Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2019

Per
Reflexiones sobre el momento poltico

Elio Portocarrero
Rebelin


Introduccin

Es evidente, pues hay muchas manifestaciones que lo confirman, que nuestra Patria, atraviesa una crisis profunda. Las interpretaciones de la misma, varan desde la ptica con que se mire; perspectiva, intereses, posiciones de clase, e instrumentos metodolgicos con los cuales se enfoque. Hay quienes sitan la crisis , fundamentalmente, en el mbito poltico, dado que interesadamente, los medios de comunicacin controlados por el poder econmico, y, los actores polticos involucrados, tienen sus propio objetivos, circunscribir el enfrentamiento al mbito parlamentario, ejecutivo y tangencialmente Poder Judicial. Es una manera de limitar la solucin de la crisis, a una salida superficial.

Nosotros, partimos del criterio, de que la crisis es de carcter estructural, profunda, esto es, de races econmicas, sociales, culturales y que, de manera especial se refleja en el mbito poltico, en sus diversas instancias, en la superestructura del tejido social. Es una crisis del agotamiento del modelo y la poltica neoliberal, implantado a sangre y fuego, hace ms de tres dcadas, especialmente por el Gobierno de Alberto Fujimori, y que continu con todos los gobiernos que le sucedieron, cambiando, todo el tejido social, como lo demuestra en su ltimo trabajo de investigacin, Jan Lust ( Capitalismo, clases sociales en el Per, el rol de la izquierda).

El sistema implantado, el neoliberalismo, en un mundo globalizado, controlado por el capital financiero, en el Per, agot sus posibilidades, agudizando el problema social, como consecuencia de factores internacionales entre los cuales podemos sealar, la baja de precio de los commodities, la guerra comercial de Estados Unidos y China, la poltica de recuperacin del inters norteamericano ante Latinoamrica. Esto en el mbito internacional, dado el carcter dependiente al capital extranjero, de nuestra economa.

El otro factor,que entrecruza el panorama, es a no dudarlo, el lento resurgir del movimiento popular, en todas sus expresiones. Se ha ido recomponiendo el tejido social peruano, que fue afectado por la implementacin del neoliberalismo. La sociedad peruana, vive una situacin por dems contradictoria. Resurge el movimiento social en medio del agotamiento del sistema. La crisis del sistema se muestra, entre otros aspectos, por la falta de trabajo, la prdida de ms de 300.000 puestos laborales, el incremento del subempleo, la precarizacin, la prdida del valor del salario y poder adquisitivo, la vuelta al trabajo ambulatorio, la prdida de todos los servicios, la terrible violencia social, la corrupcin campante en todos los estamentos del Estado. El caos, se ha convertido en normalidad social, la crisis moral es agobiante. Por lo tanto, no es una crisis pasajera, cuya salida, se pueda encontrar en los posibles acuerdos a que puedan llegar algunos de los actores polticos burgueses o sus representantes.

La crisis por otro lado, no ha llegado a su pleno desarrollo, y por lo tanto, el enfrentamiento social evoluciona lentamente, de all, la dificultad de encontrar la salida. Tanto para la burguesa, como para nuestro pueblo.

La corrupcin en todos los poderes del Estado


Uno de los poderes del Estado, en que se ubica para algunos el centro de la poltica, es El congreso de la Repblica, controlado por el APROFUJIMORISMO, no solo es la institucin, ms repudiada, sino descaradamente corrupta, compuesta en su mayora por ignorantes polticos, delincuentes, entre los cuales hay probadamente ms de 20 narcotraficantes! Es decir, como los sostiene Csar Hildebrandt, Claudia Cisneros, entre otros, estamos gobernados, por verdaderas bandas de delincuentes, que han tenido la osada de capturar los principales rganos de poder.

A este nivel llega la crisis moral, agravada por las ltimas informaciones de muchos parlamentarios coimeados en el caso Lava Jato. Hay ya ms de dos partidos polticos investigados, como organizaciones criminales, que tienen sus representantes como congresistas!, por lo tanto, solo hay camino, como lo seala el pueblo, cerrar el parlamento y que se vayan todos!

Otro Poder del Estado, encargado precisamente, desde hace siglos, de la administracin de Justicia, es el Poder Judicial, organismo ms corrupto comprobadamente, podrido en todos sus niveles e instancias, puesto al descubiertos por los ltimos escndalos de corrupcin. ltimamente se ha sealado, la corrupcin, en el ms alto tribunal nacional, El Tribunal Constitucional. Por su importancia poltica, y el rol que hoy juega, como poder del Estado, merece una especial referencia.

