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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2019

Sin Bolton, cambiar la poltica exterior de EE.UU.?

Atilio A. Boron
Rebelin


No faltan los ilusos que piensen que con la salida de John Bolton la belicista poltica exterior de Donald Trump dara paso a otra de carcter menos virulenta, tanto en sus gestos como en su contenido, y por lo tanto menos peligrosa para la paz y la seguridad internacionales. Grave error.

Es cierto que haba diferencias entre lo que propona el ex Consejero de Seguridad Nacional y el presidente en varios temas clave. Mientras en las pginas editoriales del New York Times aqul aconsejaba bombardear Irn para evitar que este pas accediera a la bomba atmica (que ya EE.UU. le concedi a Israel hace dcadas), Trump albergaba dudas sobre la eficacia de esa poltica, ms no de su inmoralidad.[1]

Los expertos del Pentgono seguramente le advirtieron al ocupante de la Casa Blanca que al igual de lo que Jorge Luis Borges dijera una vez de los militares argentinos, Bolton tampoco haba odo en su vida silbar una sola bala rasgando el aire sobre su cabeza y que sus bravatas eran el peligroso disparate de alguien que desconoca por completo el arte de la guerra. El halcn racista y xenfobo, hoy involuntariamente desocupado (como acotara burlonamente J. M. Keynes) era tan estpido que inclusive propona bombardear tambin a Corea del Norte, sin percatarse que Sel y Tokio, las dos principales ciudades de esos cruciales aliados de Estados Unidos en Asia: Corea del Sur y Japn, podran ser reducidas a cenizas por la represalia norcoreana ni bien comenzara el ataque estadounidense.

La tecnologa moderna hace que cualquier ataque nuclear, por sorpresivo que sea, nunca ser suficientemente destructivo como para evitar la retaliacin del agredido. Esto fue lo que el bruto de Bolton nunca entendi y lo que los militares del Pentgono le dijeron a Trump. Aqul tambin era partidario de escalar la agresin en contra de la Repblica Bolivariana de Venezuela, no descartando una intervencin militar que, como se dice a cada rato, es "una opcin que siempre est sobre la mesa". Esta amenaza no se materializ aunque en las ltimas semanas la Casa Blanca ha movido a su rastrero pen en Bogot ordenndole crear una situacin muy tirante en la frontera colombo-venezolana. Si estos escarceos llegaran a culminar en un violento desenlace Estados Unidos podra invocar al TIAR -que por algo lo ha venido reactivando estos das- para reunir fuerzas con su peonada y acudir en ayuda de Colombia "agredida" por Venezuela. Poco probable que alguien le crea, pero las aviesas intenciones son innegables.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que no son las personas (Trump, Bolton, Pompeo) ni los partidos quienes hacen la poltica de Estados Unidos, ni en lo domstico ni en el mbito internacional. El poder de decisin fundamental reposa en las manos del complejo militar-industrial-financiero o, como algunos lo denominan, "el Estado profundo". Este ncleo duro del poder que nadie ha elegido y que es responsable ante nadie es quien, desde finales de la Administracin Eisenhower (1953.1961), elabora e impone las grandes directivas que luego, con un inevitable toque personal, llevan adelante los presidentes y los jerarcas de la administracin de turno. Es obvio que los gobernantes le imprimen un sello personal que no debe ser desdeado, pero no es all donde hay que buscar los fundamentos de las polticas de estado que adopta el imperio.

Al fin y al cabo no fue otro que el "progresista" Barack Obama quien legaliz la infame agresin a Venezuela con su execrable orden ejecutiva del 9 de marzo del 2015 en la cual declaraba la emergencia nacional debido a la amenaza inusual y extraordinaria que la situacin de Venezuela planteaba para la seguridad nacional y la poltica exterior de Estados Unidos. Los ominosos trminos de este decreto: "emergencia nacional", "amenaza inusual y extraordinaria" a la "seguridad nacional" de su pas hunden al afroamericano en las cinagas ms malolientes de la poltica internacional.

Por consiguiente Trump no hizo ms que avanzar por el camino trazado por su predecesor, claro est que tindolo con las estridencias de sus extravagancias personales y la grosera de sus modales de ricachn prepotente. Ataques con drones? Obama hizo uso y abuso de ellos, y Trump sigui la curva ascendente de esas agresiones. Operaciones de cambio de rgimen contra Venezuela, Nicaragua, Irn y ahora Hong Kong? Salvo la ltima, las otras tres comenzaron con Obama. Extraterritorialidad de las sanciones econmicas norteamericanas? Una vieja poltica del imperio que cultivaron con empeo todos los presidentes de Estados Unidos desde Eisenhower en adelante. Sanciones econmicas a diestra y siniestra aplicadas a gobiernos de pases reputados como enemigos, a bancos y empresas que efecten transacciones comerciales o financieras con ellos y a personas fsicas o jurdicas involucradas en las mismas.

