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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2019

Hegel para marxistas

Joaqun Miras Albarrn
El Viejo Topo


de las migajas de la mesa hegeliana viven los que ms la denigran (Miguel de Unamuno, En torno al casticismo)

 

Una introduccin a Hegel

Comencemos con una frase de Antonio Gramsci, cuyo pensamiento resulta incomprensible sin tener en cuenta su matriz hegeliana. En una carta, refirindose a la dialctica, escribe que sta es la forma de pensamiento histricamente concreto (carta a T. Schucht, 25 marzo de 1929)

Una informacin breve: Gramsci es un pensador estudioso de la obra de Hegel, continuador de la escuela hegeliana italiana creada por Spaventa a mediados del siglo XlX; es un marxista introducido al marxismo por el hegeliano Antonio Labriola, y es conocedor y discpulo heterodoxo del neoidealista Benedetto Croce, con quien sostiene polmica en sus Quadernidel carcere.

Concreto, para Gramsci, y para Hegel, es la denominacin de una totalidad inmanente a s misma. Algo, en consecuencia no estudiable por las ciencias, saberes que arrojan conocimiento, pero que son parciales pues operan por reduccin sobre un rea de la totalidad. Saberes apreciables y utilizados por la filosofa, para hacerse su composicin de lugar de lo concreto.

Pero, llegados aqu debemos detener la reflexin cuyo decurso, si la proseguimos a partir de estas premisas, ya conocemos. Y antes que nada, antes de ponernos a elucidar la diferencia entre posibles tipos de conocimiento que estudie la realidad, -el cientfico, el filosfico, el dialctico, el cotidiano-, debemos repasar si estamos de acuerdo sobre el estatuto que acabamos de conferirle inadvertidamente a la dialctica, por reduccin, y, en consecuencia, tambin al pensamiento al que se refiere Gramsci, y dentro de cuyo gnero, aqulla constituye una especie. Porque una vez comenzamos a dirimir las diferencias entre el conocimiento cientfico y el conocimiento dialctico, hemos aceptado inconscientemente una reduccin del significado de la palabra dialctica, y del trmino saber, a conocimiento terico, a estudio, sobre la realidad objetiva. Hemos convertido todo saber en conocimiento sobre, en gnoseologa, en episteme, y hemos excluido el saber como posible parte constitutiva de la realidad: como posible parte constituyente, creadora de la misma, en tanto que saber hacer prxico. Debemos establecer qu estatuto posee el pensamiento. Si es solo gnosis o es tambin, prioritariamente, onton.. No vaya a ser que, una vez metidos a definir las caractersticas epistmicas de un determinado pensamiento denominado dialctica, y su diferencia respecto del pensamiento cientfico se nos est escapando lo fundamental.

La realidad, la realidad intersubjetiva, social, humana, no est constituida de forma inmanente, inherente, por pensamiento y sus consecuencias? Dicho de otra manera: La realidad social intersubjetiva humana, No es praxis? Y la praxis no es accin concreta guiada por pensamiento concreto?:

Hegel adentro

Ahora vamos a volver al comienzo. Partamos, nuevamente, de la Filosofa: la de Hegel.

Podemos definir la filosofa, de forma unvoca como la denominacin de un pensamiento que estudia lo concreto, en su totalidad, para comprenderlo y explicarlo. Es pensamiento terico.

Queremos quedarnos, ahora, aqu, solo con la filosofa que reflexiona sobre el ser social, esto es, sobre la totalidad intersubjetiva, prxica, activa, que constituye cada sociedad concreta, histrica, humana. Es sta, una reduccin, operada por nosotros, respecto de la filosofa de Hegel, el cual reflexiona sobre la totalidad de la obra del espritu, e incluye a la naturaleza. Pero es una reduccin legtima porque tambin Hegel reconoce la preeminencia y la diferenciacin singular de la totalidad social intersubjetiva humana.

La primera pregunta que debemos respondernos es: esa totalidad concreta que trata de estudiar el pensamiento filosfico: qu es?

Es un ente o cosa poltica?

es un ente o cosa poltico, y adems social?

Es un ente o cosa poltico, social y adems econmico?

O sea, Es, en su complejidad total, una COSA?

