Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2019

Por una izquierda sin complejos

Rafael Silva Martnez
Rebelin


Los nuevos socialdemcratas han tardado muy poco en revelarse como tales, a pesar de sus soflamas de hace no tantos aos, cuando se iban a asaltar los cielos. Hoy dicen que slo desde el Gobierno se cambian las cosas o que estn en poltica para entrar a gobernar, no para ser testimoniales. Al finalhan asaltado los despachos, los cielos siguen impolutos y los que manejan las riendas de la economa y la sociedad espaolas siguen tan tranquilos

(Astor Garca, Secretario General del PCTE)

 

En definitiva, el sistema ha absorbido como en otras tantas veces y no solo en Espaa, a una izquierda que empez revoltosa e irreverente, para terminar tan dcil y adaptada que es ms necesario que nunca revolucionarla para que vuelva al pueblo del que se despeg y reanudemos juntos la tarea de construir una sociedad mejor

(ngel Cappa)

 

No debemos temer decir la verdad ni explicar la necesidad de una alternativa socialista, democrtica y verdaderamente humana; debemos confiar en que lo que hoy no saben ni conocen las amplias masas de la clase trabajadora, lo sabrn y conocern maana, y que por lo tanto nuestra autoridad se ver reforzada y ampliada cuando las masas educadas y convencidas por esa misma dura experiencia de la vida vean en nosotros haber sido consecuentes, sinceros, claros y faltos de doblez, porque nuestras ideas y alternativa habrn sido confirmadas por la experiencia

(David Rey)


Una izquierda sin complejos. Eso es exactamente lo que necesitamos. Una especie de Vox, pero de izquierdas. Est ms que demostrado, por activa y por pasiva, que una domesticacin de la izquierda nunca ha trado buenos logros. Ms bien al contrario, al final nicamente ha servido para convertirse en segundona del social-liberalismo, que es hoy da el nudo gordiano de prcticamente todas las fuerzas polticas, el ncleo sobre el que giran las polticas mayoritarias, diramos la prctica totalidad de ellas. La derecha lo tiene muy claro: no existen complejos. Ofrecen sus polticas, sus medidas y sus soluciones racistas, homfobas, capitalistas, incluso franquistas. No pasa nada. Levantan la voz y lanzan exabruptos que no se escuchaban desde los tiempos del dictador. Y mientras, la izquierda actual, la parlamentaria, intenta suavizar sus medidas, hacerlas ms razonables, ms moderadas, restarles radicalidad. Una aureola de miedo tilda las medidas de la izquierda, como intentando no molestar mucho al gran capital. Son tan ingenuos que no se percatan de que el gran capital va a intentar siempre que la verdadera izquierda no gobierne nuestro pas, que es lo que lleva haciendo desde el franquismo. El discurso dominante para Catalua no pasa de la cordialidad y las buenas intenciones, pero dentro del constitucionalismo. Tampoco se dan cuenta de que hay que romper con l para liberar a los pueblos que forman el Estado Espaol.

A todo esto, Unidas Podemos se present en los debates electorales con un programa bsico de estricto cumplimiento de los artculos constitucionales, y pretende realizarlo desde la subordinacin al PSOE. Hemos entrado casi en una nueva etapa de conformismo, de aceptacin de la realidad, de sumisin a los intereses del bipartidismo. La izquierda transformadora no puede nunca aceptar ese papel. Dnde queda acabar con la precariedad laboral? Dnde queda levantar una misma cifra digna para las pensiones mnimas, el SMI y la Renta Bsica Universal? Dnde queda la intervencin pblica de los grandes sectores estratgicos de nuestra economa? Dnde queda la derogacin de todo lo nocivo y txico que aprob el PP de Rajoy? Dnde queda el Parque Pblico de Vivienda Social y la intervencin del mercado de los alquileres? Dnde queda el repudio de la deuda pblica y la creacin de un polo de Banca Pblica? Dnde queda la intervencin del mercado energtico? Dnde quedan las aspiraciones para establecer leyes transversales que luchen contra los efectos del cambio climtico, derivando hacia nuevos modelos productivos y de consumo? Dnde quedan las aspiraciones hacia una nueva poltica de fronteras? Dnde quedan los avances para un verdadero feminismo anticapitalista? Dnde quedan las aspiraciones para implantar la Repblica, erradicar la Monarqua y alcanzar altas cotas de democracia plena? Dnde queda nuestra lucha por la Verdad, Justicia y Reparacin de nuestra Memoria Histrica? Dnde quedan nuestras aspiraciones a plantear un Estado Federal Laico y Socialista?

