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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2019

Entrevista a Maristella Svampa
Maristella Svampa: "Los progresismos pactaron con el gran capital

Mariano Gonzlez y Azul Picn
Ideas de Izquierda


Recientemente galardonada con el Premio Nacional de Ensayo Sociolgico por su libro Debates latinoamericanos, desarrollo, dependencia y populismo (Edhasa, 2016), la sociloga e intelectual anfibia, Maristella Svampa, convers con Ideas de Izquierda sobre extractivismo, medioambiente, los lmites de los denominados gobiernos progresistas en la regin, su apoyo a la declaracin de intelectuales en favor del FIT-Unidad.

-Hace varios aos que vens investigando sobre extractivismo, medioambiente y las resistencias que se fueron articulando en relacin a su avance. Cmo oper en las experiencias progresistas esa tensin entre el avance del neoextractivismo y las resistencias? Cules son las continuidades y rupturas que ves en Argentina tras el agotamiento del ciclo kirchnerista en relacin a la matriz extractiva y a las narrativas desarrollistas?

Yo creo que el ciclo es necesario leerlo en clave latinoamericana, porque esto no se da solo en Argentina sino en toda Amrica Latina y efectivamente, como todo ciclo, tiene diferentes fases y momentos. El primero fue un momento de positividad, en el cual los gobiernos progresistas minimizaron los conflictos socioambientales y estigmatizaron a los movimientos y organizaciones que cuestionaban el modelo extractivista. Fase de positividad porque fue un momento de rentabilidad extraordinaria: el boom de los commodities. Y, efectivamente, gran parte de esa tasa de ganancia fue utilizada para fomentar mayor cantidad de planes sociales, polticas pblicas focalizadas y programas para una mayor inclusin a travs del consumo. Hubo una reduccin de la pobreza importante en Amrica Latina, que no solo se vio en pases con gobiernos progresistas sino con gobiernos conservadores y liberales. Hay una segunda etapa que se inicia hacia 2008, en la cual ya se visibilizan los conflictos socioambientales y se producen una serie de conflictos emblemticos en Amrica Latina, que hacen que los gobiernos progresistas sean interpelados y reaccionen de manera muy virulenta contra las resistencias socioambientales. Pas en Brasil con Belo Monte, en Argentina con Famatina en 2012 y en Bolivia con el Tipnis en 2011. Las reacciones fueron las mismas: deslegitimar las luchas socioambientales, asocindolas con ONG extranjeras o intereses forneos. Ese es el discurso de lvaro Garca Linera en Bolivia. Es una poca en la cual se multiplicaron los proyectos extractivos: mayor cantidad de mega represas, la expansin de la frontera extractiva. En el caso de Argentina es, sobre todo, el Programa Estratgico Agroalimentario, que implica la multiplicacin del 60 % de la produccin de granos. Esta segunda fase, que yo sito entre 2008 y 2013, es de mucha conflictividad. En 2013, con la cada del precio de los commodities, ya se advierte un impacto en las economas latinoamericanas, algo ligado tambin a que en Amrica Latina, a partir del 2007, se da el ingreso de China. La demanda de materias primas por parte de China produce un efecto de reprimarizacin, inclusive en Brasil, que es un pas diversificado econmicamente, generando lo que se llama desindustrializacin temprana. Y los gobiernos de los pases latinoamericanos, en vez de repensar los modelos de desarrollo, continuaron obturando la discusin y multiplicando an ms los proyectos extractivos para obtener los mismos beneficios que durante el boom de los commodities. Este proceso va ligado tambin al giro conservador que ya en 2015 comenzamos a ver en la regin. Y ah lo que se detecta es una fase de exacerbacin del neoextractivismo, que es visible en parte en la cantidad de asesinatos a activistas ambientales. Amrica Latina es la regin donde se asesinan ms activistas de derechos humanos y ambientales en todo el mundo. Pero el incremento de muertes arranca en 2007 y se pronuncia an ms a partir del 2015. Otro elemento relacionado con el neoextractivismo es la emergencia de enclaves criminales ligados a la minera ilegal en Venezuela, Colombia y Per. Y por otro lado, la expansin de las energas extremas: la expansin de la frontera petrolera a travs de la explotacin de hidrocarburos no convencionales (fracking). Se habla de energas extremas porque es necesario utilizar tecnologas muy lesivas para su extraccin, muy costosas econmicamente y con menor rendimiento energtico, que aumenta la tasa de accidentes a nivel ambiental y a nivel laboral. Realmente es un rgimen de gran peligrosidad en un contexto agravado de crisis ecolgica. Entonces hay que leer la expansin del neoextractivismo en trminos de fases. Si al principio el xito de los progresismos vena asociado a la reduccin de la pobreza, hacia el final del ciclo progresista, encontramos gobiernos ms interpelados por las luchas socioambientales, que redujeron la pobreza pero no la desigualdad. Es decir, son gobiernos que al calor del Consenso de los Commodities, hicieron el pacto con el gran capital. Entonces no es lo mismo 2003/2005 que 2013/2015, donde estamos ya en el ocaso del ciclo progresista y podemos ver con claridad cules son los dficits y las grandes limitaciones que presentaron estos gobiernos. Si al inicio fueron considerados gobiernos de izquierda y levantaron fuertes expectativas polticas, al final del ciclo fueron caracterizados como modelos de dominacin ms tradicional, como populismos.

