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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2019

La poltica mercantilista de Alemania y la eventual recesin econmica

Juan Francisco Martn Seco
Repblica


Hace unos das se publicaron los datos de la contabilidad nacional de Alemania relativos al segundo trimestre del ao. La tasa negativa de su PIB (-0,1) ha hecho saltar la alarma en toda la Eurozona. Con unas u otras palabras la prensa vena a titular ms o menos del mismo modo "peligro de recesin en la locomotora europea, lo que se certificara, desde el punto de vista doctrinal, si la tasa del tercer trimestre fuese tambin negativa. La intranquilidad puede estar tanto o ms justificada cuanto que la Eurozona en su conjunto tiene un precario crecimiento (0,2%), Italia hace ya tiempo que est estancada y Francia se encuentra al borde de la recesin.

La preocupacin ha cundido dentro de la propia Alemania. Representantes de la patronal, lderes notables del SPD y directores de relevantes institutos de economa sugieren que ha llegado el momento de que se abandone, o al menos se flexibilice, la poltica de austeridad. En realidad, es un mensaje que Draghi ha venido repitiendo, aunque de forma un tanto velada, tal como se suelen expresar los banqueros centrales. El BCE y tambin la mayora de los bancos centrales piensan que la poltica monetaria ha dado de s ya todo lo que poda dar, llegando incluso a tipos de inters negativo. Es el momento de los gobiernos, ha afirmado Draghi recurrentemente. En romn paladino, de las polticas fiscales expansivas.

Bien es verdad que no todos los pases tienen capacidad para aplicar estas polticas. A los pases del Sur, con un fuerte endeudamiento, les resulta imposible asumir esta tarea sin riesgo de ser desestabilizados por los mercados, tanto ms cuanto que carecen de moneda propia y la Eurozona est muy lejos de ser una zona monetaria ptima. Sin embargo, este no es el caso de Alemania y de otros pases del Norte, con finanzas saneadas y fuertes supervits en sus balanzas por cuenta corriente. En una dcada el endeudamiento pblico del pas germnico ha pasado del 81% de su PIB al 60%, y los tipos de inters de sus bonos en estos momentos son negativos, es decir, que cobrara intereses a los acreedores por los capitales que le prestasen para acometer nuevas inversiones. En estas circunstancias y cuando hay peligro de una recesin no puede extraarnos que haya quienes aboguen por abandonar el dogma del dficit cero.

Es necesario, sin embargo, sealar que se escuchan tambin otras muchas voces, quizs en mayor nmero y de ms importancia, entre ellas las del partido de la propia Merkel y representantes del Bundesbank, que no quieren or hablar de flexibilizar la poltica fiscal. Estn sumamente orgullosos de la estrategia seguida e impuesta al resto de la Eurozona. Piensan que un relajamiento por parte de Alemania sera copiado inmediatamente por el resto de los Estados. Argumentan que no se puede incrementar la carga sobre las generaciones futuras. No consideran que determinadas inversiones tendran una rentabilidad a medio y a largo plazo que compensara con creces la carga de la deuda, sobre todo si esta se emite a tipos negativos.

Estas dos posturas defienden frente al futuro polticas contrapuestas; sin embargo, sustentan un mismo relato acerca de los acontecimientos pasados. Segn dicho relato, Alemania y los Estados del Norte fueron hormigas y los del Sur, cigarras. Los primeros fueron previsores y practicaron una poltica de austeridad correcta; los segundos vivieron durante aos por encima de sus posibilidades. Los primeros gastaban menos de lo que producan y por ello acumularon un abultado supervit exterior; los segundos consumieron en mayor cuanta que su produccin y por ello incurrieron en dficit de balanza de pagos y endeudamiento frente al exterior.

Alemania y sus satlites impusieron su tesis a los pases que tenan dificultades con el lema "solidaridad a cambio de ajustes", de modo que los Estados que presentaban dficits cuantiosos en sus balanzas de pago, ante la imposibilidad de devaluar una moneda que no tenan, se vieron obligados a una deflacin interior. Recobraron la competitividad mediante una bajada considerable de precios y salarios que corrigi la brecha exterior. Se super la recesin y se ha entrado en un proceso de creacin de empleo.

Segn este relato, la poltica seguida ha sido, al final exitosa, y toda la Eurozona ha gozado de una etapa, la ltima, de crecimiento basado en el sector exterior y las exportaciones. La zona euro a lo largo de los seis o siete ltimos aos ha presentado un supervit de la balanza por cuenta corriente de alrededor del 3%. Pero una poltica que basa todo su crecimiento en las exportaciones y en el sector exterior tiene por fuerza que resentirse al estallar una guerra comercial. Los enfrentamientos entre China y EE.UU. estn daando a Europa de forma notable. El cuantioso supervit alemn entre exportaciones e importaciones lleva dos aos reducindose, y el del conjunto de la Eurozona ha descendido un 30%.

