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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-09-2019

Multinacionales y compromisos ecologistas, el lavado de cara casi perfecto

Alejandro Tena
Pblico

En el contexto de la cumbre contra el cambio climtico de la ONU, cerca de 90 empresas se alinean con el Acuerdo de Pars de 2015 y prometen reducir a cero sus emisiones en 2050. Hasta qu punto podemos creernos esta suerte de compromiso?


Un sobre de Nescaf y restos de basura en una playa de Filipinas. REUTERS/Eloisa Lpez

 

Las calles se han convertido en un hervidero de protestas. El planeta, agotado, dice basta a travs de los labios de cientos de miles de jvenes que se manifiestan en las grandes ciudades del planeta . Mientras tanto, mientras las calles se desbordan, las clases polticas se entremezclan en la sede de la ONU en Nueva York para tratar de poner en consenso una estrategia de mitigacin que consiga atajar la crisis climtica . All, en el costado este de la Gran Manzana , los ministros del ramo se renen de manera previa a la futura cumbre climtica de Chile del mes de diciembre, posiblemente la ltima gran oportunidad para establecer objetivos y plazos concretos que combatan el cambio climtico.

En este contexto de emergencia, entre las protestas y la bsqueda de estrategias climticas, aparecen las voces de las grandes multinacionales. Tanto es as que, este domingo, 87 grandes empresas y entidades bancarias se arrancaban un compromiso para ligar sus actividades econmicas a los compromisos materializados en 2015 en el Acuerdo de Pars . El compromiso de las empresas, aparentemente, es serio. De aqu a 2050, empresas como el Banco Santander, el BBVA, Nestl, Ikea o Danone reducirn a cero sus emisiones y alinearan sus negocios con lo que los cientficos dicen que es necesario para limitar los peores impactos del cambio climtico .

"Todas las empresas tienen la responsabilidad de hacer frente a los desafos globales actuales", comentaba Ana Botn, presidenta del Banco Santander en El Pas . Pero, podemos creernos esta suerte de convenio?

No. As lo ven ecologistas y expertos que tachan este tipo de acuerdos como un greenwashing o un mero lavado de cara corporativo. Las grandes empresas llevan haciendo esto desde hace mucho tiempo. Hacen falta mecanismos que obliguen a las multinacionales y a los bancos a cumplir con unos determinados estndares que no atenten contra los derechos humanos y contra el medio ambiente, opina Yago Martnez, portavoz de Ecologistas en Accin . El problema, explica el activista, tiene que ver con las caractersticas de estos tratados firmados por las multinacionales, que, ms all de las palabras y las rubricas, no son vinculantes y no ofrecen ningn tipo de garantas para con su cumplimiento.

Los acuerdos voluntarios no vinculantes a los que se ha comprometido la Industria carecen de ninguna herramienta de seguimiento y reporte. Para saber si, por ejemplo, Nestl o el Banco Santander estn cumpliendo los objetivos tendramos que poder evaluar los impactos de sus actuaciones de alguna manera, aade Miguel ngel Soto, responsable de campaas en Greenpeace . La realidad es que los compromisos como el anunciado a bombo y platillo este domingo, apenas ofrecen mecanismos de control para conocer en qu punto estn sus promesas medioambientales.

Buen ejemplo de ello es el caso de Unilever, una empresa britnico-holandesa con una produccin diversificada que incumpli su promesa de limpiar sus cadenas de suministro de cualquier producto procedente de la deforestacin. Todas las grandes empresas consumidoras de materias primas como soja, palma o cacao se comprometieron hace diez aos a limpiar sus cadenas de suministro en un plazo de una dcada. Ahora, despus de estar ardiendo el Amazonas , diez aos despus, estas empresas reconocen que no han cumplido sus promesas, comenta Soto, citando a Nstle o Burger King , cuyas inversiones en empresas crnicas estn manchadas por el fuego de la selva.

En cierta medida, estos compromisos vacos tienen que ver con unas simples estrategias publicitarias para cooptar consumidores procedentes de los movimientos sociales, opinan desde Ecologistas en Accin. Es una prctica que se hace comn en todos los sectores. Se podra decir que las marcas tejen sus redes y les da igual en qu mar pescar con tal de hacerlo. Tanto es as, que echando un vistazo al pasado, tras el 15M, algunas compaas de telefona trataron de presentarse como empresas regidas por valores asamblearios donde la horizontalidad marcaba el ritmo de las ganancias.

La juventud est en las calles sper concienciada y las marcas no pueden quedar expuestas a la ira de los jvenes, que son los futuros consumidores. Por eso las empresas firman donde sea, valora Soto.

Dejar de crecer

Que casi noventa multinacionales se liguen a los principios bsicos del Tratado de Pars de reducir las emisiones de manera radical puede resultar contradictorio. Sobre todo si se tiene en cuenta que el crecimiento econmico de estos gigantes se sustenta en gran medida en la extraccin de recursos naturales (adems de la huella de carbono que hay detrs del transporte global de sus productos).

La clave es preguntarle a las empresas cmo piensan llevar a cabo esa supuesta descarbonizacin. Si no te dicen el plan exacto que piensan seguir, si simplemente confan que siguiendo las sinergias habituales y hablando de tecnologas de reemplazo lo van a conseguir, estn equivocados, expone Antonio Turiel, cientfico titular en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Sin poner un plan sobre la mesa, en el fondo son palabras huecas.

"Estas empresas dependen del crecimiento continuo y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Qu actividad van a tener si reducen las emisiones? ", se pregunta Martnez, que considera que el historial de las grandes corporaciones para con el medio ambiente y los derechos humanos es demasiado grande como para dar por bueno unos compromisos que no se sustentan en ningn tipo de base legal.

"Tiene que haber planes nacionales de reducciones de emisiones y de adaptacin al cambio climtico que se traduzca en medidas. Esto no lo van a hacer ni las entidades bancarias, ni el presidente del Real Madrid ", ironiza Soto. El papel de los gobiernos y las instituciones gubernamentales, opinan desde Greenpeace y desde Ecologistas en Accin, debera estar ms definido y obligar a las empresas con legislacin vinculante a cumplir con sus compromisos.

Unos compromisos que hasta ahora son insuficientes y que, segn Turiel, fan todo el xito de la lucha contra el cambio climtico a "un cambio tecnolgico" que se presenta pobre e incierto. La salida de este embrollo, quiz, se encuentra apagando los motores del sistema y planteando una alternativa productiva diferente que no est asociada al crecimiento econmico indiscriminado. As lo evidencia el ltimo informe de la Oficina Europea del Medio Ambiente , que apuesta por un decrecimiento econmico orquestado en los pases ms ricos. An con ello, el debate sigue abierto.

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/multinacionales-compromisos-ecologistas-lavado-cara-perfecto.html

 



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