-Podramos decir que con respecto a los pueblos originarios es donde se ven las mayores contradicciones, porque estn los avances legales (incorporacin a la constitucin del 94, las leyes de emergencia territorial, la ley 26160 del 2006) que aparecen como progresivos, pero se contrapone con el avance sobre los territorios y las denuncias por usurpacin, represin, criminalizacin...

Claro, entre las caractersticas del neoextractivismo, estn la gran escala de los emprendimientos, el hecho de que son materias primas o commodities que estn orientados a la exportacin y que implican una ocupacin intensiva del territorio, que ilustra otro de los grandes fenmenos que caracteriza a Amrica Latina: no solo el hecho de que seguimos siendo los campeones de la desigualdad y el lugar del planeta donde se asesinan ms activistas ambientales, sino tambin el lugar del planeta en donde hay mayor acaparamiento de tierras. La disputa por la tierra se perdi en favor de las grandes corporaciones transnacionales que avanzan sobre los territorios a travs del modelo del agronegocio. Y ah quienes han perdido ms son campesinos e indgenas. En Argentina se aade que es un pas que ha buscado negar sus races indgenas y sobre todo, como dice Diana Lenton, la fundacin del Estado Nacional se basa en el genocidio originario. En otros pases siempre ha habido una gran tensin sobre cul es el lugar que ocupan los pueblos originarios, de eso no hay ninguna duda, el racismo o el racialismo recorre la historia latinoamericana. En argentina se aade el genocidio, lo cual no ha implicado un exterminio total de los indgenas. Los sobrevivientes fueron resubalternizados en el marco del modelo de acumulacin capitalista, como trabajadores de la zafra, peones de campo. Otros, mujeres y nias fueron entregados a miembros de la lite, como servidumbre. Ahora bien, a partir del ao 1994 se incorporaron los derechos de los pueblos originarios a la constitucin, la legislacin internacional existente fue adoptada. En consecuencia, no es que no se reconozcan los derechos de los pueblos originarios, sino que stos no se aplican. Todo lo contrario, ante la expansin de la frontera del capital, aquellos territorios en los que habitan los pueblos originarios han sido revalorizados y hoy son desplazados o hay un intento de desplazamiento en nombre del avance del capital. Y a esto se le suma una fuerte y creciente estigmatizacin y demonizacin en relacin con los derechos que stos reclaman. No se olviden que la figura penal que ms se en Argentina se aplican a los pueblos originarios es la de usurpacin, ante el reclamo por sus derechos territoriales.

Uno podra decir durante el ciclo kirchnerista haba una tensin que reflejaba muy bien que el neoextractivismo fue un punto ciego para el gobierno. Pero el kirchnerismo tena un discurso sobre los derechos humanos, iba y vena con respecto a los pueblos originarios. En la actualidad esto cambi porque el gobierno de Macri no tiene un lenguaje de derechos humanos que contraponer, por lo cual el proceso de criminalizacin es ms abierto y brutal. Se fomenta claramente el avance del capital.

