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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2019

La guerra vertiginosa (I)
El To Sam, de aqu para all, con garrote y ramito de misiles

Antonio Maira
Rebelin



Composicin fotogrfica: Misin Verdad

La guerra vertiginosa

Una de las caractersticas de las guerras y revoluciones contemporneas es la enorme velocidad a la que se produce e intercambia la informacin. Dicha informacin es casi siempre sesgada en Falsimedia a favor del ms fuerte. La segunda caracterstica general es la similar rapidez a la que se realizan las intervenciones variadas -y de desigual intensidad-, en las guerras sectoriales de todo tipo.

Colonialismo y racismo perdurables

Me parece oportuno aclarar aunque es obvio-, que mi punto de vista es el de la resistencia contra las guerras de dominacin que sustentan o pretenden reestablecer con doctrinas y mtodos ad hoc, sistemas coloniales o neocoloniales de dependencia. No creo, en modo alguno, en la objetividad informativa de los manuales de estilo ni en la objetividad informativa que proclaman, para mentir, los medios de comunicacin.

Alguno de esos sistemas, doctrinas y mtodos coloniales son ms que centenarios; como el encubierto y justificado por el concepto y la teora del patio trasero, que fue precedida por una ms, la del destino manifiesto. Esta ltima, de finales del siglo XIX, fue el convencimiento generalizado de que los colonos tenan el derecho de ocupar territorios al Oeste y al Sur del continente. Tena carcter casi divino y eminentemente racista y de expansin precapitalista o capitalista. Su precedente puede encontrarse en William H. Prescott, historiador e hispanista norteamericano, apologista de las matanzas espaolas en Mjico y Per. Su intencin clara era la de justificar el genocidio de los nacientes Estados Unidos sobre los pueblos originarios y su expansin hacia el Oeste.

La primera fue formulada en 1904 por Teodoro Roosevelt como derecho de intervencin en todo el continente. Tal derecho, aplicado contra los que se portaban mal -en palabras de su propio autor-; acab generalizndose como doctrina del patio trasero, una formulacin capitalista e imperialista que negaba su soberana a todos los pases de Amrica Latina. Su enunciacin implicaba un racismo de varios grados, importado de la anterior. El comportamiento adecuado se exiga de las lites gobernantes casi siempre blancas-, algunas veces mestizas.

Las prcticas de intervencin eran muy variadas. En general, se denominaban poltica de las caoneras aunque implicaban fundamentalmente la intervencin militar de los ejrcitos locales; educados en los Estados Unidos; y dirigidos por las embajadas que ms tarde funcionaran como meras estaciones de la CIAi.

Al margen del derecho internacional hasta el magnicidio y el genocidio

Los tiempos cambian y las ideas y prcticas -casi siempre extremadamente violentas y dirigidas en buena parte contra la poblacin civil; es decir: calificables como crmenes de lesa humanidad, crmenes de guerra y genocidas segn el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional-; se adaptan a la decisin de los EEUU de actuar por cuenta propia al margen del derecho internacional.

Para la elaboracin de un sistema judicial propio Washington ha creado los Tribunales especiales -privatizados en buena parte en cuanto a su financiacin-

y cuyos jueces, fiscales y funcionarios son nombrados por Washington y sus aliados ocasionales en las guerras cuyos crmenes se trata de juzgar. El Tribunal Especial para la antigua Yugoeslavia y el de Kosovo son casos especialmente sangrantes, as como la ausencia de los mismos Tribunales Especiales para la aplicacin de su justicia en diversas guerras criminales en las que los crmenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio son realizados por los Estados Unidos, los pases miembros de la OTAN, los aliados fieles de los EEUU como Israel, o los aliados ocasionales como los de los pases latinoamericanos como el Chile de Pinochet, la Argentina de Videla y CIA, y los gobiernos que intervinieron en la Operacin Cndor.

Justicia internacional, made in USA

Tampoco es infrecuente que los EEUU ordenen ocontraten los crmenes ms abyectos a los aliados locales o a las compaas de mercenarios, es decir, y en este ltimo caso, a las empresas privatizadas de la guerra mercenaria. Los ejemplos de los asesinatos de Sadam Husein y de Gadafi con tribunales parciales o grupos de mercenarios locales aliados de los EEUU y de la OTAN; son utilizados, adems, como instrumentos de intervencin judicial o directamente criminal que invita al asesinato de lderes populares y al genocidio.