Hasta aqu el relato comn, que es el que domina en Alemania, el que mantienen las instituciones europeas y que es mayoritario en la opinin pblica de Europa, incluso en los pases del Sur. Pero a partir de este momento, tal como hemos visto, las posiciones se dividen en dos: los que ante las dificultades que se avecinan piden que se abandone la poltica de austeridad y los que, quitando importancia a los ltimos datos y a la amenaza de recesin, consideran que los posibles problemas pueden solucionarse sin cambiar esa poltica que consideran casi sagrada.

Existe, no obstante, otro relato, otra narracin, otra forma de contar la historia (vase mi libro Contra el euro, de Editorial Pennsula). Desde la creacin de la Unin Monetaria hasta el comienzo de la crisis, en los pases del Sur se fueron generando dficits exteriores cada vez ms abultados, al final, insostenibles. Estos dficits eran la contrapartida de los supervits tambin desproporcionados de los pases del Norte, y unos y otros solo fueron posibles al menos en esa cuanta por la existencia del euro. De no haber contado todos los pases con la misma moneda las modificaciones en el tipo de cambio hubieran corregido los desajustes en unos y otros, mucho antes de llegar al nivel que alcanzaron. En realidad, hubiera pasado lo mismo que ocurri en 1993 con el Sistema Monetario Europeo, que los mercados financieros habran puesto a cada moneda en su sitio. Las de los pases del Norte se habran revalorizado y las del Sur, depreciado. La prspera situacin econmica de Alemania y dems pases del Norte no ha obedecido a la aplicacin de una poltica econmica virtuosa, sino a que trasladaron sus problemas a los pases del Sur, ya que el euro les permita mantener una relacin de intercambio beneficiosa y condenaba a los otros Estados a una que les perjudicaba.

Del lema "solidaridad y ajustes" solo se cumpli la segunda parte. La solidaridad brill por su ausencia. No hubo, por supuesto, transferencias de recursos de unos Estados a otros mediante una integracin fiscal, las exigidas por cualquier unin monetaria, o las que se dan entre las regiones de un Estado. Todas las llamadas ayudas adoptaron la forma de prstamos, no concedidos gratuitamente sino a un buen precio y adems financiados por todos los miembros por igual, en porcentaje a su PIB. Lo que s hubo fue ajustes. Los pases acreedores sometieron a los deudores a fuertes devaluaciones interiores, obligndoles a pagar un alto precio social, con fuertes sacrificios de la mayora de los ciudadanos, especialmente de los trabajadores de las clases bajas.

Lo que Merkel y otros pases superavitarios no calcularon es que su supervit comercial solo podra mantenerse con el dficit de las otras naciones. As que cuando exportaron a los pases del Sur su poltica de austeridad y les obligaron a corregir su dficit exterior, se estaban condenando a s mismos a moderar su supervit, a no ser que encontrasen compradores fuera de la Eurozona. Que fue lo que en realidad ocurri. Si los pases deficitarios equilibraron sus balanzas de pago llegando incluso algunos a ser excedentarios, los del Norte mantuvieron o incrementaron su supervit. En el 2016, el supervit de la balanza por cuenta corriente de Alemania era del 8,7%; de Holanda el 8,1; de Dinamarca el 7,9; de Austria el 2,6 y la Eurozona en su conjunto el 3,5%.

La globalizacin y la multilateralidad en las relaciones comerciales han originado que los efectos de esta poltica mercantilista se hayan extendido fuera de Europa. Los supervits de Alemania y de la Eurozona en su conjunto tienen que tener su correspondencia en los dficits de otros pases, entre los que se encuentra en un puesto destacado EE.UU. La balanza de pagos por cuenta corriente del gigante americano viene presentando saldo negativo desde hace por lo menos tres dcadas, y alcanzando cuantas realmente importantes en todo el primer decenio del presente siglo. Situacin que, si en un principio se pudo mantener gracias al papel de moneda de reserva atribuido al dlar, resulta insostenible cuando se prolonga en el tiempo. Antes o despus, los problemas tenan que aparecer. As fue en 2008 en la crisis pasada, y hay peligro de que vuelva a suceder en el futuro.

Trump es criticable por muchos motivos, pero en este tema tiene un punto de razn cuando pretende defenderse de una guerra comercial desatada por China y Alemania hace ya muchos aos. La primera, con una frrea intervencin del Estado en la economa, incluido el manejo del tipo de cambio; la segunda, emboscndose tras la Unin Monetaria, alejndose de la relacin real de intercambio, ya que la cotizacin del marco, si hubiese permanecido, estara muy por encima de la fijada para el euro.

No es que los nubarrones que estn apareciendo en la economa europea provengan del exterior, de la lucha comercial entre China y EE.UU. Es ms bien al revs, que la poltica mercantilista y de austeridad adoptada por Alemania e impuesta al resto de la Eurozona se encuentra detrs de esta contienda y est siendo un factor de distorsin del comercio internacional. Que Alemania y otros pases del Norte de Europa abandonen el dogma del dficit cero y giren hacia una poltica fiscal expansiva es por supuesto una necesidad para evitar la recesin en la Eurozona, pero tambin para la salud y el buen funcionamiento de la economa mundial.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/09/05/la-politica-mercantilista-de-alemania-y-la-eventual-recesion-economica/

 



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