Recientemente se cumplieron 2 aos de lo de Santiago Maldonado, que marc una inflexin poltica. No olvidemos que fue un operativo de gran envergadura con gendarmera, que se militariz el territorio. La desaparicin de Santiago Maldonado cay en la grieta, claramente, y cuando los peritos dijeron al encontrar el cadver que ste se haba ahogado, el gobierno se desresponsabiliz rpidamente. Como si la muerte por ahogamiento de Santiago Maldonado no hubiese sido responsabilidad de esa situacin de represin. Esto muestra cul es la visin que tiene el gobierno actual. No dudo de que en esos meses quiso ir mucho ms lejos de lo que pudo ir... lo que sucedi entre la desaparicin y ahogamiento de Santiago Maldonado y el asesinato de Rafael Nahuel, fue que el gobierno conform con las provincias patagnicas un comando unificado en base a un discurso de guerra en el cual se constituye a los indgenas como el enemigo interno, se hablaba muy ligeramente de la existencia de un movimiento etnonacionalista al cual se le inventaban una serie de acciones... As, el gobierno haba avanzado como para consolidar un dispositivo de represin muy amplio. Sin embargo eso qued en suspenso. Aun as, hubo avances claros, pues extraditaron a Facundo Jones Huala que ya haba sido juzgado ac... extradicin que fue una promesa de Macri a Bachelet.

De todas maneras lo que hay que decir es que no hay diferencias en trminos de polticas de desarrollo, entre lo que propone Macri y lo que propone la frmula Fernndez-Fernndez. Un claro ejemplo es el lugar que tiene Vaca Muerta. Este es un tema que alinea los planetas, en el sentido de que todos de los sectores de poder ven all la salvacin de la Argentina ante la fenomenal crisis econmica y, sobre todo, la pesada deuda que nos ha dejado Macri. En eso claramente puede verse el imaginario eldoradista funcionando a pleno. Tanto progresistas como neoliberales... tambin la izquierda ha tenido grandes dificultades para incorporar una crtica al imaginario productivista del desarrollo, cuestionar estos modelos que son claramente insustentables. Pero el macrismo y la frmula Fernndez-Fernndez lo han colocado en el centro. Vaca Muerta parece ser la solucin a todos los problemas de los argentinos. Y cuando uno indaga el proyecto de Vaca Muerta, no solo es insustentable desde el punto de vista territorial, socioambiental, sino que adems es de escasa viabilidad econmica y financiera. No lo digo solamente yo, sino informes internacionales, como el del IEEFA (Instituto de Economistas de la Energa y el Anlisis Financiero) Hay mucha informacin que se est ocultando. Porque es tal la ceguera ambiental con el fracking y la desesperacin por explotar los hidrocarburos no convencionales aceleradamente, que se ignoran olmpicamente los elementos que dan cuenta del inminente fracaso. La extraccin de gas no convencional no solo es muy cara sino que exige una gran infraestructura que vaca Muerta no tiene y que s tienen otros pases, con iguales recursos: Australia, Rusia, Estados Unidos. Con lo cual comparativamente en trminos internacionales, para decirlo en los trminos que el neoliberalismo utiliza, Argentina no es competitiva; y mucho ms en un contexto de crisis econmica y creciente endeudamiento externo. Resulta difcil garantizar el esquema leonino de subsidios estatales que le est brindando el Estado argentino a las corporaciones internacionales. Si a eso le aadimos el litigio ambiental y el litigio con los pueblos originarios, con los mapuches, Vaca Muerta es un paquete muy poco atractivo internacionalmente. Por ltimo, tengamos en cuenta que vamos hacia un escenario de transicin energtica que implica priorizar las energas renovables. En 10 aos si no se explota Vaca Muerta, habr que dejar los no convencionales bajo tierra, por eso hay tanta desesperacin en aquellos que promueven los hidrocarburos no convencionales. No les importan los costos ambientales, los costos laborales, lo que importa es explotarlo porque en 10 aos, probablemente deje no solo de ser rentable, deje de ser necesario. Todo esto es un debate que no es se est dando. E insisto, no solo no se habla de los impactos ambientales, territoriales, de los desplazamientos de comunidades mapuches, sino de estas cuestiones que tienen que ver con la inviabilidad econmica y financiera de Vaca Muerta.

-Cuando hablas del ciclo progresista regional, indics que este se inicia con un fuerte protagonismo de los pueblos indgenas y se cierra, hacia 2015, con un fuerte protagonismo de las mujeres. Cmo se da esta transicin? Cmo se articulan o insertan con las luchas de otros sectores como, ambientalistas, trabajadores y trabajadoras, movimiento estudiantil, movimientos sociales, sindicales, etc.?

