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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2019

Resea
Futurabilidad. La era de la impotencia y el horizonte de la posibilidad, de Franco Bifo Berardi.

Mara Santana Fernndez
Rebelin


El ltimo libro de Franco Berardi, Futurabilidad, resulta seductor desde el primer momento por la promesa de escribir acerca del proceso de devenir otro. Un arranque que resulta valiente y casi temerario. De este modo, Futurabilidad se presenta como una propuesta de cura o cuidado de s frente a la epidemia de depresin que nos consume y como una exhortacin para retomar un proyecto utpico o un mito colectivo. Teniendo en cuenta la desoladora situacin en la que nos encontramos, Berardi no se marca como tarea hacernos creer en un ideal concreto de transformacin, sino que nos explica la urgente necesidad de hacer emerger en el imaginario personal y colectivo la posibilidad de esa transformacin. l mismo escribe que tras varios libros de reflexin pesimista consideraba necesario plantear una salida realista a la crisis econmica y existencial que sufrimos. Y lo cierto es que sus libros anteriores haban dejado un poso sumamente amargo al realizar un anlisis del proceso de descomposicin social, pero, sobre todo, del cambio traumtico y, en apariencia, irreversible en la conciencia humana individual.

En Fenomenologa del fin, Berardi se detena en el anlisis de los automatismos cognitivos que han alterado fundamentalmente la forma de aprehender la realidad por parte del sujeto, reconfigurando la percepcin del propio cuerpo y la relacin con el mundo y los dems. Las personas nos hemos convertido en mnadas sonrientes anestesiadas por los ansiolticos e hiperestimuladas por los dispositivos tecnolgicos. Berardi seala cmo las condiciones de vida se han vuelto esencialmente patolgicas analizando el caso paradigmtico de Corea del Sur y estableciendo una correlacin entre el ndice de suicidios del pas con su hiperconectividad. Y, en este sentido, poco importa si la relacin entre ambos fenmenos es ms simblica que cientfica o estadstica, porque resulta perfectamente creble desde el momento en que el sufrimiento se experimenta insidiosamente en la vida cotidiana. Adems, Berardi indica cmo tampoco se puede apelar a la tica o la responsabilidad para frenar el proceso de descomposicin social, no porque los valores se hayan perdido, sino por algo ms bsico, porque la imaginacin y, en consecuencia, la empata han desaparecido. De modo que, obligados por la aceleracin de los procesos y por la cantidad ingente de informacin que somos incapaces de procesar, nos limitamos a tomar decisiones binarias emulando a las inteligencias artificiales. Se trata de un proceso de deshumanizacin o, mejor dicho, de desprecio y abandono de todo lo humano, que nos obliga a diluirnos en el funcionamiento de las inteligencias y entornos virtuales. Mientras tanto, intentamos adaptarnos mental y corporalmente a las nuevas necesidades generando una conciencia diferente tanto en el conocimiento del mundo, como en las relaciones olas acciones.

Al final de Fenomenologa del fin, cuando el pesimismo roza lo apocalptico, Berardi nos ofrece la posibilidad de una salida que podra considerarse trgica e irnica y que se encuentra en estado latente inserta en la carne de cada ser humano. Se trata de un camino habitualmente repudiado tanto por las corrientes de la filosofa ms acadmica como por la militancia poltica al uso. Porque se hunde en lo irracional, lo potico, el inconsciente es decir, en todo aquello que pertenece a la parte oculta e, incluso, maldita del ser humano. Lo que nos seala Berardi es sencillo: a pesar de vivir en una sociedad insomne, por poco de durmamos, nuestro deseo se desborda en los sueos. Porque el imaginario siempre rompe los lmites del positivismo tecnolgico y el inconsciente humano es la carne y se caracteriza por la ambigedad, la inconsecuencia y, lo ms importante, por la muerte. Se tratara de encontrar una salida potica y ertica a la angustia que nos produce el sabernos finitos. De modo que Berardi nos ofrece una lectura del deseo "batailleano" desde su naturaleza voluptuosa y creadora. Algo que le acerca, a pesar de no hacer mencin en su obra, a algunas de las ideas fundamentales del surrealismo. Porque como seala el movimiento surrealista, la imaginacin jams perdona, tarde o temprano acaba rebelndose su naturaleza desbordante. La llamada de Breton a los filsofos durmientes resuena en las palabras de Berardi, igual que la nocin de poesa o de imaginacin est concretando en sus ltimas obras.

