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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2006

Juan Diego Redondo Puertas: La fuga de los 45

Blas Lpez-Angulo
Insurgente






Breve sinopsis: Juan Diego, tras casi treinta aos en prisin, nos relata cmo prepar la fuga para 600 presos en la prisin Modelo de Barcelona al frente de la COPEL. Son quince jornadas registradas en su diario entre el 19 de mayo y el 2 de junio de 1978. En esta ltima fecha los 45 que haban trabajado en la excavacin de un tnel de casi una decena de metros salieron por las alcantarillas de Entena, Rossell, Provena e Infanta Carlota ante la mirada de asombro de los transentes o el atasco de los coches. Se consumaba una de las mayores fugas registradas en el Estado espaol.


Podra titular esta semblanza JUAN DIEGO REDONDO PUERTAS, ALIAS DIEGO EL MALO O EL MALO DIEGUITO: CARNE DE CAN Y DE PRISIN pero no esperar nadie encontrar aqu, ubicado en los intersticios de este heroico diario digital, una crnica de sucesos al uso o un retrato que naturalice y por tanto justifique socialmente esa carne de can y de prisin. Como si fuera natural el destino de las balas y el talego que la sociedad reserva para algunos que no han tenido la fortuna de nacer en una cuna real o ni siquiera en una cuna. Perseveran en su delito rebelndose.

Yo vengo a hablar aqu de su libro como lo llevo haciendo con otros personajes tan peregrinos o ms que ste, que dejaron alguna memoria de s mismos escrita. Prefiero estas autobiografas tan raras por inusuales y ms veraces que las de tanto prohombre ahto de prebendas e incienso. Por rara lo es hasta la editorial y su nombre Maikalili. El proyecto de su joven creadora, Merc Sentias, busca autores inditos que a menudo relatan sus propias vidas. Un propsito humilde con ediciones pequeas pero inmensas para sus escritores protagonistas por los efectos vivficos, salvficos, mirficos elijan ustedes- que les proporciona. La fuga de los 45 en cambio ha conocido un gran xito de ediciones y difusin. El inters del gnero, especialmente en el cine (no me extraara una versin nostlgica del tipo de perros callejeros) ha llevado a la televisin a Juan Diego Redondo. El rocambolesco atraco en Caprabo a las noticias y grandes titulares en los ltimos meses desempolvando esas viejas crnicas del Vaquilla, el Torete y compaa. Repito por si es necesario: no me interesan. Esto no es El Caso ni pretendo ni est a mi alcance entretener con las andanzas del Lute a la misma sociedad amodorrada. El malo Dieguito como le bautizaron sus colegas- es ya una parodia de s mismo en busca de su fama, de su personaje (tambin ha publicado una segunda parte de estas memorias: atracos a bancos y podr escribir entre rejas ms que al menos algo le lucrarn). Me interesa y mucho el que aparece en ese periodo conflictivo y de luchas de finales de los 70. Tiene mrito en todo caso que 30 aos despus haya podido contarlo y publicarlo personalmente: primero porque es uno de los pocos supervivientes entre sus compaeros y segundo que lo haya contado l mismo. Esto que podra parecer muy normal no abunda en su medio. Empezando porque no saba escribir hasta hace bien poco. Fue una monjita quien visit a la editora con el original que ella revis mientras l dorma en la crcel.

Me interesa sobre todo el movimiento de prisiones encabezado por la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha). Un momento nico en la historia reivindicativa de las prisiones del Estado espaol. Diego Redondo era el nmero Uno en la Modelo, con mando sobre mando o en jefe como gusta referir l mismo. l mismo reconoce que la crcel en s era ms del preso que de la Administracin Penitenciaria. Eran otros tiempos y otras historias.

Es maravilloso observar la metamorfosis de estos jvenes, casi todos menores de edad (La Constitucin despus fij la mayora de edad a los 18 aos), sin instruccin y con unas muy vagas ideas polticas, a lo sumo cazadas al vuelo por la proximidad eventual de las galeras de presos polticos (una categora de VIPs dentro del ambiente carcelario en buena parte auspiciada por sus propios integrantes). Es esa lucha y organizacin su sentido de vivir y la fuente de regeneracin. En ella ocupan cargos y ejercen funciones dignas. Sorprende por tanto su lenguaje asimilador. Segn he ido leyendo he tomado algunos ejemplos: Toma nota, secretario dijo el administrador, Servicios de informacin, jefe de Centro de Servicios, notificar, presidir la Junta, el Administrador hizo cuentas, ms de cien solicitudes de audiencia, se convoc de nuevo el Cuartel General. Hechas las formalidades, comenz la sesin. Se vio que la actividad en la oficinaA pesar de todo, comenz con normalidad la jornada laboral en busca de libertadoperarios, trabajadores, a causa de mi baja por enfermedad, ejercer las funciones propias de la administracin econmica, (suspender) juicios revolucionarios, traductores. En otro frente de batalla imponen un impuesto revolucionario, un brazo armado de la COPEL, un GIL (Grupo Interno antiabusos en Lucha), otro externo GAPEL (Grupo Armado de exPresos En Libertad).

