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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2019

600 aos de crcel criminalizan la solidaridad vasca

Begoa Zabala
Viento Sur


Las cifras que se manejan en este sumario son abrumadoras. Se trata del procesamiento realizado por la Audiencia Nacional a 47 personas. Aclaremos que son vascas, a las que la fiscala les pide un total de 601 aos. En peticiones individuales abarcan de 8 a 20 aos. De la singladura del sumario se desprende que la instruccin se inici en el ao 2013, si bien alguna de las personas haba sido detenida y estaba procesada por hechos idnticos ya en el 2010, en otro sumario. Seis aos ms tarde, y a partir del 16 de septiembre, se celebrar la vista oral en los locales especiales habilitados para los macrojuicios en San Fernando de Henares (Madrid), con una duracin que se prev de tres meses.

Este procesamiento masivo se encuadra dentro de varias operaciones contra las organizaciones de apoyo y solidaridad con las presas y presos vascos Herrira, Jaiki Adi y Etxerat 1/, y tambin afecta a varios abogados y abogadas que actan en la Audiencia Nacional y al grupo de interlocucin del colectivo EPPK, de presas y presos vascos. En realidad, segn ellas y ellos manifiestan, se est tratando de criminalizar la solidaridad. Y no solo eso, sino los cuidados que se realizan para estas personas, tan reivindicados ahora por el feminismo oficial. Cuidar a las personas presas por parte de los mdicos, las abogadas, las siclogas y siclogos, las propias familias, los interlocutores, lo quieren considerar un delito. Y un delito o varios muy gordos.

Fue el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco el que acord procesar por pertenencia o colaboracin con organizacin terrorista a los 47 acusados de integrar presuntamente el denominado frente de makos (crceles) de ETA, bajo la cobertura de los distintos entes de los que formaban parte.

Actualmente, los imputados se encuentran en libertad provisional, teniendo que comparecer algunos de ellos cada quince das en sede judicial. Hay quien ha pasado tiempo en la crcel, como la abogada Arantza Zulueta, que estuvo tres aos, cuyo particular caso lo veremos ms adelante. El comunicado realizado por los propios afectados seala de forma inequvoca los motivos del juicio: Nos juzgan por organizar movilizaciones a favor de los derechos de los presos, por defenderlos en los juzgados, por realizar intermediaciones y por ser familiares de ellos. Los delitos que se les imputan a estas personas son diversos: participacin activa en organizacin terrorista, colaboracin y financiacin del terrorismo, enaltecimiento continuado de terrorismo y quebrantamiento de medidas cautelares 2/.

Si bien la peticin mnima es de 8 aos de prisin, esta solo se pide a una de las personas. Todas las dems, es decir, 46 personas, tienen una peticin como mnimo de 11 aos por participacin en organizacin terrorista. Varias de ellas tienen una peticin ms alta por este delito al considerar su participacin en grado de dirigente. Adems, varias de ellas tienen peticin de financiacin del terrorismo y/o enaltecimiento continuado de terrorismo y/o quebrantamiento de medidas cautelares . En muchos casos llevan penas anexas de inhabilitacin, especial y absoluta, y multas diversas.

En resumen, las penas de prisin seran la siguientes:

- 8 aos para una persona.

- 11 aos para diecisiete personas, afecta a los abogados principalmente.

- 12 aos para seis personas, afecta sobre todo a los mediadores o facilitadores.

- 13,6 aos para once personas, principalmente a los pertenecientes a Herrira.

- 14 aos para dos personas.

- 14,5 aos para tres personas.

- 14,6 aos para una persona.

- 15 aos para tres personas.

- 17 aos para dos personas.

- 20,5 aos para una persona.

Las personas imputadas

Si se analizan las personas imputadas por profesiones u organizaciones a las que se les acusa de pertenecer, en relacin a sus actividades para con los presos, sealemos que la abogaca se lleva un importante nmero. Hay 13 personas que ejercen como abogadas y les solicitan 11 aos a cada una. Una de ellas es el abogado y exsenador por la Comunidad Autnoma Vasca en Madrid, Iaki Goyoaga. Tambin se encuentra una abogada de larga trayectoria en las labores de defensa en la Audiencia Nacional, que actu asimismo como abogada en el caso de algunos de los jvenes imputados de Altsasu, Amaia Izko, actualmente concejala del Ayuntamiento de Iruea por el grupo EH-Bildu. Hay otra abogada de extensa experiencia en la Audiencia Nacional, que es Arantza Zulueta, a la que se considera intermediaria y, por tanto, se le imputa participacin activa en terrorismo en grado de dirigencia. Adems, destacan 21 personas que son consideradas de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos y presas vascas en el nuevo perodo que se inicia con el abandono de ETA de la lucha armada, a las que de forma sistemtica se les imputa enaltecimiento del terrorismo y en muchos casos quebrantamiento de medidas cautelares.

