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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2019

Un gobierno de izquierdas... pero no demasiado
La cara oculta del milagro portugus

Mickal Correia
Le Monde Diplomatique


El Gobierno portugus, a menudo alabado por haber hecho frente a la Comisin Europea y por haber estimulado el poder adquisitivo, se encuentra actualmente en dificultades. Varios movimientos sociales sacuden el pas, como la huelga de transportistas por el aumento de los salarios. En pleno verano, el primer ministro incluso tuvo que recurrir al Ejrcito para garantizar el abastecimiento de las gasolineras. Las luchas contra la precariedad, por el acceso a la vivienda y por el aumento del poder adquisitivo conciernen a los asalariados tanto del sector pblico como del privado.

Qu queremos? Casas para todos!, corean en bucle medio centenar de personas delante del grisceo edificio del Ministerio de Vivienda portugus. En esta maana del 4 de junio de 2019, los activistas de la plataforma Stop Despejos (Stop Desahucios) y un puado de familias lisboetas amenazadas con ser desahuciadas no contienen su rabia.

Unos das antes, Maria Nazar Jorge, de 83 aos de edad, que viva en pleno centro de Lisboa, fue desalojada por diez policas. Viva desde haca cuarenta aos en ese apartamento. El contrato de alquiler estaba a nombre de su ta, que muri hace poco, cuenta Sandra P., de Stop Despejos. Su alquiler era de 200 euros mensuales. Como los precios inmobiliarios se han disparado en el centro de la capital, el propietario ha aprovechado para expulsarla. Durante cerca de una hora, los miembros del colectivo se manifiestan enarbolando pancartas que proclaman Hay una crisis de la vivienda o No a la especulacin inmobiliaria, hasta que una pequea delegacin recibe autorizacin para entrar en el edificio. La jefa de gabinete ministerial declara lacnicamente: Maria Nazar Jorge est alojada de modo provisional hasta que se encuentre una solucin definitiva. Desde su expulsin, sufre depresin y se encuentra completamente desorientada, cuenta Sandra P. Vive aislada en lo alto de Castelo, el barrio ms turstico de la ciudad, donde el nico medio de transporte pblico es el clebre tranva nmero 28, que los turistas toman por asalto.

En 2012, el Gobierno de centroderecha de Pedro Passos Coelho (2011-2015) modific la ley sobre los alquileres en favor de los propietarios, facilitando el aumento del alquiler al trmino del contrato y la expulsin de los inquilinos en caso de reforma del inmueble. Portugal, asfixiada por la crisis de la deuda desde 2008, cay en 2011 en las redes de la Troika, la alianza del Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisin Europea. Esta le impuso la desregulacin del mercado inmobiliario y el desarrollo de la oferta turstica como condicin para la concesin de su ayuda de 78.000 millones de euros. Desde entonces, Lisboa se ha esforzado en incrementar su atractivo fiscal para estimular el mercado inmobiliario. Creados en 2012, los visados dorados permisos de residencia concedidos a los extranjeros que compran bienes inmobiliarios por valor de ms de 500.000 euros han inyectado en seis aos 4.000 millones de euros de capitales en el sector. A esto se aade el estatus de residente no habitual (RNH), garanta de un rgimen fiscal ventajoso para los jubilados europeos que se instalan en Portugal y que adquieren una vivienda.

Otra ley, la de 2014 que regula los alquileres de tipo Airbnb, permite a los propietarios ganar 3.000 euros al mes alquilando a turistas un bien que alquilaran por 300 euros a un portugus, aade Lus Mendes, gegrafo y miembro de Morar em Lisboa (Vivir en Lisboa), plataforma de unas cuarenta asociaciones por el derecho a la vivienda. En algunos barrios del centro, ms de un alojamiento de cada dos se alquila va Airbnb. Esta liberalizacin del mercado del alquiler conduce a la expulsin de entre una y tres familias cada da. Hasta las clases medias tienen ahora problemas de alojamiento!. Con un aumento de los alquileres tursticos del 3.000% en una dcada, Lisboa es, desde 2018, la ciudad europea que cuenta con mayor nmero de alojamientos Airbnb por habitante, por delante de Barcelona y Pars. Aun as, en cuatro aos, el Gobierno de izquierdas apenas ha hecho algo contra ese abanico de medidas neoliberales que favorecen la financiarizacin de la vivienda, declara Mendes.