No slo eso: tambin bloqueos comerciales, de puertos (en la Nicaragua sandinista), sabotajes, ataques informticos, linchamientos mediticos, la slo enumeracin detallada sera interminable. Un ejemplo basta y sobra: en 2014 la Administracin Obama impuso una escalofriante multa de 8.834 millones de dlares al banco francs BNP Paribas por "desobedecer las sanciones econmicas impuestas contra Sudn, Irn y Cuba." La ley norteamericana fue admitida sin chistar nada menos que por el gobierno "socialista" de Francia, convalidando de este modo una monstruosidad jurdica que corroe las bases legales del orden mundial, a saber: las leyes que apruebe el Congreso de EEUU son edictos imperiales que deben ser obedecidos en todo el mundo. Solcito con ese talante colonial Laurent Fabius, el canciller del presidente Franois Hollande se limit a decir que esa sancin aplicada a un banco francs por operaciones realizadas no con Estados Unidos sino con terceros pases era una "decisin injusta y unilateral y no razonable". Tomando en cuenta todos estos hechos es fcil concluir que Estados Unidos se ha convertido, con la complicidad de las potencias europeas, en el ms peligroso y beligerante estado canalla del mundo, que viola la legalidad internacional con absoluta impunidad.

El recrudecimiento de las sanciones econmicas contra Cuba y Venezuela fue sin duda potenciado por Bolton, pero comenzaron antes de que asumiera sus funciones como Consejero de Seguridad Nacional y sin duda continuarn despus de su intempestivo despido. Habla con elocuencia de los lmites con que tropiezan las iniciativas imperialistas el hecho que este siniestro personaje fue eyectado del gobierno sin poder anotarse un solo xito en materia de poltica exterior. Mordi el polvo de la derrota en Siria, en Irn, en Afganistn, en Medio Oriente, en Corea del Norte, en China y corri la misma suerte con Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos regmenes pugn por derrocar logrando tan slo su fortalecimiento debido a la repulsa generalizada que el descarado intervencionismo norteamericano -que lleg a niveles inslitos en el caso de Venezuela con un "presidente encargado" bendecido por los tuits de Trump- suscitaba en poblaciones afectadas por el bloqueo dispuesto por Washington. Esto significaba, en trminos prcticos, falta de insumos bsicos para la vida cotidiana, desde comida a medicamentos e inclusive agua, adems de apagones, ataques informticos y atentados de todo tipo.

En el caso particular de la Repblica Bolivariana de Venezuela el legado de Bolton es particularmente gravoso para Trump porque la Casa Blanca qued empantanada en un callejn sin salida. Esto porque mientras el presidente Nicols Maduro ha declarado insistentemente su predisposicin a reunirse con Donald Trump -pese a la brutal guerra econmica de que es objeto, las amenazas militares y la fantochada de Juan Guaid- la Casa Blanca pasa a la defensiva y debe guardar un absurdo silencio ante la propuesta de Caracas. Producto de las polticas de Bolton a Trump le quedan slo dos opciones: (a) continuar con una estrategia de cambio violento de rgimen que ha fracasado en toda la lnea y que ha enfriado las relaciones con algunos de sus aliados en la regin, diluyendo an ms la ya de por si menguada eficacia del deshilachado Grupo de Lima; o, (b) abandonar el papel rector que la Casa Blanca ha jugado en la oposicin venezolana moviendo a su antojo a figuras tan funestas como Leopoldo Lpez, Julio Borges, Mara Corina Machado, Lilian Tintori, Antonio Ledezma, Henrique Capriles y otros de su ralea y admitir que una salida pacfica de la crisis slo puede lograrse mediante un dilogo entre el gobierno y una oposicin que no sea un conjunto de marionetas que responden dcilmente a la voluntad de la Casa Blanca.

