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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2019

Huawei es apenas refriega de lo que se viene

Augusto Zamora R.
Rebelin


La guerra del gobierno Trump contra China -que empez contra la multinacional Huawei- ha ocupado las portadas de los medios de comunicacin en todo el mundo, hecho explicable por implicar a las dos mayores potencias comerciales del mundo y por afectar -como dao colateral- al mayor ttem del siglo XXI, como es la telefona mvil, sin la cual se multiplicara el nmero de desamparados, que encuentran en su telfono la comprensin y el amor que ya no saben hallar fuera de emoticones y pantallas. Que el conflicto chino-yanqui haga timbrar al mundo no debe hacer olvidar un hecho ms importante, que, en estos pagos, recibe nula atencin: la feroz carrera armamentista que mantienen EEUU, China y Rusia, respecto de la cual lo comercial y Huawei -por ms que inflen su importancia- no es sino un primer round de una pelea a muchos rounds.

El comn de los mortales vive de espaldas a la historia y a golpe de amarillismo, de manera que rara vez dispone de herramientas bsicas para analizar casos como el presente. Uno de ellos se refiere a un hecho que ha ocurrido (y seguir ocurriendo) en todos los tiempos y civilizaciones: cuando surge una nueva potencia -o resurge una que lo fue- la potencia reclama un sitio en el mundo proporcional a su poder y quiere -tambin- a sus adversarios fuera de sus reas estratgicas. Tan viejo como el mundo, como narr Tucdides, hace 2400 aos, en su Historia de la guerra del Peloponeso.

Un episodio ilustra esta realidad. Italia y Alemania se constituyeron como Estados unitarios en 1860 y 1871, respectivamente, es decir, tres siglos despus del inicio de la era del imperialismo europeo. Llegaron tarde al reparto colonial, pero, como nuevos grandes Estados, reclamaron una parte del botn. En 1885, por iniciativa alemana, se celebr la Conferencia de Berln para el reparto de frica, de la que Alemania obtuvo un relevante nmero de colonias e Italia su porcin, aunque nada comparables con las britnicas y francesas. Al final, como es sabido, las contradicciones imperialistas terminaron estallando en la I Gran Guerra Europea moderna (Europa ha vivido en guerra desde los neandertales), mal llamada I Guerra Mundial. Esta guerra record otra antigua realidad: ningn imperio cede voluntariamente su poder. Se le arranca por la fuerza. Alejandro lo hizo con Daro. Roma con Cartago. EEUU con Espaa.

Situmonos ahora en 2019. Un antiguo imperio, China, hasta hace ochenta aos dominado, expoliado y explotado por potencias extranjeras, ha resurgido como ave fnix y reclama su lugar en el mundo. Otro viejo imperio, Rusia, renacido despus del suicidio y desmembramiento de la superpotencia sovitica, reclama tambin un solio macizo en la sociedad internacional. Frente a ellos EEUU, un imperio mundial joven (su poder inicial surgi de la IGM y su poder mundial de la IIGM), pretende que las renacidas nuevas potencias acepten el orden que instituy sin disparar, prcticamente, un tiro y sin tener que hacer mayores sacrificios. Al contrario, EEUU pudo hacerse imperio merced a que las potencias europeas se mataron entre ellas, dejndole el campo abierto y, adems, enriquecindolo hasta lo obsceno gracias a las dos guerras (John Kenneth Galbraith afirm que la IGM haba sido una bendicin para EEUU).