Hegel considera que ese todo concreto que la filosofa estudia, para comprenderlo, es, no una cosa, no una estructura inerte, y no naturaleza. Sino: Hacer -Tun, en alemn-, accin intersubjetiva, consciente, que se produce gracias a un saber hacer tambin, creacin intersubjetiva de la misma comunidad. El pensamiento es parte ontolgica, y creadora, de la totalidad estudiada. Este es el ncleo metafsico de la filosofa de Hegel.

La Metafsica de Hegel

Toda filosofa, y todo pensamiento terico, se fundamenta en una metafsica o consideracin sobre la totalidad del mundo, y dentro de la misma, sobre el ser humano. Tambin las ciencias fundamentan sus investigaciones en heursticas metafsicas.

El ncleo de la filosofa de Hegel, su metafsica u ontologa antropolgica es la ontologa de la libertad radical -ontolgica: constitutiva- del ser humano, porque es un ser que carece de naturaleza innata fija: su esencia es ser una Nada. Pero este ser no puede existir en ese estadio, y para poder vivir, debe crearse su propio mundo concreto, histrico. Esto est escrito en La Ciencia de la Lgica, o en la Enciclopedia de las ciencias filosficas. Pero se encuentra expresado en su obra ms renombrada, la segunda publicada por l como libro, Fenomenologa del Espritu; en cuyo captulo cuarto, se nos explica que la consciencia alcanza a saber que es realizacin de este ser sin esenciaesencia universal en cuanto nulidadconciencia en la que su realidad le es a ella inmediatamente lo nulosu realidad efectiva [no innata, es] obtenida en el trabajo y el disfrute [1]. En aforismo afortunado, ttulo de una obra sobre Hegel, de un importante estudioso de dicho filsofo, Romn Cuartango, Somos una NADA QUE PUEDE SERLO TODO.

Veamos esto con un poco ms de detenimiento.

En el modelo ontolgico, en la metafsica de Hegel, la sociedad es una totalidad concreta estructurada; lo que se estructura u organiza, como ya sabemos, no es cosa, sino la actividad de los individuos intersubjetivamente organizados: la estructura -trmino cuyo significado adquirido es excesivamente csico y arquitectnico- es un plexo -una integracin interrelacionada- de accin que abarca la totalidad de la actividad de las subjetividades que interactan desde su saber hacer, tambin en creado en comn.

El ser humano no est determinado en su hacer por nada que no sea creacin de s mismo: s crea a partir de la realidad material que es la naturaleza. El ser intersubjetivo solo est sometido a una necesidad, la de crear en comn cmo hacer para poder vivir. El ser humano, en consecuencia, es ontolgicamente libre. Libre porque su hacer no est determinado causalmente por nada no inmanente a s mismo. La filosofa de Hegel es la ontologa historicista del ser prxico intersubjetivamente auto creado que es libre. Ontologa de la Libertad.

Cada totalidad es histrica concreta, cada ethos, cada cultura de vida, no est determinada causalmente por las anteriores y es diversa de ellas. La historia de la humanidad, en su totalidad, es consecuencia de una autogeneracin inmanente a s misma, y cada estadio, cada cultura-civilizacin, cada espritu objetivo, concreto, histrico, de la humanidad, es creacin intersubjetiva inmanente, tambin, a s misma.

Cada plexo de accin surge como consecuencia del deseo de crear un nuevo hacer y un nuevo saber hacer, debido a la experiencia generada en las subjetividades por el mundo que las conforma. Experiencia de sufrimiento, experiencia de insatisfaccin en ese mundo de las necesidades y expectativas por l creadas. Todo mundo histrico, acaba desordenndose como consecuencia de las contradicciones de su plexo de accin en desarrollo dinmico permanente. La gnesis de la nueva accin surge en consecuencia como negacin o rechazo de lo anterior.

Lo que surja del proceso de constitucin de una la nueva totalidad o plexo intersubjetivo generador de nueva accin, es impronosticable a priori, porque es creacin ex novo. El desconocimiento de lo porvenir no es consecuencia de la debilidad de las ciencias que estudian al ser humano, sino de que lo que sea el futuro surgir de un hacer creador intersubjetivo, no solo previamente inexistente en cuanto hacer, sino tambin en cuanto saber hacer: eso es lo que quiere decir, precisamente, la palabra historicidad. La capacidad creadora es intersubjetiva.