Tales conductas aberrantes han sido la actividad cotidiana de los EEUU contra Cuba y ahora contra Venezuela, por limitar al mximo una agenda negra que est sobre la mesa. Los ejemplos son tan numerosos y tan graves que es casi imposible relacionarlos, ni siquiera aproximadamente.

Otras doctrinas, otras prcticas

Otras Doctrinas son ms modernas como el de la Seguridad Continental que en cada estado ha sido conceptuado como Doctrina de la Seguridad Nacional y aplicado bajo prcticas detalladas, multiestatales, como el Plan Cndor.

Teora de la Seguridad Nacional o Continental y Operacin Cndor, es decir: teora y prctica contrarrevolucionarias dirigidas por los Estados Unidos.

Desde la Escuela de las Amricas a en los actuales cursos de contrainsurgencia y contra terrorismo se dan instrucciones muy precisas para derrocar gobiernos democrticos legitimados por los pueblos. Desde la OTAN ampliada -con ejercicios de coordinacin operativa-, hasta las maniobras de la IV Flota que moviliza a todas las bases prximas o menos prximas a Venezuela y a todas las compaas de mercenarios en la nueva guerra semiprivatizada, semimercenaria, con ejrcitos cipayos o paramilitares.

La revolucin bolivariana en el centro geoestratgico mundial

En la actualidad, estos engendros tericos y prcticos estn funcionando para planear guerras o intervenciones; tanto a nivel nacional como global, continental o bicontinental.

Dejando a un lado, por el momento, los de nivel nacional, como el de Venezuela, tenemos, a nivel continental: Amrica Latina y el Caribe; Europa; frica, Rusia y China. En los de rea geogrfica extensa: el Gran Oriente Medio o el Sudeste asitico. En los de espacio ms amplio: el conflicto o la guerra progresivamente global.

Tienen en comn con los anteriores que los estados participantes o cmplices de la agresin la ejecutan como resultado natural de una estructura permanente bajo un supuesto de exigencia de democracia formal, o bajo condiciones de revolucin coloreada; y con una realidad intervencionista encubierta en parte bajo el sello de asunto confidencial, secreto, o mximo secreto, segn los casos.

Las calificaciones reservadas corresponden a los documentos militares que sern hechos pblicos cuando pase el perodo legal de desclasificacin. Algunos no sern publicados nunca. Otros son tan pblicos como lo requiera la guerra psicolgica o los mecanismos de amenaza o de implantacin del terror de la poblacin o de los sectores obreros, campesinos o populares.

En cualquier caso entre los hechos infames y la verdad revelada pasarn aos en los que la Falsimedia global se encargar de la desmemoria. No ocurrir, sin embargo, en el caso de Venezuela. Lo garantizar el triunfo de la revolucin bolivariana, la enorme capacidad de resistencia y la potencia de sus alianzas polticas y militares.

En cuanto a la Teora Global que generaliza la intervencin alineada con los Estados Unidos, su aparato armado: la OTAN; y sus variaciones y adaptaciones geogrficas en todos los espacios en los que el Imperio se est jugando su supervivencia como tal, podemos encontrarla en dos documentos de carcter pblico que sirven como elemento disuasivo.

De Bush y Obama a Trump. El paradigma contrarrevolucionario

El ms importante es La estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos proclamada por George W. Bush. Se ha complementado con adaptaciones posteriores que se ajustan a la realidad econmica y militar.

El segundo documento es la Orden Ejecutiva nmero 13692, de Barack Obama por la que el Presidente de los EEUU y del Imperio proclama una emergencia nacional por la amenaza inusual y extraordinaria que supone Venezuela para la poltica exterior y la seguridad de los Estados Unidos. Tal orden sita a la revolucin bolivariana en el centro geoestratgico mundialii.

En el caso de Venezuela y la empeada lucha de su revolucin contra el imperio de los Estados Unidos (el Imperio de los Horrores, segn prefiero llamarle); la entidad neocolonial en todas las reas geogrficas mencionadas, ha presentado pblicamente el conflicto, sus credenciales imperialistas para iniciarlo; y su modelo econmico, de valores, militar y estratgico.