A finales de 2015, el Gobierno del primer ministro socialista Antnio Costa llega al poder anunciando su voluntad de atenuar las medidas de austeridad prescritas por la Troika. Apoyado en el Parlamento por el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista Portugus (PCP) y los ecologistas gracias a acuerdos bipartitos una coalicin apodada la geringona, la chapuza, el Ejecutivo puso en marcha una poltica de recuperacin del poder adquisitivo, a la vez que saneaba las cuentas pblicas. Revaloriz las pensiones ms modestas, aument el salario mnimo congelado en 485 euros mensuales (en catorce pagas) hasta 2014, pas a 600 euros en 2019 e incluso ampli las prestaciones sociales (1).

Los resultados fueron edificantes. En junio de 2017, Portugal sali del procedimiento de dficit excesivo en el que se encontraba desde 2009. La tasa de desempleo ha pasado de un 12% a finales de 2015 a un 6,3% en 2019, y el Gobierno prev un dficit pblico prximo a cero en 2019 se situaba en un 4,4% del producto interior bruto (PIB) en 2015: un hito desde el advenimiento de la democracia en 1974. En cuanto al crecimiento, llega desde 2017 hasta un 2,8%, un rcord despus de diecisiete aos.

De The New York Times a Le Monde, de Le Figaro conomie a Financial Times, la prensa celebra el milagro econmico portugus. En cuanto a la izquierda europea, aplaude la particular solucin de Costa, que ha sabido dar la espalda al dogma liberal de la austeridad impuesto por Bruselas. Durante la campaa presidencial francesa de 2017, el candidato socialista Benot Hamon se entrevista con Costa en Lisboa. Por su lado, Jean-Luc Mlenchon (Francia Insumisa) habla del modelo portugus para promover su programa electoral.

Este xito se ha traducido en buenos resultados en las ltimas elecciones europeas. Hombre clave de la alianza entre el Gobierno y los diputados de extrema izquierda, el socialista Duarte Cordeiro, secretario de Estado para Asuntos Parlamentarios, se regocija de los resultados de su partido. Instalado en un silln de su elegante despacho en pleno corazn de la Asamblea de la Repblica, subraya: Estamos a unos meses de las legislativas de octubre, y venimos de ganar las elecciones europeas con un 33,4% de los votos. Ya no enviamos ocho, sino nueve diputados socialistas al Parlamento Europeo. Es la prueba del amplio apoyo popular a la lnea de actuacin del Partido Socialista [PS] y los partidos que sostienen al Gobierno.

No obstante, el PS portugus parece adaptarse sin demasiados problemas a las medidas neoliberales de sus predecesores. Como la que incitaba a los propietarios a alquilar a los turistas antes que a los habitantes o las medidas de exencin fiscal destinadas a atraer a los inversores chinos y rusos. Los visados dorados o el estatus de RNH son dos temas sobre los que el Gobierno no ha modificado su poltica, admite Cordeiro. Pero estamos dispuestos a replantearla, probablemente durante una futura legislatura.

Ser esto cierto? En enero de 2019, Costa inaugur un rgimen de sociedad inmobiliaria inspirado en los Real Estate Investment Trust, un modelo que permite transformar la inversin inmobiliaria en inversin financiera gracias a una fiscalidad ventajosa. Asimismo, dentro de la misma lgica del estatus de RNH, el Gobierno ofrece desde julio de 2019 una reduccin del 50% del impuesto sobre la renta durante cinco aos a todo portugus que, expatriado durante el periodo de austeridad, regrese prximamente al pas. En efecto, entre 2010 y 2015, en el punto ms alto de la austeridad, 500.000 personas, es decir, el 5% de la poblacin, emigr. El objetivo de esta medida: incentivar fiscalmente a los jvenes titulados ms adinerados para que vengan a invertir a Portugal. Una ganga a la que no pueden optar los que carecan de medios para exiliarse durante los aos que siguieron a la crisis.

Al da siguiente de la accin de Stop Despejos, Morar em Lisboa organiza un debate sobre la reciente regulacin de los alquileres tipo Airbnb por el Ayuntamiento. En una pequea sala enmoquetada, a dos pasos del Museo del Fado, en la parte baja del barrio de la Alfama, discusiones encendidas se prolongan hasta el anochecer. Lurdes Pinheiro, de la asociacin vecinal, estalla: La Alfama se est convirtiendo en un parque de atracciones. Todas las intervenciones urbansticas del Ayuntamiento estn pensadas para los turistas y no para los lisboetas. Es una barbarie arquitectnica que destruye nuestro patrimonio!.