No existe pensamiento prxico anterior a una totalidad prxica que acte como causa exterior, como variable independiente dentro de cada plexo o estructura de accin, y que provocase el cambio. Sera la hiptesis de una entidad no inmanente a cada totalidad, la hiptesis de una entidad ahistrica, naturalizadora de, al menos, un elemento de la ontologa humana, el cual sera, en consecuencia, trascendente, porque trascendera toda totalidad concreta. Por ejemplo, las fuerzas productivas, como denominacin de un ente sustantivo, acumulativo, ahistrico y transhistrico que impulsa el cambio social, desde siempre, como causa exterior. Si somos el ser que carece de naturaleza y nuestra esencia es una nada activa, el fenmeno, lo que aparece, lo que percibimos como creado, como creador y como creacin, eso, es la totalidad de lo que hay. Nada hay detrs de ello, preexistente, ahistrico, innato, que permanezca oculto, no existe una naturaleza fija que se manifieste por partes, como avatares. Cada ponernos es nuestro nico constituyente. Inmanencia

Ni necesidades preexistentes. Es cierto que la nueva actividad emergente, disruptiva, es consecuencia inmanente de la voluntad de creacin puesta en obra por quienes padecen el mundo existente, sienten sus necesidades y expectativas histricas, inmanentes a ese mundo, no satisfechas, lo rechazan. Esa situacin puede inducirles a desdoblarse intelectualmente, a partir de su experiencia, del mundo que ellos producen y a organizarse para tratar de generar una nueva actividad y un nuevo saber hacer intersubjetivo que produzca un nuevo mundo objetivado. Pero en la medida en que sean capaces de generar intersubjetivamente un nuevo hacer, y un nuevo ethos o saber hacer, alternativos al anterior, ser esta praxis intersubjetivamente creada, y creadora de nuevo mundo objetivo, la que genere, a la par, una nueva subjetividad, una nueva antropologa y, dentro de la misma, unas nuevas necesidades y expectativas inmanentes; una nueva inmanencia histrica total. La subjetividad de cada individuo es consecuencia de la misma praxis nueva que genera, a la par, tambin el nuevo mundo objetivo. Cul nueva actividad, cul nuevo saber hacer, cual nueva antropologa subjetiva: es imposible saberlo ex ante. Prioridad ontolgica, no solo de la comunidad intersubjetiva sobre el individuo, sino, tambin, prioridad ontolgica de la nueva praxis intersubjetivamente creada sobre el mundo objetivado y la subjetividad, sobre el Objeto y el Sujeto : esto es lo que quiere decir Historicidad. Cuanto antes nos pongamos a hacer creativamente, antes sabremos lo que creamos intersubjetivamente, desde nuestra nada sustancial a priori. Historicidad radical.

Incluso el saber hacer anterior que se integra y pone en obr a dentro de un nuevo plexo de accin intersubjetiva, se transforma al pasar a formar parte de un nuevo todo real efectivo -preservar transformando: aufhebung-. Por un lado pierde las caractersticas concretas -abstraccin-, las determinidades que, de existir anteriormente, antes poseyera, y que no eran naturales, dado que no existe naturaleza humana, sino que eran producto de la praxis y el saber hacer generados en las anteriores relaciones histricas concretas. Y adquiere nuevas caractersticas o cualidades concretas -determinidades- , generadas por la integracin en la nueva totalidad histrica o plexo de accin. Cada elemento formante del saber hacer de un plexo de accin concreto nuevo es una realidad nueva que se produce, en consecuencia, no a partir de una causalidad anterior, sino a partir de la gnesis de cada nueva totalidad concreta, en interaccin con las dems creaciones prxicas emergentes y como resultante del desarrollo -entwicklung- o despliegue, creativo, inmanentemente, generado por la accin intersubjetiva ; una realidad nueva inmanente a esa totalidad, tambin nueva y diversa de la anterior en la que ellas forman constituyente. Antonio Gramsci, en alguna parte de sus Quaderni, pone, como ejemplo, la escritura, que nace como instrumento de contabilidad y control por parte de la Casa del Emperador, y se convierte en instrumento de democratizacin en nuestro mundo.

