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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2019

Patriotas del desorden

Higinio Polo
El Viejo Topo


El mundo que llega parece condenado a moverse en el inquietante laberinto que contiene, por un lado, el progreso hacia un orden internacional multipolar que supere los aos de plomo de una pax americana llena de guerras y agresiones militares, y, por otro, la resistencia estadounidense a perder la hegemona, obstinacin que agita las banderas del desorden y puede encender una gran conflagracin. Los problemas que amenazan el futuro de la humanidad son muchos, pero los ms graves, y peligrosos, son la amenaza de quiebra ecolgica, las armas nucleares y la carrera de armamentos, y la desigualdad en el mundo. En ninguno de esos problemas, Estados Unidos trabaja por alejar los riesgos: en el primero, ha renunciado a los Acuerdos de Pars y hace odos sordos a la evidencia del desastre ecolgico; en el segundo, est destruyendo la estructura en que se basan los actuales convenios de desarme nuclear; y, en el tercero, prosigue la alocada carrera de la explotacin y las guerras.

La impunidad de las grandes empresas multinacionales y el expolio que padecen muchos pases, junto a la oscuridad interesada, falta de solidez y solvencia de los bancos internacionales (que los Acuerdos de Basilea IV sobre supervisin bancaria, no resuelven) y la actuacin de los mercados financieros especulativos, encuentran sus refugios en los parasos fiscales y en los bancos que guardan, mueven y blanquean el dinero del crimen, de las mafias, de los traficantes de armas, de los beneficiarios de la trata de personas y de las empresas sucias. Esos jinetes del apocalipsis recorren el planeta de la mano de los bombardeos y de las guerras impuestas que tratan de asegurar el control de territorios y mercados y la continuidad del dominio occidental (sobre todo, norteamericano) sobre el mundo, que, sin embargo, amenaza con quebrarse. Estados Unidos, sentado sobre una montaa de deudas, asiste a su retroceso industrial y manufacturero mientras promueve el proteccionismo e intenta captar nuevos capitales por la va del aumento de la tasa de inters de la Reserva Federal, y, al otro lado del Atlntico, observa los persistentes problemas de la Unin Europea, con las imprevisibles consecuencias del Brexit, el futuro del euro, y el nuevo panorama del fortalecimiento de la extrema derecha y de movimientos fascistas, sin que ninguno acierte a disear una salida para el endeudamiento global.

La cuestin de la deuda es central, y no afecta solo a pases pobres: si se hace referencia exclusivamente a la deuda externa que acumulan los gobiernos, Estados Unidos debe 20 billones de dlares, el 32 % de la deuda externa global en el mundo y ms del 100% de su PIB; Japn, el 187, y el 230% de su PIB: entre esos dos pases, superan la mitad de toda la deuda mundial. Segn su propia Reserva Federal, el dbito total de Estados Unidos (que incluye hogares, empresas, gobiernos estatales y locales, instituciones financieras y el gobierno federal) asciende a 72 billones de dlares. Segn del Departamento del Tesoro norteamericano, solo la deuda del gobierno aumenta a un ritmo de 1.600 millones de dlares diarios. Es una situacin insostenible a medio plazo.

Por su parte, China mantiene una deuda externa de 5 billones, el 79 % del total; y Rusia, 018 billones, el 03 %. En todo el mundo, asciende, segn el Fondo Monetario Internacional, a 63 billones de dlares. Debe recordarse que el PIB mundial es de 80 billones de dlares: el planeta est sentado encima de una bomba. Si en lugar de la deuda externa, se atiende a la deuda global (pblica y privada) en el mundo, es hoy de 182 billones de dlares (157 billones de euros) segn el FMI: nunca en la historia haba sido tan elevada, y, como avis Christine Lagarde en octubre de 2018, es un 60% aadido a la registrada en 2007, aunque el Instituto Internacional de Finanzas, IIF, la eleva a 247 billones de dlares.

