en su absoluta mayora-, es de poco impacto y visto como lo que su propio sostn muestra, una fantasa de la intelectualidad que siempre est en las nubes.

Y es que, cmo creer en ideas cuyos defensores no la siguen hasta las ltimas consecuencias, que luchan luego de tener asegurada la carta del maso que permita en caso de que salgan mal las cosas, ir a alguna universidad, centro o empleo intelectualmente digno fuera del pas, o adentro pero auspiciado desde fuera?

Esperar a ser formalmente un intelectual, no parece ser una actitud de pureza revolucionaria, y pone en duda si aquello en lo que se deposita la energa es verdaderamente necesario, en la medida que solo se combate desde ciertos escenarios de resguardo profesional que se construye. Claro est que algunos ni con doctorados y honores se atrevern a decir, pero el silencio no convierte al murmullo en grito.

Ello no quita que sea importante desde el punto de vista de la correlacin de fuerzas, el papel que ejercen esas voces desde su condicin de intelectual con su crtica y desde la oposicin, algunos- al hacerle contrapeso a los excesos partidistas. Lo que seala que una parte no despreciable de la accin poltica se concentra en la intelectualidad. Por otro lado, que esta se nutre -no en su totalidad y a lo mejor ni siquiera en su mayora- del sujeto que, esper a tener su patente por si se complicaba, que no jug todas sus cartas, que si ahora sale o lo sacan del juego, no ser su fin. As pudo verse en la reciente recogida de firmas digitales para apoyar el documento en el que se condenaba la discriminacin por ideologa poltica en las universidades cubanas. Ah, salvo rarsimas excepciones, las personas sobre las que caa el peso principal de la misiva y que pblicamente anunciaron el apoyo con su rbrica, eran ya posicionadas y consagradas en sus campos, cuyo futuro ya es difcil tronchar porque son "alguien en la vida".

Y no se trata de que en ese sector est la mayor radicalidad y valenta para expresarse, sino que ah se reunan los que poseen determinadas garantas profesionales -comparados con otros- para actuar.

Firmaron estudiantes universitarios, claro. Pero no era conveniente segn la auto-percepcin de estos, hacerlo saber en la web. De la misma forma, a otros tantos pupilos les hubiese gustado colaborar, o participar crticamente en el debate actual a travs de sus redes, pero ellos tambin esperan a obtener la patente que los certifica de profesionales para dar su grito al viento.

As, la actividad y no tiene que ser revolucionaria- cvica del criterio, de participar conscientemente en el debate pblico y en las dinmicas discursivas de mantener/modificar el pacto social y que es propia de los jvenes y que en nuestro pas hay una larga tradicin de ello- deber conservarse para "cuando se pueda".

La edad promedio de rebelda la hemos desplazado hacia pasados los cuarenta. El joven cubano rebelde de hoy, ejercer la suya cuando duplique su edad y ya tenga un mster, un doctorado, un diploma!

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/politica-en-cuba/cuestion-de-condiciones/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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