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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2019

El capitalismo no est en la discusin y solo aparece la dimensin de lo posible en su seno

Julio C. Gambina
Rebelin


En variados debates mediticos y presenciales en los que participo se analizan propuestas sobre lo que habra que hacer en materia econmica, en el pas, la regin o en el mundo, con un lmite estructural e ideolgico importante que remite al qu hacer en el marco del capitalismo. Es inimaginable en el sentido comn intelectual y profesional pensar en ir ms all y en contra del capitalismo. No existe, en general, el imaginario intelectual de superacin del orden capitalista, lo que constituye un freno para pensar y proponer un orden alternativo, o como procesar un rumbo de transicin del capitalismo hacia otro orden social productivo, lo que supone otras formas de distribucin, cambio y consumo social.

Parece una utopa, un no lugar, el ir ms all y en contra del rgimen del capital. Algunos sostienen que el problema es el capitalismo financiarizado y que lo ptimo resultara retomar un rumbo de capitalismo productivo, como si la generacin de excedentes no fuera producida por la explotacin de la fuerza de trabajo en el proceso de produccin. Que ese excedente se apropie principalmente por mecanismos financieros especulativos no niega la esencia de la explotacin. La distribucin opera en la circulacin, por lo que, aquello que se produce en la esfera de la produccin se termina realizado en la esfera de la circulacin. Por ende, no puede escindirse produccin de circulacin, son un par dialctico.

Hay quienes sostienen que el problema reside en que no hay propuesta productiva o industrial, por ejemplo, en el gobierno de la derecha de Mauricio Macri en Argentina, que solo remite a un proyecto de especulacin y financiarizacin de la economa. Algunos lo extienden como diagnstico a lo que ocurre en el mbito mundial y por eso las propuestas se limitan a la industrializacin, como si pudiera pensarse en trminos de independencia y desvinculacin de cadenas mundiales de produccin. La elevada deuda pblica y la fuga de capitales que acontece en la Argentina avalara la teora. Como si no fuera productivo, incluso competitivo mundialmente, el complejo del agro negocio asentado en la soja, el maz y otros cultivos, con sus derivados agro industriales de harinas, aceites y produccin de agro energa; la manufacturacin de alimentos crnicos, lcteos, etc. Lo mismo ocurre con la produccin mega minera a cielo abierta; la produccin petrolera, especialmente relativa a hidrocarburos no convencionales (Vaca Muerta), o los complejos exportadores de corte industrial, caso de la industria automotriz y otros asociados a la exportacin y la insercin internacional subordinada.

Ms all de los discursos o los saberes profesionales de los gobernantes, o los balances macroeconmicos de los pases, el excedente que sigue generndose es producto de la explotacin de la fuerza de trabajo, y que se apropia por mecanismos diversos de transformacin de la plusvala en formas transfiguradas de la ganancia, sea renta, beneficio empresario, inters bancario o cualquiera de las formas que asuma la expropiacin del trabajo social. Es un diagnstico a generalizar entre trabajadoras, trabajadores y sus organizaciones sociales y sindicales.

La restringida condicin de posibilidad

Existe un consenso sobre el condicionante de lo posible, que remite al orden capitalista, y ms precisamente a un capitalismo productivo a contramano del financiero. La fundamentacin alude al fracaso del socialismo, como si esa formulacin sustentada en fallidas experiencias, caso del socialismo realmente existente en el Este de Europa validara el xito del capitalismo.

Es acaso un xito la desigualdad econmica y social avalada por diversidad de organismos nacionales, regionales o mundiales y con ello la magnitud de la pobreza, la indigencia y la marginacin social de millones?

Resulta un xito la depredacin de la naturaleza, derivada del modelo productivo capitalista extendido? Solo hay que pensar en los recientes incendios del Amazonas, las continuas sequas o inundaciones, entre muchas calamidades de destruccin del hbitat y la vida.

Puede considerarse un xito la expansin del delito econmico asentado en la venta de drogas, armas, la trata de personas o la especulacin multiplicada con polticas pblicas, de Estados que intervienen a favor de la ganancia, la acumulacin de capitales y la dominacin capitalista?

Las respuestas son en general de crtica al orden existente, es cierto, pero que termina justificndose en el: es lo que hay. Se transforma as en el lmite civilizatorio aceptado desde el sentido comn que instalan los mecanismos de accin ideolgica en mltiples medios y redes sociales. Solo queda reformar al capitalismo, establecer lmites a la apropiacin del excedente y encontrar paliativos en la distribucin del excedente.

El problema es que el capitalismo se organiza desde la relacin de explotacin, de la relacin entre el trabajo y el capital. Esa relacin predetermina el punto de partida en la inversin como el dinamizador de la actividad econmica, y no en el trabajo como creador de riqueza. Es desde esa relacin que el capital subsume a la naturaleza y la explota y depreda, tanto como subsume a la poblacin va el consumo inducido, incluso superfluo con mecanismos como la obsolescencia programada o la publicidad.

Se razona que a partir de la inversin surge la capacidad de producir y reproducir la actividad econmica, desplazando al trabajo como fuente del valor y del plusvalor. El inversor capitalista resulta as imprescindible, sea el inversor Estado o el inversor privado. Desde ese punto de partida, toda la lgica argumental parte de conseguir inversores, y los actores se limitan al Estado o al sector privado, cuyo sector ms dinmico est altamente concentrado y transnacionalizado, por lo que la apuesta remite a la bsqueda de inversores internacionales.

