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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

Guatemala
Repensando la reforma del sistema de partidos polticos

Mario Sosa
Rebelin


La teora poltica sobre los partidos polticos plantea que este tipo de instituciones, propias de la democracia representativa, tienen funciones de primer orden que trascienden su papel en la competencia por espacios de poder en el Estado. Estas funciones principales son las de representar, agregar e intermediar intereses de la ciudadana.

En contextos como el guatemalteco, en el cual ha sido configurado un sistema de partidos polticos de orientacin conservadora, tales funciones han sido plenamente cumplidas en favor de grupos de poder econmico y social. Los principales partidos en cada coyuntura o perodo de gobierno han legislado y dirigido las polticas pblicas con el propsito de beneficiar los intereses de grupos corporativos, grandes empresas de capital local y transnacionales. Esto se expresa en ejemplos como la Ley de Minera; la poltica econmica, financiera y crediticia, y la Ley Tigo, entre muchos otros.

Los partidos polticos han sido orientados, asimismo, a tratar de que sus dirigencias se consoliden como intermediaciones principales de grupos de poder y se beneficien personalmente del manejo de instituciones y presupuestos, lo que ha quedado claro con su involucramiento en redes y estructuras de corrupcin y crimen organizado, as como para satisfacer las visiones del mundo y de la vida de fuerzas poderosas en lo econmico, social, poltico y religioso garantizando la reproduccin del statu quo , promoviendo un Estado cada vez menos laico, que se niega a reconocer los derechos colectivos de los pueblos indgenas, las mujeres y los grupos de la diversidad sexual, y retrotrayendo los pocos avances en materia de interculturalidad.

Investigaciones acadmicas y judiciales han desvelado a los partidos polticos como instrumentos que operan en la reproduccin de la captura del Estado. Y lo son en tanto funcionan como propiedad de sus dueos y financistas, siendo estos grandes empresarios, militares en retiro de alto rango, lderes religiosos e incluso jefes de redes criminales de distinto tipo y escala.

Sin duda, excepciones las hay, pero lo predominante en el sistema de partidos polticos es lo antes dicho. En este sentido, el problema esencial no es la falta de institucionalizacin de tales instituciones, sino una institucionalizacin de las relaciones de poder, de los intereses, de las visiones y de las prcticas que los determinan en su carcter, que tienden a excluir de sus funciones de representacin e intermediacin a mayoras sociales, con lo cual mantienen y reproducen exclusiones de larga data. De ah que su orientacin no sea la bsqueda de soluciones a los problemas histricos y estructurales.

Quienes controlan el sistema de partidos polticos desde afuera y desde adentro acuden a las elecciones con mltiples factores de ventaja: articulan y accionan para s las fuentes de financiamiento, el aparato del Estado, los medios de comunicacin masiva, las Iglesias, los poderes regionales y locales y las instituciones electorales y judiciales para dirimir sus recurrentes contradicciones y garantizar, al final de cada proceso electoral, el control de los organismos pblicos y de las polticas, a los que acceden a travs de los partidos y de aquellas otras instituciones que mantienen capturadas a travs de otros mecanismos de representacin y seleccin.

En este marco, la intermediacin que logran segmentos sociales excluidos es de carcter dbil porque sus expresiones partidarias actan de forma desarticulada y, por consiguiente, reproducen su marginalidad. Asimismo, dichos segmentos sociales son de carcter contingente, en especial cuando activan formas de movilizacin y de protesta social con las cuales presionan la apertura de espacios de dilogo y gestin pblica cuyos resultados, no obstante, son insuficientes.

Modificar el carcter y la problemtica compleja del sistema de partidos polticos ser complicado si no se crean condiciones de distinto orden como una democratizacin del financiamiento electoral, del acceso a los medios de comunicacin masiva y de la representacin indgena y de mujeres en las instancias de decisin partidaria y en los listados de participacin electoral, as como el establecimiento y fortalecimiento de los mecanismos de control de los financiamientos ilcitos y de las coimas para la aprobacin de leyes, polticas y obras, entre otras.

En un momento en el cual se abrir la discusin sobre nuevas reformas a la Ley Electoral de Partidos Polticos, ser esencial trascender los enfoques institucionalistas y replantear las estrategias para lograr cambios que permitan configurar un sistema de partidos polticos menos capturado.

https://www.plazapublica.com.gt/users/mario-sosa


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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