De todo este listado de personas hay un joven abogado que en el momento de la detencin perteneca a la organizacin Herrira y nos ofrece su particular testimonio. Tena 25 aos cuando le detuvieron y actualmente es abogado del sindicato LAB y pertenece a la ejecutiva del mismo. Transcribimos de forma literal parte de su relato:

Yo empiezo a trabajar en Herrira en el momento en el que ETA declara el cese definitivo de su actividad armada, en 2011. Es en este contexto en el que la gente se ilusiona, pues ve que hay expectativas de que el conflicto se pueda resolver y dejar un poco el sufrimiento a un lado. Entonces, cuando yo era joven (tena 25 aos, ahora tengo 31), se enciende un montn de dinmicas en los pueblos y en los barrios a favor de los presos. O sea, se hacen las movilizaciones ms grandes por los presos y hay un ambiente en general a favor de las personas presas y exiliadas. As entro en esta organizacin, que surge nueva, que se basa sobre todo en el activismo social. Una de las primeras dinmicas fue encerrarme en la catedral de Iruea, junto con ms compaeros y compaeras, pidiendo la liberacin de un preso gravemente enfermo, Josu Uribetxeberria, que ya muri.

Cuando me detiene la guardia civil, me comunican los cargos y me dejan en libertad, con obligacin de firmar cada 15 das en sede judicial: integracin en organizacin terrorista, financiacin del terrorismo y enaltecimiento del terrorismo. Luego me aaden quebrantamiento de medidas cautelares. Total: 14 aos y medio, 4.800 euros de multa y varios perodos de inhabilitacin.

Es curioso que en mi caso, y tambin en varios de los otros, me pide la fiscala un ao de prisin por quebrantamiento de medidas cautelares. Esto no tiene sentido, pues si se quebranta el cumplimiento de medidas cautelares vas directamente a la crcel, por estar en situacin de libertad provisional. Con las medidas cautelares que nos impusieron nos impiden participar, tanto activa como pasivamente, en movilizaciones a favor de las personas presas. Nos impiden, igualmente, salir del Estado espaol sin autorizacin judicial.

Y en mi caso debo acudir quincenalmente a firmar al juzgado.

Uno de los casos ms llamativos es el de la abogada Arantza Zulueta. Esta histrica abogada defensora de presos y presas vascas tiene una peticin de 14 aos por un nico delito de pertenencia a organizacin en grado de dirigencia, acusndola de pertenecer al grupo de intermediadores o facilitadores. Permaneci ms de tres aos encarcelada, tres de ellos en celda de aislamiento, y en una entrevista realizada con ocasin de la muerte de Xabier (Antxo) Rey, que se quit la vida precisamente en la misma crcel en la que ella estuvo, la de El Puerto de Santamara, Cdiz, da unas pinceladas de la experiencia sufrida en la celda de aislamiento:

Las galeras (de aislamiento) suelen tener cuatro o hasta diez celdas. En mi caso haba cuatro. La cuarta celda es donde amarran a los presos con correas y los tienen ah horas, das, lo que quieran, hasta que ellos consideren que ya est tranquilo, que ha obedecido sus rdenes, que est sumiso. Se completa la galera con un patio de 20 metros por 5, un autntico callejn, totalmente vallado y rejado por arriba, con un bao sin puerta. Siempre son bajos, as que la humedad es muy grande. Tienes limitados los efectos personales, desde cortaas a cepillo de dientes, cepillo de pelo... En el patio ests completamente sola. Cuando vuelves a la celda te puedes encontrar con que ha habido cacheo y est todo patas arriba. No hay telfonos, as que para la llamada te sacan a otro sitio en el que ests rodeada de funcionarios. Y el resto del tiempo lo pasas en la celda sin ninguna actividad. Te van dando la comida a travs de una rejilla a la altura de la cintura. A esto se aaden tensiones, gritos, eres testigo de maltratos...; en fin, todo lo que supone un sitio de castigo.