Lo que uno observa al analizar el ciclo progresista, es que efectivamente al inicio del ciclo est muy asociado al protagonismo de los pueblos originarios, sobre todo en el mundo andino. Se expres en la sancin de los derechos de la naturaleza en Ecuador, los derechos de la Pachamama en Bolivia, y la emergencia de una narrativa contrahegemnica muy asociada a los pueblos originarios que es la del Buen Vivir. Si hay una nueva gramtica poltica que exporta Amrica Latina a las luchas antisitmicas, tiene que ver con el Buen Vivir y los Derechos de la Naturaleza. Sabemos que al final del ciclo esta narrativa fue vaciada de su riqueza y potencialidad porque los gobiernos optaron por consolidar proyectos neoextractivos y subalternizar a los pueblos originarios. En esa lnea yo creo que la capacidad de irradiacin de esta narrativa indigenista fue muy grande en toda Amrica Latina y en el mundo. Hoy aparece ms debilitada. Lo que observamos hacia el final del ciclo es un gran protagonismo de las mujeres en dos lneas fundamentales: por un lado, ligado al cuestionamiento de la violencia de gnero, ante el aumento de los femicidios y, sobre todo, la emergencia de un discurso antipatriarcal muy radical en las luchas feministas. Argentina ha sido emblemtica en ese sentido, pero podemos observarlo en otros pases latinoamericanos tambin. El movimiento Ni Una Menos, que tiene una historia que lo remonta a los Encuentros de Mujeres y a las luchas a favor del Aborto Legal ha tenido una gran capacidad de irradiacin en toda Amrica Latina. A la par de estas luchas, y mucho ms en relacin con la problemtica del neoextractivismo, estn los feminismos populares. Hemos visto emerger un protagonismo femenino en los mrgenes de la sociedad, ligado a las luchas contra el neoextractivismo: feminismos comunitarios de la mano de mujeres campesinas e indgenas, feminismos populares de carcter ms multitnico o multiclasista. Un feminismo ms de los mrgenes que introduce nuevos temas en las luchas feministas en donde la nocin de cuerpo y territorio son fundamentales. Y lo interesante de esto, de estas luchas que inicialmente no se dicen feministas ni ecofeministas, es el ida y vuelta que hay entre lo pblico y lo privado. Lo pblico, el modo en cmo ponen el cuerpo las mujeres ante el avance del modelo extractivo; lo privado, cuando estas mismas mujeres vuelven a sus casas y experimentan la opresin de gnero. En ese ida y vuelta las mujeres no solo se constituyen como actores polticos ante el extractivismo sino tambin van construyendo un discurso feminista. Un feminismo popular que uno puede leer en perspectiva ecofeminista, donde la relacin cuerpo-territorio-naturaleza es entendido como una suerte de totalidad. Una encuentra el mismo lenguaje en Per, en Bolivia, en el norte de Argentina, en Colombia, de estas mujeres que comienzan a problematizar cuerpo-territorio-naturaleza y que postulan como los pueblos originarios a travs del buen vivir, a travs de la nocin de cuidado y de territorio, de los nuevos modos de habitar y defender la vida, de la centralidad que toma la sostenibilidad de la vida. Lo que tiene valor es la produccin y reproduccin de la vida social y no el capital. La lucha entre el capital y la vida. Eso aparece como central, con lo cual son luchas potencialmente antisistmicas. Es muy interesante como proceso. El momento feminista que atraviesa la regin, se da al final del ciclo progresista y al inicio de un giro conservador fenomenal y eso no es menor porque en Amrica Latina est emergiendo una nueva derecha, que es la derecha radical autoritaria. Una derecha que claramente plantea volver a los binarismos tradicionales: en la relacin de gnero, en su rechazo a la diversidad sexual, en su rechazo al discurso garantista y los derechos humanos. Es una derecha que se nutre de un discurso fuertemente antidemocrtico o antiderechos, que es distinta a la derecha neoliberal. Pueden compartir en trminos econmicos el mismo proyecto, pero en trminos culturales no. En trminos culturales ha "comprendido" o cree (lo dicen as sus lderes) que el marxismo perdi la batalla poltica pero gan la batalla cultural. Entonces, el objetivo es efectivamente golpear contra el llamado marxismo cultural. Y segn estas derechas el marxismo cultural es expresado por el feminismo, por las comunidades de diversidad sexual, por el discurso garantista, etc. Es lo que se expres ya en trminos poltico-electorales con Bolsonaro y que desde lo social recorre otras sociedades latinoamericanas. Algo que en Argentina encontr una fuerte reactivacin como respuesta reaccionaria a la marea feminista.

