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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2019

Errores e irresponsabilidades ante la situacin econmica de Espaa

Juan Torres Lpez
Ganas de escribir


El pasado mes de mayo, justo despus de las elecciones generales, publiqu un artculo titulado Una gran oportunidad en el que anunciaba que se nos echa encima una nueva crisis pero que sta era diferente a la que empez en 2007.

Deca en ese artculo que Espaa se poda encontrar ahora en buenas condiciones para beneficiarse de la crisis que viene porque sta iba a provocar que muchas empresas e inversores muy poderosos tengan que encontrar nuevos espacios econmicos donde desarrollar los nuevos tipos de negocio y de estrategias productivas que se abren paso. Espacios con recursos endgenos adecuados para ayudarles a crear valor en las nuevas condiciones que se avecinan y dispuestos a ofrecer facilidades para que las organizaciones y empresas ms rompedoras puedan ponerse contra la corriente y dar un salto hacia adelante para lograr ventajas en los nuevos marcos de competencia global.

La nueva crisis va a manifestarse -como explico con ms detalle en un nuevo artculo que publicar esta misma semana- en un desorden muy grande en la oferta de bienes y servicios, es decir, en las empresas que los producen. Y de l slo van a poder escapar las organizaciones y economas ms innovadoras y las que estn en condiciones y dispuestas para cambiar rpidamente de estrategia y de lgica productiva y financiera.

Vamos a vivir una nueva crisis global, porque se dar en economas de todo el mundo, pero que no va a daar por igual a todas ellas. Sus peores efectos se concentrarn en las grandes empresas (que adems sufrirn una crisis paralela de las bolsas de valores), en las mayores potencias econmicas y en las periferias ms dependientes. Pero las economas intermedias y con menos fortaleza en el marco productivo actual que entra en crisis (como la espaola) podran tener ms posibilidades de eludirla y de aprovechar los nuevos vientos que alentar el desorden. Aunque, eso s, no podrn tomar vuelo limitndose a dejarse llevar por la inercia, sino que debern ser capaces de adaptarse y de adelantarse a los acontecimientos.

Aunque no podemos confiarnos en exceso, porque una desaceleracin profunda y generalizada y una crisis originada en el mundo empresarial, como la que va a producirse, es siempre algo peligroso para todos, Espaa podra estar en unas condiciones excepcionales para hacer frente con xito a la nueva crisis. Paradjicamente, nuestro lugar secundario, la relativa debilidad de nuestra oferta en el contexto global y la mala situacin de otras economas que competiran con nosotros, como la de Italia, podran ayudarnos en esta ocasin, si nos adaptamos con inteligencia a lo que se nos viene encima.

Pero esa oportunidad est en peligro porque se estn cometiendo algunos errores de apreciacin y, lo que es peor, graves irresponsabilidades.

No estoy de acuerdo con otros colegas acadmicos, de partidos o de organismos econmicos que creen que la respuesta ms adecuada ante la crisis que se aproxima es la de limitarse exclusiva o principalmente a aplicar polticas fiscales y monetarias expansivas. Yo no creo que estemos slo ante una simple desaceleracin que se resuelve aumentando el combustible y gastndolo en mayor medida. En esta ocasin creo que los problemas vienen de un desajuste productivo muy grave como consecuencia de una alteracin profunda de los mercados, de tensiones comerciales estructurales, del cambio tecnolgico traumtico que se abre paso, de problemas energticos, de la desigualdad extraordinaria y creciente, y de un divorcio ya insostenible entre la actividad econmica y la naturaleza, la realidad fsica y material que precisa la economa para desenvolverse pero cuyos problemas no tienen adecuadamente en cuenta ni la Economa como conocimiento ni la poltica econmica.

Es cierto que no podemos permitirnos que nuestra demanda siga debilitndose y que hay que sostenerla. Pero tambin hay que evitar alimentarla sin reajustar la oferta y, por supuesto, hacerlo slo mediante deuda. Inyectarle ms recursos sin abordar los problemas que van a afectar a la produccin de los bienes y servicios no creo que ahora, en el corto plazo en el que por definicin hay que aplicar terapias de choque a las crisis, vaya a ser til ni posible sin crear problemas mayores. Entre otras razones, porque creo que esta crisis puede traer subidas de precios que provoquen alzas de los tipos de inters que haran estallar por doquier y antes de lo esperado numerosas crisis de deuda.

A diferencia de lo que se precisaba en la crisis de 2008 para frenarla, ahora son imprescindibles medidas de reajuste productivo, tecnolgico y energtico, cambios institucionales y legales, incluso nuevas culturas de produccin y consumo. La crisis que viene no se va a producir porque falte gasto, por problemas en el lado de la demanda, sino por los que se han acumulado, como acabo de decir, en el de la oferta. Y no conviene olvidar que fue precisamente una crisis de este tipo, de oferta, en los aos setenta del siglo pasado la que convirti en completamente intiles a las polticas keynesianas de demanda que tan exitosas haban sido hasta entonces.

