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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2019

De Taiping a Hong Kong

Miguel Iradier
Blog personal


La Rebelin de Taiping fue una terrible guerra civil china entre el poder central del norte y el sur del pas que dur desde 1850 hasta 1864 y que en dureza y nmero de vctimas hace palidecer todos los conflictos experimentados por Europa hasta esa poca. Dejando a un lado los masivos desplazamientos de poblacin, las estimaciones ms conservadoras hablan de entre 20 y 30 millones de muertos, la mayor parte causada por el hambre y epidemias.

A modo de comparacin, el nmero de bajas de la tantas veces mentada y revisada guerra de Secesin estadounidense (1861-1865) fue de poco ms de seiscientas mil.

A pesar de la magnitud de esta tragedia, que termin de sumir en la oscuridad al Imperio del Centro tras una larga trayectoria descendente, los historiadores no se han mostrado demasiado inclinados a indagar en las ms que dudosas circunstancias de sus orgenes, que ni siquiera un medio tan anglosajn como Wikipedia se molesta en disimular.

Segn se cuenta, Hong Xiuquan, aspirante a funcionario fracasado, se proclam Rey Celestial, hijo de Dios y hermano menor de Jesucristo, y con este brillante currculo consigui poner a cerca de la mitad de la poblacin del Imperio de su parte.

Casualmente, Hong haba estado estudiando en 1847 con el misionero baptista americano Issachar Jacox Roberts, en una poca en que los misioneros se vean como agentes de inteligencia apenas disfrazados, aunque tolerados a la fuerza por el humillante tratado de Nankn de 1842 al terminar la Primera Guerra del Opio.

Roberts permaneci en Cantn durante buena parte de la guerra civil para volver a la capital del nuevo reino de Taiping, que no era otra que Nankn, en 1860, donde volvera a ejercer de consejero del familiar y mano derecha de Xiuquan, el primer ministro y luego ministro de asuntos exteriores Hong Rengan.

De casualidad en casualidad, resulta que tambin Rengan haba estado trabajando estrechamente con los diligentes enviados de la Sociedad Misionera de Londres en Hong Kong en plena guerra civil entre los aos 1855 y 1858, siendo su intervencin desde entonces decisiva para que los rebeldes se mantuvieran armados hasta despus de la Segunda Guerra del Opio (1856-1860), en la que los britnicos, secundados ahora por los franceses, obtuvieron el anhelado acceso al interior del pas.

Despus de estas nuevas concesiones Londres ya no tena mucho inters en que se prolongara el conflicto, y estaba claro que prefera tratar con un emperador sumamente debilitado en Pekn antes que con todo un pueblo en pie de guerra. Las cosas no podan esperar y el talentoso Rengan, cuyas medidas haban sido tan providenciales para la supervivencia del movimiento poco antes, fue inexplicablemente destituido en 1861, apenas firmado el nuevo tratado.

La Primer Guerra del Opio haba tomado a la dinasta Qing totalmente por sorpresa, pero perdido ese factor se requera un despliegue mucho mayor para poder acceder al siguiente nivel de objetivos. Sin el tremendo desgaste que supuso para Pekn la lucha con los rebeldes, incluso con la abrumadora ventaja en armamento de la coalicin occidental todo hubiera sido mucho ms costoso y complicado.

Despus de la ratificacin del tratado de Tientsin y el misterioso cese de Rengan los rebeldes empezaron a perder terreno rpidamente. Los britnicos, que haban adoptado una postura oficial de neutralidad, intervinieron en ltima instancia a favor de Pekn para erigirse en rbitro de la contienda. Hasta entonces siempre se indujo a pensar al rey de Taiping y sus allegados que los occidentales simpatizaban con su alzamiento. Tras tantos aos indemne, Hong apareca inopinadamente envenenado en 1864 y poco despus caa Nankn con la intervencin decisiva de las tropas inglesas. Fue tambin en una caonera inglesa que el reverendo Issachar Roberts haba escapado de la ciudad dos aos antes.

De forma muy caracterstica, la prensa inglesa se mostr comprensiva con la rebelin hasta la ratificacin del tratado perseguido; despus empezaron a difundir historias en las que los lderes de Taiping cortaban cabezas de nios y las estampaban contra la pared. Lo que se dice una msica familiar.

El credo de Hong suena incoherentemente milenarista, puritano y "moderno" si se piensa que el grueso del pblico al que iba dirigido eran campesinos chinos iletrados de mitad del diecinueve. Abolicin de la propiedad privada, supresin de la coleta impuesta bajo pena de muerte por los manches, estricta igualdad y separacin de sexos, prohibicin de vida en comn y relaciones sexuales incluso entre los matrimonios, ejrcitos de hombres y mujeres, sustitucin de los textos confucianos por la Biblia como materia de los exmenes para el funcionariado.