En lo econmico, y sigo refirindome a Venezuela, y a los pases del que he llamado Eje Continentaliii, Washington, pretende restablecer lo ms rpidamente posible, un modelo capitalista neoliberal dependiente, basado en la explotacin ilimitada de los recursos con los que cuenta ese pas y toda Amrica Latina.

El paradigma trata de extenderse a los pases con gobiernos rebeldes (Cuba, Nicaragua y la propia Venezuela); a los que han sido sometidos por la fuerza o los golpes institucionales (Brasil, Honduras, Paraguay, Ecuador); y tambin a los pases que han sido intervenidos y alientan revoluciones populares traicionadas, bloqueadas o en fase de desarrollo (Argentina, Per, Chile, Hait, y otros pases del Petrocaribe adems de Puerto Rico y algunos ms de las Antillas Menores).

Amenazas de la guerra total y de la guerra asimtrica

Voy a sealar algunas de las amenazas e intervenciones de la guerra hbrida (mejor llamada: guerra total), y de la asimtrica (mejor llamada: guerra desigual), que est librando Estados Unidos y sus aliados contra Venezuela y los suyos. El escenario es muy complejo pero en estos momentos predominan varios factores escalonados, e intensificados de distinta manera por ambos contendientes.

-El escalonamiento es un intercambio de golpes en el que cada uno de ellos es una respuesta o una iniciativa. La iniciativa es, casi siempre, de los EEUU; aunque Venezuela y sus aliados han dado golpes estratgicos considerables, incluso han revertido el curso determinado del conflicto. No podemos olvidarlo.

Washington ha financiado y propulsado la guerra interna de las guarimbas y ha perdido; Washington ha lanzado la guerra de la ilegitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente y ha perdido tambin.

Lo mismo ha ocurrido con las elecciones a la Presidencia que ha ganado Nicols Maduro junto con las dems elecciones encadenadas que ha ganado tambin. Por el camino, los EEUU han buscado un presidente de Voluntad Popular, un partido fascista. Lo encontr en Guaid que haba fundado la mencionada organizacin junto a Leopoldo Lpez (un conocido guarimbero, ya en poca de Hugo Chvez).

-Guaid, guarimbero de poca monta, subordinado a Leopoldo, ha cometido todos los errores y horrores que eran posibles. Entre ellos el de hambrear a toda la poblacin venezolana, con excepcin de la oligarqua, y alardear por ello. Tambin el hecho de provocar apagones y quedar, con esa pequea clase social la alta burguesa-, al margen de las gravsimas consecuencias.

Adems de todo eso Guaid ha proclamado el derecho de EEUU a establecer el bloqueo econmico y financiero, y el saqueo de los fondos. Ello ha afectado directamente al acceso de la poblacin (excepto la lite econmica venezolana) a los alimentos, los medicamentos. Guaid ha promovido la guerra contra los CLAP y ha animado a ella al Presidente y el Gobierno de los EEUU.

No obstante, Guaid mantiene la ligazn con la Asamblea Nacional en desacato y los EEUU han proclamado la legitimidad de su autoproclamacin presidencial. Trump se ha vinculado personalmente y durante mucho tiempo con el autoproclamado Guaid y este chicle se le ha pegado al culo.

Trump cado en su propia trampa

Por otra parte, el carcter indisimuladamente fascista de Guaid y sus compaeros de partido o de partidos afines, se corresponde con el nuevo presidente de Venezuela que necesitan los EEUU (genocidio inmediato, asesinatos masivos, dictadura por tiempo indefinido, eliminacin de la constitucin y las leyes bolivarianas); y Trump ha empeado su prestigio planeando minuciosamente su candidatura fake a la presidencia fake; y apoyando personalmente su ridcula autonominacin.

Ambos estn juntos en la retina de todos los ciudadanos de Venezuela, o, peor an, de todos los ciudadanos del mundo. La candidatura Trump-Guaid est grabada en la conciencia colectiva y en los archivos de Falsimedia para disgusto y desesperacin del primero de ellos. De ah la desesperacin del Presidente de los EEUU, sus bandazos, su clera y sus enormes contradicciones.

Por otro, el presidente estadounidense no tiene muchas alternativas. Buena parte de sus alianzas continentales y exteriores han sido realizadas con rdenes de EEUU a las oligarquas locales; pero ellos (Guaid y Trump o sus Jinetes del Apocalipsis) han puesto su pobre teatralidad personal, su visible y compartido histrionismo.