Unas calles ms all, hace poco que el consistorio socialista ha traspasado el Palacio Santa Helena, una antigua edificacin del siglo XVII, a Stone Capital, uno de los principales promotores inmobiliarios de la ciudad. Los dos hermanos que dirigen este grupo privado, los franceses Arthur y Geoffroy Moreno, lo han transformado en apartamentos de lujo. En el otro lado de la colina de la Alfama, Stone Capital tambin se ha apoderado de un antiguo patio arbolado considerado como uno de los pulmones verdes del barrio de Graa, seala Ana Jara, arquitecta y concejal de la oposicin (PCP). Su proyecto es construir una espacio residencial cerrado de lujo, sin consulta pblica ni estudio medioambiental.

Tras las elecciones municipales de 2017 y la renovacin del mandato del alcalde socialista Fernando Medina, los proyectos urbanos de envergadura ya no pasan por el filtro del consejo municipal. Ahora son aprobados directamente por el gabinete de Manuel Salgado, vicealcalde responsable de urbanismo desde hace doce aos. Es el maestro de obras de una estrategia de ordenacin urbana neoliberal cuyo nico objetivo es convertir a Lisboa en un terreno frtil para las inversiones financieras, declara Jara. Hace cinco aos, un edificio de cada tres en Lisboa estaba en ruinas, degradado o vaco, sin ninguna funcin social o econmica, seala Mendes. Despus de que el jugoso mercado de la rehabilitacin de la ciudad se confiara al sector privado, los grandes proyectos urbansticos florecen bajo la batuta de Salgado. En el norte de la ciudad, la futura Torre Portuglia, una torre que albergar viviendas de alto standing, cristaliza la clera de los lisboetas. Al otro lado del Tajo, en los barrios populares, el proyecto Lisbon South Bay se anuncia como la mayor operacin de recalificacin urbanstica desde la Expo del 98. Dentro del plan: un centro de congresos, una marina y hoteles de lujo. Los promotores calculan que ese proyecto reforzar el estatus de Lisboa como destino de turismo e inversin (Pblico, 14 de mayo de 2019). La capital se ha convertido en un terreno de juego tan favorable a los inversores internacionales que Medina fue invitado en la primavera de 2019 al club Bilderberg, esa discreta reunin anual de las elites polticas y econmicas occidentales.

Estas polticas de captacin de financiacin pblica en detrimento del derecho a la vivienda y el derecho a la ciudad de los portugueses busca paliar la gran debilidad de las inversiones del Gobierno de Costa. Ya que, desde 1974, el grifo nunca haba estado tan cerrado como tras la llegada al poder de los socialistas. En 2018, la inversin pblica del pas fue la ms baja de entre todos los pases de la zona euro (2).

Los motivos de esta orientacin poltica? La obsesin del Gobierno socialista es respetar la ortodoxia presupuestaria impuesta por los tratados europeos. La recuperacin econmica no ha servido prioritariamente para mejorar las condiciones de vida de los portugueses, sino para reducir el dficit y la deuda, estimada en un 120% del PIB. Gran parte del PS quiere mantener una relacin pacfica con el sector bancario y las instituciones europeas, para aparecer como el alumno aventajado de Europa, dice Jos Gusmo, dirigente del Bloque de Izquierda y eurodiputado. Su objetivo, a la larga, es el reembolso de la deuda para respetar el techo fijado por Bruselas: un 60% del PIB. Pero mantener el ritmo actual de reduccin de la deuda lo que es utpico supondra privarnos de inversiones pblicas durante dos dcadas. Cordeiro reconoce: La principal divergencia con nuestros socios de izquierda sigue siendo el ritmo de la reduccin de la deuda. No suscriben nuestros objetivos presupuestarios. Nosotros los asumimos plenamente.

Este rigor fue puesto en prctica por el ministro de Finanzas Mrio Centeno, economista liberal titulado por Harvard y actual presidente del Eurogrupo (3). En lugar de invertir en el sector pblico, Centeno recientemente rescat Novo Banco (4), un banco privado que quebr durante la crisis debido a sus actividades especulativas: 1.900 millones de euros de dinero pblico. La decisin desat la ira de la izquierda radical y los comunistas, que acusaron al ministro de preferir sanear los bancos privados a efectuar las inversiones necesarias en el pas.