El panorama actual, para Washington, es un tablero de ajedrez. A diferencia del mundo bipolar, donde cada superpotencia tena definidas sus reas de dominacin estratgicas, el mundo hoy es multipolar y complejo y, por vez primera en la historia, autnticamente global. No hay colonias obedientes (salvo la UE, paradojas de la historia) y EEUU enfrenta, no slo a dos potencias equivalentes, sino -esto es lo peor- aliadas, y de una magnitud abrumadora en territorio, poblacin y recursos. La suma de China y Rusia-Rusia y China hace un poder que supera con creces al estadounidense, por ms que se afane Washington en hacer creer lo contrario. El territorio de la alianza euro-asitica se extiende del mar de Barents al Mar de la China Meridional; del Bltico al Golfo Prsico; del mar Mediterrneo y el Negro al ndico. Es decir, abarca la casi totalidad de Eurasia, con diferencia el continente ms importante del mundo. Son, adems, aliados contiguos, de forma que su interaccin es fcil, intensa y barata. Como record hace poco el periodista Michael Hudson, Los Neocons nombrados por Trump estn logrando lo que pareca impensable no hace mucho tiempo: juntar a China y Rusia -la gran pesadilla de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski (correccin: la alianza antecede Trump, aunque Donald ha hecho mritos notables para robustecerla).

EEUU, por el contrario, es un pas aislado. Un Estado-isla en un continente-isla, separado del resto del mundo por los dos mayores ocanos. Sus aliados estn lejos y, ms grave an, estn dispersos y solos. Japn es otro Estado-isla, separado del continente y sin aliados prximos (excluyo a Corea del Sur, primer candidato a abandonar el barco estadounidense, Taiwn durara un suspiro). Europa es una pennsula sin acceso directo a la mole euroasitica y sin recursos energticos suficientes. Arabia Saudita es una pennsula medieval rodeada de pocos amigos y con un ejrcito archi-armado pero incompetente (en Yemen acumulan slo crmenes atroces). Mantener unidos todos esos fragmentos obliga, a EEUU, a gastos astronmicos, lo que deja, como dao colateral, un dficit pblico galctico y ruinoso.

Esta realidad ha provocado, en EEUU, una proliferacin de estudios y anlisis sobre cmo enfrentar la alianza sino-rusa, como no se vea desde los aos duros de la guerra fra. El ltimo documento apareci en diciembre de 2018 (National Security / Long-Range Emerging Threats Facing the United States As Identified by Federal Agencies, Seguridad Nacional / Amenazas emergentes de largo alcance que enfrenta Estados Unidos segn lo identificado por las agencias federales). Este informe expresa: Estados Unidos enfrenta una compleja serie de amenazas a nuestra seguridad nacional, incluidos nuestro sistema poltico, econmico, militar y social. Estas amenazas continuarn evolucionando a medida que se desarrollen los adversarios polticos y militares, a medida que avanzan los sistemas de armas y la tecnologa, y con los cambios demogrficos y ambientales. Esta afirmacin se ha convertido en estribillo en esa clase de informes, que repiten que EEUU afronta la mayor amenaza a su hegemona, algo cierto, pues nunca EEUU haba encontrado rivales de tal magnitud. La retirada de EEUU de los acuerdos de control de armas no es una trumpada, sino respuesta al miedo creciente a China, pas no firmante de esos tratados, y su alianza con Rusia. Por ese mismo motivo, EEUU aumentar sus presiones sobre Europa y Latinoamrica, buscando crear un frente euro-americano frente a las potencias euro-asiticas (otra cosa ser que lo consiga o a qu nivel pueda conseguirlo).