Como hace poco se demostr, el ex Premier Csar Villanueva, embarrado en las coimas, comprometiendo al poder Central del Estado, el Ejecutivo, en su ltima expresin, como es el Gobierno de Martn Vizquerra, involucrado en el caso Chincheros. Pero la hidra de la corrupcin se extiende al mbito municipal, con dos ex alcaldes. Susana Villarn, izquierdista en su momento, para colmo y, Castaeda, el que roba, pero hace obras, al decir del sentir popular.

Los seis ltimos presidentes, genocidas y corruptos, completan el dantesco cuadro, de la gobernanza poltica en las ms de tres dcadas, donde la burguesa en todos sus sectores, tuvo el control del Estado, para su propio beneficio, como a lo largo de la historia republicana, lo haba hecho, entregando el pas y sus riquezas a los monopolios internacionales, continuando con el saqueo.

Hoy, estos sectores, quieren seguir mantenindose en el control del Estado, en todas sus instituciones, Incluyendo en las mismas, las ramas militares y policiales, que nos han escandalizado hace tiempo con sus niveles de corrupcin.

Todo el tejido institucional, est manchado por la corrupcin, lo que determina un cambio radical para borrarla. Aqu no caben parches, por lo que hay que estar atentos para evitar la instrumentalizacin poltica que la burguesa y la derecha quieren hacer, para que el pueblo se olvide y haga borrn y cuenta nueva. No lo permitamos.

Objetivo de la burguesa, el imperialismo, derecha poltica


El principal objetivo de la derecha poltica, como expresin de la burguesa y sus socios imperialistas, es salir del reflujo momentneo, que le produjo el golpe del agotamiento del neoliberalismo, dejndola, momentneamente, sin proyecto estratgico, de dominio en el Pas; revertir los daos del destape de la corrupcin, que abarca a todas las instituciones del Estado y se extiende a sus propias instituciones gremiales, como la CONFIEP, La Industria de la Construccin y otros niveles.

Detener al movimiento popular, paliar los efectos del golpe, esconder la podredumbre de la corrupcin, hasta recomponer sus fuerzas, levantando sus nuevos iconos, como el morado Guzmn, para de esta manera, continuar mantenindose en el poder, quizs, haciendo un cambio de barniz, es decir sin cambio alguno.

La burguesa, en todos sus expresiones, y el imperialismo, tienen al frente al pueblo, al movimiento popular, a la izquierda, como enemigos principales a los que debe alejar de cualquier posibilidad de tomar el poder del Estado y luego el poder real.Cuando ven el avance del pueblo, con sus movilizaciones y luchas, recobran fuerzas, pasa al ataque, contra el pueblo y la izquierda.

Esto se percibe claramente, todos los sectores de la burguesa, dueos de la gran minera, de las principales industrias, de la nueva concentracin de las tierras, duea de la banca y del comercio nacional e internacional, en alianza con el capital financiero, est noqueada temporalmente por el destape de los niveles de corrupcin, Todo este golpe a la derecha, ha servido para desnudarla, tal cual es, corrupta, depredadora, enriquecida con los dineros del robo al pueblo, su representacin poltica, no se puede ocultar ms, est embarrada en sus diversas expresiones polticas, no solamente el fujimorismo, el aprismo, sino los propios cuadros del recambio que pudieran tener, como Guzmn investigado por haber recibido ms de 400,000 dlares de Odebrecht, o Barrenachea, todos ligados a niveles de corrupcin.

Por esto entraron en contradicciones superficiales, secundarias, pues lo principal es que tienen los mismos intereses que defender, y, ante el peligro, unen sus fuerzas. Este es el objetivo estratgico de la derecha y el imperialismo, en grandes lneas.

El Poder Judicial, la judicializacin de la poltica. El Lawfare, (guerra jurdica) dentro de la guerra de cuarta generacin


La corrupcin, en el Poder Judicial, cobra una connotacin especial decamos, a partir de un Juez Norteamericano, que destapa la corrupcin de Lava Jato, y posteriormente por iniciativa de algunos periodistas, como el equipo de IDL, con Gustavo Gorriti, su director, y, algunos fiscales como Jos Domingo Prez, Richard Concepcin Carhuancho, Rafael Vela Barba, se enfrenta valientemente a la corrupcin al interior del Poder Judicial, son a toda duda, la excepcin que confirma la regla, en el centro de la corrupcin.

