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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2019

Persistir en el fin del conflicto armado interno

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Pese al rearme de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- ejercito del pueblo- FARC-ep-,se hace camino al andar. No estamos condenados a otros cien aos de soledad. Los Acuerdos de La Habana y del Teatro Colon, existen. Constituyen un Programa Mnimo de lucha del Movimiento Popular y de la izquierda legal, acorde con el compromiso del Estado colombiano y de la comunidad internacional para su cumplimiento. Todo enmarca sobre la prerrogativa que Colombia no transita por un proceso de paz; s por un proceso de fin del conflicto armado interno, bajo la perspectiva del fin de la lucha armada en Colombia, por el poder poltico y manejo del Estado...S por un proceso de la poltica dirigiendo a las armas o al fusil y no por el contrario. Por ello, la bsqueda de la solucin poltica al conflicto encarando a una insurgencia rebelde no derrotada militarmente, implica que si la solucin no es total, no cabe hablar de disidencias. Continuara en Colombia vigente la lucha armada-aunque no como principal forma de lucha- en la medida en que no se produzcan, introduzcan y generen los cambios sustanciales y reformas de fondo al modelo econmico, poltico, militar, imperante. Es la bsqueda de Una Nueva Colombia acorde con el orden mundial, bajo un modelo Alternativo al neo-liberalismo o capitalismo decadente.

El no ejercicio de democracia

El conflicto armado interno colombiano no admite mirarlo desde lejos. Concentra la vista a la pura realidad. No se puede afirmar que se dio y desarrollo en el marco de un ejercicio democrtico en el pas. Tomar el punto de referencia el asesinato del caudillo Jorge Eliecer Gaitan en1948, no es determinismo, como tampoco resaltar que fue producto del Frente Nacional, en que los partidos Liberal y Conservador, cesaron el enfrentamiento fratricida y resolvieron dividirse en milimtrico el poder, junto al ejercicio de las gabelas de la administracin estatal, dejando por fuera , exluyendo, cualquier otra fuerza poltica. Son referentes, como corresponde plantearlo desde el espritu y contenido de la Constitucin Poltica de 1886.

En ejercicio de Democracia, surge el Conflicto precisamente por falta de Democracia. Por ello el prolongado conflicto armado interno colombiano no se puede circunscribir como a un dao causado a la Democracia. El lenguaje empleado para la defensa de la Democracia no obedece al relato de ese conflicto; es la justificante de la utilizacin del poder estatal de las armas para afianzar la contrareplica al conflicto existente. El tropero coronel que intervino en la toma del Palacio de Justicia afirmo : ...aqu defendiendo la democracia, maestro. Por la contraparte, el uso de las armas para los objetivos polticos. Es la belicizacin de la poltica.

Ahora el desenvolvimiento prolongado del conflicto armado interno ha tenido efectos en el sistema poltico electoral y en los Partidos Polticos. Como Democracia no es solo participacin electoral; es dado afirmar que el conflicto armado si repercuti en efectos directos en los procesos electorales, no por una pre concepcin de las insurgencias y fuerzas rebeldes en el boicot manifiesto a esos procesos por fechas electorales en Colombia; como en la deslegitimacin de ellos debido a la incidencia del accionar rebelde por un escenario de falta de apertura poltica. Las armas no impidieron los debates electorales. No existe durante el conflicto armado interno suspensin de algn evento electoral nacional. Por el contrario, los recientes cese al fuego unilaterales de las insurgencias en periodos de conversaciones resaltan la tendencia predominante al respecto. As como el sistema no ha permitido la intervencin del software electoral y por ende impedido a toda costa una reforma electoral del fondo; las insurgencias han dejado realizar el festn electoral, sobre el prurito, en prudencia, de dejar escoger civilizadamante al elector. Los analistas del sistema electoral no mencionan lo de voto cautivo tampoco lo de voto consciente y dan la espalda a lo de la abstencin consciente. Someramente explicado la abstencin consciente de la Izquierda, fue predominante durante el periodo del Frente Nacional; salvo la posicin del Partido Comunista Colombiano(PCC) que siempre particip en las fechas electorales. Corresponde mencionar la irrupcin de los Partido y Movimientos Polticos Alternativos: Unin Patritica (UP), Frente Popular (FP) !A Luchar!. La inteligencia militar los denomino como organizaciones de fachadas de las guerrillas (Farc-ep, EPL, ELN )y fueron declarados objetivo militar del Terrorismo de Estado. Surgieron como respuesta a la rebelin armada. Optaron, como izquierda, por la va electoral, legal. En aplicacin al principio universal de la divisin del trabajo, deslindaron del movimiento poltico clandestino o izquierda ilegal. No obstante tergiversando una tesis del Congreso del Partido Comunista Colombiano, acu el Establecimiento lo de la combinacin de las formas de lucha, emulando que el dirigente sindical, poltico, popular, de masas, era en la maana activista poltico y en la noche guerrillero. Nada mas falso; pero que trajo consigo el genocidio poltico de mas de cinco mil activistas polticos alternativos y el registro de cien mil cuadros populares en el exilio poltico, y/o el desplazamiento interno. Un sensible golpe al ejercicio democrtico inexistente en Colombia, que ha significado lgida perdida para el movimiento popular difcil de reponerse

No cabe afirmar que hubo silenciamiento de debates democrticos, dado que a partir de la eleccin popular de Alcaldes y de Gobernadores se planteo la presentacin de Programas y el conjunto del sistema electoral imperante no ha sido garante del debido debate de programas y qued reducido aun requisito electoral ms.

Con formulas como las del Frente Nacional, los estados de sitio permanentes (hoy o desde 1991 estados de excepcin) y formulas de selectividad estratgica del Estado para la permanencia excluyente del poder poltico, se permiti entronizar, bajo niveles de mayor violencia poltica, los efectos negativos por un no ejercicio en democracia.

A hoy, conviene destacar que las insurgencias en modo alguno respondieron en forma terrorista ante el desgrane por cada de los dirigentes polticos, sociales, sindicales,populares, revolucionaros y de izquierda. No concibieron la aplicacin de una Ley del Talin. Otro hubiere sido el escenario de horror para Colombia. El paramilitarismo como estrategia contrainsurgente se aplic, incluso, en zonas donde no haba guerrillas, pues corresponda paralelamente a una estrategia de despojo. Pero mientras el conflicto no este constreido al fin primordial de la solucin poltica al mismo el desenlace de acontecimientos es imprevisible. Hubo y sigue habiendo militancia paramilitar en todos los partidos del bloque hegemnico de derecha contrainsurgente y sin una reforma electoral de fondo no hay democracia dentro de los partidos; caso del CD por el que diga... el Innombrable.

Incidencia del conflcito armado en el desempeo de las autoridades locales

En Colombia ninguna comunidad es ajena al conflicto armado. La negritudes, los indgenas, los campesinos, los citadinos, son afectados por el conflicto. Afirmaciones de algunas minoras , por ejemplo, que ese conflicto no nos corresponde, que somos ajenos a l, carece de asimilacin poltica. La Teora Poltica asimila el ser y ente social como sujeto poltico, desde Aristteles hasta el Ch Guevara con su aseveracin : con relacin a la Poltica, o se mete contigo o te metes con ella. Las Insurgencias estn contra el orden constitucional vigente. Este aspecto constitucional resulta de inevitable referencia para analizar la contradiccin existente entre insurgencias y autoridades indgenas, que fungen por un mandato constitucional y que en el escenario del conflicto armado objetivamente se enfrentan a la insurgencia. Del mismo modo, el que mantengan su autonoma constitucional como minoras y en ocasiones hayan desconocido la presencia del ejercito regular no las coloca operativamente al lado de la insurgencia. Es aqu donde opera el principio universal de distincin, para ambas fuerzas beligerantes.

En el estado de cosas inconstitucional (eci) imperante en Colombia, corresponde a los Alcaldes la definicin del orden pblico. Esa norma constitucional no opera, sino la decisin del mando militar de la fuerza armada estatal predominante en la regin. En los Consejos de seguridad los alcaldes son invitados de piedra. Ahora, en cuanto al desempeo administrativo las autoridades locales actan durante el conflicto como operadores de los recursos pblicos y de los ejercicios de los derechos ciudadanos. Pero es sabido que en relacin con lo electoral los grupos paramilitares y clientelistas deciden por quien votar. En cuanto a la operacin de recursos pblicos, son el botn repartido entre la corrupcin clientelista.Pero esa cooptacin es producto del conflicto armado interno?. Pues no, es propio de la esencia corrupta y clientelista del Estado imperante.

El punto de atencin ha de ser la funcin del Estado con las regiones. Asombra la estadstica que en la actualidad la representacin del Congreso est en solo 7 Departamentos. Esto se analiz en las Conversaciones de La Habana y fue fundamento para la creacin de las 16 Curules para las Victimas, que en modo alguno obedece a una reforma poltica, sino a un Acuerdo de alcance para el desarme. Pero impiden su implemntacin los intereses clientelistas. Desde ya corresponde caracterizar que es propio de la dictadura mediatica el indicar que en las regiones escenario del conflicto armado el Estado es ausente. Tamaa falsedad. Consagrase la real y especial referencia que el Estado s hace presencia. Ah est el Estado. En unas regiones mas notoria que en otras, la operatividad y funcionalidad de los servicios pblicos; pero ah est: en los Municipios, est la institucionalidad representada en los tres poderes. Abunda la presencia de las Fuerzas Armadas estatales(militarizacin). Para los cientistas sociales est claro que el problema de fondo no es la ausencia o no presencia del Estado en las zonas o regiones en las relaciones de opertividad del conflicto. El problema all radica en que el Estado no tiene control del Territorio; pletrico aspecto que nos lleva al anlisis concreto de la situacin concreta, para bordar la desigualdad estable social bajo una visin de Territorio. Bajo la premisa que no soporta sustentacin real lo sostenido por la meditica que las zonas de influencia de las Farc-ep, al concentrarse y desmovilizarse fueron copadas por otras insurgencias. Ese facilismo no prospera. Las guerrillas desarrollan trabajo poltico entre las masas en esas regiones desde hace mas de 50 aos. Ese trabajo poltico es oculto ante el enemigo y amplio entre las masas. Ahora bien, la agudizacin del conflicto no solo armado o militar, sino tambin poltico, econmico,social, ecolgico, va en relacin directa con la agudizacin de la lucha de clases en Colombia. Asistimos ante la desgarradora realidad que las instituciones operan para perpetuar las condiciones de opresin de clase, explotacin y desmejora de la calidad de vida de las comunidades. Los intereses clientelistas, aunados a lo de botn burocrtico y de expoliacin de la corrupcin, asimilan la vigencia de un sistema electoral concebido para la perpetuacin de los intereses anti populares. Mientras exista poltica contrainsurgente esta se alimenta con la doctrina del enemigo interno y la estrategia paramilitar sera de su soporte y contenido. Durante la etapa de pos conflicto con las farc-ep qued claro lo de las tales rutas del narcotrafico quedando en manos del narcotrafico y con conocimiento de la inteligencia militar estatal como un medio de su sustento. La DEA maneja el negocio y tanto las oligarquas colombianas y lites del sistema financiero parasitario colombiano y de los Estados Unidos se enriquecen lavando el dinero del negocio del narcotrafico. Solo a ellos interesa la permanencia de los escuadrones narcomafiosos, de limpieza social,bandas criminales, como armas de la guerra sucia contra todo lo que huela a izquierda, protesta social, oposicin poltica.

Medios de comunicacin e informacin

Un tema tan importante no puede desligarse del derecho de la informacin y la libertad de expresin en momentos en que se busca el empoderamiento de la ciuudadania y no colocarla de espaldas al desarrollo de los desenvolvimientos de la vida nacional, que gira alrededor del conflicto armado interno.

Perdura la concepcin que en asuntos de orden publico turbado, las fuerzas armadas del Estado controlan lo referente a esa informacin. Rezagos de la antigua Constitucin de 1886, de un estado de sitio permanente y de normativas as atribuidas. En todo el campo, en lo rural colombiano, la iniciativa de comunicacin corre a cargo de las redes radiales en emisoras del ejercito y de la polica. En relacin con la capacidad de cobertura en kilmetros es de 100 por parte de las emisoras militares a 10 por parte de iniciativas particulares. A mas de 600 municipios llega solo la msica escogida y las noticias del ejercito, aupando la guerra y la imagen de invencibles. As, que informacin objetiva y veraz puede circular. Son zonas silenciadas, expresin del profesor Fabio Lpez de la Roche, de la Universidad Nacional de Colombia (UN). El papel de la meditica en el largo conflicto armado colombiano llev a la expresin del Manuel Marulanda Velez: Los Medios tienen una deudita con Colombia.Pese al peligro, aplican en Colombia como medios para persuadir. La campaa meditica desarrollada por los Medios no se hizo esperar y aplic en el plebiscito en que triunfo el NO contra los Acuerdos de La Habana. Algo indiscutible. En relacin con El Catatumbo, no es que los periodistas no sepan de los intrngules o dificultades de lo sucedido: lo saben, les llegan fuentes, pero lo callan!. La censura es la constante y en muy pocas ocasiones disfrutan del refresco de ver plasmadas sus averiguaciones. El ejercito les llega ya con los vdeos prefabricados de las tomas y acciones; as como de la redaccin de su unilateral versin.Un conduccionismo fascista, de abuso de poder inenarrables es lo imperante en lo de la comunicacin. Ello, por el control monoplico de los grupos econmicos de esos Medios, los cuales disponen que informacin es procedente, cuales de desconocimiento y cuales de invisibilidades.

De el movimiento social y popular y las organizaciones sociales

Vale preguntarse cmo se explica la permanencia del movimiento popular ante la constante genocida y de muerte selectiva de sus lideres. Las organizaciones sociales en Colombia se mueven bajo la estigmatizacin, la marca, el rechazo. Bajo el imaginario del enemigo interno los alcances de calificativos predominan para la negacin y la eliminacin del otro. Por tanto existe una cultura antisindical; cuya raz es la no organizacin popular. No propender por cambios. Que todo siga igual. Asimilan al dirigente sindical, gremial, como al dirigente poltico, sin importar la degradacin para ambos. Para la derecha los lideres sindicales son guerrilleros incrustados- continan sindolo- buscndose tambin destruir el tejido social de las organizaciones de los trabajadores. El solo anuncio de fundar un sindicato es motivo de persecucin, despido. Como si se tratare de un modelo econmico de implementar para el paramilitarismo.

En el sector agrario, pues el movimiento social esta afectado, indiscutiblemente, por la vigencia de los TLCs. En el sindicalismo de industria y energtico es tenaz la lucha contra el franking. Va acorde con el cerco de territorio excluyente, es decir, paralelo con la lucha contra la minera extractiva , la ganadera extensiva, lo agro-combustible y la defensa ecolgica, que enmarca todo un escenario de lucha de resistencia en contra de ese modelo que persiste con la implementacin paramilitar. Pero algo que no podrn erradicar de la concepcin campesina hoy es su claridad por la conservacin del medio ambiente, por construccin humanitaria y de proteccin a las comunidades.Todo ello explica la convivencia dentro del conflicto. Mas de 4 millones de campesinos se movilizaron por la sustitucin voluntaria de cultivos y por construir conservacin de Territorio e impulso de la economa campesina.No son programas revolucionarios los que impulsan. Instrumentos legales de aplicacin como las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) de las que registran 69 procesos de existencia en 15 Departamentos; que bajo una meridiana comprensin avalan el impulso del Paro Agrario Campesino de 2103. Ese que el tahr Santos lleg a decir que no exista. La gran carga para el movimiento social agrario radica tambin en la interlocucin de las comunidades campesinas con las fuerzas de ocupacin ( digamos que as se comportan) del ejercito nacional; que exultantes no admiten o quisieren no entender que las comunidades campesinas no son apndices, ni agentes operadores, de los grupos en insurgencia. El pasaje trgico del asesinato del Dimar Torres, en El Catatumbo, ech por la borda la esperanza de una reconciliacin de ese ejercito con las bases del propio pueblo.

Volver a lo de las armas en la politica

Extenso resulta abordar un balance de las impactantes experiencias civiles con los ex combatientes, desmovilizados y desarmados de las guerrillas de las Farc-ep. La retoma de las armas por parte de las Farc-ep expresada en la Declaracin de Una Segunda Marquetalia, deja sin alientos a quienes concebimos la superacin del uso de las armas con fines polticos. La persecucin violenta contra el opositor poltico, continua por ambas contrapartes.

Falso que surgi una Nueva guerrilla. Se da una respuesta a la permanencia de la guerra, pese a la desmovilizacin de una guerrilla "a cambio de nada". Un Acuerdo de Paz incumplido por un Estado falaz y de mafias, que flota por la economa subterrnea del narcotrfico. Lo acordado en La Habana fue burlado por un plebiscito de acomodo a lo tahr del gobernante Santos al Gatopardismo:"que todo cambie,para que nada cambie". Vino el juego de 56 reformas a lo Acordado; los quinta columnas de quienes no fungieron como Plenipotenciarios del Acuerdo, para NO implementarlo: el poder judicial y el legislativo. El Secretariado fariano demostr incapacidad para lograr los cambios polticos, econmicos, sociales, militares, ecolgicos, que el fin del conflicto demanda. No tiene elementos de anlisis lo dicho por los 2 Gustavos Progresistas que se da una alianza para prolongar a la derecha militarista y a las economas oscuras del narcotrfico. Raya con lo ridculo. El Partido de la Rosa debe ganar el espacio poltico de fuerza Alternativa, asumiendo una prctica frontal de oposicin al rgimen Hegemnico de Derecha militarista y Contrainsurgente en el poder y no pretender ganar indulgencias con el eco meditico de las guerrillas como origen de todos los males en Colombia. Se impone la ! Resistencia civil!; Lucha de masas con Paros Cvicos, la democracia de las calles, para el logro de la implementacin de los Acuerdos de La Habana: Reforma Agraria Integral, Reforma Electoral de fondo, Sustitucin de Cultivos, el llamado a terceros para que respondan ante la JEP. Un Frente Amplio Popular, tal como lo concibi scar William Calvo, en significacin a la existencia en Colombia de una izquierda ilegal armada y una izquierda legal desvinculada e independiente, que busca en unin con las fuerzas progresistas, socialdemocratas liberales lo Alternativo al modelo econmico imperante: ese si causante de los males en Colombia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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