Pinsese bien en esto. Marx perorando sobre el largusimo proceso histrico que mediaba entre el campesinado medieval y la conciencia de clase del proletariado industrial, y resulta que en China estos mismos campesinos ya haban abrazado el extremismo ms radical a las primeras de cambio.

Se hablaba de la supresin de la "idolatra confuciana", aunque todo el mundo saba que el confucianismo era muy anterior a los manches y constitua el fundamento de la sociedad. Resulta impensable que un ideario chino autctono apostara por el cristianismo a expensas de su propia cultura y races.

Un lugar comn es que la rebelin no hubiera podido extenderse como la plvora sin el concurso de las inevitables tradas o mafias chinas y su honda penetracin en el tejido de la vida rural. Las tradas llevaban muchos siglos existiendo, pero slo por esta poca, con la entrada masiva del opio y las nuevas reglas del comercio, se fragu esa legendaria subcultura de los bajos fondos, con sus redes de espas, cambalaches, fumaderos, antros y tugurios.

Lo turbio se hizo norma. Los lderes rebeldes anatemizaron el consumo de drogas, la prostitucin y todo lo dems, mientras la corrupcin entre ellos se haca rampante. "Haced lo que digo, no lo que hago". Las potencias occidentales decan ser neutrales mientras sus traficantes de armas hacan el agosto.

Mientras tanto en la India tena lugar la llamada Rebelin de los Cipayos de 1857, que condujo al cambio administrativo en la gran colonia. Frente al desafo que China supona despus de 1842, existan toda suerte de dudas sobre cul era el modelo de penetracin y explotacin ms rentable. Para los Rothschild, Elgin, Disraeli y compaa la guerra civil china era tambin un gran banco de pruebas para "esperar y ver" hasta dnde poda llegar la resistencia del poder central y del pueblo en su conjunto.

Por lo dems el "divide e impera", la injerencia decidida y sistemtica so capa de falsa neutralidad, fue siempre el principio supremo de los britnicos en el exterior y se aplic con mano experta cada vez que se dio una coyuntura favorable. La escisin entre el norte y el sur era un tema recurrente en la historia de la gran potencia de extremo oriente y desde luego el pueblo tena mil motivos para abrazar la rebelin contra el manch opresor. Para abrir tan gran meln slo haca falta un buen cuchillo.

A pesar del elocuente cmulo de coincidencias en el dnde, el cundo, el qu, el cmo y el a quin beneficiaba la rebelin, todava no he encontrado una versin occidental de los hechos que apunte a la responsabilidad britnica en el origen y desarrollo de la revuelta, lo que me parece sencillamente increble. Cabe suponer que la historiografa china tendr diferente opinin, pero si es as, no ha conseguido hacerse escuchar entre nosotros. El hecho de que se considere que Taiping inspir a los posteriores movimientos revolucionarios de Sun Yat-sen y del Partido Comunista Chino no debera nublar el juicio ante lo que parece tan evidente.

Por supuesto, a estas alturas no vamos a encontrar ninguna pistola humeante, y hasta los historiadores chinos tienen que apoyarse en los testimonios del reverendo Roberts a la prensa inglesa, a misioneros y otros diplomticos occidentales puesto que son casi lo nico de lo que se dispone, a pesar de que hasta sus propios correligionarios admitieran su conducta errtica y la escasa fiabilidad de sus relatos. Despus de todo, quin podra dar crdito a Roberts? Se nos dice adems que el misionero padeca la lepra desde los aos treinta, lo cual parece muy conveniente para alejar a los curiosos, aunque no a todo un buscador de la verdad como Hong Xiuquan.

La historia entera apesta de principio a fin. Pero si an dudamos, no hay ms que ver lo que, salvadas todas las distancias, ocurre en estos momentos. Actualmente vemos cmo Estados Unidos, Gran Bretaa y el atlantismo ni siquiera ocultan que hacen cuanto pueden para desestabilizar China e introducir una cua tan profunda como sea posible para que salte en pedazos pues Hong Kong es slo la hendidura ms a mano para abrir bien la grietas en Taiwan, Tbet o Xinjiang.

Si ahora asistimos a tamao empeo por introducir el caos, en un mundo en el que la interdependencia hace que las consecuencias se multipliquen, qu no iba a suceder en 1850 cuando la impunidad era casi absoluta y lo nico que caba temer era que un excesivo desangramiento de China redujera demasiado las ganancias.

Por supuesto, la China actual no tiene nada que ver con la de aquella tenebrosa poca. Sin embargo la estrategia de las potencias atlnticas apenas ha variado con el tiempo, y donde antes usaba misioneros, ahora emplea abnegadas fundaciones en pro de la democracia y los derechos humanos como la NED financiados por las correspondientes agencias del gobierno.

