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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2019

La reconstruccin del bipartidismo, el segundo pilar del rgimen

Isidoro Moreno
Rebelin


Los ltimos aos, y coincidiendo, no por casualidad, con la gravsima crisis econmica, los tres pilares principales del rgimen poltico del 78: la monarqua, el bipartidismo de la alternancia y la visin uninacional de Espaa una e indivisible han sido fuertemente cuestionados e incluso han llegado a tambalearse. La desaparicin de cualquiera de los tres y, an ms, de dos de ellos o de todos a la vez- habra significado el final del rgimen poltico de la monarqua uninacional partitocrtica pactado para la salida del franquismo, tras la muerte del dictador, entre los franquistas reformistas y la oposicin reformista, que no rupturista, representada por el PSOE, el PCE y otros partidos de la llamada oposicin democrtica que abandonaron, mediante ese pacto, la mayor parte de sus principios ideolgicos. La constitucin del 78, una mezcla de elementos de carcter democrtico y de antidemocrticas herencias del franquismo, fue reflejo de este pacto, complementado con el que asumieron los dos grandes sindicatos de clase (CCOO y UGT) para garantizar la paz social rehusando a cuestionar el carcter depredador e injusto del Sistema capitalista.

La constitucin consagr la monarqua, fabric una partitocracia (ms que una democracia) modelada en torno a dos partidos que representaran, supuestamente, a la derecha y la izquierda pero, en realidad, recreando el modelo del turnismo entre conservadores y liberales que caracterizara la poca de la anterior Restauracin Borbnica del ltimo cuarto del XIX y las dos primeras dcadas del XX, y trat de perpetuar el centralismo propio del nacionalismo espaolista con el maquillaje de la concesin de unas autonomas territoriales limitadas en su alcance. Estos tres pilares del rgimen poltico del 78 han estado sujetos, en los ltimos aos, a una grave crisis. El primero, en gran parte, por el propio carcter no democrtico y corrupto de la monarqua borbnica. El segundo, por la aparicin de nuevos partidos que pusieron en jaque la hegemona del PP-PSOE e incluso, en algncaso, a la propia partitocracia. Y el tercero, por el espectacular avance del soberanismo en Catalunya y su consolidacin o aparicin en otros pueblos-naciones del estado.

Como para grandes males siempre parece haber grandes remedios, al enorme desprestigio de la monarqua respondieron las fuerzas fcticas del Sistema forzando la abdicacin de Juan Carlos I y entronizando a su hijo Felipe, no contaminado, o as se afirma, por las vergenzas de su padre (que mantiene, por cierto, el privilegio de la no responsabilidad, aunque ello no tenga apoyo jurdico alguno).

Al cuestionamiento del modelo del llamado estado de las autonomas, en realidad un camuflaje de la definicin dogmtica de Espaa como una nica nacin, con la consiguiente negacin de los derechos nacionales de los diversos Pueblos (Catalunya, Euskal Herra, Andaluca, Galiza, Canarias), el Sistema ha respondido mediante la represin poltica y judicial y la activacin del ultraespaolismo ideolgico, aunque la crisis est muy lejos de ser superada.

S estn teniendo mucho ms xito los guardianes del rgimen respecto a la recomposicin del bipartidismo (el tercer pilar). En varias elecciones, la suma de los votos de PSOE y PP haba llegado a un nivel muy bajo en el conjunto del estado y a casi la irrelevancia en Catalunya y tambin en Euskadi. Ello ocurri principalmente como efecto del 15M. La generalizacin de la percepcin de que No nos representan! y de que PSOE y PP la misma m es! o eslganes como No hay pan para tanto chorizo o Lo llaman democracia y no lo es deterioraron an ms a la ya desprestigiada clase poltica, que fue rebautizada como la casta. Un nuevo partido, Podemos, surgi postulndose como heredero del 15M y de su metodologa asamblearia (los crculos) y pronto fue considerado como un peligro para el rgimen y, sobre todo, para el PSOE el elemento central de este-, que a su vez atravesaba una enorme crisis interna. Los dirigentes de Podemos llegaron a afirmar que su objetivo era asaltar los cielos, o sea, tumbar el rgimen concitando con ello la ilusin, y el apoyo, de millones de votos procedentes de la abstencin, de la ensima versin estril del PCE y del propio electorado socialista. Por su parte, el PP ahondaba su crisis y pareca a punto de ahogarse en el gran pantano de la corrupcin. Surgi Ciudadanos como una especie de Podemos de derecha, revestido de centro regeneracionista y fuertemente espaolista, como posible relevo del PP, en una operacin impulsada por buena parte de las fuerzas fcticas financieras y econmicas constitutivas del IBEX 35, por si llegaba a ser necesario dicho relevo.

Como resultado de todo lo anterior, el bipartidismo de la alternancia perdi las posibilidades de reproduccin electoral, al dividirse ahora el voto entre cuatro partidos estatales y no ser ya posible los acuerdos con partidos conservadores nacionalistas no espaolistas, por el giro soberanista de estos. Pero lo que pudo ser no fue, principalmente porque Podemos se convirti pronto, en sus planteamientos ideolgicos, poltica de alianzas y formas organizativas, en una especie de IU bis obsesionado por gobernar el estado conjuntamente con el PSOE, para lo que rescat a este de la casta y lo legitim como partido supuestamente de izquierda. Y, en paralelo, Ciudadanos acept un papel de secundn del PP, con la quimera de suplantar a este con prcticamente su mismo programa pero en realidad absolvindolo de sus culpas y relegitimndolo ante los votantes de derecha.

A nivel electoral, el tetrapartito (el juego electoral a cuatro) tiene ya todas las trazas de volver a convertirse en bipartito PP-PSOE con pequeos partidos satlites en sus flancos (Cs y/o Vox por una parte y Podemos-IU, estos juntos o separados, por la otra). O sea, lo que, ms o menos, haba hace una dcada. Las nuevas caras de Snchez y de Casado y la aparente casi desaparicin del primer plano pienso que tctica- de los lderes tradicionales de sus partidos respectivos, han contribuido, al igual que la de Felipe VI en relacin con la monarqua, a dar un maquillaje de supuesta novedad a la deteriorada imagen de estos.

La nueva convocatoria electoral es una vuelta de tuerca ms en esta recomposicin del bipartidismo. Nuevas elecciones interesan tanto al PSOE como al PP porque, sin duda, ganarn votos (y, an ms, porcentaje de votos) mientras que se hundirn o retrocedern significativamente los otros dos partidos que quiz pudieron ser pero que no han sido porque han decepcionado -algunos dirn traicionado- a quienes en un primer momento, o hasta ahora, los venan apoyado.

En este sentido, asistimos desde hace meses a una simple puesta en escena para justificar ante los electores esta vuelta al bipartidismo tradicional del rgimen del 78. Las incompatibilidades o falta de empata entre Pedro, Pablo, Alberto o el otro Pablo (Casado) como problema principal para conseguir la formacin de gobierno no es ms que municin para mantener las tertulias, que llaman polticas, de televisin y radio destinadas a despistar y, cada da ms, a aburrir a la gente. Unas nuevas elecciones, segn todos los indicios, favorecern al PSOE y al PP, es decir fortalecern al bipartidismo seguro. Quiz solo no habra elecciones si Podemos se plegara a admitir de forma explcita el papel subalterno (y suicida) que con su poltica ha aceptado ya en los ltimos dos aos y ms acentuadamente desde que contribuy de forma activa a la resurreccin de Snchez, y con esta la del PSOE. Y quiz ni ello evitara la nueva convocatoria electoral. En cuanto a Ciudadanos, al rehusar incluso al maquillaje centrista y alinearse con (bajo) el PP, ha perdido no solo la posibilidad de sustituir a este sino incluso la de ser un actor condicionante de su poltica. Lo que se certificar con la vuelta a los populares de muchos de los votos que se le escaparon hacia ese partido y, en las anteriores elecciones, tambin hacia Vox.

Al Sistema, con mayscula, es decir a las fuerzas financieras y econmicas que constituyen el ncleo del verdadero poder (que no reside en las instituciones polticas ms o menos democrticas), le interesa esta recomposicin del bipartidismo clsico. Y acta en consecuencia, imponiendo sus reglas sus intereses- a quienes juegan en el campo de la poltica institucional. Cuestin esta que es clave para entender lo que ocurre pero que apenas emerge en el discurso de tanto comentarista y tanto supuesto experto en Politologa como pululan en los medios y las redes. Pienso, por esto, aunque no me agrade, que estamos en vsperas de que el Rgimen supere la crisis de su segundo pilar. Queda solo en crisis, en abierta crisis, el tercero, el de la unidad nacional espaola. De ah la importancia decisiva de cmo se desarrolle el proces cataln, la lucha soberanista por el ejercicio del derecho a decidir del pueblo de Catalunya y los apoyos que esta lucha pueda tener de los soberanistas de otros pueblos-naciones del estado y de Europa y de la izquierda espaola no dogmticamente espaolista (si es que existe).

Taponadas, al menos por un tiempo, las grietas en los otros dos pilares, la lucha democrtica, pacfica y tenaz de los soberanismos queda hoy como la herramienta principal para hacer caer uno de los pilares (el que vengo llamando tercer pilar) del rgimen del 78 y de abrir con ello la posibilidad de avanzar en la democracia y el reconocimiento de los derechos de las personas y los pueblos. Es en esta confrontacin entre el modelo imperante de estado uninacional sea monrquico o incluso republicano- y el de pueblos soberanos que puedan pactar libremente si desean o no confederarse, y en qu trminos, o construir estructuras estatales independientes, donde va a centrarse la confrontacin en los prximos tiempos. Est en juego si se consolida, aunque sea con enormes costes para la calidad de la democracia en todos los mbitos, el tercer pilar del rgimen o si el derrumbe de este arrastra en su cada a los otros dos pilares, abriendo un tiempo nuevo. Convendra que tuviramos esto muy claro quienes mantenemos una posicin crtica al respecto.

Isidoro Moreno es catedrtico emrito de Antropologa de la Universidad de Sevilla y miembro del colectivo Asamblea de Andaluca (AdA)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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