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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2019

El Estado de Negocios en Amrica Latina

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin


En los estudios histricos y sociolgicos sobre Amrica Latina existe una amplia coincidencia en identificar como Estado oligrquico, al que se levant en la regin durante el siglo XIX y particularmente desde 1880 hasta mediados del siglo XX. Le caracteriz, como base, la existencia de los latifundios, bien como plantaciones, haciendas y estancias. En ellas, esclavos, peones, sembradores, campesinos no asalariados o semi asalariados, e indgenas sujetos a variadas formas de servidumbre, constituyeron la fuente social de la explotacin que enriqueci a reducidas elites de familias terratenientes, marcando as la longevidad de las desigualdades latinoamericanas.

Aunque la oligarqua puede ser identificada en ese reducido grupo de familias terratenientes, ntimamente aliadas con elites de comerciantes y banqueros (que fueron los ncleos de una incipiente burguesa), el Estado oligrquico fue la forma en que se ejerci la dominacin social de estas clases. Se caracteriz por la exclusin de las mayoras nacionales de la democracia formalmente consagrada a travs de las Constituciones republicanas (democracia censitaria); por la coercin y el uso de la fuerza para reprimir y mantener subordinada a las clases trabajadoras; por la reproduccin de los grupos dominantes a travs de las alianzas familiares, los clubes de notables llamados partidos, el caciquismo, el clientelismo, el caudillismo y las dictaduras.

En los regmenes oligrquicos, las actividades econmicas privadas constituyeron un poder real, por el control del principal factor de la produccin (tierras) y el directo manejo de las condiciones del trabajo: esclavitud, servidumbre, salarios y jornadas. Ese poder se pareci, en mucho, al de los seores feudales europeos e incluso hubo pensadores latinoamericanos que calificaron como feudal al modo de produccin vigente en Amrica Latina durante la poca oligrquica. No existi mala fe en esa caracterizacin, pero sin duda era errnea, porque las formas de la dominacin econmica en la regin tuvieron su propia especificidad y, adems, el Estado oligrquico aboli el monarquismo (en Mxico y en Brasil el Imperio no logr mantenerse), proclam la repblica presidencialista y la triparticin de funciones estatales. En una serie de interesantes artculos del historiador britnico Eric Hobsbawm (1917-2012) recientemente publicados en espaol en el libro Viva la Revolucin! (2018), no se duda en calificar como medieval a una gran parte de la Amrica Latina rural, anterior a la dcada de 1960.

La institucionalidad poltica, tomada de Europa y los EEUU, no funcion como los tericos del Estado burgus lo pensaron, sino que tuvo que ser funcional al sistema econmico privado, rentista, atrasado y explotador.

Con la existencia de poderes locales, directos, oligrquicos, el Estado no intervino en la economa, protegi la propiedad latifundista, era una extensin del espacio privado. Por eso, las formas de trabajo al interior de los latifundios persistieron largamente, ya que la esclavitud fue abolida desde mediados del siglo XIX y las formas de servidumbre tan tarde como en la dcada de 1960, cuando se impusieron reformas agrarias desarrollistas como en Ecuador (1964).

De aquella poca oligrquica hasta el presente, sin duda Amrica Latina se transform. El proceso de consolidacin capitalista se aceler en toda la regin durante la segunda mitad del siglo XX y an as todava hay pases en los cuales la industria es incipiente. Contina el predominio de la economa primario exportadora y el contraste entre el campo atrasado y las ciudades modernas. Hay diferencias innegables entre los gigantes Argentina, Brasil, Chile o Mxico, frente a pases medianos como Colombia o Per, y un vasto conjunto del resto de pases sin el desarrollo capitalista que a veces se supone.

En el proceso de afirmacin capitalista, los populismos clsicos, que despegaron desde la dcada de 1920, como el julianismo en Ecuador (1925), el peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil o el cardenismo en Mxico, cumplieron el propsito histrico de iniciar la larga marcha de superacin de los regmenes oligrquicos. Los desarrollismos de las dcadas de 1960 y 1970 completaron ese objetivo, que requiri de la activa intervencin del Estado, la planificacin econmica, la promocin estatal del empresariado y hasta el ingreso del capital extranjero, que cumpla la estrategia de avanzada de los EEUU, en pleno auge de la guerra fra latinoamericana, particularmente orientado contra Cuba.