Las universidades estn al borde de la quiebra; el sistema de salud est falto de medios materiales y de personal. El gestor pblico de las infraestructuras ferroviarias considera que el 60% de las lneas de ferrocarril estn en un estado malo o mediocre. En cuanto a la vivienda social, representa apenas el 2% del parque inmobiliario. En este momento, se est discutiendo una ley sobre vivienda en el Parlamento, pero sabemos ms o menos cmo terminar, suspira Rita Silva, de la asociacin por el derecho a la vivienda Habita. Pese a algunas medidas positivas, no hay ninguna voluntad poltica de invertir dinero pblico en vivienda. Y Antnio Costa ya ha afirmado que esa ley no debera poner en entredicho la liberalizacin del mercado inmobiliario.

Un sntoma de esta tensin entre disciplina presupuestaria y poltica social es la reciente huelga de docentes. Deseando beneficiarse de la mejora econmica, estos ltimos reclamaban el aumento de sus salarios, congelados durante nueve aos a causa de la austeridad. Pero el pasado 3 de mayo, el primer ministro calific la aprobacin de semejante gasto por el Parlamento de bomba presupuestaria que amenazaba con romper el equilibrio de las cuentas pblicas y que comprometa la credibilidad internacional del pas. Despus de que el Gobierno amenazara con dimitir, los docentes solo consiguieron una descongelacin parcial de sus salarios de dos aos y nueve meses.

El pas sigue maniatado por esa voluntad de satisfacer las exigencias de Bruselas, analiza Jos Reis, investigador en Economa de la Universidad de Coimbra y coordinador del Observatorio de Crisis y Alternativas. Se ha entablado una difcil lucha para aumentar los dbiles ingresos respetando el marco presupuestario europeo, pero el nivel general de los salarios todava no ha alcanzado el anterior a la crisis financiera. Por qu? Porque el crecimiento descansa, entre otras cosas, en el trabajo precario y de bajo coste.

En efecto, la cada espectacular del paro encubre la existencia de empleos mal pagados y poco cualificados. Segn los estudios dedicados a la cuestin, la mitad de los nuevos contratos seran indefinidos. Desde la llegada de la Troika, nunca ha habido tantos empleos precarios: 73.000 ms que en 2011. La mitad de las horas extras trabajadas no se pagaban en 2018. Los ms afectados, los jvenes: el 65% de ellos tienen contratos temporales, es decir, diez puntos ms que hace diez aos. En la legislacin laboral hemos avanzado muy poco, e incluso hemos retrocedido, explica Gusmo. Con la ayuda de la derecha y la patronal, el Gobierno ha aprobado la generalizacin de los contratos precarios de muy corta duracin, antes reservados al sector turstico. En resumen, lo que la geringona ha conseguido con la revalorizacin de los salarios, el Gobierno lo ha minado con la precarizacin de los asalariados.

Los puertos industriales son una baza fundamental de la economa: entre 2009 y 2018, las exportaciones pasaron del 27% al 43% del PIB un crecimiento considerable. Pero la competitividad de los puertos de exportacin portugueses tambin es fruto de la floracin de una mano de obra flexible y del recorte de los salarios de los trabajadores. Entre 2012 y 2013, se aprob una ley sobre la liberalizacin de la actividad portuaria que buscaba debilitar nuestras condiciones de trabajo, cuenta Antnio Mariano, presidente del Sindicato de los Estibadores y de la Actividad Logstica (Sindicato dos Estivadores e da Actividade Logstica, SEAL). Eso provoc una proliferacin enorme de la subcontratacin.

En agosto de 2018, el SEAL desencaden un movimiento huelgustico en solidaridad con los trabajadores del puerto de Setbal, a unos cincuenta kilmetros de Lisboa, donde el 90% de los estibadores y encargados de logstica trabajaban con contratos diarios. Esos trabajadores precarios no tienen ni vacaciones ni derecho a proteccin social en caso de enfermedad o accidente de trabajo. Algunos pueden ser contratados y despedidos dos veces a lo largo de una misma jornada a fin de encadenar diecisis horas de trabajo, explica Mariano. Setbal es el estratgico puerto de AutoEuropa, fbrica del grupo Volkswagen de la que salen ms de 100.000 automviles cada ao, y de la empresa portuguesa The Navigator Company, uno de los pesos pesados mundiales de la industria papelera.