Este poder, es la principal institucin del Estado, que propicia, mantiene y que est penetrada en todos sus niveles. Desde sus ms altas instancias,como El Tribunal Constitucional, Los Fiscales Superiores, hasta los niveles intermedios de las Cortes Supremas y jueces y fiscales provinciales en su base. Por lo tanto la lucha frontal contra este poder del Estado, se plantea igualmente en primer plano.

Si no logramos terminar con el poder judicial, no hay posibilidades de cambio alguno. Tiene que ser derrotado literalmente, como en su tiempo, nuestro pueblo derrot polticamente al poder militar, obligndolos al retorno a sus cuarteles, hoy este nuevo instrumento de lawfare, instrumento del imperialismo y las burguesas, que viene empleando en A.L. tenemos que derrotarlo en nuestro mbito.

La izquierda y el movimiento popular debe tomar plena conciencia, de las formas de actuacin de este Poder. La historia reciente muestra objetivamente como el APRA y el Fujimorismo, tienen gran experiencia en el control institucional de este poder, que lo han empleado siempre a su servicio, El caso Lava Jato, Los Cuellos blancos , la corrupcin en los ms altos niveles del poder Judicial ligada al parlamento y Gobierno Han sido puestos al desnudo en su dependencia y subordinacin, nunca se pudo condenar a Alan Garca, ni a Morales Bermdez, y a toda la impunidad del robo y narcotrfico, puestas de manifiesto.

En el Per como en toda Amrica Latina, estn empleando la judicializacin poltica, la famosa Lawfare, para atacar a la izquierda, antes que tome vuelo y sea imparable hacia el gobierno y pode r.El CELAG, puntualiza, definiendo al Lawfare, el uso indebido de la Justicia con fines de destruccin de imagen polticas e inhabilitacin de un adversario poltico El Lawfare, va acompaado, siempre del control de los medios de comunicacin, que implementan una gran campaa de desprestigio, para apoderarse de la conciencia de los sectores populares. Por esto, como lo plantea Gramsci, hay que dar la lucha en el terreno cultural, porque es en este aspecto, donde somos golpeados por el poder econmico, que controla y pone a su servicio los medios de comunicacin destacando, el nuevo rol de internet y las redes sociales.

En el campo de la izquierda, cuando se vienen dando pasos hacia la unidad, se aterra la derecha y judicializa la poltica, empleando el poder judicial, como arma legal, para encarcelar a Vladimir Cerrn, luego a Walter Aduviri, lo haban hecho antes con Gregorio Santos, preso por muchos meses y, hoy liberado de culpa. Mantienen en prisin a Antauro Humala, persiguen a otros dirigentes polticos y luchadores populares, como Henry Lpez, alcalde de Hunuco, a Elmer Cceres gobernador de Arequipa, etc. a fin de atemorizar y no permitir las movilizaciones.

Este ataque a la izquierda, no es casual, ni espontneo. Es claramente certero, enfocado a debilitar al campo popular, bien planificado, ejecutado con preparacin. Al no tener una direccin unificada en la izquierda, nos coje por sorpresa, por lo que ante esto, es urgente e importante, tener clara conciencia poltica a lo que estamos enfrentando, para levantar una respuesta adecuada, solidaria, poltica de movilizacin, de lucha en las calles, de toda la izquierda, por esto nos solidarizamos con el pronunciamiento de Yehude Simon Munaro, de Juntos por el Per, al exigir, la libertad de los gobernadores presos polticos, no permitiendo que estas medidas judiciales prosperen.

Toda esta trama judicial,apunta evidentemente a Vernica Mendoza, Debilitarla, quitar del medio, a quienes en un proceso de lucha por el poder , deben ser sus ms importantes dirigentes, que posiblemente integren una direccin revolucionaria de masas. Evitar hoy esta posibilidad, es su objetivo. La derecha y el imperio en Latinoamrica, lo hacen en Brasil, Argentina, Ecuador, Colombia, hoy es el turno del Per, en una forma especial, de acuerdo a las circunstancias. Por esto, hay que acelerar los niveles de unidad, hay que ponerse al frente de las movilizaciones de los pueblos que luchan por la libertad de sus dirigentes, hay que derrotar al poder judicial, evitando se siga amparando en la impunidad.

Los jueces, fiscales, vocales en su mayora son corruptos. Esto lo sabe nuestro pueblo, hay que denunciarlo, estableciendo un programa claro, de cambio total del poder Judicial, como se ha hecho en Bolivia, donde los jueces son elegidos y renovables. Todo este enfrentamiento a la judicializacin de la poltica, no significa, lo hemos dicho antes, que no se luche contra la corrupcin intransigentemente en donde se presente, caiga quien caiga.