Lo que ms mella te hace es que no puedes compartir nada, no hay risa, ni vacile, no tienes un abrazo, ni una palabra agradable, hasta que una vez a la semana vas al locutorio. Nunca nadie te sonre siquiera,

y estas cosas merman mucho cuando ests sola. Se trata de una continua bsqueda de romperte como persona, de que te sientas un animal y no una persona. As que la pelea ms dura en la crcel a veces es por ser una persona. Y aqu entran tcticas como la de decirle buenos das y buenas noches al funcionario que te abre o cierra la puerta, para que vea que eres una persona. Tras pasar por esta experiencia te ves muy reflejada en todas esas personas que piden limosna en la calle y que dan los buenos das a quienes pasan, los miren o no. Es una forma de decirles: no soy un perro que est aqu tumbado.

Para hacer frente a esta situacin el deporte y la gimnasia los llevaba a rajatabla. Y luego se trata de buscar algo que te ilusione, como los estudios. Tambin me daba nimos la pequea satisfaccin que senta al escuchar por los altavoces que a Txema Matanzas o a cualquier otro kide (compaero) lo llamaban a locutorios para la visita. Aunque no los poda ver, piensas que estn ah y yo soy parte de ellos.

Algo vital en crceles como Puerto III, en que muchos funcionarios son como robots, es que en los malos momentos puedas decirte a ti misma: hoy estoy jodida, pero no podis conmigo. Existe la necesidad de reafirmarte continuamente como persona y como militante. La persona presa necesita solidaridad y cobertura social. Eso es muy importante: cartas, visitas... Que te sientas parte de un pueblo y parte de un proyecto.

Adems est el caso del alejamiento y las penurias que impone a las familias. Mi padre tiene Alzheimer, as que no vino a verme. La madre, Arantza, tampoco pudo venir por la lejana, salvo en los traslados a crceles de Madrid, por diligencias.

La valoracin poltica

Situado este macrojuicio en un cambio claro del perodo que se inicia con el abandono unilateral de la actividad armada por parte de la organizacin ETA, seguida y amparada por la intermediacin internacional y nacional del desarme definitivo, para terminar por la desaparicin de la propia organizacin, este proceso se ve de forma muy negativa por los afectados. Imanol Karrera, procesado por pertenecer a Herrira, hace unos comentarios al respecto, que los viene repitiendo en todas las entrevistas:

Hay dos palabras que definen muy bien esta actuacin y es que este macrojuicio es una injusticia totalmente anacrnica. Son dos elementos, injusticia y anacronismo. Injusticia porque es una barbaridad que gente que ha organizado movilizaciones en favor de los derechos de las personas presas y exiliadas con muchos sectores de la sociedad, con personalidades, con agentes sociales, que por hacer eso te pidan catorce aos y medio de crcel; o que por dar asistencia jurdica a los presos, que es algo bsico en cualquier democracia, asistir a las personas presas, que les pidan once aos de prisin, o a los mdicos y siclogos por hacer sus asistencias, o, incluso, las personas que tienen designadas para poder trasladar sus iniciativas y compartirlas con la sociedad. Eso es una autntica injusticia, no tiene sentido. Y penalmente el tiempo nos ha dado la razn, pues hoy se dara la paradoja de que cuarenta y siete personas podramos ir a la crcel por pertenecer a una organizacin que no existe.

Luego resulta que es anacrnico, porque no se corresponde con la realidad. Pasan seis aos, desde la detencin, no existe la organizacin a la que dicen que perteneces, y lo que hay, adems, es una cosa esencial, es que ha desaparecido un sufrimiento, y la fase que hay en este pas va en otra direccin: construir el futuro, todos los derechos para todas las personas.

Dicen que ests en una organizacin Herrira, que sucede a otras anteriores y que est bajo la direccin de ETA. Pero aqu quiero remarcar que la guardia civil en sus propios informes, que son los que se van a utilizar para nuestro juicio, reconoce que no hay nada que vincule Herrira y ETA, o sea, no hay absolutamente nada. Y ms adelante la guardia civil reconoce que hace la operacin policial contra Herrira y suspende sus actividades porque entiende que el nivel de movilizacin que est consiguiendo en favor de los derechos de las personas encarceladas es muy alto. Entonces eso es lo que quiere abordar. O sea, el Estado espaol, lo que hace a travs de jueces y policas es evitar que se puedan dar pasos a travs de una solucin que traiga un futuro en paz.