Espritu es la denominacin que le da Hegel a la capacidad creadora -autocreadora, hominizadora- humana. Capacidad inmanente que emerge del hacer interactivo de la comunidad intersubjetiva humana, -que emerge de ella, inmanentemente; no que desciende sobre ella, trascendentemente-. Yo que es nosotros y nosotros que es yo -Fenomenologa del Espritu-. Capacidad cuya materia es el lenguaje, elemento constitutivo y constituyente del espritu, que no solo sirve como instancia de interaccin comunicativa, sino como instancia interactiva, intersubjetiva, de creacin, de generacin de saber hacer, de invencin de nuevo hacer, que solo puede ser creado en comn, mediante el lenguaje. Lenguaje que, a su vez, es creacin ontolgico - cultural que solo puede ser generada en el mismo proceso de generacin de la interaccin intersubjetiva.

En consecuencia, las categoras intelectuales que elaboremos para comprender cada totalidad han de servir para aferrar las caractersticas inmanentes de cada totalidad y las de cada formante o determinidad de la misma: han de ser tambin histricas, y no pueden tener pretensin de servir para toda poca. Caso que solo sera posible si el ser humano tuviese una naturaleza inmutable, que recorriese por debajo de los cambios todas las pocas. Ese otro es el supuesto de la metafsica del Individualismo Antropolgico, que concibe al ser humano como determinado biolgicamente, innatamente, por naturaleza, y dotado, por ello, de un tipo de comportamiento universal, ahistrico, fijo. Para poner un ejemplo claro, que el mismo Marx tantea en su Introduccin a la Contribucin a la Crtica de la Economa Poltica -Grndrisse-, si la totalidad prxica es histrica, la categora trabajo, o, si se quiere, fuerza de trabajo no es un taxn que se corresponda con una actividad natural inherente a una naturaleza eterna del ser humano, no sirve para explicar una hipottica forma eterna de organizar nuestra actividad psicofsica para metabolizar con la naturaleza, sino que es un trmino que surge histricamente para denominar un hacer cuya realidad es un emerger surgido tan solo en el mundo de la totalidad concreta histrica del capitalismo, o de la mercanca, mundo en el que la capacidad de hacer est separada de los medios que la permiten actuar, y con los que se relaciona, mediante las relaciones mercantiles, mediadas por el dinero. Lo mismo cabe decir entonces, de la palabra mercanca -que incluye la capacidad trabajar- o de la palabra dinero.

Papel de la filosofa en Hegel

Para Hegel, la filosofa es la denominacin del mximo grado de autoconsciencia social humana, en toda poca, desde que la filosofa existe. Toda filosofa histrica, toda anterior autorreflexin a partir de una experiencia prxica inmanente , elaborada en sus propios trminos -todas las filosofas anteriores-, recogen experiencia histrica, reflejan el mundo anterior que en una u otra manera forma parte de nosotros, y por eso no existe filosofa que sea errnea, ni filosofa que podamos permitirnos no comprender, porque sera no comprendernos en nuestra historicidad. Tampoco la religin puede ser excluida; quien lo hace, rechaza algo que es nada menos que solo pensamiento humano histrico basado en experiencia prxica, histrica, humana.

Desde el comienzo de la Modernidad, y sobre todo, tras la experiencia autocreadora de la Revolucin francesa -origen de la Contemporaneidad-, en la que grandes masas organizadas, a partir de la experiencia generada por su ethos en evolucin dinmica, toman la decisin de cambiar su mundo, la experiencia revela a la consciencia que es nuestro hacer conscientemente autodeterminado el que crea el mundo. Ese emergente, nuevo, saber de la experiencia de la consciencia -subttulo de la Fenomenologa del Espritu- histrico, antes nunca sido, es el pensamiento sobre el que reflexiona la filosofa y del que surge la nueva filosofa. La filosofa, en el nuevo grado experiencial de auto conocimiento alcanzado tras la Revolucin Francesa, elabora el concepto de que somos el ser prxico que se autogenera a s mismo histricamente, una y otra vez. Concebimos -tericamente- que somos el ser que se concibe -prxicamente-; Begriff, Concepto, que genera la reflexin y genera la praxis. Que no somos sino intersubjetividad prxica que genera su ethos en comn, y que, desde el comienzo de la Modernidad, hemos llegado a generar un ethos que, inherentemente produce una subjetividad individual muy desarrollada, muy exigente, que exige Reconocimiento, exige igualdad en la libertad y el protagonismo de la praxis creadora de su mundo. Que se ha puesto a imponerlo. Y que, gracias a esa experiencia de auto determinacin, elaborada por la filosofa, hemos llegado al conocimiento, a la consciencia, de que el ser humano es Legibus Solutus, se da a s mismo su propia esencia y naturaleza y ley. La filosofa ha generado el saber de que nosotros somos el soberano de nuestro hacer: el saber denominado absoluto, de que nosotros somos el espritu autocreador, soberano -espritu absoluto; eso es lo que quiere decir-. La filosofa s es la consciencia elaborada a partir de esa nueva experiencia histrica, constituyente de la Contemporaneidad, y sobre la que elabora su metafsica.

