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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2019

Bancos en jaque

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Esto de poner en situaciones comprometidas a los bancos goza de cierta consideracin por la ciudadana e incluso lo ve bien, porque el que ms o el que menos es dependiente de estas entidades. De ah que cada dos por tres la burocracia, se dice que defendiendo a los consumidores, decide dar algn palo a las entidades bancarias. Parece, dada la mala prensa de que gozan a nivel de calle, como si fueran las nicas empresas capitalistas que deben pagar el pato de los desaguisados polticos y de los incontables abusos del empresariado capitalista. El acoso, que para cualquiera sera agobiante, al final de la comedia todo queda en mucho ruido y poca cosa ms, porque lo que se va por un lado viene volando por otro. Las dems partcipes en el espolio organizado de las masas sobre la base del consumismo siguen a lo suyo, que no es otra cosa que ganar dinero sin contemplaciones.

Otro punto a considerar sobre el tablero es que se echa mano de las creencias, ya que en determinados asuntos relacionados con los bancos la demagogia les asigna el papel de malos , mientras que a algunos clientes se les coloca la etiqueta de lo s buenos de la pelcula. Unos, no deben ser tan malos como se les pinta, simplemente estn a cumplir con las exigencias de la doctrina capitalista. Desde su posicin dominante porque para ello disponen de la fuerza del dinero como valor clave en la sociedad imponen sus condiciones y el que no est de acuerdo que no acuda a ellos. Mientras que los otros, aunque a veces se diga lo contrario, en una amplia mayora tienen poco de incautos, por aquello de que hasta el ms tonto hace relojes. Solo cuando las cosas no van bien, invocan eso de la falta de informacin o que las clausulas de los contratos no son claras y que han sido engaados por la letra pequea. Si la cosa marcha no se acuerdan de tales irregularidades.

En el proceso de jaque, que en ocasiones ha sido de jaque mate, sobre la base de la amenaza legal, la accin de los poderes pblicos o semipblicos va en la direccin de perturbar el normal funcionamiento de estas empresas capitalistas, dedicadas a tratar de ganar dinero, pero suele tratarse de fuegos artificiales. Tmidamente se pretende que adapten formalmente el sentido del capital acumulativo al sentimiento de justicia social, aunque sean incompatibles. Incluso tratan de descargar sobre ellas funciones llamadas sociales que corresponden solo al gobierno de cada pas. El componente propagandstico de lo social, al que explcitamente acuden los gobernantes aprovechando para hacerse la foto, obedece, de otro lado, a tratar de aliviar con medidas puntuales su tanto de culpa, derivada de la falta de un control real en el plano general de las empresas capitalistas. Asimismo, no hay que pasar por alto la consabida justicia social utilizada a conveniencia, ya que buena parte de las polticas sociales que la invocan ponen la vista en conquistar a una parte del electorado insatisfecho. Junto a estas consideraciones no habra que obviar algo ms pueril como el amiguismo o el nimo de venganza de grupos de poder que se sienten no favorecidos por algunas polticas del capital bancario.

Cabe aadir que en este asunto, a veces, no juega la poltica, sino la temeridad y el exceso de confianza de los propios gestores empresariales, dedicados a la prctica del saqueo, en la creencia de que aquello es un saco sin fondo que no cesa de llenarse. Los beneficios desproporcionados a cargo de la entidad para sus cpulas y los desembolsos dinerarios, en ocasiones llamados crditos privilegiados, en favor de determinados beneficiados por intereses opacos o simplemente equivocados, hacen temblar la estructura. Cuando el asunto trasciende a la opinin pblica la irritacin ciudadana invita a los poderes pblicos a hacer algo para guardar las apariencias, en este supuesto, el jaque llega a ser inevitable y hasta catastrfico. Viene el jaque mate como escarmiento.

Inevitablemente, una pieza sustancial de actuacin es el argumento de la proteccin a los afectados, que se saca a relucir a conveniencia porque concede una buena imagen a los gobernantes e incluso a su burocracia. Este es el caso de la opacidad en la informacin de algunas operaciones bancarias Cuando, haciendo uso de la discrecionalidad, la burocracia invoca la opacidad de las operaciones y la minora de edad mental de determinados clientes, para hacer creer que han sido simplemente engaados. Entonces se rompe con la praxis general y viene el jaque, poniendo en aprieto a los bancos. La cuestin es que tal argumento solamente prospera en situaciones puntuales con algn favorecido si existen prdidas para l, pero cuando el negocio marcha bien y obtiene beneficios no se habla de opacidad, aunque igualmente exista, ya que en tal supuesto los afectados a buen seguro que se tendran por bien informados, mejor aconsejados y muy contentos. Sin embargo con otros ciudadanos que se ven expropiados de su dinero, por ejemplo a travs de artificios burstiles, debieran ser restituidos de sus prdidas al igual que los afectados por las hipotecas poco claras u otras operaciones anlogas, en el fondo vctimas del mismo problema de opacidad por falta de informacin real y veraz. Objetivamente considerados estos supuestos, a la vista de la ciudadana, suenan a desigualdad y a inseguridad jurdica, en base a aquello de a unos s y a otros no.

El problema de fondo de este procedimiento seguido con los bancos es que quienes sufren las consecuencias indeseadas son los ciudadanos que debern pagar la factura. Hay algo elemental, los bancos tienen que pasar la pelota a otro o bien desparecer, lo que a la postre resultara menos afortunado. Tal vez la cuestin es que cuando se hace una cosa mal hay que poner remedio de inmediato, porque para eso debiera estar la burocracia, y no permitir que las cosas vayan a su aire, dejando transcurrir aos para acordarse un da de la injusticia que ha pasado a ser algo habitual.

Hablar de bancos en jaque parece simple propaganda ocasional, ya que en el plano de la efectividad continuarn haciendo lo propio, que es tratar de ganar dinero. No hay que descartar que la cuestin deba ser vista en el plano publicitario y exista cierto entendimiento entre el empresariado capitalista y la burocracia pblica, en cuanto a que el supuesto jaque a la banca responda a la estrategia de intentar lavar la mala imagen ocasional de ambos ante las masas. En el caso del primero incluso llegando a tolerar hasta la cada de algunas entidades, lo que no le preocupa conforme al principio de destruccin creativa, ya que otros ms adelantados ocuparn el lugar de las desaparecidas y cara a la opinin pblica se aparentar racionalidad en el proceso de explotacin de las masas. La segunda, en su vertiente poltica pensando en las elecciones, aparentar estar con la ciudadana, mientras que en su vertiente de organizacin administrativa ganar prestigio de cara a los administrados como controladora igualitaria defensora de la justicia. Es posible que todo esto de tratar de dar jaque a los bancos sea pura falacia para entretener al auditorio ocioso.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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