La fachada ridcula y su bajada de popularidad no le preocupan mucho al Presidente Trump que es un experto en ese tipo de trances. Como modesto consuelo, Trump puede consolarse con la idea de que el autonombrado Guaid, tiene un asilo central en la embajada de Espaa otro aliado incondicional de los Estados Unidos. Es algo incmoda pero mantiene a Guaid a corta distancia del palacio de Miraflores.

Trump repite jugada

Por eso, Trump mantiene la estrategia del golpe y la guerra desde Colombia. Insiste, como mal jugador de poker, en repetir las jugadas ya fracasadas. Despus de tomarse un reposo, en los sucesivos interregnos entre todo este caos con fracasos sucesivos vuelve a las andadas.

Fracas con la Operacin Humanitaria, con paramilitares colombianos. Volvieron a fracasar en el objetivo inmediato de dos golpes de estado casi sucesivos en los que se pretenda la captacin de los mandos militares: ms de un 95% se mantienen leales al Presidente Maduro segn los propios golpistas. El fracaso fue completo en el intento de asesinato de Nicols Maduro su vicepresidenta Ejecutiva, sus ministros y cientos o miles de dirigentes sociales en los barrios popularesiv.

La presidencia de Trump y su operacin -concebida inicialmente como una invasin de conquista directa o apoyada por un golpe interno de militares y guarimbas-, marcar para siempre el fracaso del Donald Trump y sus asesores.

Los conceptos estratgicos se difuminan

Los EEUU haban partido de varios conceptos estratgicos que esta guerra ha hecho desaparecer. El primero de ellos es el del propio poder de los Estados Unidos. Hasta los ltimos aos, Washington entenda que el poder econmico y militar de los Estados Unidos era tan superior a la cualquier contendiente o grupo de contendientes que poda ejercerlos, sin lmites y en cualquiera de sus variantes. Antes de entrar en los hechos concretos producidos en los ltimos treinta das podemos estableces varios principios generales que pueden variar a lo largo de la guerra o que son ya perdurables:

-Los conceptos fundamentales que engloban las guerras, como los de generaciones segn la utilizacin o no de nuevos instrumentos de combate que cambian radicalmente la estrategia militar; o los que se refieren a las desigualdades patentes entre los contendientes, la variedad de los escenarios de combate o la agrupacin de estos ltimos en conjuntos elegidos por uno de los pases o grupos de pases enfrentados, constituyen hoy en da un campo continuo de investigacin y eleccin.

Cada escenario abre otro u otros, y beneficia a uno u otro de los contendientes. Por ejemplo: la guerra econmica es un conjunto incierto de medidas, ms o menos intensificables, con daos colaterales y repartibles, que rompen con el orden internacional y, en consecuencia, interfieren con la guerra diplomtica, con la psicolgica, con las posibilidades de la guerra meditica, la poltica de paz y la de alianzas. Por supuesto, tambin con la posibilidad de armarse, de que lo haga el enemigo o de que acceda a recursos bsicos para emprender algo tan serio como la guerra.

-La guerra econmica y todas las dems para las que puede ser un mero ablandamiento-, aparece como un utensilio criminal y genocida al servicio del ms fuerte, como un arma dirigida fundamental y planificadamente a los sectores de poblacin ms vulnerables civiles y, dentro de ellos a los ancianos, enfermos, familias, como un instrumento de aniquilacin e imposicin de poder, es decir: la guerra aparece como lo que es en realidad, como una lucha de clases a nivel global. Las mscaras caen, poco a poco tal vez, pero eso es algo que no pueden permitirse las clases dominantes. Es su primera derrota.

-Con frecuencia se tiene que hablar de intensidad con referencia al uso de un tipo de medios, o de guerra empleada.

-Uno de los factores que pueden condicionar la guerra a medio y largo plazo es que Venezuela y sus aliados han definido la guerra como defensiva y, por lo tanto -y hasta cierto punto-, estn expuestos a la obligacin de no tomar la iniciativa.