Y lo que tambin es llamativo es la detencin de las abogadas, los mdicos y siclogos, que las detienen porque estn haciendo una tarea que esas mismas personas la siguen haciendo durante estos aos y siguen asistiendo a los presos, porque es lo que en una sociedad democrtica y de derecho tiene que corresponder.

La abogada Amaia Izko, concejala en la actualidad del Ayuntamiento de Iruea, realiza una valoracin desde su perspectiva y su larga experiencia de muchos aos en la profesin:

A nosotras de lo que se nos acusa es de haber realizado nuestra actividad profesional normal, esto es, la asistencia a presas y presos polticos en las crceles, la defensa en la Audiencia Nacional y en los juzgados de vigilancia, por orden, o dentro de una estrategia diseada, dirigida, por ETA. Para sostener esa acusacin est, de un lado, efectivamente, la actividad profesional que siempre hemos realizado, sin esconderlo nunca, de forma absolutamente visible. Y la otra pata de la acusacin ellos la sostienen en un informe de la guardia civil en el que se dice que toda esa actividad se interpreta que ha sido realizada en apoyo a ETA, en apoyo a sus actividades y dentro de una estrategia marcada por ella. Para esto lo que hace es bsicamente interpretar documentos mezclando documentos de hace muchos aos con documentos de ahora y concluye de la forma siguiente: como existi el frente de makos (crceles) que era una pieza de ETA y eso est juzgado y condenado, pues estos de ahora son exactamente lo mismo. Porque fueron son, porque lo que dijeron en aquellos documentos lo dicen en los de ahora... Esa es la interpretacin. El sumario al que se hace referencia, contra Askatasuna, fue en el ao 2001-2002. Las sentencias vendran ms tarde, fueron en el 2008, 2009. Pero todos los documentos que utilizan como base de esa imputacin son anteriores.

As, a todas nos acusan por integracin en organizacin terrorista y es la nica acusacin. Y nos piden once aos a cada una de nosotras. Yo empec en esto en el ao 1996. Al principio, con la pretensin de defender y llevar causas penales, tanto en la Audiencia Nacional como en Iruea, pero con el inmenssimo trabajo que en pocos aos hubo en la Audiencia Nacional, me he dedicado exclusivamente a esta, a visitar las crceles, a ir a ver a los presos, con ese inmenso costo de kilometraje y tiempo que supone. O sea que llevo 22 aos. Y no me han detenido nunca, hasta esta vez. Y es, casualmente, cuando ETA ha dejado la actividad armada.

Y eso lo estamos comentando, pues no es el primer ataque contra el movimiento de asistencia y apoyo para los derechos de los presos, pero ahora, si cabe, es ms extremo, ms grave, porque se nos acusa de seguir la estrategia de una organizacin que ya haba declarado unilateralmente que dejaba toda su actividad armada y que su nico fin a partir de 2011 era desaparecer. Y en ese tiempo, precisamente, a partir de 2012 nos acusan a nosotros de formar parte de una estrategia terrorista y violenta y dems de ETA. Precisamente cuando estaba en proceso de desaparecer como luego se ha visto. Y por eso tambin subrayamos que tanto el operativo contra Herrira como contra nosotros, como contra mdicos, familiares e intermediarios y facilitadores tena el objetivo de entorpecer ese final de ETA, esa desaparicin, y entorpecer el hecho de que el colectivo hiciera una apuesta decidida por esa desaparicin y una apuesta decidida por buscar soluciones en un nuevo ciclo. Ese es el verdadero objetivo de nuestras detenciones. Contra Herrira claramente, porque estaba haciendo todo ese trabajo de activacin social. Y contra quienes estbamos asistiendo al colectivo, para acogotar de alguna forma, bloquear al colectivo, dejarle sin oxgeno y no permitirle que hiciese esa reflexin ni que avanzase hacia la bsqueda de soluciones.