Pero la democracia tiene poco que ver con los problemas reales del Hong Kong actual. Hong Kong nunca tuvo democracia con los britnicos, que la pusieron como una condicin de la retrocesin para que la zorra pudiera seguir metiendo la pata en el gallinero; as que poca nostalgia puede haber a ese respecto. Lo que de verdad aprieta los zapatos de los hongkoneses son las dificultades econmicas, el precio insensato de la vivienda y la crisis de la propiedad, unido a la falta de perspectivas ante la prdida de estatus de la ex-colonia. Cuestiones claramente del vil metal y de cmo salir adelante en la vida.

Esto es lo nico capaz de movilizar a la gente durante meses y meses. Irnicamente, en el fondo el descontento principal es contra el turbocapitalismo que Hong Kong, Gran Bretaa y los Estados Unidos han abanderado, un modelo que slo se cuida de los especuladores y oligarcas. Cmo entonces se ha conseguido desviar este descontento en contra del gobierno de Pekn? Se afirma reiteradamente que los gobernantes de la capital han pactado con la oligarqua local a cambio de su apoyo poltico.

Ahora bien, esto es lo que ocurre rutinariamente en los estados clientes de los Estados Unidos repartidos por todo el mundo incluida la misma Eurolandia, si bien aqu existe otra jerarqua en la subordinacin que pasa por Bruselas y Berln. Y cuando se habla de autonoma y soberana, que les pregunten por ejemplo a los griegos del grado de autodeterminacin de que gozan. Por cierto que no son los nicos, como los espaoles saben muy bien. De hecho, las elecciones slo sirven para que nos olvidemos un poco de ello.

Y en cuanto al ambiente deprimido y la precariedad, es algo cada vez ms generalizado, tambin en la acomodada Europa y hasta en la misma Alemania; pero en Hong Kong escuece mucho ms porque el resto de China crece tanto como ellos menguan. Tampoco se quiere recordar que su bienestar se construy sobre la enorme desigualdad con la China continental, de la que se beneficiaba en todos los sentidos.

Uno incluso dira que por lo visto se ha respetado hasta ahora mucho ms a los hongkoneses que a los griegos. Las oligarquas locales nos venden a todos en todas partes, la nica diferencia es a qu centro de poder nos remiten. Indudablemente Washington es la capital mundial de la oligarqua y all no quieren perder clientes.

Y as me resulta imposible contemplar el conflicto en Hong Kong como una pugna entre liberalismo y autocracia. El neoliberalismo realmente existente es una oligarqua que slo utiliza las elecciones como su coartada, y hay poco ms que hablar. Sin embargo es cierto que se trata de un asunto "complicado", y no slo porque de complicarlo se hayan encargado unos cuantos.

En el caso de Grecia ya vimos cmo el poder emana ms de los bancos centrales que de las urnas; pero los bancos centrales no son realmente entidades pblicas sino el rgano coordinador de los bancos privados. Y as el mundo de los intereses privados mete directamente su pie en los zapatos de la cosa pblica sin pasar por el menor control democrtico. Esto rompe de entrada cualquier simetra y balance de poderes, y hace completamente engaosa la oposicin entre el liberalismo efectivo y el poder central.

La Reserva Federal americana es tan centralista en su estructura como un poder puede serlo, con la diferencia de que su prioridad absoluta es el inters de una oligarqua extractiva y especuladora. El neoliberalismo realmente existente se difunde y tutela desde all.

En China con respecto a nosotros existe una realidad "a pie cambiado", por as decir: uno de los pies del poder poltico se mete en uno de los zapatos del poder econmico, mientras que en Occidente los bancos metieron directamente su pata, no slo en un zapato de la poltica sino en su direccin, en el timn mismo.

El sistema chino an tiene ms margen de maniobra para recuperar el equilibrio que el occidental, puesto que la lnea entre la banca privada y la pblica se diluye; podra aprovechar esa holgura para mirar decididamente el futuro y tomar medidas en profundidad. Claro que sabemos demasiado bien que "poltica" no es sinnimo de trasparencia ni de prioridad del inters comn o pblico.

En todo caso, este sistema s tiene o debera encontrar espacio para salir del crculo vicioso de la deuda pblica y privada, mientras que en Occidente acabar con el sistema de reserva fraccionaria que la ampara amenaza con destruir el eje y palanca del poder plutocrtico en verdad nuestra nica referencia.

China y Hong Kong incluso podran abordar un experimento monetario conjunto de cmaras de descompresin en relacin con los mercados internacionales, lo que an mantendra la continuidad con la dinmica operante desde 1949. Y puesto que la realidad muestra un lento punto de inflexin el desafo sera conducir el cambio de signo: del dinero-deuda como bomba de succin hacia arriba y hacia los intereses especulativos, de los que el skyline hongkons es la ms elocuente materializacin, a un dinero pblico que transfiera la soberana monetaria hacia abajo y a los ciudadanos, y no a otra autoridad monetaria al servicio de los bancos privados.