Pero la filosofa no es la que crea la libertad humana, que siempre ha sido nuestra ontologa -la del ser que es una nada que se pone-, sino que, tan solo, ha hecho consciente el que lo somos. La filosofa no constituye, ni posee todo el saber, no sustituye el saber de las ciencias, indispensable para conocer cada sociedad en su especificidad. La filosofa, en lo gnoseolgico, est abierta a la investigacin, y , en el plano ontolgico, est abierta al devenir histrico, a lo ignoto que a de surgir como resultado de nuestro hacer histrico.

Por ello, la filosofa no pretende dirigir el hacer del proceso histrico: prioridad -historicidad- de la praxis, y del saber prctico, sobre el saber terico-. No puede prever el futuro, ni elaborar un proyecto alternativo de praxis: no ejerce como vanguardia. Por el contrario, la filosofa es el rechazo consciente, historicista, de todo intento de ingeniera sobre la realidad elaborada desde fuera del proceso inmanente de autognesis. Hemos odo eso mil veces , cuando escuchamos la famosa frase el bho de Minerva solo levanta el vuelo al atardecer.. La filosofa reflexiona solo sobre lo ya acaecido; aunque sea lo acaecido en inmediatez con la reflexin que lo piensa y que elabora la experiencia de la consciencia.

La Filosofa de la Prctica

Desde estas premisas, desde esta Metafsica, solo desde ella, surge la Filosofa de la Prctica: pensamiento reflexivo sobre la experiencia generada por el pensamiento prctico que es el que crea y gua la accin. Pensamiento reflexivo que puede ser til, si es tenido en cuenta por los creadores del mundo -todos nosotros- porque el mundo es creacin nuestra, y, en consecuencia, solo nosotros en comunidad intersubjetiva, y no las vanguardias, podemos volver a recrearlo de otra manera, en la medida en que creemos un nuevo ethos o saber hacer.

Este es el pensamiento que orienta a Gramsci, el que le induce a proponer que todo activista se dedique a ayudar a la creacin de un nuevo movimiento de masas o Bloque histrico que, como el del Risorgimento, se organice para hacer emerger de su seno una nueva eticidad que sea reforma de las mores, un hacer nuevo que llegue a generar una nueva totalidad de cultura. Porque todo individuo es intelectual poseedor de la capacidad de crear y poner en obra un pensamiento nuevo: el saber hacer prctico que produce el mundo. Capacidad que todos poseemos, pero a ttulo de generadores en comn de actividad, no de polticos, economistas o filsofos.En esta concepcin de la poltica no es posible definir a priori los fines a alcanzar, no se prescribe ni explica cmo ser el nuevo estadio al que llegar, ni se prevn los objetivos intermedios, como es lo propio de lo que se denomina estrategia; la filosofa de la prctica, gramsciana, no es una va o estrategia lenta, resultante de la derrota ante el fascismo. La consciencia de lo que implica la historicidad ontolgica del ser prxico, -no nos repetimos: inmanencia, autognesis de la accin, historicidad, imposibilidad de prever el futuro-, evita a Gramsci el error de prescribir el futuro o de creer que es la ideologa poltica, o cualquier otro tipo de episteme, la que genera el cambio del mundo. La Filosofa de la prctica es concepcin de que la poltica consiste en la creacin de una nueva cultura, a priori incognoscible, a partir de la organizacin contra la explotacin, generando un hacer, imposible de conocer ex ante, que constituye a un nuevo Sujeto, que se forma en el nuevo hacer. Lo mismo propone el Lukcs quien considera que hay que crear un movimiento capilar para la democratizacin de la vida cotidiana.

La alternativa a esta forma de concebir la historicidad son los Doctrinarismos. Las polticas basadas en supuestos anlisis que justifican en realidad un a priori que es el que funciona adems como cuento de la lechera o fantaseador de la estrategia, el a priori de la ideologa propia de la institucin poltica partitocrtica de que se trate. Lo que hay.