En estas condiciones, no merece siquiera la pena votar a la izquierda. Si no tenemos en el arco electoral ninguna formacin poltica sin complejos, que se atreva a plantear y a luchar por alcanzar estos ideales, es que no tenemos una verdadera izquierda. Podremos jugar con votos, con coaliciones, con Ministerios, con repartos de poder, con tibias y cobardes medidas, con pequeas concesiones, pero no cambiaremos la vida de la gente. Al final, los grandes poderes econmicos se encargarn de atarnos de pies y manos para que no podamos actuar. Y ello porque el sistema est perfectamente concebido, ideado y construido para que nada ni nadie pueda revertir su funcionamiento. El sistema dispone de todo un armazn poltico-jurdico-institucional, pensado y diseado precisamente para que nada pueda destruirlo (fuerza del poder econmico, leyes, decretos, normas institucionales, convenios internacionales, presencia en instituciones extranjeras, tratados comerciales). Hay que ser realmente valiente para enfrentarse a todos ellos y conseguir cambiar de verdad, a fondo, radicalmente, el sistema. Slo unos cuantos lderes mundiales lo han conseguido a lo largo de la Historia. Vase el caso del estrepitoso fracaso de la griega Syriza. Y aqu, las luchas del Movimiento 15-M han quedado absolutamente olvidadas. Sus reivindicaciones siguen vivas, siguen siendo necesarias, pero nadie les hace caso. Nadie las lleva al Parlamento, a no ser por mecanismos de peticiones ciudadanas, en base a una presin de la calle, cientos de miles de firmas, etc. Parece que ya no hay que luchar contra la casta, contra el Rgimen del 78, contra la desigualdad, hacia la democracia plena, etc.

Este proceso de dulcificacin o suavizacin de las polticas de Unidas Podemos, y su acercamiento servil al PSOE, slo nos conducir al desastre (nos ha conducido ya, de hecho), ya que se deconfigura la imagen de un partido de izquierda verdaderamente radical, que naci como un referente de superacin del sistema, as como del rgimen del 78. As no es posible levantar un modelo alternativo de sociedad, que sea ilusionante para millones de personas, y que no pierda de vista su vocacin republicana, socialista e internacionalista. La opcin de co-gobernar con una fuerza poltica que viene siendo el partido del rgimen por excelencia, y que ha demostrado con creces alejarse sucesivamente de los planteamientos de las clases trabajadoras, no es precisamente la situacin ideal para poder cambiar el sistema. Lo que una izquierda alternativa y sin complejos debe ofrecer es una alternativa real de gobierno, independientemente de que consiga ms o menos escaos. No se trata de llegar rpidamente, ni de llegar masivamente, sino de llegar. Llegar de forma limpia, de forma ilusionante, de forma digna. Hay que hacer pedagoga para que las clases populares entiendan que en la senda del capitalismo jams podremos arrancar al poder las conquistas que pretendemos. Y por tanto, sin poner las grandes palancas de la economa al servicio de la mayora, mediante su transformacin a propiedad social, no sern posibles ninguna de las demandas.

Los famosos Ayuntamientos del cambio han sido los espejos donde hemos podido mirarnos para contemplar los lmites de esta izquierda, bajo un marco estatal encorsetado en el Rgimen del 78. Ni se han convertido en instituciones laicas, ni han repudiado la deuda, ni han conseguido remunicipalizar los servicios pblicos privatizados, ni han puesto fin a los desahucios, ni han conseguido la integracin plena de los migrantes, ni han erradicado los pelotazos urbansticos. Incluso unos planes mnimos de lucha contra la contaminacin ambiental les han costado bastante trabajo de implementar, por la tremenda presin de la derecha y de los grupos de poder. El colmo de todos ellos fue el Ayuntamiento de Cdiz, donde su alcalde anim y declar que luchara para que los obreros de los Astilleros continuaran fabricando corbetas para la guerra. La decepcin es profunda, enorme, colosal. La impotencia es brbara. As no se puede. Por supuesto, todo ello no quiere decir que no hayan gestionado mejor que la derecha los propios asuntos pblicos, pero en el fondo, las grandes transformaciones, de nuevo, se han vuelto imposibles. Por todo ello, necesitamos una nueva izquierda refundada, bajo un programa de clase y socialista. Pero una verdadera izquierda, valiente y sin complejos, que vuelva a llamar a las cosas por su nombre, y que no se amilane ante los exabruptos y descalificaciones de la derecha.