El mundo de la guerra fra era un mundo de fronteras definidas, con conflictos en reas perifricas -Vietnam, Angola, etc.- que no afectaban el equilibrio estratgico esencial entre las superpotencias. En el mundo actual hay pocas fronteras claras y demasiadas en disputa. Disputas geopolticas, econmicas, comerciales, cientfico-tcnicas. Con cada vez ms abundantes zonas grises y algunas absolutamente calientes. Amrica del Sur est siendo convertida en una inmensa zona gris, con Rusia y China erosionando cuanto pueden la antigua hegemona de EEUU, con Venezuela en el epicentro. Ucrania es -tmenlo en serio los europeos- un limes al que Rusia no renunciar (pregunten si EEUU aceptaran misiles rusos y chinos en Mxico o Canad). Irn, pas milenario, quiere su propio espacio y es aliado esencial para China y Rusia (de ah la obsesin de EEUU por derrocar a la repblica islmica). Siria, pas referencia del de retorno de Rusia a Oriente Prximo, es territorio cardinal para la proyeccin del poder ruso en el Mediterrneo. India quiere ser potencia regional y, en alianza con Rusia, mantener el equilibrio en el ndico, establecer un status quo con China y, con China, desenredar el laberinto paquistan. EEUU lleva una dcada queriendo enredar a India contra China e India le responde que los cipayos son historia y que ellos tienen sus propias aspiraciones. Por si alguna tena dudas, a inicios de septiembre de este 2019, India firm contratos por 14.500 millones de dlares para adquirir armamentos rusos, entre ellos sistemas S-400.

Recordemos, ahora, el primer juego de tronos, llamado en el siglo XIX el gran juego. Fue la disputa a cara de perro entre los imperios ruso y britnico por el dominio de Asia Central. Gran Bretaa, la mayor potencia martima de entonces, quera forjar un muro en torno a la India -su joya de la corona- y Rusia, la mayor potencia terrestre, expandir sus dominios sobre la vastedad centroasitica. El gran juego inspirara a Halford Mackinder, el ms importante geopoltico britnico, a elaborar su teora sobre la rivalidad entre la potencia martima (Gran Bretaa) y la potencia terrestre (Rusia), que, desde hace casi un siglo, inspira a EEUU, potencia martima heredera de la britnica.

Porque EEUU es eso: una potencia martima, separada del resto de continentes por el Atlntico y el Pacfico. Ser un Estado-isla de un continente-isla permiti a EEUU ser superpotencia y dominar casi todos los mares y ocanos, teniendo como modelo a su antecesora britnica. No obstante, el poder naval britnico pudo ser lo que fue porque no haba armas que contrarrestaran el poder de su flota. Sus naos podan aparecer de repente en cualquier sitio, sin dar tiempo a organizar la defensa, de forma que, en das o semanas, la flota britnica poda tomar Shanghi, Mallorca o Bengala. Hoy, eso, es, simplemente, imposible. Satlites espas monitorean minuto a minuto cada buque de guerra, cada portaaviones, haciendo un disparate pensar en bloqueos y, menos an, en ataques sorpresa desde el mar (o desde tierra). El acelerado e imparable desarrollo de misiles -como los hipersnicos rusos, que alcanzan velocidades superiores hasta doce veces la del sonido- convierten a los buques en armatostes fciles de hundir

Un think tank britnico fue el primero en advertir esta realidad, luego confirmada en un informe estadounidense, que reconoce que EEUU carece de medios contra los misiles hipersnicos rusos. China desarroll, hace aos, un sistema para hundir portaaviones por saturacin, es decir, si una flota con portaaviones tiene, digamos, 800 misiles, el sistema chino disparara mil o 1.500 misiles. Se perderan 800, pero el resto hara blanco. Las guerras comerciales, o el Huawei 5G no es el punto G de la economa mundial. Estamos, apenas, ante refriegas de lo que se viene. Y lo que se viene es grueso, muy grueso. Algo as como un nuevo tiempo, una nueva era, dominada por potencias asiticas. Pudo ser de otra manera, si la UE/OTAN, en vez de pretender destruir Rusia, la hubiera hecho aliada, Ahora es demasiado tarde. La alianza ruso-china -como antes Alejandro, Napolen o los britnicos- marcar las pautas y se har ms fuerte. India est estableciendo su rea e Irn la suya. Y la UE? Bien, gracias, alineadita con EEUU, esperando las ostias del cielo, que no sern de pan cimo ni harina de trigo.

 

Augusto Zamora R., autor de Poltica y geopoltica para rebeldes, irreverentes y escpticos (2016, 3 edicin 2018) y de Rquiem polifnico por Occidente (2018), Akal.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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