Esto cambiara el paisaje econmico y poltico de arriba abajo; hoy la democracia econmica, el dinero soberano pblico, es cien veces ms importante que las elecciones. Hasta el gobernador del Banco de Inglaterra ponderaba en la ltima reunin en Jackson Hole la conveniencia de terminar con el sistema de la Reserva Federal y hablaba codo con codo con Jerome Powell, su actual presidente. Pero el golpe de mano que ya se baraja es para que los bancos privados capturen an ms poder a travs de un nuevo sistema, que pasara por las nuevas opciones que permite el dinero electrnico. Ms plutocracia todava, sin otro control ni reglas que los que ellos mismos dispongan.

Aunque por lo que se cuenta, tambin el gobierno chino tiene sus planes al respecto. Menos los comentaristas polticos al uso, todos parecen haber odo algo.

Una isla dentro de una isla: tal es el ideograma, el emblema de la situacin actual. Pero qu isla, y dentro de cul otra? Hay varias candidatas metafricas y literales, y cierto nmero de sorprendentes combinaciones. Como siempre la realidad no deja de hacernos guios, aunque nunca sepamos con qu carta quedarnos.

*

Frente a la oportunidad que impera y ciega en la poltica existen los destellos gratuitos de sincronicidad en los acontecimientos que escapan a sus deliberados manejos; los advierten a menudo los ms ajenos al poder, o incluso los historiadores al final del da cuando bajan los brazos y dejan de perseguir sus tesis. As por ejemplo, la guerra civil de Taiping precedi y coexisti en el tiempo con la guerra civil americana. Es algo que puede no significar nada, y a la vez, no significar una sola cosa sino muchas todas las que queramos.

Para m es muy significativo que China adquiriese su mxima expansin territorial con los Qing hacia 1800, tan slo un poco antes de que empezara su ruina y etapa ms oscura. Suceden estas cosas con harta frecuencia, sin que por supuesto tenga nada que ver la expansin exterior con el bienestar del pueblo ni aun con la consolidacin del poder.

La guerra civil americana tuvo un signo casi diametralmente opuesto. El momento histrico que la preside no es ciertamente la liberacin de los oprimidos, en este caso los esclavos negros, sino la expansin de la Unin y del futuro imperio, con la concentracin de poderes del gobierno federal. En definitiva, es el primer gran choque de una incontenible onda expansiva.

Ahora, si seguimos pensando en trminos de mximos y mnimos, las cosas parece que han vuelto para describir un semicrculo. El influjo anglosajn ha alcanzado un apogeo difcilmente superable, y uno dira que desde el 2016 ao de la victoria del brexit y de Trump- ha comenzado un descenso que el tiempo dir si es ms o menos pronunciado.

Qu ocurre con esto? Que las tendencias centrfugas que existen en cualquier estado tambin dependen en gran medida de la evolucin del frente exterior. La misma Unin Europea, tras expandirse a marchas forzadas, empez pronto a experimentar la melancola y el efecto de las fuerzas disgregadoras, y en eso seguimos. Los Estados Unidos de Amrica han parecido inmunes a esas dolencias hasta ahora tan slo porque el aumento de su influencia creca imparable, pero desde Trump se acentan las fuerzas de la discordia no ya al nivel de los partidos sino entre "modelos de negocio" para el imperio o en las guerras intestinas entre los mltiples organismos y agencias. Sin duda hay un gran potencial de fisin, igual que hay grietas de sobra para explotarlo.

Como mxima expresin del capitalismo, los Estados Unidos encuentran en la expansin su razn de ser, y el da en que esta falle sin una renovacin convincente de expectativas todos sus elementos internos, tan dados a la impaciencia, pueden entrar en ebullicin. Y en cuanto al horizonte de la Gran Bretaa actual o de una Unin Europea incapaz de aproximarse a Rusia, qu se puede decir. Hay toda suerte de indicios de que la suerte de Occidente est llegando a un lmite, y si decimos indicios es slo para usar el ms suave de los eufemismos.

En tan delicada coyuntura no es muy inteligente sembrar cizaa en los campos de tu adversario y aliarse con las fuerzas centrfugas, incluso si es lo que se ha hecho toda la vida, porque todo est entrando en otra dinmica. Mientras estn tan pendientes de la cara que pone su rival, podra estarles saliendo un grano en el culo, o hasta en la mismsima punta de la nariz. Tienen ms motivos de inquietud que los que aqu hemos indicado, pero ya que son tan sagaces, que se preocupen ellos de encontrarlos.

Fuente: https://www.hurqualya.net



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