En esa dialctica, los poderes privados tradicionales perdieron los espacios del control estatal. Los modernos empresarios resultaron la avanzada de las economas capitalistas. Pero conservaron el carcter rentista de las viejas oligarquas latifundistas y comercial-bancarias, de las cuales nacieron o a las que se vincularon fusionando intereses, en la medida en que los latifundios igualmente tuvieron que introducir relaciones asalariadas, que dejaron atrs las formas precarias del trabajo agrcola.

As se conformaron las modernas burguesas latinoamericanas, siempre resistentes al Estado interventor y reacias a admitir cambios sociales orientados a crear sociedades ms equitativas, que contemplen la redistribucin de la riqueza y afiancen el bienestar colectivo. Profundamente clasistas, esas burguesas han obrado como las oligarquas tradicionales: poder, propiedad y riqueza deben ser garantizados por el Estado, ante un conjunto social de trabajadores, desempleados subempleados y pobladores, en general, que son vistos como una parte nacional automarginada, incapaz de altos emprendimientos, que sobrevive gracias a la inversin empresarial, a los programas y servicios estatales o a las actividades personales y familiares de la informalidad, cuando no llega incluso a lucir despreciable y hasta peligrosa. En Guayaquil, durante la poca oligrquica, la elite local consideraba a los pobladores de la ciudad como una horda peligrosa, segn un estudio de la historiadora Camila Townsend.

La ideologa neoliberal, que se instal en Amrica Latina durante las dcadas de 1980 y, sobre todo, 1990, aliment la visin rentista del empresariado. El ciclo de los gobiernos progresistas no logr superarla. De modo que renace con el nuevo ciclo conservador que vive la regin (exceptuando Bolivia, Cuba, Mxico, Nicaragua, Uruguay y Venezuela, que no siguen la senda neoliberal).

En la renovada visin econmica actual, el empresariado latinoamericano clama por el retiro del Estado, la privatizacin de bienes y servicios pblicos, la disminucin o supresin de impuestos y la flexibilizacin laboral. Son los ejes de su concepcin del mundo, bajo la creencia de que el mercado libre es la garanta de la competitividad, las inversiones y la prosperidad; y que, desde luego, la empresa privada es la fuente natural para la generacin de empleo, crecimiento, riqueza, bienestar y futuro, algo que histricamente resulta una falacia.

Del Estado oligrquico originario, Amrica Latina ha girado al Estado-de-negocios. Los gobiernos progresistas pusieron las bases para un Estado social, cuyo resultado ms exitoso est en Bolivia. Pero el conservadorismo contemporneo ha impedido la continuidad del modelo de economa social, all donde triunfaron o se mantienen gobiernos identificados con las derechas polticas y econmicas.

En trminos globales, Amrica Latina vive un momento histrico similar al de la poca oligrquica. En la actualidad, los poderes privados, basados en el control econmico particular y la sujecin de la fuerza de trabajo asalariada, pretenden preservar su espacio de reproduccin en el largo plazo, sin que el Estado intervenga para regularlo a favor del conjunto ms amplio de la poblacin. Han impuesto un dominio coercitivo, favorecido con la hegemona de medios privados de comunicacin que blindan las nuevas institucionalidades conservadoras. Y tienen el apoyo imperialista.

De modo que, en la perspectiva inmediata, el modelo de economa abierta (capitalismo puro) con Estado-de-negocios, est sustentado en poderes privados de unas elites a las que bien puede identificarse como burguesas-oligrquicas. En sus manos desaparecen los logros sociales del progresismo y se afirman las diferencias preexistentes, la inequidad se ahonda, crecen pobreza, desempleo, subempleo, y se reconcentra la riqueza. Las experiencias actuales de Argentina, Brasil o Ecuador, as lo demuestran.  

Artculo original en Firmas Selectas de Prensa Latina: https://bit.ly/2k73bKw

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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