Incluso dan algunas lecciones de justicia. Lo ilustro. De los frecuentes casos que someten a su jurisdiccin, con inmediatez y celeridad juzgan una estafa, restituyen el dinero a cada uno de los estafados. Odo el acusado autorizan sus actividades (repartiendo el 50 % de los beneficios a la Coordinadora) y rehabilitado de tal modo que pasa a ser escolta del nuevo Nmero Uno. Esto que puede parecernos tan poco serio como pintoresco no adolece de los vicios de un Estado que se arroga el monopolio de la justicia, sometiendo a su maquinaria a los dbiles, no siempre satisfaciendo a las vctimas y pocas veces castigando a los poderosos. Las composiciones a las que solan llegar estos juicios revolucionarios ofrecan ms sensibilidad, contrapesos y puede que garantas que los ms solemnes y dotados de todos los medios que el Estado (autollamado de derecho) ha consagrado remedando antiguas formas y ceremonias religiosas.

Con lo cual voy a parar a otro punto con el que concluyo. Ya lo trat en Qu es la crcel. La vida en prisin (notas). Est colgado por algn que otro sitio. Paso a reproducirlo.

- Alternativas a la crcel.

De lo que se trata es de reparar el mal ocasionado, no de causar otro mayor sobre el condenado. Las comunidades con mayores lazos sociales as lo hacen. Ciertamente, las penas privativas de libertad son propias de los siglos XIX y XX. En la actualidad es patente su inadecuacin en cuanto no rehabilitan: con esta razn rehabilitadora se fueron imponiendo. Prueba de ello es que el nuevo cdigo penal ha tratado de abrir otras alternativas, pero a todas luces insuficientes. La realidad es que existen megaprisiones, hacinamiento a pesar de proliferar nuevas crceles. Se ha pasado de 8.000 reclusos en 1975 a ms de 60.000 hoy.

Como seala Giddens, "las prisiones modernas tienen ms que ver con los asilos para pobres, en los que era obligatorio el trabajo, que con las crceles y calabozos del pasado"

Y como el otro da escriba Haro Tecglen los delitos comunes son polticos por cuanto es la organizacin social la que obliga a ellos, los predetermina.
La amnista general a los presos polticos de la "transicin" debi extenderse a los presos sociales. Un proyecto de indulto general presentado en el Senado por Bandrs y Xirinacs* fue rechazado por la inmensa mayora de los grupos parlamentarios. Con esto convalidaban el orden franquista y su represin. No est de ms recordar (en estos tiempos sin memoria, ergo desalmados) que ese rechazo de la clase poltica a esa reivindicacin que parti de la Coordinadora de Grupos Marginados de Madrid provoc un notable incremento de la conflictividad en las prisiones. La violencia alcanz su grado ms alto con el asesinato del recluso anarquista Agustn Rueda (el 14 de marzo de 1978) y, una semana despus, con la del entonces director general de Instituciones Penitenciarias, Jess Haddad.**

Esta razones y no otras llevaron a una reforma urgente del sistema penitenciario. La Ley Orgnica General Penitenciaria vena as prontamente -26 de septiembre de1979- a cumplir un mandato constitucional. La ley de fuerzas de seguridad, en cambio, esper hasta 1986.

Entre las virtudes de la vigente ley de 1979, parece claro que influy decisivamnete en la desarticulacn de aquel importante movimiento asambleario de reclusos. La consagracin de una lgica punitivo-premial, de un sistema de penas "progresivo" (para los no conflictivos, para los otros un fichero F.I.E.S. de ms que dudosa constitucionalidad) han fomentado, sin duda, la individualidad entre los reclusos, en detrimento de las anteriores actitudes solidarias.

El humillado no debe perder la dignidad, debe resistir. Y todos juntos, en reunin de etnias, culturas, regiones. Y obligar a la Administracin al respeto de todos y cada uno de ellos, de su particularidad. Ese es el camino para evitar la autodestruccin, quitando ladrillos del muro.

* Xirinacs confiesa en el mismo prlogo: Yo haba ledo que siempre que un pas pasaba de un rgimen autoritario a un rgimen democrtico, la amnista incuestionable para los presos polticos, siempre iba acompaada de un indulto general para los presos sociales. As sucedi, por ejemplo, haca pocos aos en Portugal a al salida de su negra tirana de cincuenta aos.

** En el mismo prlogo , Xirinacs narra que Haddad demasiado comprensivo segn algunos- promova la rehabilitacin de los presos. Oficialmente, contina el bravo ex senador- fue ametrallado en Madrid por los GRAPO. En los pasillos de las Cortes se deca que lo haban eliminado algunos directores de prisiones de tendencia profranquista.


A Llus M. Xirinacs le honra adems haber presentado la siguiente enmienda al texto constitucional. Sin ningn xito, claro:
Los Jueces, al establecerse sentencia condenatoria, tratarn de investigar la responsabilidad de la sociedad que envuelve al inculpado y de determinar las correcciones correspondientes por va adecuada.

Motivacin: Este artculo puede parecer futurista. Pero la posicin de la sociedad ante el delincuente me recuerda la posicin de las fuerzas vencedoras de la pasada guerra mundial, como de cualquier guerra, que con el juicio y condena del vencido dejaron tapadas y justificadas todas las barbaridades perpetradas por los vencedores. El odio del delincuente contra la sociedad, ante este tratamiento parcial e injusto, no hace as ms que aumentar. Slo con medidas como la propuesta se pueden atacar las causas profundas de la delincuencia.

Qu nos parece hoy? Hacia dnde est evolucionando la sociedad?


-Post Scriptum:
Por si pronto es llevada su historia a las grandes pantallas, l mismo Diego Redondo, el malo Dieguito, recurre a unos flash-back muy oportunos mientras vela dormido/despierto en una silla. Ante la tensin de los momentos cruciales que se avecinan, frena la accin y se recrea ante sus numerosos pasos por los reformatorios, los penales, los intentos de fuga, las palizas y represalias, las reyertas, los tiroteos, sus heridas de muerte y quirfanos



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