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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2019

La irreversible (pero laboriosa) construccin de un orden multipolar

Atilio A. Boron
Rebelin

En el naciente sistema policntrico se est librando una sorda puja geopoltica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisin de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos.


Ismael Hossein-zadeh, economista kurdo nacido en Irn y profesor emrito de Drake University (Iowa) se pregunt en un posteo reciente por qu China, India, Rusia y otros pases no desafan la tirana que EE.UU. ejerce sobre las instituciones que monitorean, regulan y controlan el funcionamiento del sistema econmico y financiero internacional como el FMI, el BM, la OMC, el Banco de Pagos Internacionales (Basilea) y la Sociedad para la Telecomunicacin Financiera Interbancaria Mundial (SWIFT, por su sigla en ingls).[i]

Lo que seala es una llamativa y a la vez preocupante paradoja: el unilateralismo infinito que entonaban los himnos del nuevo siglo americano ha llegado a su fin y es irreversible. En lo econmico, en la poltica internacional e inclusive en el terreno militar aquellos sueos que, por su infantilismo, provocaban la sonrisa burlona de Zbigniew Brzezinski se desvanecieron para siempre. China es hoy la locomotora econmica del planeta, Rusia ha resurgido de las cenizas producidas por el derrumbe de la URSS y la India se ha convertido en una potencia tecnolgica y econmica de primer orden. Sin embargo, Washington retiene el monopolio de las cruciales instituciones que fijan las reglas del juego y organizan el funcionamiento de la economa internacional. En un mundo cada vez ms policntrico Estados Unidos an conserva, en ese plano institucional, el poder y las prerrogativas que adquiriera en la construccin del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial. Poder y prerrogativas que le permiten, por ejemplo, aplicar severas en algunos casos criminales- sanciones econmicas a pases cuyas riquezas Washington desea apoderarse (Venezuela, Irn, Irak); a duros competidores globales como China o Rusia; o a pases como Cuba, Siria, la Repblica Popular Democrtica de Corea considerados psimos ejemplos sea por su autodeterminacin nacional, sus logros en materias sociales y culturales, o su importancia geopoltica.

La respuesta que ofrece Hossein-zadehse bifurca en dos argumentos. Uno: la coincidencia clasista entre los intereses de las nuevas oligarquas de los pases que constituyen el ncleo fundamental del sistema policntrico -los supuestos challengers del orden imperial- con los de sus contrapartes estadounidenses, hermanados todos en el afn de no poner en peligro la navegacin de la barca del capitalismo global porque su hundimiento acarreara enormes complicaciones para todos. Claro est que aquellas nuevas elites estn enfrentadas, dentro de sus pases, con fuerzas sociales y polticas de carcter nacionalista, anti-imperialistas e inclusive anticapitalistas cuyo activismo pueden absorber slo en un contexto de crecimiento y estabilidad econmica.

De momento las correlaciones de fuerza han favorecido a las primeras pero los sectores radicalizados no han desaparecido de la escena y una crisis econmica global podra catapultarlos al poder. Esta comunidad de intereses entre el declinante hegemn mundial y sus retadores lleva a que en reas como el comercio, la inversin y las finanzas Washington prosiga fijando arbitrariamente la normativa global a la cual todos deben someterse, si bien a regaadientes. Ms an, logra que sus competidores en la arena de la geopoltica mundial tengan respuestas tibias, cuando no complacientes, en reas tales como las a menudo letales sanciones econmicas fijadas por la Casa Blanca o los proyectos imperialistas de cambio de rgimen dirigidos contra algunos pases. La cautelosa reaccin ante la guerra econmica y los bloqueos en contra de Venezuela y Cuba, entre nosotros y antes en contra de Irak, que cost ochocientos mil muertos, es prueba fehaciente de lo que venimos diciendo.

Esta es una explicacin. La segunda respuesta tiene relacin con la profunda, hasta ahora inexpugnable, hegemona que detenta el neoliberalismo como filosofa econmica y poltica en casi todos los gobiernos e instituciones educativas. Segn nuestro autor aqulla logr ser promovida y diseminada a una escala sin precedentes por todo el mundo y sus premisas tericas y sus paradigmas de gestin macroeconmica se consolidaron como un indisputado sentido comn, an entre economistas progresistas y de izquierda.

Esto porque los libros de texto y los materiales de lectura de la mayora de los departamentos de Economa, inclusive en pases crticos del capitalismo, se inscriben claramente dentro de los marcos de la economa neoclsica y el neoliberalismo. De ah que el economista iran seale el nefasto papel que cumplen los expertos y los funcionarios del rea econmica en aquellos pases, todos ellos, o en su gran mayora, formados (o mejor, sus cabezas formateadas) en los dogmas de la economa neoclsica una de cuyas premisas cruciales es que no hay alternativas al capitalismo y que lo nico razonable que puede hacer un pas es acomodarse de la mejor manera a sus requerimientos y en especial a los del guardin planetario del sistema, Estados Unidos.

Una experiencia latinoamericana corrobora convincentemente esta hiptesis: lo ocurrido con el Banco del Sur. Su creacin se concret el 9 de diciembre del 2007 en Buenos Aires y pese a que su nacimiento cont con el entusiasta apoyo de los presidentes de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela el Banco del Sur nunca lleg a ponerse plenamente en marcha. La razn? El sabotaje que sufri esta iniciativa a manos de las segundas lneas de sus respectivos gobiernos: los presidentes de los bancos centrales, ministros de economa, secretarios de hacienda u otros funcionarios del rea econmica, todos ellos formados en los manuales neoclsicos arriba referidos, que interpusieron toda suerte de obstculos supuestamente tcnicos o simplemente leguleyos para frustrar esa gran idea. Los presidentes tomaron una decisin; sus economistas, colonizados por el saber convencional de su profesin tomaron otra. Y se salieron con la suya.

Resumiendo: en el naciente sistema policntrico se est librando una sorda puja geopoltica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisin de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos. Una situacin constitutivamente inestable, surcada por crecientes contradicciones y cuyo desenlace es por lo menos incierto. Pero, mientras tanto, el periplo declinante de la dominacin norteamericana an dispone de fuerza como para preservar su dictadura en los organismos reguladores de la economa internacional. La definitiva construccin de un orden genuinamente multipolar deber, ms pronto que tarde, poner fin a ese coto cerrado desde el cual Estados Unidos brega por mantener un predominio condenado a desaparecer.

Nota:

[i] Disponible en:http://www.counterpunch.org/2019/09/20/unipolar-governance-of-the-multipolar-world/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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