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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2019

Vicente Rojo, letras literales

Miguel Casado
Rebelin


Hay que apegarse a los lugares cuando uno se preocupa por las obras; hay que acordarse de una luz y de algunas salas reales cuando verdaderamente queremos pensar, por ejemplo, en ese sol y en esa noche de la pintura escribe Yves Bonnefoy, y aade el nombre de un cuadro, de un pintor, en el seno de una curiosa teora de la pintura italiana segn los lugares en que se expone. Recordaba vagamente estas frases y las busqu guiado por la ltima imagen que conservo de Escrito/Pintado, la gran exposicin de Vicente Rojo. Me han vuelto a la cabeza estos das pasados, cuando estuve de nuevo por all, en la pequea habitacin del Colegio Nacional donde Vicente Rojo mitad documental, mitad textura y emocin reconstrua el viaje de su padre en el barco que le llev de Burdeos a Veracruz en 1939. Hace ya casi exactamente cuatro aos de aquella maana de domingo en el MUAC, el museo que tiene la UNAM en su enorme campus de la Ciudad de Mxico; a medioda se clausuraba Escrito/Pintado, y el azar quiso que llegramos a tiempo de verla, en amplias salas blancas habitadas por el sol. Era una completa muestra de su trabajo pictrico y de diseo relacionado con la lengua escrita: portadas y maquetas de tantos libros que de pronto uno reconoca, iguales a los que tenamos en los estantes de casa, revistas y peridicos, tambin pintura que se volva hacia la escritura. En la sala del fondo colgaban los grandes cuadros recientes de Casa de Letras; Vicente Rojo nos acompaaba y vimos que se demoraba all, disfrutaba por ltima vez del lugar, de tanto espacio alrededor de las piezas, tanta luz, como volviendo a recorrer el camino de las texturas y las capas de color, rehacindolas con los ojos. Me llev esta imagen, una verdad y una silenciosa felicidad; y, en mi cabeza, los cuadros permanecen en esa luz.

Vicente Rojo naci en Barcelona en 1932; lleg a Mxico casi adolescente, en 1949, cuando la familia pudo reencontrarse en el exilio con el padre, hermano del mtico general republicano de quien el sobrino lleva el nombre. En su nuevo pas empez a trabajar entre libros y se hizo pintor. Su labor en el diseo grfico result crucial para la cultura moderna mexicana, en cada uno de cuyos momentos decisivos estuvo presente; fue l, segn Carlos Monsivis, quien organiz en el mbito cultural el trnsito de la vieja a la nueva percepcin. Y la pintura estuvo siempre al lado, con su espacio propio; tanto en las declaraciones de Rojo como en los textos crticos, se insiste en el valor social y comunicativo del diseo, en el refugio individual y libre que supona pintar. Una pintura, la suya, ya de tantas dcadas, que podra describirse como serial y geomtrica y, sin embargo, tan poco reducible a esquemas: lejana de ideas como inspiracin o autora y, a la vez, peculiarmente personal, abierta a desusadas formas de intensidad.

Volviendo a la Casa de letras, es significativo que Vicente Rojo hable de modo muy similar respecto a la escritura pens en intentar una escritura propia. Se tratara de un alfabeto secreto y respecto a la geometra: He usado la geometra como un lenguaje. Para m, las formas geomtricas (cuadrado, tringulo, crculo, cubo, cono o la maravillosa esfera) son las palabras que sirven para desarrollar un lenguaje vivo o ledo: configuran mi alfabeto. En otro momento sugera una clave de esta coincidencia: yo pensaba que la geometra era algo que vena en estructuras grandes: edificios, casas, ciudades. Luego me di cuenta de que vena en la tipografa. El tipgrafo conoce naturalmente las letras de un modo para el que quiz los dems requeriramos de una lupa: sus proporciones, curvas, palos, espacios internos y externos, rabos, vrtices, lneas de fuga, equilibrios y rupturas. Y Vicente Rojo disea as la geometra de su alfabeto: rectas y curvas, paralelas y diagonales, tringulos y crculos. Alguien podra compararlas por su autonoma y poder con las capitulares medievales; pero la geometra pone una diferencia fundamental: son un juego de fuerzas, un sistema de tensiones que produce en ellas un extrao y particular movimiento quieto; no son decorativas ni expresivas, son un ncleo de vida concentrada en sus lmites. Letras y fondo estn tramados por franjas paralelas, formadas por surcos resaltados y otros hundidos; las combinaciones de sus colores y formas, proporcin y relacin son variadsimas, y todas ellas participan de ese juego al borde del equilibrio: figuras que se pierden en el fondo o se afirman contra l, zonas que parecen avanzar o retroceder, girar, levantarse. Nunca hay superficie o profundidad, sino el relieve de un dinamismo sin jerarquas. Letra oscura, Construccin de una letra, Letra mayor, Alfabeto vertical.

No podran leerse, en su autonoma crecen mudas, incluso nos hacen dudar si nuestras letras las que cada da escribimos tendrn sonido. Lo que bulle en ellas son los accidentes que el trabajo del pintor ha dejado, el espesor, la infinita riqueza de colores y textura de unos pocos centmetros que asla la mirada. La vida se va haciendo en los ojos, retenindolos, trayendo tal vez del mundo de la tipografa el peso del detalle. Aqu cabe concluir la anterior cita de Rojo sobre su lenguaje inventado: El significado del signo es real, es objetivo, o: una grafa que obviamente iba a ser falsa o irreal por lo que haca a su lectura textual, pero no en cuanto a su lectura visual. El sentido no viene dado por un sistema abstracto, sino que es la letra, el conjunto de sus tensiones plsticas. Letras literales. Como sola decirse: al pie de la letra. O, en un salto no tan grande, aquello de Malvich: Estas formas no sern la repeticin de los objetos que viven en la vida, sino que sern en s mismas un objeto vivo. La superficie coloreada es la forma viva real.

Vuelvo a la imagen del pintor que se demora mirando sus letras. Deca Benjamin que el arte moderno se refera al de los dadastas en concreto rompa la posibilidad de contemplacin. Pero estos cuadros, geomtricos y seriales, sin sentido, se abren a una observacin ilimitada: el placer de las materias, el de las texturas y los tonos, sin trascendencia pero inagotables. Su tiempo se cuenta con una medida de emocin: no es que representen emociones, sino que al contemplarlos experiencia esttica y emocional se hacen indistintas; es la intensidad que, durante esos instantes, nos vincula.

Lecturas

Vicente Rojo, Puntos suspensivos. Escenas de un autorretrato. Mxico, Ediciones Era / El Colegio Nacional, 2010.

, Casa de Letras. Con textos de Cuauhtmoc Medina, Haroldo Dies, Brbara Jacobs, Federico lvarez y Carlos Ashida. Mxico, Centro Cultural Estacin Indianilla / MUAC, 2015.

, Escrito / Pintado. Con textos de Cuauhtmoc Medina, Amanda de la Garza, Marina Garone Gravier, Daniel Garza Usabiaga y Federico lvarez. Mxico, El Colegio Nacional / MUAC, 2015.

Yves Bonnefoy, Lo improbable. Traduccin de Silvio Mattoni. Crdoba (Argentina), Alcin, 1998.

Kasimir Malvich, El nuevo realismo plstico. Traduccin de Antonio Rodrguez. Madrid, Alberto Corazn, 1975.

Walter Benjamin, La obra de arte en la poca de su reproductibilidad tcnica. En: Obras, libro I / vol. 2. Traduccin de Alfredo Brotons Muoz. Madrid, Abada, 2008.

(Este texto es una versin del antes publicado en Peridico de Poesa)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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