Hay que comenzar comprendiendo que los graves problemas sociales y democrticos que padecemos no poseen solucin dentro de los lmites del sistema. Bajo el capitalismo y el Rgimen del 78, sus soluciones son absolutamente inviables. En el aparato del Estado (lo que ha sido llamado las cloacas) descansan los enormes privilegios de las castas militares, eclesisticas, policiales, judiciales, y de la alta administracin estatal, incluyendo por supuesto el pegamento que las une a todas, esto es, la Monarqua. La cuestin catalana slo puede dirimirse aceptando el derecho a su autodeterminacin, cosa que nunca aceptar la burguesa parasitaria. No ser posible disfrutar de vivienda para todos, de ingresos para todos, de educacin y sanidad para todos, de dependencia y de servicios sociales, de energa accesible y renovable, de transporte accesible y sostenible, de pensiones dignas, etc., mientras no implantemos un cierto grado de democracia econmica, mediante la cual las clases trabajadoras puedan controlar las palancas econmicas fundamentales. Es, sencillamente, imposible. O son imbciles quienes lo proponen, o an sabindolo, son embusteros, porque pretenden, simplemente, alcanzar el poder a toda costa. La cobarda no es una opcin inteligente. Slo un programa radical, valiente, integrador, ser capaz de hacer frente a todas estas carencias. Incluso alcanzando el poder poltico, habr que seguir siendo valiente para enfrentarse al poder econmico que desplegar todos los medios a su alcance para impedirlo.

De ah que nosotros continuamos preguntndonos: dnde est la izquierda? Es aqulla que calla cuando se reconoce a Juan Guaid como Presidente interino de Venezuela? Es aqulla que nos quiere hacer creer que Bruselas se quedar impasible viendo cmo llevamos a cabo las reformas anunciadas? Es quiz la que aspira a co-gobernar con el PSOE? La verdadera izquierda no puede abandonar la visin integral de cambio estratgico para imbuirse en la filosofa del mal menor, o en cuotas de reparto equilibrado de poder. Desde la aparicin del movimiento social del 15-M, ni una sola de las causas que se enarbolaban en sus pancartas y en sus asambleas abiertas ha sido alcanzada. Siguen presentes la democracia insuficiente, la corrupcin, la precariedad, la prdida de derechos, las privatizacionesy sobre todo, sigue ms presente que nunca el engao que representa el PSOE, que se presenta como la pata izquierda del bipartidismo, precisamente para tomar el pelo a la clase trabajadora. Su funcin, desde la Transicin hasta aqu, no ha sido otra que servir al rgimen del 78 haciendo la funcin de partido progresista (hasta qu punto pueden las expresiones perder su significado!), para crear la ilusin de que existe oposicin frente al PP (ahora tambin a Cs y a Vox).

Ante el renacimiento de la ultraderecha neofranquista, hay que volver a desempolvar los cimientos ideolgicos de la izquierda, hoy da perdidos ante tanta confusin ideolgica, patrocinada por los partidos de izquierda del Rgimen, principalmente el PSOE. Hay que hacer pedagoga, y explicar a las clases populares y trabajadoras por qu estamos en esta situacin, y qu hay que hacer para revertirla. Veamos:

1.- Lo primero que una izquierda sin complejos tiene que modificar es su propia actitud. Ello conlleva mostrar su propia firmeza y conviccin en sus postulados, sus ideas, sus programas y sus propuestas. Y ello, a su vez, ha de reflejarse en la actitud de firmeza con que se plantean en entrevistas y tertulias. Ante el virulento ataque de los que mandan y no se presentan a las elecciones (los poderes econmicos) y de sus palmeros mediticos, los representantes polticos de una izquierda sin complejos deben manifestar sus planes de transformacin de la sociedad sin miedos, sin ambages, sin titubeos y sin dudas. Han de mostrar sus objetivos y sus argumentos con plena rotundidad, absolutamente convencidos. Pero adems, manifestar dichas ideas con coraje, con valenta, sin rodeos, con actitudes firmes, tajantes y comprometidas. Y adems, cuanto ms radical sea una determinada propuesta, ms firmes y rotundos nos hemos de mostrar. En definitiva, no es slo lo que comunicas, sino cmo lo comunicas. Los mensajes subliminales, el lenguaje no verbal y la contundencia son tan importantes como el mensaje en s mismo. Hay que desterrar las actitudes tibias, cobardes, indecisas, porque entonces la fuerza del mensaje se escapa por estas vas, y se pierde credibilidad. Hemos de transmitir valenta en nuestras propuestas (no solo te propongo esto, sino que me muestro con la suficiente valenta como para llevarlo a cabo). Aprendamos de lderes como Fidel Castro o Hugo Chvez. En definitiva: no hay que ser moderados, sino radicales.

2.- En segundo lugar, necesitamos desmontar el famoso eslgan, tan falaz como polticamente correcto, del gobernar para todos. Esta expresin obvia la existencia de las propias clases sociales, y los intereses enfrentados de las mismas. Por tanto, una izquierda sin complejos no puede ir diciendo que va a gobernar para todos, sino declarando abiertamente que sus objetivos se centrarn en la mejora de las condiciones de vida de las clases ms vulnerables, precarias y trabajadoras. Las dems clases no sern objetivo de nuestro gobierno. Por tanto, vamos a dejarnos ya de expresiones absurdas como que vamos a gobernar para los que nos han votado y para los que no nos han votado, y dems estupideces que intentan dar grandilocuencia a un discurso vaco de contenido. Simplemente, una izquierda sin complejos debe mostrarse adalid y punta de lanza del empoderamiento de los ms dbiles, porque los ms fuertes ya tienen otras opciones a quienes votar.