La solidaridad

Tan pronto como se conoci la noticia de la fecha de la celebracin del juicio oral, empez una iniciativa de solidaridad importante. En una rueda de prensa las personas encausadas dieron a conocer las cifras de las peticiones del fiscal y las posibles condenas, a lo que sigue casi de inmediato la elaboracin de un manifiesto para su difusin y apoyo. En el mismo tambin se convoca a una manifestacin para el 14 de septiembre, la antevspera del inicio del juicio. Las firmas de apoyo se inician con gente que muestra la diversidad del apoyo y el compromiso constante de muchas personas conocidas en los mbitos culturales, deportivos, profesionales de la medicina y la abogaca, profesorado de la universidad, activistas de movimientos sociales. En la propia pgina se puede ver el listado completo, que se inicia con dos bertsolaris muy conocidos y de ejercicio solidario patente con las presas y presos: Jon Maia y la exdiputada del Congreso en Madrid Onintza Enbeita. Destacamos algunas personas, sobre todo por su variedad y diversidad: Begoa Errazti (expresidenta de EA), Juan Jos Ibarretxe y Carlos Garaikoetxea (expresidentes de la Comunidad Autnoma Vasca), Toti Martnez de Lezea, escritora; Mikel San Jos, jugador del Athletic; Juan Kruz Lakasta, periodista; Jos M Arrate, expresidente del Athletic; Irati Jimnez, escritora; Nora Cortias, Madres de la Plaza de Mayo, Lnea Fundadora; Pako Letamendia, profesor de la Universidad del Pas Vasco; Hassana Aalia, refugiada saharaui; Roberto Moso, msico y periodista; Ane Muguruza, familiares de represaliados, y Jaime Pastor, politlogo y editor de viento sur.

En estos trminos se escribe la parte central del comunicado:

La sociedad vasca quiere avanzar y para afrontar el futuro con las mejores garantas es necesario cerrar las heridas y resolver los nudos del pasado. No debemos inventar nuevas cadenas ni queremos nuevos nudos que nos aprieten todava ms. No necesitamos piedras en el camino ni queremos que se abran nuevas heridas y se genere ms dolor. No cabe duda de que nuestro pueblo mira a las soluciones, quiere ir hacia adelante y no est dispuesto a aceptar situaciones que nos hagan retroceder.

La convivencia, la paz y la justicia son tesoros muy preciados para cualquier sociedad, tambin lo son para la nuestra. Debemos responder a ese deseo de la sociedad vasca y parar los procesos creados y puestos en marcha en el marco de una lgica de conflicto, para que no contaminen el presente que estamos construyendo.

Queremos construir una nueva sociedad y estamos convencidas de que los valores y la sensibilidad respecto a los derechos fundamentales forjados durante estos aos son los cimientos sobre los que construirla: el respeto a todos los derechos humanos de todas las personas, los derechos colectivos, la solidaridad, la empata y la convivencia. El futuro es la casa comn que tenemos que construir entre todos y todas, por la va del dilogo y el respeto de todos los derechos.

Preguntada por la rpida extensin de la solidaridad frente a este macrojuicio, precisamente a los criminalizados por el ejercicio de la solidaridad, y en relacin principalmente al sector jurdico, Amaia Izko contesta esto:

La gente ms cercana de profesionales, la abogaca ms cercana, nos muestra sin ninguna duda su solidaridad. Es cierto que este mundo de la abogaca es, desde el punto de vista institucional, retrgrado, conservador, muy difcilmente posicionable... Entonces no hemos entrado en lo que son instituciones oficiales. Eso s, hemos encontrado muchsimo apoyo en los compaeros y compaeras y adems destacamos que en el manifiesto que hemos lanzado para firmar y corre por las redes sociales est encontrando un apoyo muy grande de colectivos de abogados y abogadas catalanes. Tambin compaeras de Madrid que estn sobre el tema, los de la Asociacin Libre de Abogadas y Abogados de Madrid y aqu desde luego todos los compaeros de la abogaca que est ms cercana, que no ejerce de una manera tan tradicional, que ejerce ms de cara a los derechos humanos, ms de cara a quienes sufren distintas opresiones..., nos remite una solidaridad total.

Yo pienso que la Audiencia Nacional y la fiscala, creo que tambin apoyadas por algunos sectores del Estado, lo que quieren es crear la apariencia o dar la sensacin de que aqu no ha cambiado nada. Y entonces las recetas que se han de imponer son siempre recetas represoras. Eso es lo que pretenden, porque les interesa, efectivamente, que aqu no evolucione la sociedad, no evolucionemos hacia soluciones y yo creo que tambin, en gran manera, porque quieren justificar su existencia y mantener el poder que les da una institucin como la Audiencia o como la fiscala. Adems, creo que en nuestro caso esto tiene tambin un poco de venganza. Creo que claramente se nos est pasando una factura por haber sido una pieza molesta para el Estado desde nuestro ejercicio de la abogaca y la reivindicacin de los derechos humanos, en los tribunales de aqu y tambin en los tribunales europeos. Esto tiene mucho de venganza.

Desde el anlisis de su experiencia, Imanol Karrera, que ha militado en Herrira, contesta a la extensin de la solidaridad:

La solidaridad que estamos recibiendo es fruto del trabajo que hicimos hace ahora seis aos. O sea, si Herrira consigui algo fue romper con una filosofa y plantear algo que pona en el centro los derechos de las personas presas y exiliadas. Y ah logr un consenso mayoritario en la sociedad con todo el espectro poltico, salvo con el PP. Partido que s que nos reciba y con el que estuvimos reunidos, por ejemplo, con Maroto, en privado. Todo el mundo nos reconoca en la interlocucin. El juez de aquellos tiempos, Bermdez, en el Colegio de Abogados de Bizkaia dio una charla junto con el IRA para hablar de la situacin penitenciaria de los presos y de las posibles soluciones. Nosotros hicimos tambin una interlocucin con todos los partidos en el Congreso de Madrid. Creo que toda esa gente con la que trabajamos de manera sincera crea, porque as lo estbamos haciendo en la prctica, que lo que estbamos diciendo era otra filosofa, que era una aportacin a la paz. Esa gente cuando ve que nos quieren encarcelar, hasta con 20 aos y medio, como es el caso de Francisco Balda, se dan cuenta de que es una barbaridad y entonces se remueven y muestran su enfado y su preocupacin contra este juicio y nos dan su adhesin. En solo una semana ms de 8.000 adhesiones al manifiesto. Entonces es muy gratificante. Ya estamos poniendo en marcha la campaa y la respuesta de mucha gente es siempre s.

Ahora mismo se dan elementos que se han dado antes, es decir, elementos de enfados de la gente porque entiende que es una injusticia y porque ven que el sistema judicial espaol no responde. Es heteropatriarcal, eso lo vimos en el caso de la Manada, a pesar de que ahora se haya maquillado un poco. No responde a las necesidades ni a la justicia social que se pide. En el caso de los jvenes de Altsasu la condena es totalmente injustificada y vengativa y es absolutamente parcial. Y yo creo que en nuestro caso se mezcla efectivamente un nimo de no querer solucionar nada, es decir, la cuestin de los presos, que es algo que lo tiene muy bien agarrado el Estado, ellos tienen la llave de las crceles. Y saben que ah se puede dar la solucin, abandonar definitivamente todos los sufrimientos. A m me gusta una definicin, y es que son enemigos de la paz, es decir, no quieren la paz.

Los llamados no pueden ser ms contundentes y directos. Las respuestas estn siendo igualmente impresionantes por el nmero y por la cualidad de las personas que se suman y que recogen. No es que las actividades que han realizado sean reprobables o supuestos de delitos, sino que esta actividad solidaria est recibiendo el premio de su propia filosofa: la solidaridad como sistema de convivencia y de paz.

Notas

1/ Herrira (Al Pueblo) es una organizacin de apoyo y solidaridad con el colectivo encarcelado.

Jaiki Adi (Levntate) es una asociacin de personal de asistencia sanitaria y sicolgica para asistencia en las crceles al colectivo de presas y presos.Etxerat (A Casa) es una asociacin de familiares de presas y presos.

2/ Esta informacin est disponible en la pgina https://11-13makroepaiketa.eus/ donde se detallan las personas, con su peticin y la organizacin o actividad por la que son imputadas.

Begoa Zabala forma parte de la redaccin de viento sur

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article15080

Ver tambin: Video-reportaje de Ahotsa.info sobre el sumario 11-13

Podeis encontrar ms informacin sobre este juicio en: https://11-13makroepaiketa.eus/es/inicio/



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