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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2019

Cuba y el cetro de la verdad

Luis Toledo Sande
Cubaperiodistas


La clasificacin de los tipos de guerra, y sus (de)generaciones, ya es tal que parecera ms bien una entomologa blica. Pero una contienda lo es hgase con cohetes y caones, o con las armas que sea, incluidos los ataques sicolgicos, lo que popularmente se llama guerra de nervios. En todos los casos, quienes hacen de las confrontaciones un negocio para medrar con ellas, son causantes directos de que la primera vctima sea la verdad.

Cuba sufre un largo asedio que ha incluido recordemos Girn y las bandas de alzados armas tradicionales, terrorismo y, sobre todo, un frreo bloqueo econmico, financiero y comercial, todo junto con las novedosas maniobras propagandsticas a base de mentiras. Cuando la expansin imperialista que encabeza una potencia agresiva y desvergonzada, de habla inglesa, confiere categora profesional como si fuera un fruto reciente de las ciencias y la tecnologa a los infundios ahora bautizados con el nombre de fake news, tales maniobras alcanzan cada vez ms volumen, y Cuba es tambin acosada por esa va. Pero su camino sigue y ha de seguir siendo la verdad, que es revolucionaria, no necesariamente porque los hechos sean revolucionarios a menudo estn lejos de serlo, o son lo opuesto, sino porque solo conocindolos se pueden enfrentar para transformar revolucionariamente la realidad.

Lo confirm una vez ms la reciente comparecencia televisual del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros del pas, Miguel Daz-Canel Bermdez, para informar a la nacin sobre el actual agravamiento de los sufrimientos que le ocasiona al pueblo el bloqueo que dura ya seis dcadas, y que arrecia como parte de la pertinaz campaa del gobierno de los Estados Unidos para aniquilar a quienes desacaten sus designios. La medida de lo que esa potencia y sus cmplices buscan con su hostilidad contra Cuba la dio Barack Obama, al declarar cnicamente que la poltica de aislamiento y bloqueo que tanto dao le ha hecho y le hace a Cuba no haba dado los resultados para los que se haba instituido, y era necesario sustituirla por otra que permitiese lograrlos.

Cada vez ha sido ms evidente que mientras, con ese ofrecimiento, procuraba ablandar y confundir a Cuba, el mismo csar fortaleca la ofensiva contra Venezuela y contra todos los dems proyectos emancipadores en la regin, potenciando el reflujo de las fuerzas de derecha, dciles al imperialismo. El reforzamiento del garrote, que nunca ha faltado, y el rpido abandono, bajo la actual administracin estadounidense, de la tctica anunciada por la anterior, confirman la naturaleza de aquel sistema. De paso, se hace todava ms transparente la significacin del amparo que tanto el elegante predecesor del patn Donald como el patn mismo le han prometido al sector privado, aunque tambin este sufre las consecuencias del bloqueo.

Ignoran, como han ignorado otros, que Cuba tiene patriotas verdaderos en todos los sectores. Y el imperio desenfrenado en la ola neoliberal que tanto castiga a los pueblos sabe que, para l, lo ms orgnico, coherente y apetecible sera que en Cuba se entronizara por completo la propiedad privada, sin control alguno del Estado. Si todo el pas se privatizara, puede traducirse el mensaje imperial, no sera necesario mantener el bloqueo ni aplicar las medidas concretas que lo acompaan: el pas caera en nuestras manos. Dejara de ser la nacin independiente que es y que defiende el camino justiciero que ha escogido.

As debe traducirse el sostenido y mal disimulado mensaje imperial, y la mayora del pueblo cubano sabe leer bien, aunque haya quienes, desde su propio y voluntario analfabetismo histrico, poltico y moral, se empeen en negarlo. La gran mayora del pueblo cubano sabe no solamente leer, sino tambin or, y ver, y ejercer a fondo y resueltamente la crtica necesaria. Lo hace con la inteligencia, la razn, la historia y la tica de su lado, a despecho de quienes se oponen a la Revolucin y puedan sentirse ofendidos cuando se les acusa de indecisos, de no estar claros, de estar en la cerca: despus de todo, algn derecho tienen a sentir que as se les valora mal, porque son y se saben contrarrevolucionarios.

Para quienes quieran de veras saber a qu aspira el imperio con el bloqueo a Cuba, sera fcil compararlo con lo que ha orquestado contra la Venezuela bolivariana: entre otras acciones criminales, le secuestra o le roba efectivos para despus acusarla de insolvente, de incapaz, y de que no tiene con qu adquirir alimentos y medicinas. Intenta que hechos tales, de tan sostenidos, se tornen rutinarios, como si fueran naturales o invisibles, y generen en los pueblos de Venezuela y de Cuba insatisfacciones que lleguen al estallido insurreccional. Connotados voceros imperialistas lo han expresado as, como un programa.

Pero, al igual que Venezuela enfrenta esas maquinaciones genocidas, el gobierno de Cuba sabe sobradamente que su pueblo cumple, o sobrecumple, un reclamo de Jos Mart. l, desde la confianza y el deber ser, cuando ya tambin urga enfrentar las maquinaciones de los Estados Unidos, convoc en julio de 1893, en los trminos siguientes, a sus compatriotas, representados entonces en los clubes del Partido Revolucionario Cubano: Marchemos todos de modo que nos vean. Por un indigno haya cien dignos.

En la claridad informativa protagonizada por la direccin del pas no debe verse un episodio puntual, sino una estrategia constante para la honrosa supervivencia y el crecimiento: el pueblo debe estar no solo informado, sino bien informado, y nadie ha de sentirse con derecho a obstaculizar que as sea. No fue mera casualidad que junto a Daz-Canel estuvieran en la mencionada comparecencia ministros directamente responsabilizados con la solucin de los desafos que el pas enfrenta y necesita vencer como tantas veces ha hecho, y seguir hacindolo, y en el auditorio reunido para la cita en el emblemtico Palacio de la Revolucin estuvieron otros altos dirigentes y funcionarios de la nacin. Fue una seal ms de que escamotear la informacin que el pueblo debe, necesita y merece recibir, es un crimen poltico e ideolgico inaceptable, un delito de lesa patria. En eso a la prensa y a quienes la dirigen u orientan les corresponde un papel de primer orden, pero es una responsabilidad de la nacin toda y de sus equipos de direccin en pleno.

Ello ha de ser un logro permanente, como tambin deben serlo las medidas concretas que se ha orientado poner en prctica, y con las cuales no debe volver a ocurrir lo que en otras ocasiones: que dicho con un humorista de gran talento, y revolucionario, de los que no pocos ha tenido la patria, Hctor Zumbado hemos carecido de fijador. Ahora es todava ms necesario mantener vivas esas prcticas, darles cumplimiento diario y natural.

Cuntese sealadamente en ellas la buena actitud ante el trabajo y el ahorro, la eficiencia que beneficia al pas, al pueblo, y resta armas al enemigo, y la austeridad en general! Esta es una virtud bsica, no la condena en que el capitalismo ha querido convertirla para empobrecer an ms a los humildes y seguir favoreciendo crecientemente a los ricos. Para Cuba, la austeridad encarna una concepcin de la vida, un modelo de existencia, que diariamente han de ejemplificar quienes, adems de dirigirla, tienen el deber de procurar que esa conviccin y esa conducta sean asimismo cotidianas en su entorno social en general y familiar en particular.

La solidaridad, que se pide ejercer, de dar servicio a la ciudadana con vehculos que son propiedad de todo el pueblo administrada por el Estado aunque estn asignados para cargos y contenidos de trabajo concretos, no es un acto de caridad, como alguien pudiera suponer. Es expresin de conciencia colectivista, y de que no se debe incurrir en ningn modo de expropiacin de los recursos de naturaleza social, una prctica que puede tener muchos vericuetos y ha dado lugar popularmente, desde el rechazo, al trmino estaticular, en el que estatal y particular se funden en proporciones varias.

Constantemente se ha de hacer revolucin, y demostrar lo que se quiere decir con un lema tan digno y necesario como descomunal, que nias y nios repiten: Seremos como el Che! Permitir o propiciar que el legado del Guerrillero Heroico pare en mera consigna sera una manera de dificultar que siga vivo, como no lo quieren los enemigos de las revoluciones. Sera tambin contrario al Fidel Castro que asumi una conviccin expresada en carta a Antonio Maceo por Jos Mart, quien ech su suerte con los pobres de la tierra: Yo no trabajo por mi fama, puesto que toda la del mundo cabe en un grano de maz. Esa es la idea que Fidel hizo suya y resumi en una sntesis que merece ser abrazada como brjula: Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz.

Para quienes opten por defender la Revolucin, esas son claridades de valor eterno, y se intensifican en momentos cruciales, que no faltan ni faltarn en ella. Y mientras sus enemigos apuestan desfachatadamente a las mentiras, Cuba tiene y debe cumplir un compromiso fundamental con otro mandato tico de Jos Mart: La verdad quiere cetro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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