Ante nuestro movimiento contra la precarizacin extrema, el Gobierno de Costa se lav las manos arguyendo que se trataba de un asunto que concerna al sector privado, cuenta el presidente del SEAL. El 22 de noviembre, cuando el puerto estaba paralizado, el Estado envi a las fuerzas de la Polica para romper los piquetes de huelga a fin de que se cargara un carguero de coches de AutoEuropa. La ministra del Mar, la socialista Ana Paula Vitorino, se preocup ms por los automviles Volkswagen que se amontonaban a la espera de ser exportados que por las condiciones de trabajo de los estibadores.

A finales de 2018, la lucha del SEAL desemboc en un acuerdo para que los trabajadores de Setbal obtuvieran un convenio colectivo. No obstante, la ley de 2013 sobre el trabajo portuario sigue en vigor, pese a las numerosas interpelaciones del Ministerio del Mar o de las comisiones parlamentarias que examinan la legislacin laboral. Actualmente, en el conjunto de puertos del pas, entre el 25 y el 50% de los trabajadores son jornaleros mal pagados, prosigue Mariano. Pero los estibadores no son los nicos afectados por la precarizacin. El Estado busca aumentar la productividad destruyendo el poder de negociacin de los trabajadores.

Doscientos kilmetros al norte de Lisboa, en pleno corazn de Portugal, se encuentra el pueblecito de Pedrgo Grande. Para llegar hasta l, hay que conducir bajo un sol abrasador por un ddalo de carreteras en medio de un vasto paisaje de desolacin. En junio de 2017, gigantescos incendios redujeron a cenizas 30.000 hectreas de bosque y causaron la muerte de 66 personas. La mayora falleci al intentar huir del fuego por la carretera principal, que las autoridades no haban cerrado a tiempo. Esta tragedia nacional caus una fuerte conmocin. Para explicar ese incendio, el ms mortfero de la historia del pas, muchos destacaron la falta de medios humanos y materiales. Los bomberos, que en Portugal son mayoritariamente voluntarios, estn mal formados, y el sistema de comunicacin entre los servicios de emergencia (SIRESP), fruto de una alianza pblico-privada, se considera defectuoso desde hace una dcada.

El Gobierno de Costa fue objeto de vivas crticas. El desmantelamiento de los servicios forestales, la privatizacin de los medios areos antiincendios y los recortes presupuestarios de la poltica forestal, consecuencia de la austeridad y el bajo nivel de inversin pblica, han continuado bajo el Ejecutivo socialista. Entre 2006 y 2016, los efectivos de los guardas forestales se redujeron en aproximadamente una tercera parte. Una locura en un pas con el 32% de su superficie cubierta de bosque y en el que el fuego devasta 100.000 hectreas de bosque de media cada ao.

Tambin se seal como causante al cultivo intensivo de eucaliptos. Ese rbol de origen australiano, conocido por empobrecer tanto los suelos como la biodiversidad local, es altamente inflamable. Pero los pequeos propietarios forestales lo plantan masivamente desde hace veinte aos: al no requerir de ningn mantenimiento y crecer muy rpido, esta especie es vendida como materia prima a la industria papelera, sobre todo a The Navigator Company. En la actualidad, una cuarta parte del bosque portugus es de eucaliptos. Se trata de la especie ms presente en el territorio, denuncia la Liga para la Proteccin de la Naturaleza (LPN). Portugal ostenta la mayor densidad de eucaliptos del mundo. El rbol, en el pasado designado por el Estado como nuestro petrleo verde, es percibido como un motor de la economa.

Tercer exportador del pas, The Navigator Company efecta el 3% de las exportaciones nacionales. En 2002-2004, el Gobierno de Jos Manuel Barroso negoci con la empresa a fin de intensificar su desarrollo econmico, cuenta Ndia Piazza, que perdi a su hijo de 5 aos en el drama de junio de 2017 y que preside la Asociacin de Vctimas del Incendio de Pedrgo Grande (5). Desde entonces, las autoridades locales han concedido autorizaciones para plantar eucaliptos a los micropropietarios, a ojos cerrados. Como la poltica forestal est basada en el beneficio a corto plazo, el rbol ha proliferado con mucha rapidez en las zonas rurales ms desfavorecidas. Por aadidura, para disgusto de las asociaciones defensoras del medio ambiente, el Gobierno de Passos Coelho liberaliz el cultivo del eucalipto en las parcelas de menos de dos hectreas, o lo que es lo mismo, en ms del 80% de la superficie forestal, transformando Portugal en Eucaliptugal, segn la expresin de los ecologistas.