El creciente proteccionismo en muchas reas de comercio mundial, la crisis y las dificultades de la Organizacin Mundial del Comercio, OMC, donde la Unin Europea ha criticado el recurso norteamericano a utilizar los aranceles e impulsar guerras comerciales, adems de la creciente reticencia de Washington hacia la OMC, suponen un serio riesgo para la estabilidad internacional. Trump decidi en enero de 2017 la retirada de Estados Unidos del Acuerdo Transpacfico de Cooperacin Econmica (TPP, con doce pases de la cuenca del Pacfico, entre ellos Japn, Australia, Canad, Mxico y Per) que qued as reducido al TPP-11, aunque su propio gobierno duda ahora sobre la conveniencia de regresar al acuerdo. La lgica de ese convenio, y de otros semejantes como el TTIP que negocian Washington y Bruselas, es arrebatar capacidad de decisin a los pases entregando nuevos recursos legales y jurdicos a las grandes empresas multinacionales que incluso podran demandar a los Estados si vieran afectados sus negocios, exigiendo compensaciones e intereses. Unos meses despus, en junio de 2017, Washington anunci su retirada de los Acuerdos de Pars para la reduccin de las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, forz la renegociacin del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, entre Estados Unidos, Canad y Mxico), reconvertido en el T-MEC, suscrito en septiembre de 2018, donde Washington arranc algunas concesiones de Canad y Mxico. Los ncleos norteamericanos ms proteccionistas achacaban al TLCAN y a Mxico la prdida de centenares de miles de puestos de trabajo en Estados Unidos, y la insistencia de Trump en la construccin del muro en la frontera mexicana, cuyas dificultades en el Congreso han llevado al cierre parcial de organismos de gobierno norteamericanos, est ligada a la obsesin contra los inmigrantes y, tambin, al deseo de dificultar la expansin del sistema de maquilas en Mxico que ha hecho que muchas empresas norteamericanas llevasen all la produccin aprovechando los bajos salarios mexicanos (que pueden ser la dcima parte de su equivalente en Estados Unidos), con la consiguiente prdida de empleos industriales y manufactureros en Estados Unidos.

Trump, aunque est enfrentado a buena parte de los crculos de poder norteamericanos ligados a una visin global y a negocios internacionales, tiene slidas relaciones con otros: tanto en el partido republicano, como entre los empresarios que temen la competencia china y la decadencia econmica del pas. Trump representa a la burguesa norteamericana temerosa de la globalizacin y del retroceso industrial que se enfrenta a quienes desde Estados Unidos impulsan un programa basado en las redes financieras globales y en las grandes compaas con intereses en todo el mundo. Trump simboliza, adems, la victoria de la derecha alternativa (la alt-right norteamericana) sobre los postulados tradicionales del Partido republicano y del Tea Party; es una extrema derecha nacionalista, partidaria del proteccionismo, anticomunista, racista, contraria al feminismo, y con muchos puntos en comn con el fascismo histrico. La idea de Trump de recuperar la fuerza de Estados Unidos muestra, por un lado, la evidencia de su retroceso estratgico en el mundo, y, por otro, la relevancia que otorga a recuperar la capacidad industrial, forzando a que empresas multinacionales norteamericanas abandonen sus plantas en el exterior para abrirlas en Estados Unidos, llevando a la prctica el programa de recuperar tejido industrial en el pas que tantos apoyos le granje en el Manufacturing Belt.

La exigencia a Pekn para reducir el dficit comercial (en 2018, el supervit de China con Estados Unidos fue de 323.000 millones de dlares) por la va de sanciones y de aranceles choca con el temor a la inestabilidad y al estallido de una nueva crisis, que en Estados Unidos puede afectar al sector agrcola, a la venta de automviles y de productos industriales, y a empresas como Apple, que intentan limitar los daos, aunque el demaggico lema America first (que recuerda al America First Committee de preguerra, de Robert E. Wood) lanzado por Trump fuerza a una dinmica de enfrentamiento con China. Al dficit comercial con China, se aade el que Estados Unidos mantiene con Japn, Alemania y Mxico, que, sumados, representa casi la mitad del dficit norteamericano con China. Trump ha atacado tambin a organismos internacionales como la ONU y la UNESCO, e incluso a sus propios aliados europeos por el reparto del presupuesto de la OTAN (la cita de Varsovia, con Obama, ya acord destinar el 2% del PIB de todos los pases aliados a gastos militares). En la cumbre de Bruselas de julio de 2018, Trump critic con severidad a Alemania, exigi que sus aliados dediquen a los ministerios de Defensa el 4% del PIB, e incluso lleg a amenazar con abandonar la OTAN. La Unin Europea tambin ha recibido los ataques de Trump, que tuvo que retirar su amenaza de imponer aranceles a la exportacin de automviles, y cuya agresividad hacia Berln explica la apuesta por un ejrcito europeo que tambin aparece en las elaboraciones estratgicas del gobierno alemn que Markel y Macron avalaron formalmente: un apndice de la OTAN y un ejrcito que otorgara dimensin internacional a Alemania.

Con la Unin Europea inmersa en una crisis poltica por la accin combinada de la incapacidad de los gobiernos neoliberales (Alemania, Francia) para ofrecer planes estratgicos que den satisfaccin a las necesidades de la poblacin, de los gabinetes de extrema derecha (Polonia, Hungra, Italia, Austria), con el laberinto del Brexit, la preocupacin impostada por la emigracin que llega a Europa, y la emergencia de movimientos fascistas en muchos pases, junto a la dispersin de la izquierda, las posibilidades de que Europa desempee un mayor protagonismo internacional se reducen. La supuesta crisis migratoria en Europa es una completa falsedad: en 2015, el momento de mayor afluencia de inmigrantes a la Unin Europea (a consecuencia, sobre todo, de las guerras en Oriente Medio), llegaron 1.800.000 personas, que se redujeron a quinientas mil en 2016, a doscientas mil en 2017, y a ciento cincuenta mil en 2018: apenas una gota en el mar de 520 millones de habitantes de la Unin. Tambin la Organizacin Internacional para las Migraciones (IOM-OIM) de la ONU ha negado con rotundidad la existencia de una crisis migratoria en Europa, aunque el alarmismo creado por la prensa sensacionalista y por los partidos conservadores y de extrema derecha ha creado la conviccin en los ciudadanos, como denunci el portavoz de la OIM, Leonard Doyle, de que la situacin est fuera de control.