Es lamentable que en Espaa no se haya abierto un debate serio y plural sobre la naturaleza de la crisis que viene y sobre las mejores respuestas que conviene darle.

Irresponsabilidades ms graves todava se derivan del comportamiento de los grandes partidos polticos y del tiempo que se ha perdido desde que se celebraron las ltimas elecciones generales.

La actitud de la derecha espaola antes los grandes problemas cuando no gobierna es bien conocida: impedir de cualquier forma y sin escrpulos que salgan adelante las polticas de quienes no comparten su idea de Espaa o los intereses que defiende. A esa estrategia irresponsable responde el decir, como ha dicho uno de sus principales dirigentes -Teodoro Garca Egea- que Espaa est en recesin . Pareciera que es lo que desean con tal de poder echrselo en cara al gobierno.

Pero la izquierda no parece que le ande a la zaga en cuanto a irresponsabilidad, al ser incapaz de conformar el gobierno con estabilidad asegurada que Espaa necesita urgentemente y que hoy da slo puede basarse en una mayora parlamentaria que pivote en torno al PSOE y a Unidas Podemos.

Es una irresponsabilidad actuar -como est haciendo el PSOE- creyendo que unas nuevas elecciones le darn ms ventaja dentro de unos meses. Podra ser que los socialistas salieran ganando, pero sera, sin lugar a dudas, a costa del bienestar de la inmensa mayora de los espaoles.

No se puede esperar ms. Hacer frente a una crisis como la que viene con un gobierno en funciones, sin proyecto, en medio de la incertidumbre poltica y creando un clima de creciente desconfianza y de falta de cooperacin y complicidad es suicida.

Los dirigentes del PSOE y Unidas Podemos tienen la obligacin de dejar a un lado lo que los separa para poner sobre la mesa sus coincidencias, siendo conscientes de que no negocian para satisfacer a sus respectivas militancias y ni siquiera a sus votantes. Cuando se trata de formar un gobierno ha de pensarse en el conjunto de la poblacin y en los intereses generales, tal y como se han decantado en las elecciones, el mejor sistema que tenemos para vivir en paz y con eficiencia, por muy imperfecto que sea.

Tanto el PSOE como UP tienen en sus respectivos programas electorales propuestas suficientes para poder enfrentarse a los problemas econmicos que se avecinan con muchos menos costes sociales que los que provocara un gobierno de los tres partidos de la derecha. Dejar a los espaoles a la intemperie ante la tormenta que se est gestando es una gravsima irresponsabilidad.

No soy tan ingenuo como para creer que un gobierno de coalicin como quiere Unidas Podemos, de colaboracin como desea el PSOE, a la portuguesa como parece ser la preferencia de algunos dirigentes de Izquierda Unida, o de cualquier tipo que fuese con el apoyo de estas fuerzas, va a poder actuar sin costes sociales y sin necesidad de imponer sacrificios notables a la mayora de la poblacin. Se podran aliviar, sin duda, pero lo que est en el horizonte es una ruptura muy profunda de las bases tecnolgica y productiva que sostienen actualmente a la economa capitalista. Las costuras del capitalismo que hemos conocido se estn rompiendo de nuevo y es imposible que eso suceda sin traumas y sin conflictos dolorosos, porque los grandes poderes corporativos (ya lo hemos visto otras veces a lo largo de la historia) no van a ceder fcilmente a sus beneficios ni a sus posiciones de privilegio.

Y de ah procede, a mi juicio, la irresponsabilidad de Unidas Podemos. Desaprovechar la oportunidad de que en Espaa haya un gobierno que se enfrente a la crisis que viene con la voluntad de minimizar sus costes sobre la poblacin ms indefensa y de aprovecharla para cambiar algo el rumbo de nuestra economa es -como acabo de decir- una irresponsabilidad. Pero poner todo el empeo en la gestin del corto plazo, cuando se van a tener las manos atadas y cuando habr que tomar medidas impopulares, renunciando al diseo de estrategias de ms largo alcance y a la presin que las hara viables en el futuro, tampoco es un signo de tener mucha ms responsabilidad.

Y ah es donde est la clave. Es irresponsable que las izquierdas espaolas no sepan afrontar con inteligencia la gestin de lo inmediato, pero es peor an que no estn haciendo nada por adelantarse al futuro elaborando el proyecto poltico y econmico de largo alcance que es imprescindible para enfrentarse a los cambios que estn empezando a producirse en el capitalismo. Y esa es la verdadera causa de que les resulte tan difcil llegar a un acuerdo. Pero de este ltimo asunto escribir en un prximo artculo.

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/errores-irresponsabilidades-economia-espanola/



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