Pedrgo Grande es uno de los municipios ms pobres del pas. La tercera parte de nuestros 2.500 habitantes tiene ms de 65 aos y cobra una jubilacin de menos de 300 euros mensuales, cuenta Valdemar Alves, alcalde del PS del Ayuntamiento (6). Plantar algunos eucaliptos en su pequea parcela es asegurarse unos ingresos nada desdeables para sobrevivir. Por otro lado, la poblacin del pueblo se ha reducido a la mitad en los ltimos cincuenta aos. Todos los jvenes se marchan a Lisboa en busca de trabajo, se lamenta el alcalde. Este xodo rural conlleva el abandono de los campos y bosques, que quedan sin mantenimiento, lo que facilita la propagacin de los incendios. Hemos perdido a nuestros seres queridos, pero tambin la esperanza, comenta con un suspiro Piazza. Todos experimentamos un sentimiento de abandono.

Actualmente, el territorio que rodea el pueblo se reduce a un sinfn de colinas grisceas, donde altos brotes de eucaliptos surgen del suelo como muecos de su caja. Los incendios favorecen la proliferacin de la especie, as como su comportamiento invasivo, explica la LPN. Tras la tragedia de junio de 2017, y con el riesgo creciente de incendios, el Gobierno ha aumentado los efectivos sobre el terreno, ha reforzado los medios areos y ha comprado al sector privado la red SIRESP por 7 millones de euros. Pero el primer ministro ha nombrado al frente de la Agencia para la Gestin Integrada de los Incendios Rurales (AGIF), la estructura nacional de coordinacin y planificacin de la lucha antiincendios inaugurada a principios de 2019, a Tiago Martins de Oliveira, un exdirectivo de The Navigator Company. En cuanto a los nuevos programas regionales de ordenacin forestal, que han entrado en vigor este ao, privilegian el eucalipto en toda operacin de plantacin o replantacin en el 95% del territorio. Los nuevos programas no muestran ninguna ambicin de cambiar el escenario actual y funcionan sobre la base del business as usual, resume la LPN.

Desde el ao pasado, hay indicadores que muestran que el boom econmico de Portugal est perdiendo fuelle. Tras siete aos de crecimiento ininterrumpido, el aumento del nmero de turistas se ha ralentizado fuertemente en 2018 con una subida del 3,8%, frente al 9,1% de 2017. En junio, el Banco de Portugal alert de una posible fuerte interrupcin de la efervescencia especulativa en el sector inmobiliario. Y si la tasa de crecimiento era de 2,8% en 2017, ha comenzado a desmoronarse, con el 2,1% en 2018 y con una previsin del 1,7% para 2019.

A fuerza de querer aunar medidas sociales y rigor presupuestario, habra obrado el Gobierno de Costa un espejismo en lugar de un milagro? La geringona ha sido un laboratorio poltico, un experimento nuevo en la izquierda, concluye Reis. Pero, con las legislativas de octubre a las puertas, surge una pregunta: puede este durar?.


Notas:

(1) Vase Marie-Line Darcy y Gwanalle Lenoir Gerincona, la alianza inesperada, Le Monde diplomatique en espaol, octubre de 2017.

(2) Con solo el 1,97% del PIB. Cf. Veille conomique et financire du Portugal, n. 30, 3 de mayo de 2019, Direccin General del Tesoro, Pars.

(3) Reunin mensual de los ministros de Finanzas de la zona euro.

(4) Novo Banco, tercer banco del pas, naci del rescate de Banco Espirito Santo. En 2014, el Estado portugus ya haba inyectado 4.400 millones de euros en sus cajas.

(5) Piazza se uni en 2018 al grupo del CDS-Partido Popular (derecha conservadora), encargndose de la elaboracin del programa electoral del partido.

(6) Actualmente, Alves est siendo investigado por homicidios por negligencia en los incendios de junio de 2017 y por un posible desvo de los fondos para la reconstruccin de casas.

Mickal Correia, periodista.

Fuente original: https://mondiplo.com/



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