3.- En tercer lugar, necesitamos abandonar el lenguaje adaptado a las fuerzas polticas de la restauracin borbnica, que se centra en la moderacin. Una izquierda sin complejos no puede difundir el valor de la moderacin, sino de la transformacin. Una transformacin profunda de la sociedad es justo lo contrario a la moderacin, que se basa en la cautela, en la prevencin, en alterar lo mnimo aquello que aspiramos a cambiar. La transformacin, en cambio, es el valor supremo de la izquierda, y aspira a cambiar profundamente las estructuras sociales y econmicas del pas, a instalar un nuevo proyecto de pas, de sociedad y de cultura. Bajo el paraguas de la moderacin las cosas permanecen como estn, la transformacin es lo que consigue los verdaderos cambios.

4.- En cuarto lugar, hay que plantar batalla (continuando con las veleidades del lenguaje) a esa dichosa palabra tan manida como es progresista. Manuel Gar ha afirmado en este artculo para el medio Viento Sur sobre la expresin Gobierno progresista: No hay palabras ms ambiguas y polismicas, ms citadas e idealizadas que las de progreso y progresismo. Y por lo tanto ms vacas. En efecto, el progresismo es una muleta vaca a la que se agarra cualquiera que quiera sonar bien. Hasta el extinto partido de Rosa Dez, UPyD se llamaba Unin, Progreso y Democracia, cuando no crean en ninguna de las tres cosas, ni saban lo que eran. El progresismo, como decimos, no es nada si no se le dota de un significado. Porque progresar progresan todas las sociedades, en el sentido en que cambian, evolucionan, pero ese progresismo es un valor neutro, porque se puede progresar para mejorar o para empeorar. El progreso es un valor que hasta los partidos ms decadentes y reaccionarios utilizarn para venderse. Lo que hay que hacer es articular el contenido de dicho progreso, y describirlo, hacer pedagoga de l. Contarlo a la ciudadana a las claras, sin tapujos, de forma sincera y argumentada.

5.- En quinto lugar, necesitamos una extrema izquierda sin complejos, que pelee por un programa radical contra este Rgimen y los capitalistas. Que defienda el derecho de autodeterminacin, el fin de la Corona, de la impunidad, de las leyes liberticidas, la libertad de todos los presos polticos y encausados por luchar, el fin de todos los privilegios de la casta poltica, de la casta judicial patriarcal al servicio de la banca y la ofensiva represiva... y que combata por un programa que resuelva los grandes problemas sociales a costa de los beneficios y privilegios de los grandes capitalistas. Que luche por demandas como el reparto de horas de trabajo sin reduccin salarial, la nacionalizacin bajo control obrero de las grandes empresas y la banca, la expropiacin de todo el parque de viviendas en manos de la bancos y especuladores, el no pago de la deuda o los impuestos a las grandes fortunas para garantizar la financiacin suficiente a los servicios pblicos y pensiones dignas, entre otras medidas urgentes. Una izquierda sin complejos que vuelva a hablar de Procesos Constituyentes, de redistribucin de la riqueza, de intervencin pblica en la economa, de derribar la Monarqua, y de un montn de asuntos que se venden como secundarios por la actual izquierda, pero que muy al contrario, son temas races de profundo calado. En estos asuntos tambin figuran los de mbito internacional, ya que hay que reivindicar posturas muy diferentes con respecto a las que se tienen en relacin a Cuba y Venezuela, Corea del Norte, Rusia, Israel, o el Shara Occidental, por mencionar los temas principales.

Pero no nos engaemos: adems de las propias fuerzas polticas del Estado Espaol, hemos de librar otra dura batalla con la Unin Europea, porque Alguien cree, a estas alturas, que se puede nacionalizar el sector elctrico sin enfrentarse a la Comisin? Alguien cree realmente que se puede intervenir el sector financiero y crear una banca pblica con la aprobacin de Bruselas? Una izquierda sin complejos ha de tener asumido el enfrentamiento con la UE y sus rganos de gobierno si pretende llevar a la prctica su programa. Se puede hacer? Claro que s, slo se necesita la voluntad y la valenta poltica necesaria. Acaso no ha retirado Donald Trump a su pas de ms de una docena de acuerdos mundiales que tena suscritos? Lo que ocurre es que un programa de izquierda sin complejos, fundamentalmente radical, no solo necesita saber lo que hay que hacer, sino disponer de unos dirigentes con la valenta poltica necesaria para hacerlo.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter