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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2019

Un pas violento para ser mujer o nia

Eloina Viveros
Rebelin


El 16 de septiembre confluyeron en Mxico dos hechos que abonan a la memoria histrica: la Victoria Alada, monumento icnico de Mxico cumple 108 aos de haberse inaugurado en tiempos de Porfirio Daz y ha pasado tambin un mes de que ste mismo fuera el escenario del dolor del poder por haber resultado daado en medio de las protestas en favor de las exigencias feministas o al menos as es como lo hizo ver la primera dama Beatriz Gutirrez Mller desde su declaracin:

Puede ser el caso de ms injusticia en la historia del mundo, pero ese edificio o esa puerta es patrimonio de todos, entonces es una agresin a todos, independientemente de la justicia o validez que tenga la protesta, que sea en el momento que sea, en el siglo que sea.

Pocos das despus, Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de Mxico, anuncia el costo de la restauracin del monumento, sera de 10 a 13 millones de pesos y se agreg, que la restauracin es estructural pues era necesaria y ya haba sido programada debido a los daos sufridos por el sismo de septiembre de 2017. A las declaraciones del dao, de lo viral del Hashtag #NoMeRepresentan, se suman posturas de medios de comunicacin quienes no cuestionan lo justo de las exigencias, pero s las maneras violentas y agresivas de hacerlo, pues un reportero sufri agresiones en cumplimiento de su labor, pero no precisamente por una mujer, sino por un grupo de choque.

La voz, casi generalizada es la de que nada justifica la violencia. Lo que poco se analiza, es que en un pas con el primer lugar en embarazo infantil (s, no con el primer lugar de pederastas y violadores, porque hasta en el lenguaje, va implcita la culpa de la mujer aunque sea una nia); un pas de tradicin machista ejercida como mtodo de identidad social y cultural (el macho mexicano, mujeriego); un pas de tradicin religiosa que acostumbra poner a las mujeres en un lugar inferior en jerarqua que un hombre y como las portadoras de la culpa original; un pas en el que van en aumento los feminicidios, violaciones y desaparicin forzada; un pas en el que predominan poderes fcticos como el crimen organizado y para quienes es jugosamente redituable la mercantilizacin del cuerpo femenino y su explotacin sexual a lo que se le agrega la desigualdad social en aumento, y que conlleva el aumento de la captacin de hombres por sas clulas y quienes a su vez, explotan y cometen vejaciones en contra de mujeres, lo que Sayak Valencia llama endriagos, hombres que utilizan la violencia como medio de superviviencia, mecanismo de autoafirmacin y herramienta de trabajo, bajo un sistema de poder, economa y virilidad depredadora.

Este pas por tanto, es un pas violento para ser mujer o nia, con un sistema que echa a andar todo un andamiaje de poder, todo un dispositivo entendido en el sentido de poder Foucaltiano (red de relaciones sociales construidas en torno a un discurso: instituciones, leyes, polticas, disciplinas, declaraciones cientficas y filosficas, conceptos y posiciones morales con la funcin especfica de mantener el poder en Ariadna Estvez) que est diseado para que exista sa violencia e impunidad estructural, si bien mediante vacos legales o con cuestiones fcticas, como normalizar la violacin por parte del esposo, la violencia domstica por ser cosa de pareja o bien, siendo violentada por las mismas autoridades que debieran proteger sus derechos.

Como ya lo ha dicho, Iyamira Hernndez, hagmonos entender, la violencia se ejerce por accin y tambin por omisin, cuando se transgreden los derechos de otra persona, por tanto, tenemos una violencia estructural ejercida por el estado comenzando por la impunidad y simblica en el sentido de Bordieau, para quin esta ltima es la aceptacin, la internalizacin por parte del dominado, de los esquemas de pensamiento y valoracin del dominante, haciendo precisamente invisible la relacin de dominacin. Pero puede pasar que un da esa violencia simblica sea visible en la relacin de dominacin? S, esto es justo lo que ha pasado en la protesta en CDMX que se califica de violenta. Para John Keane: [la violencia se entiende] como aquella interferencia fsica que ejerce un individuo o un grupo en el cuerpo de un tercero [] es siempre un acto relacional en el que su vctima, aun cuando sea involuntario, no recibe el trato de un sujeto cuya alteridad se reconoce y se respeta, sino el de un simple objeto potencialmente merecedor de castigo fsico e incluso destruccin y para Michel Wieviorka, la violencia no es ms que la incapacidad del sujeto de convertirse en actor, es precisamente esa subjetividad negada o disminuida. Es decir, toda esa capacidad de actuar que ha sido anulada mientras se es violentado, puede ser tambin el impulso que lleve a algunos a manifestarse violentamente. Podra decirse que incluso, esta violencia haba tardado en hacerse presente dados los hechos actuales en contra de las mujeres.