El campo popular y la izquierda

Pues bien, cul debe ser el objetivo estratgico del pueblo, cul su estrategia y cules sus tcticas? Este es el tema principal del debate en la izquierda, que nos obliga a participar con un aporte sin pretensiones. Estableciendo los objetivos, principales y secundarios, marcando los tiempos, la tctica y medidas orgnicas, la estrategia. Todo esto, en base a nuestra propia experiencia y lectura de los analistas tericos y polticos relacionados con el tema.

De esta dramtica situacin, en que vive nuestro pueblo hoy, se desprende una de las banderas de lucha ms importantes. La lucha frontal contra la corrupcin, que debe convertirse en un eje de la poltica de la izquierda en el Pas. Debemos ser intransigentes, cero-tolerancia- contra todas las expresiones de corrupcin, en el mbito que se encuentre.

Los dineros del pueblo son sagrados deca, nuestro querido compaero Luis de la Puente. De aqu surge, entre otros aspectos, la necesidad de cambios profundos en las races mismas estructurales, sociales y polticas para lo cual es adecuada, la lucha por una nueva Constitucin Poltica, pero sobre todo, debe quedar claro, que lo fundamental es la lucha poltica por medios democrticos, por el poder, por la va electoral, para a partir de all, ir a la transformacin profunda de la Patria. Ampliar los mrgenes democrticos, educar y organizar a las masas en todas sus expresiones, venciendo las vacilaciones, derrotando polticamente las expresiones de infantilismo.

El movimiento popular

Los pueblos vienen movilizndose y luchando, hay, ms de 70 conflicto, no latentes, activos. Se produce, despus de dcadas, la primera huelga minera, lo cual tiene su propia significacin para la lucha de los trabajadores del sector, y el conjunto de los trabajadores, que sufrieron la prdida por ms de dos dcadas, de sus organizaciones sindicales. Los trabajadores fueron el sector ms afectado por las polticas neoliberales, miles de despedidos, quebradas sus organizaciones sindicales, econmicamente, obligados a buscar sobrevivir, ellos y sus familiares, tuvieron que retroceder en sus luchas por aos, por esto tiene un gran significado social y poltico, la huelga de los mineros, que con sus luchas, vuelve a colocar el movimiento de los obreros, en puntal de la lucha de clases.

Los pueblos del Sur especialmente, se movilizan igualmente por sus propias reivindicaciones. Puno, Cusco, Arequipa, Moquegua, Huancayo, Piura, Cajamarca, van mostrando este avance. Estn involucrados, todos los sectores sociales, avanzando niveles de coordinacin y enfrentamiento.

El conflicto minero en Arequipa, permanece latente, por lo que hay que puntualizar, su verdadero alcance. Hay un enfrentamiento entre la poblaciones aledaas al Valle del Tambo y la transnacional minera Southern, que evidencia con absoluta claridad, la lucha histrica, de nuestros pueblos enfrentados a las trasnacionales y al imperio del norte, que las representa, especialmente por el poder financiero.

Hay aqu, pues una lucha antiimperialista, de parte de nuestro pueblo contra el imperialismo y sus aliados nativos, parte de la burguesa intermediaria, que propician el saqueo, histricamente implementado, y, en lucha ancestral del pueblo, por sus derechos, la lucha de nuestras comunidades, pequeos campesinos, pobladores, hombres y mujeres en defensa de la tierra, el medio ambiente, su hbitat, contra los depredadores.

Las comunidades campesinas, que a pesar de haber sufrido la penetracin capitalista y el intento de las polticas de los gobiernos, por liquidar su potencial social y revolucionario, persistiendo y resistiendo todos los embates, demuestran que subsisten an resortes en su resistencia heroica y nuevamente encabezan el enfrentamiento, en este enfrentamiento de clase, an local, pero no por esto menos importante, se van marcando los ritmos polticos.

La movilizacin, los niveles de lucha, van haciendo madurar la conciencia adormecida por dcadas, nuestro pueblo va saliendo lentamente de la derrota estratgica, que la burguesa y el imperialismo le infligi, al implementar su poltica neoliberal, especialmente desde el Gobierno de Alberto Fujimori y que ha sido continuada, por los sucesivos gobiernos, hasta el actual.