-Recientemente recibiste el Premio Nacional Ensayo Sociolgico por tu Debates latinoamericanos. Nos podrs contar un poco de qu trata el libro? All mencions los lmites de los gobiernos que denomins progresistas e incluso en algunos otros textos uss la categora de progresismo selectivo. Cules son esos lmites y a qu te refers con esta idea de progresismo selectivo?

El libro Debates latinoamericanos aborda cuatro grandes ejes problemticos, que no son los nicos en la historia de la regin, pero que yo considero importantes en la poca actual. Son ejes que muestran ese constante vaivn entre lo poltico, lo social y lo cultural y que, por sobre todas las cosas se actualizaron en el escenario poltico en los ltimos 20 aos: el lugar de los pueblos originarios, la disputa por los modelos de desarrollo, la recreacin de la dependencia a partir de la emergencia de China como nuevo Hegemn y por ltimo, el retorno de los populismos infinitos. Esto ltimo merece aclaracin, pues yo tengo una lectura de los populismos, que no es la que tiene la derecha meditica y poltica. Yo considero que los populismos son un fenmeno complejo, contradictorio, que tiene elementos positivos, elementos democrticos que implican la incorporacin de grandes mayoras excluidas, un lenguaje de derechos, pero que por otro lado tiene elementos autoritarios, muy ligados a la concentracin de poder en los lderes. Otra de sus ambivalencias es que la incorporacin de masas excluidas tiene como contracara el pacto con el gran capital. Entonces la construccin de una gobernanza populista siempre se da por la va de una negociacin entre el lugar que ocupan los sectores subalternos y el lugar que ocupa el gran capital. Y en Amrica Latina los progresismos fueron selectivos en esto porque efectivamente desarrollaron una retrica democrtica en relacin a los derechos de las grandes mayoras, pusieron el acento en una poltica social muy ligada a los planes sociales de inclusin de esas mayoras pero al mismo tiempo, insisto, hicieron el pacto con el gran capital extractivo y, en algunos pases, como Brasil, tambin financiero. No ver esto, como muchos quisieron durante el progresismo, constituy uno de los grandes problemas para construir una izquierda plural. Porque yo creo que los populismos progresistas tienen elementos de izquierda, pero que esos elementos fueron neutralizados en el marco de estas alianzas con el gran capital.

Durante el ciclo progresista se abri una brecha en las izquierdas latinoamericanas: entre una izquierda populista cuya bandera es sobre todo el antiimperialismo, que apoy de manera incondicional a los gobiernos progresistas, y una izquierda ms plural, en donde estaba desde el trotskismo con su vocacin obrerista, hasta los que nos consideramos como parte de una izquierda antisistmica, ecologista e indianista, que qued fuera, sin posibilidad casi de dilogo. Esto se expres en un gran desgarramiento y sobre todo en torno a los posicionamientos sobre Venezuela y posteriormente sobre Nicaragua. Pero la real divisoria de aguas fue Venezuela. No s si recordarn que, en 2016, junto con otros intelectuales latinoamericanos hicimos una declaracin criticando al rgimen de Maduro. La reaccin de la izquierda incondicional a los progresismos fue visceral, tremenda. A m me signific la ruptura de puentes con una serie de organizaciones sociales con las cuales yo vena trabajando hace muchos aos, desde mis tiempos piqueteros. Hoy me siento ms cmoda dialogando con una izquierda trotskista ms combativa y que est en la calle, que con una izquierda progresista que efectivamente tiene varios puntos ciegos en su visin sobre el poder, en su visin sobre la relacin con los lderes, en su visin selectiva de los derechos humanos. Muchos todava no tomaron conciencia de los costos e impactos que genera en las izquierdas la deriva autoritaria en Venezuela.