La declaracin de Gutirrez Mller, desde el sistema, es la de reforzar que calladitas, en sumisin y protestando pacficamente confinadas al lugar al que se nos ha relegado, al privado, es posible levantarse ante el hartazgo del miedo por nuestras vidas, nuestra seguridad, por la de nuestras hermanas, las desaparecidas, las nias abusadas o desaparecidas forzadamente. As, conforme a la norma y a un sistema en el que no todas las mujeres podemos decidir an ni sobre nuestros propios cuerpos y apenas se nos permite decidir sobre la vida poltica del pas hace 64 aos, s podemos morir destripadas en una carnicera o ser violadas en una oficina de Ministerio Pblico y debemos manifestarnos pacficamente. Su postura representa la de un sistema y no la de una mujer mexicana que para que pueda ostentar el ttulo de Doctora tuvo que ser derramada la sangre de muchas mujeres que lucharon por el privilegio de educarse, de ser consideradas como seres pensantes. Desde su postura la lgica sistemtica es cmo el sujeto violentado se va a convertir en el violentador?, eso, siempre va a asustar al poder porque se mueven las fibras que lo erigen, se sale de control la dinmica de poder.

La protesta, es un derecho y una herramienta necesaria para reafirmar o conquistar nuestros derechos fundamentales cuando un gobierno no toma las medidas suficientes, justas o correctas ante su defensa. El monumento conocido como ngel de la Independencia contiene en s mismo un hecho histrico que deriva de la violencia y el coraje de oprimidos que saban que no es desde el poder desde donde se transforma la realidad y no siempre es de manera pacfica sino desde el cmulo de hartazgo, del dolor, de la injusticia.

Ese edificio, sa ventana, sa columna patrimonio de la humanidad, no nos importan si vivimos con miedo cada da de nuestra vida y si ninguna infraestructura o institucin, nos garantiza seguridad, somos ms de la mitad en nmero en este pas y muchas de nosotras contribuimos al engrandecimiento, aunque se quiera invisibilizar. Justo, los monumentos para eso son erigidos, para fungir como memoria histrica y nada est acordado respecto al tiempo que deba pasar para que puedan ser histricos, pero en este momento, ese monumento representa el dolor, la rabia, la impotencia, indignacin y desesperacin de las madres por sus hijas desaparecidas, por las asesinadas; el clamor de la mujeres que ha ido desde un propio derecho sobre el cuerpo, el tiempo y decisiones a una defensa del mximo bien, la vida y se atrevieron a salir de la regla y pasar al lado de la violencia desde la que han sido construidas.

Ese edificio, sa ventana, sa columna patrimonio de la humanidad, no nos importan si vivimos con miedo cada da de nuestra vida y si ninguna infraestructura o institucin, nos garantiza seguridad, somos ms de la mitad en nmero en este pas y muchas de nosotras contribuimos al engrandecimiento, aunque se quiera invisibilizar. Justo, los monumentos para eso son erigidos, para fungir como memoria histrica y nada est acordado respecto al tiempo que deba pasar para que puedan ser histricos, pero en este momento, ese monumento representa el dolor, la rabia, la impotencia, indignacin y desesperacin de las madres por sus hijas desaparecidas, por las asesinadas; el clamor de la mujeres que ha ido desde un propio derecho sobre el cuerpo, el tiempo y decisiones a una defensa del mximo bien, la vida y se atrevieron a salir de la regla y pasar al lado de la violencia desde la que han sido construidas. Hay una ancdota que cuenta Slavoj Zizeck, sobre Picasso, quien al ser cuestionado sobre el caos que plasma en su Guernica, al preguntarle qu ha hecho responde: Vosotros lo habis hecho! ste es el resultado de su poltica!

Ese monumento contiene ahora tambin un hecho histrico social, en el que las mujeres se reafirman como personas, portadoras de derechos humanos y no como objetos o sujetos contra los que se contina aplicando la violencia e impunidad desde las estructuras gubernamentales por accin u omisin y que han sido construidas histricamente. Dejen el monumento como est, con la inscripcin de la historia que ahora le ha tocado atestiguar, de otra manera, es invisibilizar las exigencias y el movimiento feminista en s mismo, as como las polticas que las han llevado a este punto histrico, contribuyendo de nuevo al caldo de cultivo del hasto y de la anulacin de las mujeres como sujetos y actores.

Qu si existe la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueolgicos que impone prisin por daarlo?, pues tambin existen las leyes penales en contra de los feminicidios y no vemos cada dos horas y media un sentenciado por ellos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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