Futurabilidad contina esa senda final, tratando de dejar a un lado las pasiones tristes que nos hace oscilar entre la euforia y la tristeza, y adentrndose en el mito poltico de lo posible. Hoy existen pocas palabras tan evocadoras potica, filosfica y polticamente como posibilidad. De esta forma, Berardi establece que recuperar el horizonte de posibilidad es la condicin necesaria para superar la situacin de impotencia y postracin. En su uso de las herramientas de la fenomenologa, la nocin de Edmund Husserl de horizonte de posibilidad le permite a Berardi reivindicar el carcter excedente del conocimiento del mundo, es decir, cmo el imaginario se anticipa generando un sentido provisional de aquello que va a conocer y abriendo el mbito de las posibilidades. Podramos decir que este horizonte desencadena una expectativa y una motivacin que juegan entre lo indeterminado, desconocido o sin sentido y lo determinado, previsto o con sentido. De este modo, Berardi coloca al imaginario en el punto de partida de nuestra aprehensin del mundo, como una forma de crear un sentido ms potico que positivo con el que proyectar el deseo humano en lo real, permitiendo que surjan esas posibilidades que se fraguarn a travs de la accin. As es como el sujeto se siente impelido por lo que puede ser y adquiere la potencia necesaria para hacer que esa posibilidad efectivamente sea. Nada ms que por esta formulacin, que se encuentra en las primeras pginas, el libro merece una lectura, una relectura y un debate atento y pausado.

Aun plantendose como un libro de carcter propositivo, en la primera parte Berardi se ve obligado a concretar los signos culturales actuales de la impotencia personal y poltica y cmo son consumidos masivamente colonizando el imaginario colectivo. Porque, como hemos indicado al inicio, Futurabilidad debe leerse como un manual de supervivencia que necesita sealar los peligros ms acuciantes para mantenernos alerta: los dictadores macho-fascistas que se estn asentando en el poder, la produccin de violencia en la que est deviniendo el capitalismo mafioso, los productos culturales que cantan al darwinismo social y la impotencia y, como detallaba en su libro Hroes, las matanzas suicidas por motivos religiosos, racistas o nihilistas. A pesar de que algunas ideas y ejemplos aparecen ya en obras anteriores, la intencionalidad del discurso resulta ms clara y concisa en esta ocasin. Porque con esta explicacin Berardi nos conduce a la paradoja que debe afrontar el discurso crtico actual, que es el hecho de que su enfoque ms apocalptico ha triunfado. En consecuencia, ya no es necesario despertar las mentes, porque los jvenes son agudamente conscientes de la ausencia de futuro. Sin embargo, la aceptacin del relato crtico no ha empujado ni a la revolucin ni a la desobediencia, sino que ha terminado con cualquier posibilidad de un imaginario emancipador. O, en el peor de los casos, se concreta en el nihilismo aterrador de quien asume que cuando no hay sentido, todo es arbitrario.

A partir de ah, Berardi nos coloca ante la tarea imprescindible de crear un mito, una narracin acerca del presente y acerca de un futuro posible. Defender el humanismo entendido como la libertad que se abre a la conciencia, la imaginacin y la construccin lingstica, en ausencia de todo fundamento ontolgico. Suponemos que Berardi es perfectamente consciente de lo descabellada o intempestiva que suena hoy su propuesta. Sin embargo, debemos aceptar que slo en ese espacio vertiginoso en el que habita lo excedente, lo intil y lo potico se puede dar la eclosin de ese horizonte de posibilidad. Justo en ese lugar que bordea la angustia de la muerte y la finitud. Por lo que Futurabilidad se convierte en una reivindicacin necesaria que debera dar lugar la exploracin de otros caminos polticos ms ambiguos, pero ms ricos y arriesgados. Como expone Berardi, para sobreponernos a la fascinacin que despierta el abismo del fin necesitamos una disposicin afectiva irnica o alegre. Y para alcanzarla, es imprescindible antes que nada retomar el lenguaje cara a cara, ese que se despliega frente al otro, cuando su cuerpo y su rostro estn presentes. Ese horizonte de posibilidad necesita del cuerpo, de la sinestesia, del tacto de la piel y la propiocepcin, para comprendernos como criaturas animales cuya mente se alimenta en la exterioridad del mundo y del otro. De ah que en Fenomenologa del fin Berardid escriba la dialctica de la existencia humana con las siguientes palabras: la piel alimenta el cerebro con percepciones del mundo y, a cambio, este suministra a la piel sensitividad, inclinaciones estticas y tendencias: deseo. El deseo no es la necesidad de algo, sino la creacin sensible del mundo en tanto entorno cargado de sentido esttico. Lo nico que tenemos que hacer es cerrar los ojos y abandonarnos a ese deseo que no es una carencia, sino una potencia capaz de despertar a la imaginacin productiva.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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