Con la izquierda trotskista tambin tengo una asignatura pendiente ligada al hecho de que yo creo que siguen siendo todava muy obreristas y que no ha incorporado la problemtica socioambiental. Creo que el gran desafo de las izquierdas es pluralizar las agendas. As como se ha incorporado la agenda feminista, tambin la agenda socioambiental tiene que ser incorporada. Se trata de un eje transversal y debe ser comprendida desde una perspectiva ms holstica. Y lo que yo percibo es que todava hay un sector de la izquierda que tiene una visin muy productivista. Si hay una posibilidad de renovacin de las izquierdas pasa por la incorporacin de esos dos ejes que son centrales a la hora de disear un nuevo horizonte civilizatorio. No basta con desarrollar un lenguaje obrerista ligado a la contradiccin capital- trabajo cuando efectivamente estamos en el medio de una crisis ecolgica de gran envergadura que tiene que ver con la lgica productivista del capital y la expansin de las fuerzas productivas. Si eso no es cuestionado no podremos elaborar un diagnstico acerca de la crisis y por ende tampoco podremos elaborar una va o un horizonte que marque la posibilidad de construir una nueva sociedad.

-Yendo al escenario ms coyuntural, firmaste la declaracin de intelectuales en apoyo al Frente de Izquierda-Unidad. Por qu decidiste apoyar a una fuerza de izquierda anticapitalista?

Ya haba firmado en 2015 por el FIT y vot al FIT. Creo que estamos viviendo un escenario de mucha polarizacin que simplifica el espacio poltico, binariza los posicionamientos y, sobre todo, en el mediano plazo despolitiza a la gente, porque no se ve posibilidad de construir otra alternativa. La izquierda es la nica que rompe, que no se deja atrapar por ese binarismo. Por ejemplo: todos los sectores de centroizquierda con los cuales he tenido mucho dilogo han terminado por ser furgn de cola del kirchnerismo. Muchos de ellos abandonaron su agenda, hicieron borrn y cuenta nueva y olvidaron las crticas al kirchnerismo, por el temor a que el gobierno macrista se perpete. Por otro lado, tambin estn aquellos sectores intelectuales que apoyan al macrismo. Ah se ve cmo la lgica de la polarizacin termin fagocitando a sectores que vienen del progresismo alfonsinista, llevndolos a confluir con la derecha neoliberal. Firmando una declaracin que apoya a un gobierno de derecha que promueve una poltica de exclusin. A eso me refiero con la simplificacin del espacio poltico. Me parece que la izquierda hizo un esfuerzo de unidad y que es la nica propuesta con un programa anti sistema que adems rompe con el binarismo. Esa es la propuesta que hay que alentar. No podemos dejarnos atrapar en estas lgicas binarias que lo nico que hacen es diluir cualquier diferencia, simplificar la discusin e, insisto, generar un enorme dao. Es ese tipo de dao y tendencia a la despolitizacin el que abre la puerta a proyectos de extrema derecha como es el caso de Brasil con Bolsonaro. Hay que promover posiciones de izquierda que rompan con el binarismo y que pluralicen el discurso incluyendo las demandas socioambientales, las demandas feministas, las demandas de los trabajadores porque, efectivamente, hay tres grandes problemas en la sociedad contempornea. El primero de ellos es la crisis socioecolgica que estamos viviendo, la era del Antropoceno, que nos enfrenta a nuevos riesgos, que ponen en peligro la vida del planeta. En segundo lugar, la robotizacin y el avance de la sociedad digital que va a generar desempleo y reconversiones que es necesario afrontar en el marco de una transicin justa. En tercer lugar, est el retorno de las derechas radicales, con contenidos fascistas que implican una fuerte regresin poltica. Muchos de estos escenarios estn relacionados; no es casual que las derechas radicales autoritarias sean negacionistas respecto del cambio climtico, ya que promueven la expansin de la frontera de commodities y la mercantilizacin general de la vida.

-Previo a las PASO salieron declaraciones de apoyo de intelectuales a las frmulas del FIT-U, de Macri-Pichetto y de Fernndez-Fernndez. Cul te parece que es el rol de los intelectuales en esta coyuntura?