Una apostilla no excesivamente digresiva, al respecto, en honor al autor cuya cita en exergo encabeza este artculo. En el pensamiento republicano espaol de fines del siglo XlX y comienzos del XX, existe -tan solo- una notoria y exigua excepcin que rechaza el doctrinarismo y la estrategia. Son tres nombres incluidos en ese saco clasificatorio confuso, denominado Regeneracionismo. Joaqun Costa, Miguel de Unamuno y, al menos, una gran parte de la obra de Rafael de Altamira. Costa como primer ejemplo: es el gran estudioso de las costumbres de la mayora de la sociedad, -uno de los grandes estudiosos del derecho consuetudinario- de cuyo ethos en evolucin cultural debe salir la nueva repblica, y para quien, por tanto, no tiene sentido prescribir desde fuera cmo ser la repblica. Habitualmente se lo compara con los narodnikis o populistas rusos. Miguel de Unamuno, y su nocin de la intrahistoria, abierta a Europa. La intrahistoria es la denominacin del ethos o cultura material de vida, que dirige el vivir y configura la mentalidad de una sociedad, y es considerada la nica instancia capaz de generar cambios profundos -longue dure y mentalits-, frente a las ideologas de los partidos y las polticas institucionales. Unamuno es lector de Hegel, y es el valedor de Benedetto Croce en Espaa. Prologa en 1911 , de forma apologtica y a la vez crtica, la traduccin de la Esttica -Esttica como ciencia de la expresin y lingstica general- del neohegeliano italiano. Durante su etapa de militancia en el socialismo, y segn podemos leer en alguno de sus textos, Unamuno desea que el socialismo se convierta en una nueva comunidad de vida con un ethos autogenerado, una nueva religacin prxica intersubjetiva o religin que genere una nueva cultura

Los grandes procesos revolucionarios, all donde los ha habido, se han originado a partir de mundos ticos organizados, desde los que, los protagonistas de los mismos, han integrado y elaborado creativamente determinados saberes tericos, como instrumento para reflexionar sobre su nueva experiencia prxica en gnesis. Por ejemplo, en la Revolucin Francesa, no el pensamiento ilustrado, sino el Iusnaturalismo, fue el saber terico integrado e interpretado, a partir del ethos en permanente, lento, constante, cambio prxico, generado por un vasto tejido social organizado, campesino, en desarrollo; y por ello, Antonio Gramsci, considera que la Revolucin Francesa es una hereja catlica

Por desgracia, ni el pensamiento del movimiento obrero ni el republicano asumieron estas ideas

Dialctica como Negatividad

Para terminar, volvemos al tema de cuya interrogacin partimos. La dialctica.

Si somos una nada ontolgica -si somos ontolgicamente, Libertad- y nuestra propia subjetividad es inmanente e histrica, lo que sea la dialctica, ser, en consecuencia, en primer lugar, algo relacionado con el pensamiento, pero no en tanto que saber sobre la realidad, sino, en primer lugar, con el pensamiento que la genera, y solo subsecuentemente, dialctica ser denominacin para el pensamiento terico que la registra.

En segundo lugar, debemos recordar que el hacer que produce el cambio y el saber hacer nuevo, cuya creacin posibilita el mismo, son los creadores tanto del objeto, o sittlichkeit -o espritu objetivo- como de la subjetividad. Como escribimos, el yo subjetivo es generado por la praxis, es formado por la historia: tambin la subjetividad es histrica .En consecuencia, el Yo, no es una esencia separada e independiente de lo que hay, de cuya autoconsciencia independiente, -fantaseada-, respecto de s mismo, pudiera partir, una y otra vez, la capacidad de proponer una nueva alternativa de mundo, elaborada al margen del existente; alternativa que se postulara como Tesis frente a la que la realidad se constituye como Anttesis, en bsqueda de una Sntesis. El Yo no es origen externo a todo mundo, sino consecuencia de cada mundo.

La crtica de este modelo, que es el de Fichte, est elaborada por Hegel desde su obra Diferencia entre los sistemas de Fichte y Schelling, y vuelve a ser resumida por Hegel en el comienzo del captulo quinto de Fenomenologa del Espritu. Y en pasos del final del captulo cuarto.