La opcin estatal aparece restringida al capital estatal acumulado en algunos territorios, caso de China en la coyuntura actual, o a la capacidad de emisin de moneda local, fenmeno restringido a ciertas circunstancias.

Resulta un callejn sin salida la opcin de la emisin monetaria, por las restricciones de los Estados nacionales sin capacidad de licuar regional o mundialmente su posibilidad de emisin monetaria, como si puede hacerlo EEUU con el dlar, u otros Estados nacionales que internacionalizan sus monedas locales. El caso de China es interesante en ese sentido, acrecentando en estos aos los esfuerzos por imponer el carcter mundial del yuan, o como promovi, con ciertos lmites Europa con el euro.

Los ejemplos de modelos a copiar son tentadores, pero se omiten las especificidades nacionales que permiten ciertas coyunturas. El caso de Portugal es sintomtico, ya que el repunte de la economa no es solo luego del ajuste de la derecha hasta 2015, sino la realidad de un gobierno socialdemcrata con apoyo de izquierda desde afuera del gobierno y control movilizado del movimiento obrero clasista. Es una ecuacin poltica que podra cambiar en las prximas elecciones nacionales y si el gobierno puede desprenderse del apoyo crtico y movilizado desde la izquierda. No hay modelos sino mecanismos de intervencin poltica donde lo que define es la presin social organizada y movilizada.

Pensar la transicin para construir alternativamente

Actuar desde la transicin para una produccin y circulacin alternativa supone retomar el punto de partida de la hiptesis de la Economa Poltica, en tanto es el trabajo el creador de valor, claro que desplegado con el desarrollo terico desarrollado por Marx con la crtica de la Economa Poltica al sustentar el origen del excedente econmico en la explotacin de la fuerza de trabajo.

Dicen los clsicos que el capital es trabajo acumulado, por lo que el inversor de inicio de la lgica productiva actualmente aceptada tiene en origen al trabajo, a la subordinacin (subsuncin) del trabajo en el capital.

As, desde el trabajo organizado socialmente es que pueden pensarse alternativas, lo que supone el cambio de la lgica productiva. No se trata de buscar inversores, sino de organizar solidariamente el trabajo social para producir, distribuir, intercambiar y consumir.

Claro que lo primero a realizar supone desmontar el actual modelo productivo, lo que requiere de un periodo de transicin, ya que no puede desarmarse el mecanismo de la noche a la maana.

En Bolivia se alude a la transicin del modelo neoliberal (1985-2005) al del Vivir Bien en desarrollo desde el acceso al gobierno de Evo Morales en 2006, explicitado en la Constitucin reformada del 2009. El camino fue la instalacin de una lgica de Economa Plural plasmada en la Constitucin, lo que incluye a la economa privada, la estatal, la cooperativa y la comunitaria. El privilegio por 13 aos entre 2006 y 2019 pas por consolidar el sector estatal de ese Estado plurinacional en transicin. El ejemplo boliviano es til por el efecto demostracin regional que supone ser el pas de mayor crecimiento en los ltimos aos, ms all de crticas fundados en la continuidad de un modelo productivo que puede contradecir postulados del Vivir Bien, pero que hace a los lmites del subdesarrollo, el atraso y la ausencia de autnomos desarrollos tecnolgicos y cientficos que aseguren la viabilidad de otro modelo productivo, de distribucin, intercambio y consumo.

Para el caso de la Argentina pasa en primer lugar por desarmar el condicionante del acuerdo con el FMI. No se trata de renegociar, sino de auditar vieja y nueva deuda, responsabilizando a personajes de afuera y de adentro en la organizacin de esta hipoteca imposible de pagar sin el deterioro consecuente y reiterado de la calidad de vida de la poblacin. No se debe pagar ni renegociar sin antes auditar. Al mismo tiempo, se requiere un amplio acuerdo poltico para debatir la transicin del orden actual a otro basado en la satisfaccin de las necesidades populares, que incluya los programas construidos por el movimiento popular en reiteradas luchas por sus reivindicaciones. Resulta necesario discutir el punto de partida y de llegada de cualquier pacto o acuerdo social. Desde dnde se parte y adonde se pretende llegar? Responder el interrogante supone evidenciar las correlaciones de fuerzas existentes.

Solo a modo de ejemplo, veamos como en estos das se aprob la media sancin de la emergencia alimentaria con un costo estimado por 8.000 millones de pesos, al tiempo que se cancel deuda por ms de 7.000 millones de pesos, unos 120 millones de dlares, con un ncleo reducido de empresas de energa, cuyos titulares son amigos directos del presidente, caso de Pampa Energa de Marcelo Mindlin, o Central Puerto de Nicols Caputo. Para el primer caso fue necesaria una amplia movilizacin social, iniciativas polticas legislativas y un amplio debate meditico. Para la segunda bast un simple acto administrativo negociado a puertas cerradas y sin difusin suficiente.

Cul es y ser la prioridad en la Argentina, la emergencia alimentaria o los subsidios a las petroleras y energticas, entre otros grupos empresarios favorecidos? Es prioridad la deuda con el FMI y otros acreedores o la que existe en derechos no resueltos del conjunto social? Las propuestas a futuro priorizan la rentabilidad y competitividad del capital o la satisfaccin de necesidades ampliadas de la mayora empobrecida de la poblacin? Son interrogantes para animar la discusin poltica y econmica en tiempos electorales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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