Este es, a nuestro juicio, el aspecto fundamental en el actual enfrentamiento de clases. Que saca la poltica de los marcos parlamentarios y cupulares, a la calle, teniendo al proletariado, en la movilizacin popular, en la ms amplia concepcin de esta categora social, como lo conceba Maritegui, es decir, abarcando, la alianza con el campesinado, no solamente a los obreros, en todas sus ramas, sino que incorpora, a los campesinos, trabajadores del campo, pequeos propietarios, pueblos originarios, mujeres y hombres, jvenes, y sectores medios, intelectuales, es decir al conjunto de nuestro pueblo, que va tomando conciencia en lucha por un cambio profundo, que no puede resolverse a nivel de la superestructura poltica, sino que hay que luchar por un cambio radical.

No bastan nuevas elecciones, para lograr el cambio, si bien esto es positivo, si no hay un programa claramente favorable al pueblo y que luche por sus derechos fundamentales. Para eso necesitamos llegar al gobierno y poder. Para utilizar esta herramienta, como palanca del cambio, pero esto no se va a lograr sin luchas, sin poltica claramente favorables a nuestro pueblo, con organizacin, con una direccin poltica revolucionaria estratgica, que pueda trazar una clara estrategia y tcticas adecuadas. Lo cual no se lograr sin la ligazn, de los dirigentes con su pueblo, con la gente, como dice Veronica Mendoza, es imposible, porque de esta relacin dialctica entre masas, pueblo y direccin poltica, hace surgir en la lucha la visin correcta. Estando al frente de su pueblo, en la calle, en el campo y por supuesto dando la lucha correcta en el parlamento, si lo podemos lograr. El avance es lento pero significativo, pero hay que acelerar los tiempos polticos.

A manera de conclusiones


El resurgir del movimiento popular en toda su extensin, con sus luchas en las calles y el campo, los trabajadores, los campesinos, los comuneros, los jvenes y mujeres; el desarrollo de la izquierda, en todas sus expresiones, en su bsqueda de un proyecto poltico unitario, programtico, los niveles de coordinacin, la posibilidad del surgimiento de una direccin estratgica en la izquierda,para lo cual, se estn dando pasos de avance, la urgencia de mayor claridad en cuanto al programa a favor de nuestro pueblo, como requisito fundamental, la lucha cada vez ms consciente de la necesidad de un cambio profundo, el debate terico, sobre nuestra realidad, que igualmente, lentamente se viene dando, para que nos permita una correcta visin y propuestas adecuadas, se hace fundamental.

La moral, que es nuestro mayor capital, el no estar involucrados en los niveles de corrupcin, el ir formulando una clara estrategia de poder, el surgimiento de mayores niveles de organizacin territorial, democratizando verdaderamente las instancias, y, finalmente el tener una candidata propia, como Vernica Mendoza, que logra cada da, un mayor reconocimiento poltico en la gente, aterra a la burguesa y sus estamentos, porque que temen que la izquierda llegue al gobierno y al poder y pierdan sus privilegios y vayan muchos de Ellos entre rejas.

Para la burguesa, intermediaria y todos los sectores burgueses, para el imperialismo, esta lucha es de vida o muerte en el Per. Van a ser lo imposible para impedir el triunfo popular. No nos engaemos, los niveles de enfrentamiento pueden llegar a ser los ms altos, para lo cual hay que estar conscientes y preparados para revertir esta situacin.

No es, definitivamente de la lucha poltica parlamentaria, de donde va a surgir la direccin poltica revolucionaria, esta en nuestro pueblo, en la gente, en las masas y sus lucha, aqu, se viene forjando esa direccin, capaz de asumir la conduccin de su pueblo. Hay una capa horizontal, de cuadros que se viene movilizando, coordinando, planeando los niveles de lucha. De aqu la importancia de la organizacin a nivel territorial, ejerciendo los ms amplios niveles de coordinacin y democracia, de las diversas corrientes polticas. Aqu hay lugar para la mayor diversidad de corrientes, que tienen que ir derrotando el sectarismo, el individualismo y el amor por la camiseta

Permitiendo que sean los mejores los que dirijan. No los que aspiran a las curules parlamentarias, no a los personalistas, individualistas, sino a los autnticos luchadores sociales, con conciencia de clase, que luchen por el socialismo al que aspiraba Maritegui, Flores Galindo, Luis de la Puente. Lo cual no significa que vamos a luchar en los actuales momentos por un gobierno socialista, es una meta lejana. El rompimiento con el marxismo dogmtico, nos permite la visualizacin coyuntural y el avance estratgico, en la correlacin de fuerzas polticas en pugna, no hay que olvidar, que no hay recetas y la creacin como lo plantea Maritegui y el marxismo, nos exige la creacin heroica real.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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