La dialctica es proceso de cambio inmanente a una realidad, que Hegel explica como Negatividad. La Negacin es la clave de la concepcin de la Dialctica de Hegel. El Espritu del mundo, la praxis ms el saber hacer intersubjetivamente creados producen a la par objeto y sujeto. La subjetividad, de entrada, es una con su mundo Las expectativas y necesidades del sujeto, su antropologa, son inmanentes a su mundo. Pero la historicidad implica que la totalidad prxica que genera un orden, un todo ordenado, o plexo de accin, por la propia e inherente capacidad de generacin de elementos nuevos, acabe entrando en contradiccin interna. La consciencia del sujeto cuyas expectativas y antropologa genera ese hacer, padece y registra en su experiencia esto, y reflexiona su mundo: se desdobla del mismo, lo convierte en objeto de reflexin y lo hace as ajeno a s mismo. En este proceso, acaba sintiendo que ese mundo la niega, y que ella niega y es ajena ese mundo en el que no cabe. El mundo es ajeno, es extrao, -fremd, entfremdung-. Se produce la escisin. El origen de la posibilidad de lo nuevo est en esa simple negacin respecto de la realidad prxica existente -wirklichkeit o realidad efectiva concreta consecuencia de la totalidad de accin-. Es la consciencia de Scrates, ciudadano cuya subjetividad es creada por la Polis, que se ve enfrentado a contradicciones con la Polis y se desdobla y escinde mediante su consciencia, de la misma.

Esa subjetividad que reflexiona a partir de la experiencia de su consciencia, que acaba negando el mundo en que surge, al tratar de salir de ese estadio de simple negacin, puede lograr organizarse intersubjetivamente y ponerse a producir otro ethos, o sittlichkeit, otro espritu objetivo, y negar la negacin, creando otro mundo positivo. En caso de surgir, como hemos escrito, ste ser resultado imprevisible a priori, de la nueva actividad generada en comn, imposible de pronosticar ex ante. Aparecer as, consecuencia del nuevo hacer ,tambin una nueva subjetividad inherente. No existen en el ser humano categoras subjetivas innatas que lo constituyan. Hasta las categoras mentales son histricas.

Del proyecto en potencia, sabemos que ser alternativa surgida en rechazo al mundo anterior, y que los sujetos tratarn de usar de su experiencia de vida y de sus saberes anteriores para interactuar entre s y crear uno nuevo. Ese proyecto es un en s, trmino con el que Hegel traduce al alemn el dynamis o en potencia de Aristteles. Como dice Aristteles, en potencia, una madera puede ser muchas cosas -y por eso el ser se dice de muchas maneras-: una mesa, un barco, unos zuecos, una cuchara, un arado, un comps. Un ser cuya esencia es la Nada, o que carece de esencia predeterminada, solo puede vivir en mundos prefigurados por su hacer, pero no posee en su naturaleza , en su esencia, como una serie de avatares, esos mundos ya prefigurados en s, a la espera de su desarrollo. El bloque de mrmol no encierra dentro un Moiss. En s quiere decir que no es imposible producirlo. El para s de una sustancia que es una nada interactiva, una sustancia que es sujeto [actividad autocreadora] -frases de Hegel-, es denominacin para la accin de las consciencias intersubjetivas que con su hacer, se auto producen, y generan de paso la experiencia de la consciencia inherente a su hacer y al vivir en ese mundo intersubjetivamente hecho. El para s es consciencia porque el hacer es elaborado conscientemente, en intersubjetividad, por las consciencias. Y el hacer consciente desarrolla, adems, experiencia y autoconsciencia, inherentemente y como consecuencia del mismo.

Que una clase sea en s, quiere decir, para el lector de Hegel -Marx, por ejemplo- que no es un imposible, si es que nos ponemos a crearla: constitucin del proletariado en clase, es la frase que encontramos en el captulo dos del Manifiesto Comunista: la propuesta de organizar un hacer que constituya algo a priori no existente: la clase .

La carencia de determinacin hace que el ser humano sea libre. Y hace que no haya teleologa alguna en esta metafsica. La metafsica del inmanentismo, de la historicidad ontolgicas.

