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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

Las Insurrectas
Doa Julia

Ilka Oliva Corado
Rebelin

Una serie sobre mujeres que han sido olvidadas por la historia y que han abierto camino.


Tendra como 8 u 9 aos cuando la conoc, ella alrededor de 70, su lugar de trabajo era la parada de buses de Ciudad Peronia, doa Julia tena ojos azules de cielo desnudo de verano y vesta ropa de segunda mano que compraba en las pacas, siempre limpia, su garbo natural la haca lucir como una prenda fina recin comprada; sus vestidos largos de muselina y gamuza que combinaba con bufandas y paoletas de seda. A primera hora siempre cargaba puesto un gorro que se quitaba a media maana cuando calentaba el sol, entonces dejaba ver su cabello blanco algodonado.

La recuerdo alta, muy alta, delgada, apoyndose siempre en una muleta y en la otra mano un bastn hecho de palo de guayabo. Tena una dentadura postiza que se quitaba cuando le daba la gana y con sta en la mano lanzaba improperios a cualquiera que se atreviera a verla mal.

Fue en la dcada del 90, cuando en la parada de buses solo haban 15 camionetas: doa Julia llegaba a la alborada y se iba a la hora de la oracin, ah peda dinero, entre transentes y tambin abordaba los buses que la bajaban en la siguiente parada, lo haca de una forma inusual porque nunca agach la cabeza, ella lo exiga con la autoridad de su edad y cuando no se lo daban empezaba a despotricar contra todo lo que se moviera y a lanzar bastonazos.

Cuando lo haca las pulseras de gitana que llevaba en las manos sonaban, hacan msica junto a las grandes argollas y sus mltiples collares, porque era toda ella la que llena de enjundia haca mover ese bastn que volaba por los aires. Colgado de un brazo llevaba un morral que al subir a los buses pasaba al primer pasajero para que lo fuera pasando de mano en mano y que le regresaran en la otra fila, despus de su extraordinario discurso de por qu peda dinero.

Doa Julia haca eso, peda una colaboracin, un acto humanitario y de solidaridad al que el sistema llama limosna. Era conocida como la limosnera de la parada de autobuses. Doa Julia tena dos hijos que se drogaban y por los que responda ella en lugar de ellos por ella. Doa Julia mujer de 70 aos, con una pierna enferma, deca ella que a punto de gangrenrsele, nunca recibi ningn tipo de atencin mdica y mucho menos pensin del gobierno, fue olvidada como millones.

Imposibilitada para trabajar doa Julia tomaba su muleta y su bastn y se iba a la parada de buses a pedir dinero, ah desayunaba y almorzaba en la parada de buses y con su boca de carretera lanzaba tapas a boca de jarro y a la primera provocacin iba el bastonazo por los aires como ltigo.

A muchos les causaba risa, la vean como loca, como una mujer desquiciada que se iba a perder el tiempo a la parada porque no tena qu hacer y de paso peda dinero. Los das no eran los mismos cuando faltaba doa Julia a la parada de buses, eran das muertos, silencios, sin vida, ella con sus vestidos de gamuza, con sus pulseras de gitana y sus improperios que afilaba su personalidad le daba vida a la estacin.

A doa Julia yo la vea todos los das, pues en la misma estacin de buses venda helados y me pasaba buena parte de la maana observndola en la convivencia habitual de los vendedores ambulantes, nos habamos acostumbrado unos a los otros que cuando alguien faltaba lo notbamos inmediatamente; un da doa Julia falt a la parada y la noticia lleg enseguida, haba fallecido, en su covacha encontraron docenas de obras de arte, pinturas por todos lados hasta debajo de la cama, tapizadas las paredes de lepa, se descubri hasta en ese momento que doa Julia era artista, era pintora y buena parte del dinero que peda en la estacin de buses lo utilizaba para comprar sus herramientas para pintar.

Nadie supo nunca, ella nunca lo cont, fue su secreto mejor guardado. No s qu pas con sus obras de arte, si las tiraron o las guardaron, hasta el momento no se sabe de estas. Doa Julia fue un personaje siempre, una artista, desde su vestimenta personalidad y carcter hasta la forma de agarrar el bastn y lanzarlo por los aires en la mejor actuacin de melodrama, porque no hay mejor melodrama que el de la propia realidad del abandono de nuestros adultos mayores.

Desde ese da yo la guardo en mi memoria como La artista del arrabal porque eso es ella para m, la artista de Ciudad Peronia. Y la nombro y la reivindico y le agradezco su legado un legado para todas las nias, adolescentes y mujeres de Ciudad Peronia.

Doa Julia para m fue una insurrecta por haberse atrevido a hacer algo distinto a lo que estamos destinadas las mujeres en el arrabal. Desconozco cmo fue su infancia y su juventud, su primera edad adulta, pero en su tercera edad ella fue una mujer que se levant, tom su muleta a pesar de su enfermedad y su bastn y busc como pudo, el dinero para su creacin artstica.

En el proceso se vio expuesta a humillaciones, a burlas, a infinidad de apodos despectivos, por su edad, su apariencia y su carcter, por su condicin de nadie, en un lugar de nadies y en un lugar de nadies ella se atrevi a ser alguien, a ser ella misma, a ser La artista del arrabal. Eso hacen las mujeres rebeldes, las inconformes, las que no se doblegan ante el sistema patriarcal y depredador la clase obrera, por ms injusto que ste sea con ellas.

Por eso yo la nombro y la reivindico, por eso agradezco su legado de lucha y desobediencia. Doa Julia es parte de la memoria histrica de Ciudad Peronia, y el lugar se lo gan a pulso.

Doa Julia, gracias, donde quiera que est.



Fuente: Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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