Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2019

Arabia Saudita, entre Vietnam y el 11-S

Guadi Calvo
Rebelin


Ya es muy difcil que Arabia Saudita pueda revertir el curso de la guerra que ha declarado contra Yemen, y que crey resolvera sin demasiada dificultad. Ahora despus de cuatro aos y medio, sabe que jams lograr sacarse de encima el sabor de la derrota, ms all de que todava, finalmente, pueda concretar tcnicamente una victoria.

El golpe demoledor del sbado 14 de septiembre, que signific los ataques de la resistencia houtie contra las plantas de la Saudi-Aramco, (Ver, Yemen: Ms tormentas en el Golfo Prsico) y los que afect particularmente en la refinera de Abqaiq, la ms grande del mundo, fue una respuesta no calculada a los ataques de la coalicin encabezada por los sauditas, que han producidos daos irreparables en Yemen y fundamentalmente en su poblacin, 120 mil muertos, millones de heridos, trece millones de personas en crisis alimentaria, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, multitud de epidemias que amenazan en elevar todava mucho ms el nmero de muertos.

A pesar de todo ello, es el reino saudita quien parece estar al borde de un crisis terminal, fundamentalmente poltica, en la que si todava no cay es solo porque su gobierno sigue comprando tiempo a expensas de sus infinitos recursos a los Estados Unidos y la Unin Europea, dos colosos que se han enriquecido de manera escandalosa, no solo con la venta de armamento de ltima generacin, aviones civiles y militares, maquinaria petrolera, proyectos megalmanos de ingeniera y arquitectura, sino tambin grandes cantidades de su produccin de artculos de lujo: joyas, relojes, vestimenta y toda la parafernalia de accesorios, que hacen que esa industria ms all de las crisis en sus pases de origen se mantengan vivas.

El claro y evidente aumento de la capacidad ofensiva de los houtes ha obligado a los propios Estados Unidos a repensar su estrategia respecto a esta guerra, por lo que el ltimo viernes Mark Esper, el jefe del Pentgono, anunci el envo de tropas a Arabia Saudita y a los Emiratos rabes Unidos (EAU) con carcter defensivo, principalmente en la defensa area y de misiles de posibles objetivos houthis, y no pasar mucho ms de all, ya que los estrategas norteamericanos tambin deben considerar que Trump est a poco ms de un ao de intentar su reeleccin, por lo que de involucrar al pas en una nueva guerra con una potencia regional como Irn, que cuenta adems con el apoyo de Rusia, China y Turqua y el siempre letal Hezbollah, con su extraordinaria capacidad a dar golpes tan impensados como demoledores, no sera muy atractiva para los electores norteamericanos, que conocen muy bien la ecuacin guerra impuestos. Quizs sea en este marco que hay que leer la reciente expulsin de John Bolton de su puesto como Asesor de Seguridad Nacional, un siniestro personaje que sin duda en esta nueva realidad que se ha abierto, tras los ataques houthis, ya habra impulsado una guerra contra Irn sin detenerse en detalles (Ver. Trump el esperpntico uso del poder)

De todos modos, tras los anuncios del Pentgono se ha provocado una rpida reaccin de Tehern que advirti, por intermedio del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Hosein Salam, que de producirse algn ataque a territorio iran el pas responsable se convertir en un campo de batalla, en obvia mencin a Arabia Saudita de quien apenas los separan entre doscientos y trecientos kilmetros a travs del Golfo Prsico. El comunicado del Comandante Salami agrega que: Nunca permitiremos que la guerra alcance nuestro territorio. No pararemos hasta la destruccin del agresor y no dejaremos ningn lugar seguro.

Los clculos realizados tras los ataques del sbado catorce sealan que Riad estara perdiendo cerca de 300 millones de dlares por da. A pocas horas de los ataques, voceros sauditas haban anunciado que si bien era temprano para sacar conclusiones los daos tardaran varias semanas en ser reparados. Desde entonces la produccin petrolera del reino ha disminuido a la mitad. Semejante dao econmico, que como un efecto domin se ha extendido por todo el mundo, la resistencia yemen lo ha logrado con una operacin militar que apenas alcanza a los 200 mil dlares, es decir 20 mil dlares por cada dron de los que participaron.

