Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2019

El final de la era de Netanyahu no significa el final de la ocupacin

Haggai Matar
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Si Netanyahu es reemplazado las cosas podran empeorar para los palestinos.

Un retrato gigante del primer ministro israel Benjamin Netanyahu en una protesta contra la Ley del Estado-nacin judo en Tel-Aviv el 30 de julio de 2018. (Foto de TomerNeuberg / Flash90)

A medida que los resultados electorales comenzaron a llegar el martes por la noche, se poda escuchar un suspiro de alivio, e incluso algunos gritos de alegra, entre los israeles que se identifican con el centro-izquierda.

Segn los resultados casi finales, la derecha recibi un golpe serio. Su campaa de intimidacin a los votantes no logr disuadir a los ciudadanos palestinos de Israel de ir a los colegios electorales, y en realidad puede haber fracasado, dando a la Lista Conjunta mandatos adicionales. Mientras tanto, los partidos sionistas abandonaron el mismo nmero de escaos que en las elecciones anteriores.

La era de Netanyahu probablemente est llegando a su fin. Sus opciones son limitadas: podra unirse a un gobierno de unidad con Azul y Blanco, lo que significa que si este ltimo retrocediera en su promesa de campaa de no sentarse con Netanyahu, su propio partido podra expulsarlo. O podra haber una tercera eleccin. En cualquier caso, Netanyahu no podr evitar que el Fiscal General emita acusaciones penales contra l, pronto se ver obligado a hacerse a un lado.

Esto no es poca cosa. Dados los patrones polticos en Israel durante la ltima dcada, la partida de Netanyahu podra indicar un cambio hacia una nueva direccin. Es posible que estemos viendo los ltimos das de un estilo de liderazgo, similar a Trump, de una dcada de duracin basado en la retrica racista hacia los ciudadanos palestinos, las ONG de izquierda, los medios de comunicacin y el sistema judicial. De hecho, estas son razones para alegrarse.

La ocupacin, sin embargo, no se modifica. El control militar israel sobre la vida cotidiana de millones de palestinos en Cisjordania, el asedio a Gaza y la discriminacin estructural contra cientos de miles de palestinos en Jerusaln Este estn aqu para quedarse. Ninguno de estos tres grupos antes mencionados pudo votar por un gobierno que decida su destino.

Likud, que probablemente desempear un papel central en el prximo gobierno (con o sin Netanyahu), no pondr fin a la ocupacin ni al asedio. Tampoco Avigdor Liberman, un colono que histricamente ha incitado contra los palestinos. Tampoco Azul y Blanco, un partido dirigido por un grupo de exgenerales del ejrcito israel que presidi la ocupacin, y que ya han hecho carrera cuando planificaron bombardear Gazapara mandarla "de vuelta a la edad de piedra". El fin de la era de Netanyahu no significa la anexin del Valle del Jordn o el asentamiento de Kiryat Arba, que el primer ministro prometi en los ltimos das de su campaa, pero ciertamente tampoco es el comienzo de un nuevo proceso de paz. Lejos de ah.

La ocupacin no solo no va a ninguna parte, sino que en realidad podra afianzarse an ms. Fuera de la Lista Conjunta, ningn partido de losque participaron en estas elecciones ofreci ninguna solucin para terminar con la ocupacin. Como Meron Rapoport escribi anteriormente, el Gobierno y la supremaca juda en todo Israel-Palestina se ha grabado tan profundamente en el consenso poltico que en realidad est fracturando a la derecha, que ha perdido su pilar ideolgico unificador.