En cualquier caso estn obligados a la autodefensa en todos los frentes abiertos por el imperio, a la ejecucin de medidas de autodefensa y a tomar -en estos supuestos- la delantera. Tienen que mantener una situacin de permanente vigilancia con la imposibilidad inicial de hacer valer su superioridad en el terreno defensivo, ya que la iniciativa corresponde a los Estados Unidos. No obstante, en ese movimiento dinmico y dialctico, Venezuela ha infringido ya graves derrotas a los EEUU. Y volver a hacerlo.

-La guerra sobre todo en el terreno militar-, se ha convertido en un problema con varias variables referidas, fundamentalmente, al tiempo, a la resistencia y a la tendencia de los factores en juego. Estos ltimos se derivan, a su vez, de los diversos frentes abiertos por Washington, su complejo militar-industrial que prioriza los beneficios sostenidos por el presupuesto pblico, por el Presidente ms ignorante, los asesores ms fanticos, el Vicepresidente y los Secretarios de Estado, Exteriores y Finanzas; todos ellos atrapados por el funcionamiento de un sistema capitalista, en fase de decadencia, cuya dinmica general no entienden y que no consigue mantener la tasa de beneficio.

El aparato militar fascistizado

La guinda de todo ello es un aparato militar fascistizadov que ya no puede guerrear y vencer en el conjunto de los frentes abiertos, que se ve atrapado por alianzas que no consideraba posibles, que no puede recurrir a todas las opciones (bajo orden de su Presidente), sin preocuparse por los crmenes de guerra, delitos de lesa humanidad y genocidio, ya que no confa en su superioridad tecnolgica y de despliegue; y en sus alianzas que le daran la impunidad absoluta bajo la tutela de sus aliados de la OTAN y sus Tribunales Especiales como los que tuvieron lugar para la antigua Yugoeslavia, Iraq, Libia, entre otros, financiados por ONG,s del entorno y con jueces nombrados indirectamente por los estados Unidos y sus aliados.

El da 30 de Julio de este ao (2019), Alfredo Hurtado de Misin Verdad se haca la siguiente pregunta: Los aviones de EEUU anuncian una agresin formal a Venezuela? Tal pregunta enuncia lo que se plantea como dilema de fondo sobre cundo se inicia la agresin y puede activarse la defensa. Tal disyuntiva ya se ha planteado en los frentes de Corea del Norte, Siria, el entorno de Rusia (Ucrania), China (los pases de la ruta de la seda y la guerra comercial), e Irn, por no hablar ms que los frentes en los que se ha implicado directamente el Imperio.

La guerra es vertiginosa, tal como se advierte en la rapidsima secuencia de hechos agresivos, de los cambios fulminantes de estrategia, de las variaciones y combinaciones en los campos en los que se guerrea, de presiones casi irresistibles y de cambios constantes de las armas que se emplean, y de las alianzas y frentes en los que se establecen las alertas.

La ltima alerta amarilla en el frente colombiano ha sido un xito de rapidez con factores de defensa encubiertos. El pueblo colombiano est muy cerca de poner en marcha una alianza activa contra la guerra en Venezuela que le complicara mucho su supervivencia econmica, generalizara el hambre de los campesinos y con ellos la movilizacin de los sectores bolivarianos y la desercin de muchos militares. Como dira Diosdado Cabello: Todos lo sabemos. El que entendi, entendi. No se lo vamos a explicar.

Las alertas puntuales que han tenido lugar con motivo de los vuelos de los aviones EPE-3 Ares II, espas de emisiones electromagnticas, han sido rpidas, concretas y eficaces. Han desmantelado una amenaza poco creble pero dirigida al aumento de la presin sobre la poblacin.

Lo cierto es que el manejo de los tiempos ha sido un xito estratgico del Presidente Nicols Maduro, de su gobierno revolucionario y de su Estado Mayor. En resumen de la Unidad Pueblo-Fuerzas Armadas, los dos brazos de la revolucin.

Notas:

i As, sin tapujos, las denomina Vasco Gonalves: http://www.rebelion.org/docs/226685.pdf

ii https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/03/150309_ultnot_eeuu_venezuela_sanciones.

iii http://www.cubainformacion.tv/index.php/america-latina/82580-venezuela-y-el-eje-continental

iv http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/14/venezuela-la-operacion-vuelvan-caras-y-la-noche-de-san-bartolome/

v El Jefe del Comando Sur, almirante de la Armada Craig Faller, es el representante simblico de este sector duro de la Armada de los EEUU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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