Dialctica en Marx

Tambin en Marx el proceso de transformacin social, o dialctica, viene articulado en trminos de enajenacin. Pero este trmino adquiere en la obra de Marx diferentes sentidos, segn el periodo de que se trate, muchas veces apartados de la concepcin de Hegel. Cabe decir que, a menudo, Marx no parece ser consciente de ello. El problema es que, a menudo, en estas nuevas elaboraciones, Marx abandona el inmanentismo histrico, y, en consecuencia, no podemos estar de acuerdo con esto. Un primer modelo, como explican los estudiosos de su obra, es el que se desarrolla en los denominados Manuscritos de Paris de 1844. En este texto Marx asume el modelo de enajenacin propuesto por Feuerbach. Segn ste filsofo, el ser humano posee una naturaleza o sustancia antropolgica fija, ahistrica, una genericidad sustantiva, que el ser humano hace consciente de forma invertida, enajenada, y la proyecta en la figura de Dios. En las Tesis ad Feuerbach, posteriores y no publicadas, lo mismo que los Manuscritos, Marx deja atrs ese modelo, e incluso declara que el ser humano, ser social prxico, es no otra cosa que el conjunto de sus relaciones sociales, sin prelacin de unas sobre otras, muy en lnea de Hegel. Sin embargo, en las obras publicadas poco despus, La Sagrada Familia y Miseria de la Filosofa, Marx se distancia del filsofo -sobre todo en la primera-; y en la segunda, al tratar sobre la dialctica, adopta vocabulario de Fichte y explica sta como Tesis, anttesis, sntesis [2]. Parece claro, con todo, que no sigue el modelo de Fichte. Pero s asume la existencia de una realidad sustancial humana, perenne, es decir, ahistrica o innata, que funciona como a priori o repositorio que alberga la capacidad de generar, ex ante, accin nueva: la presupuesta por la metafsica de Ricardo, que le llega a Marx al asumir el modelo antropolgico ricardiano en el que se fundamenta la teora del valor trabajo. Existira una sustancia fija, ahistrica, siempre igual, lo que denominamos trabajo, fuerza de trabajo, que funciona perennemente como Tesis, que se desarrolla, es acumulativa, genera fuerzas productivas crecientes, y es el motor del cambio o la variante fija e independiente que impulsa causal-consecuencialmente el cambio histrico.

Existen estudiosos de gran rigor intelectual que han trabajado sobre la teora de la enajenacin en Marx y sobre su relacin con Hegel -Roberto Fineschi, Emmanuel Renault, Manuel Sacristn, Henri Denis, etc- que pueden ser consultados.

S queremos defender -quiz en oposicin con algunos de estos estudiosos-, como no incompatible con el modelo inmanentista, historicista, hegeliano el modelo de enajenacin que elabora Marx en el primer libro de El Capital el nico realmente escrito por l-. Es la teora del fetichismo de la mercanca. Segn esta teora, el valor generado por la fuerza de trabajo, adquiere para sus generadores, los asalariados, la falsa apariencia de ser producto ajeno a ellos. En tanto que teora que explica esta falsa consciencia como consecuencia de una inversin gnoseolgica de la realidad, en este sentido, s se aproxima al modelo de Feuerbach, dado que en el de Hegel, el distanciamiento respecto del propio mundo, el desdoblamiento inmanente, no es engaoso. Por el contrario, la experiencia de la consciencia es recta, explica a la subjetividad que ella no cabe ya en ese mundo histrico gentico de la misma. Pero el modelo desarrollado por Marx en El Capital, considera que el fetichismo es una inversin gnoseolgica de la realidad que es histrica o inmanente al mundo de la mercanca, consecuencia inherente, singular, especfica del capitalismo. El hecho de que en vez de ser liberadora, la elaboracin gnoseolgica espontnea que surge de las relaciones sociales entre personas mediadas por cosas -el reino de la mercanca- sea naturalizadora del mundo del capital , podra ser explicada, desde una matriz historicista e inmanentista, como consecuencia gnoseolgica espontanea, histrica e inmanente de una nueva realidad intersubjetiva concreta, singular: la del capital. Explicacin, ella misma, historicista, inmanentista. Por ello consideramos, de entrada, que es una teora no desechable y a tener en cuenta, porque resulta explicativa. La cosa queda aqu.

Notas.

1) G.W.F. Hegel, Fenomenologa del Espritu, Ed. Abada, Madrid, 2010, pg. 299 y 301

2) He tratado sucintamente estos asuntos en mi ponencia La Filosofa de Marx, presentada en la Jornadas conmemorativas del Bicentenario de Marx, celebradas en Barcelona. Los textos de las ponencias sern publicados por Ed. El Viejo Topo

Fuente: El Viejo Topo, 378-379, julio-agosto de 2019, pp. 96-104.



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