Los intelectuales argentinos somos seres gregarios. Necesitamos estar en grupo; bsicamente somos seres gregarios que queremos discutir, debatir en la escena pblica. Yo, sobre todo, tengo una visin ms ligada al pensamiento crtico latinoamericano que es un pensamiento que se ha forjado en la frontera entre lo poltico y lo cultural y que acompaa procesos de lucha muy ligados a la contestacin y el repudio a la dinmica de acumulacin del capital. Yo he sostenido y defendido una visin de intelectual anfibio, que se mueve en diferentes escenas. La escena pblica es una de ellas, pero no la nica. Que ha habido una gran visibilidad de los intelectuales en la ltima dcada tiene que ver con el rol que tuvieron durante la poca del kirchnerismo. No se olviden adems que el kirchnerismo benefici mucho en ese sentido a la investigacin cientfica y tcnica. Eso es lo que le otorg gran visibilidad. Igualmente si ustedes ven en los ltimos cinco o seis aos, al calor del agravamiento de la crisis econmica, los intelectuales han tenido menos lugar en la escena pblica. Son los economistas, como especialistas, los que han tenido ms visibilidad meditica. Desde mi perspectiva, la de colocar temas pocos visibles en la agenda pblica, es una de las grandes funciones de los intelectuales. Pero insisto, la escena pblica es una ms. Hay otras escenas, tal vez de ms bajo perfil, que implican un activismo por parte de los intelectuales que son igual de importantes. Hoy se invisibiliza una tarea ms silenciosa, de acompaamiento, de visibilizacin de luchas que se vienen dando desde hace mucho tiempo en Amrica Latina. Pero insisto, creo que est sobredimensionado el impacto que pueda tener el apoyo de intelectuales a una frmula poltica, es ms de orden simblico y generan fricciones y disputas al interior de un campo que tiene poco peso poltico en lneas generales.

-Cmo analizs el escenario poltico tras las elecciones primarias?

Pocas veces se vio una campaa electoral tan polarizada y a la vez, tan desigual. El oficialismo contaba con el apoyo de los grandes medios de comunicacin, del FMI, de Donald Trump y de los mercados financieros. Tal es as que, desde fuera de esa densa red de apoyos incondicionales y cada vez ms obscenos, desde esa maraa superestructural que pareca cubrir y sobredeterminar todo, apenas si poda verse el escenario social real y sus actores.

La respuesta de la sociedad fue en clave de polarizacin, pero de rechazo total al programa de Macri y por ello, en favor del kirchnerismo. Eso hizo saltar por los aires la situacin de gran asimetra electoral que se viva. Y lo tremendamente peligroso es que el oficialismo no pudo reconocerlo y entr en una crisis en la cual llev al pas a una situacin abismal, dejando al desnudo su ceguera de clase. As, las declaraciones del presidente en las primeras 48 horas no fueron desafortunadas; ms bien revelaron su pensamiento al desnudo, esto es, el ethos dominante, el conjunto de ideas y valoraciones que nutre una determinada prctica poltica ligada a una clase social. Para Macri no se trata solo de afirmar que la poltica implementada es la correcta; ms an, el nico camino correcto, y que lo opuesto o diferente es un completo error, sino de dejar en claro que el nico ethos posible en poltica es aquel que se identifica con los mercados. Mientras una parte de la sociedad, a travs del voto, afirmaba un ethos que busca colocar lmites al mercado; defender la vida, la posibilidad de la produccin y la reproduccin social, el gobierno insista en defender una y otra vez la validez y supuesta universalidad del ethos de la acumulacin (financiera) del capital.

La corrida cambiaria que se desat el da lunes no fue solo castigo al voto incorrecto de la ciudadana, fue una afirmacin del fatalismo econmico-financiero en coherencia/correspondencia con un determinado ethos. En esa lnea, el costo fue enorme, y en una semana aprendimos ms de lo que 50 lecciones sobre sociologa de las lites pueden aportarnos. Creo que eso puede servir como aprendizaje para muchos votantes macristas decepcionados; que comprendieron el alcance de lo que significa votar a la lite dominante. Espero que esto pase a los libros de historia. El escenario poltico que se abre es el de un pas en crisis hiperblica, con un futuro gobierno peronista/kirchnerista de espritu centrista y negociador, que buscar recomponer el dilogo con todos los sectores de poder. Muy probablemente la derecha radical autoritaria (Gmez Centurin) y la derecha ultra-neoliberal (Espert), mejoren su performance electoral en octubre, ante la debacle del macrismo. Me intriga adonde irn a parar los votos de Lavagna o si seguirn con l. Por ltimo, la izquierda se consolid como cuarta fuerza electoral, pero no creo que mejore electoralmente; qued muy afectada por la polarizacin extrema, aunque an tiene la posibilidad de ganar una diputacin ms. Y ms que nunca necesitamos izquierda de la buena en el Congreso Nacional!

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