Los dilogos de Santo Domingo, conducidos a lo largo del 2017 por Jos Luis Rodrguez Zapatero, estuvieron a punto de sellar un acuerdo que hubiera posibilitado una gradual normalizacin poltica de Venezuela. Pero el 18 de enero del 2018, cinco minutos antes de la firma segn cuenta el ex presidente del gobierno espaol, lleg un mensaje desde Washington (retransmitido por el presidente de Colombia Ivn Duque) ordenando a los negociadores de la oposicin retirarse del recinto y no firmar el documento ya acordado. Obviamente que la Casa Blanca opt en ese momento por sabotear cualquier salida poltica y apostar a la violencia y a la asfixia econmica y social como mtodo para derrocar al gobierno de Maduro. Resultado: exasperacin del bloqueo y aplicacin de todas las tcnicas de la "guerra de quinta generacin" con un costo mnimo estimado por lo menos en 40.000 vidas humanas tronchadas segn un informe del Centro de Investigacin en Economa y Polticas (CEPR, por su sigla en ingls) de Washington.[2] O sea, un genocidio, un crimen de lesa humanidad.

Otro tanto est ocurriendo en relacin a Cuba, en donde con Bolton o sin l parece difcil que por el momento Donald Trump d marcha atrs con la suspensin del captulo III de la Ley Helms-Burton, pieza legal decisiva que organiza el bloqueo a la isla rebelde. Respondiendo a los ya mencionados criterios de extraterritorialidad la ley establece duras sanciones para las empresas extranjeras que mantengan relaciones comerciales o financieras con Cuba y la suspensin del captulo III de dicha ley abre la posibilidad de entablar demandas contra personas o compaas que utilicen bienes expropiados por la Revolucin a personas o empresas estadounidenses. Esto podra traducirse en un aluvin de demandas por parte de ciudadanos de ese pas contra quienes negocien con -u obtengan beneficios de- propiedades que fueron expropiadas por la revolucin.
No es un dato menor que esas demandas pueden dirigirse en contra del gobierno cubano, una empresa o un ciudadano de ese pas. A lo anterior se agrega la enmienda en lo relativo a las remesas que familiares o amigos pueden enviar desde Estados Unidos, que no podrn los 1.000 dlares cada tres meses siempre y cuando el destinatario no sea un funcionario del gobierno cubano, un miembro del Partido Comunista o familiares cercanos a ste. La prohibicin a las compaas navieras que organizan cruceros en el Caribe de incluir en sus itinerarios puertos cubanos agrega nuevas agresiones econmicas a la Cuba revolucionaria. Y, por supuesto, nuevos padecimientos a su poblacin en la vana esperanza que de este modo se producir un estallido popular que acabar con el gobierno cubano y lograr el tan ansiado como postergado "cambio de rgimen" en la isla.[3]

Pero Estados Unidos no se detiene ante sus crmenes. Su historia como nacin es una largusima secuencia de horrores y agresiones en donde, como recordara recientemente el ex presidente Jimmy Carter, slo durante 16 de los 242 aos de historia independiente su pas se abstuvo de entrometerse en otras naciones y guerrear con ellas. [4] Por lo tanto, la beligerancia y el guerrerismo estn en el adn del imperio y la salida de Bolton en nada modificar este dato constitutivo de una nacin que se autoproclama como la elegida por Dios para sembrar la libertad y la justicia en todo el mundo. A cualquier precio.

Notas:


[1] Ver su nota en el Op-Ed de ese diario el 26 de marzo del 2015: "To Stop Irans Bomb, Bomb Iran", en
https://www.nytimes.com/2015/03/26/opinion/to-stop-irans-bomb-bomb-iran.html

[2] Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs, "Economic Sanctions as Collective Punishment: The Case of Venezuela" (CEPR, Abril 2019). Puede leerse en: http://cepr.net/publications/reports/economic-sanctions-as-collective-punishment-the-case-of-venezuela

[3] No es un dato menor el hecho de que John Bolton presentara estas nuevas sanciones econmicas contra Cuba en un hotel de Coral Gables, sur de la Florida y que en el presidium ondeara el estandarte de la criminal Brigada 2506. Este fue un grupo de exiliados cubanos anticastristas entrenado y equipado por la CIA y formado en 1960 para intentar derrocar al gobierno de la revolucin. Fueron ellos los principales protagonistas de la invasin a Playa Girn en abril de 1961, slo para ser derrotados por los patriotas cubanos. Pero el hecho de que casi sesenta aos despus esa organizacin presida, como se ve en la foto que acompaa esta nota, un anuncio del Consejero de Seguridad Nacional sobre nuevas sanciones a Cuba y Venezuela habla claramente de la naturaleza insanablemente criminal de la dominacin imperialista.
Ver http://www.radiotelevisionmarti.com/a/eeuu-anuncia-nuevas-sanciones-cuba-viajes-remesas/236718.html

[4] Discurso en la Iglesia Bautista de Plains, Georgia, 15 Abril 2019, disponible en: http://www.presstv.com/Detail/2019/04/15/593525/Former-US-President-Jimmy-Carter-Trump-China

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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