Aunque las prdidas de la familia Saud no solo se limitan a lo poltico y econmico, en el trascurso de la guerra ha dejado gruesos magullones en las relaciones con dos aliados fundamentales, Egipto y los Emiratos rabes Unidos, que no solo se han retirado de la guerra sino que al igual que lo hizo Qatar, sealaron la intencin de mejorar las relaciones con Tehern.

La inaccin por parte de Naciones Unidas, que ha tolerado el genocidio yemen, tambin parece estar virando y ha comenzado a elevar la voz a la hora de denunciar a Riad, responsable de uno de los peores desastres militares de la era contempornea.

Un prncipe contra las cuerdas

El prncipe heredero al trono saudita, Mohamed bin Salman (MbS), desde que su padre el rey Salma le ha delegado toda la autoridad, no ha hecho ms que coleccionar enemigos, abusado de su poder hasta el hartazgo. Apenas su padre le solt las riendas, no solo ha iniciado la guerra contra Yemen, detonando el conflicto diplomtico, poltico y econmico con Qatar, sino tambin recurdese la razia que practic contra sus enemigos polticos dentro del reino a fines de 2017 (Ver: Una maraa shakesperiana en Arabia Saudita) o el escandaloso asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018, por lo que la actual renuencia de Washington de participar de manera ms activa en la guerra, no solo lo deja con Israel como nico y absoluto aliado, sino que el poco involucramiento de Trump podra ser ledo como una quita de su apoyo, que podra generar un reagrupamiento de los enemigos internos y externos del Prncipe. A lo que habra que sumar el hasta ahora confuso resultado de las elecciones en Israel, entre Benjamn Netanyahu y Benny Gantz, que de perder el actual Primer Ministro, MBS, podra quedarse sin uno de sus apoyos fundamentales, dejando a MbS prcticamente a la deriva.

Arabia Saudita ahora corre el riesgo de que la guerra comience a librase en su territorio especialmente en las provincias del sur donde no solo se ubican los grandes yacimientos petroleros, sino que tambin se localiza la mayora de la comunidad chiita del reino, siempre perseguidos y postergados.

Sin las caractersticas gravsimas de los ataques contra Abqaiq, desde hace aproximadamente un ao las incursiones houtes en territorios del sur saudita se han convertido en un evento casi diario, siempre por medio de drones a la que las defensa antiarea de origen norteamericano no han logrado ponerle coto, a diferencia de lo conseguido por los sistemas antiareos rusos instalados en Siria, que han conseguido una efectividad absoluta, logrando interceptar por medios de bloqueos electrnicos todos los drones y misiles lanzados por los integristas que operaron en la guerra siria particularmente contra las bases de Rusia en Tartus y Latakia.

A pesar del actual derrotero de la guerra con Yemen, lo que amenaza la estabilidad del gobierno saudita, el prncipe MbS, se niega a sentarse a negociar una salida que acabe con esta carnicera.

Algunos analistas ya han empezado a manejar la hiptesis de que en realidad los ataques contra las refineras, que bien podran haber sido una falsa bandera, es decir realizado por drones de la propia Arabia Saudita o en todo caso Israel para precipitar una reaccin de los Estados Unidos contra Irn, adems de provocar un aumento significativo del valor del crudo y las acciones de la Saudi-Aramco, teora si bien posible, prcticamente improbable.

Tras conocerse el ataque, de manera inmediata, el jefe del Departamento de Estado norteamericano y ex jefe de la CIA Mike Pompeo responsabiliz a Tehern, negando la posibilidad de que los drones hayan partido de suelo yemen, ya que Yemen sufre un embargo militar impuesto por Washington y Londres, lo que hara imposible acceder a esa tecnologa y menoscabando la capacidad e inventiva de los houthis, la misma que les han permitido resistir hasta ahora y colocado al principal aliado de los Estados Unidos en la regin, Arabia Saudita, en un extrao lugar ubicado entre Vietnam, por lo difcil de abandonar, y el 11 de septiembre de 2001, por la critica situacin en que queda el reino.


Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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