Trump es un personaje peligroso, y las lites financieras y el Estado profundo que gobierna Estados Unidos lo saben. Mantuvo como responsable de su estrategia en los primeros meses de su mandato presidencial a Steve Bannon, un hombre que mantiene excelentes relaciones con la extrema derecha europea, que no ha dudado en criticar a Wall Street, y es contrario a una globalizacin que percibe como expresin del retroceso estratgico norteamericano, rasgos que le acercan a las precarias ideas de Trump sobre el mundo actual y el fortalecimiento chino. Bannon incluso ha especulado con la idea de una guerra inevitable contra China. Trump eligi tambin a un hombre de ExxonMobil, Rex Tillerson, para el Departamento de Estado, con quien no tard en enfrentarse, sustituido despus por el jefe de la CIA, Mike Pompeo, implicado en la guerra sucia y en las operaciones encubiertas de asesinatos en distintas partes del mundo. Design a James Mattis (perro loco, un fiero veterano de Iraq) para el Pentgono, aunque el desconocimiento de Trump de las relaciones internacionales le llev a chocar con l (a causa de la anunciada retirada en Siria y la reduccin de tropas en Afganistn, aunque tambin por otras diferencias) y a sustituirlo de forma provisional por Patrick M. Shanahan, un hombre de los grupos de presin de la industria armamentstica, que trabaj para Lockheed Martin. En la importante cartera de Comercio, Trump design a Robert Wilbur Ross, un tiburn financiero dedicado a compras de empresas en dificultades para negociar con sus activos, y que intervino en los casinos propiedad de Trump; acompaado en otros rganos de la administracin por Robert Lighthizer y Peter Navarro, quienes, como Ross, son activos partidarios del enfrentamiento con China.

Hillary Clinton, como Obama, representaba mejor los intereses de Wall Street y del capital financiero. Trump encarna un nacionalismo discordante, inclinado a la mentira, anclado en la vieja Amrica que teme por su futuro; capaz de intoxicar, en disputa con sus propios servicios secretos y con organismos del gobierno que impulsan por su cuenta iniciativas distintas a las del presidente, cuyo errtico proceder crea problemas a su propio gabinete. Por eso, anuncios como el de la retirada de Siria, las exigencias econmicas presentadas a Japn o a Corea del Sur, con la sugerencia de que se dotasen de armamento atmico para reducir los gastos del despliegue norteamericano en la pennsula coreana (Trump incluso lleg a postular la retirada de los casi treinta mil soldados norteamericanos acantonados en Corea del sur por su coste econmico, cuestin rpidamente descartada por el Departamento de Defensa) o la retirada de la ayuda a grupos terroristas en Oriente Medio, son paralizadas o revertidas por el Pentgono, el Departamento de Estado y la CIA. Tanto el Pentgono como el Departamento de Defensa norteamericanos trabajan para romper la alianza tcita en Oriente Medio entre Rusia, China e Irn, e intentan sofocar los daos causados por el apoyo norteamericano a los kurdos sirios e iraques en su relacin con Turqua: la cuestin kurda es de importancia vital para Ankara.

La inclinacin del gobierno de Trump al proteccionismo en economa, y a una poltica internacional que impugna decisiones de gabinetes anteriores y considera excesiva la carga que para Estados Unidos suponen muchas bases militares en el exterior, y la participacin en guerras en Oriente Medio, coexiste con la inercia del Estado profundo norteamericano que sigue a grandes rasgos la elaboracin estratgica de las presidencias de Bush y Obama, pese a diferencias forzadas por la evolucin de los conflictos y por decisiones ejecutivas de Trump, como la salida del TPP o de los Acuerdos de Pars. As, Estados Unidos, mientras mantiene los pactos con sus aliados en el Pacfico y el ndico, sobre todo con Japn, Corea del Sur, Thailandia y Australia, persigue la contencin de China y, para ese plan, especula con utilizar a Rusia, aunque no ha conseguido una relacin con Mosc que le aproxime a ese objetivo: el propio Lavrov declaraba en diciembre de 2018 que Washington no va a conseguir instrumentalizar a su pas para utilizarlo contra China, y criticaba la presin diplomtica, poltica, econmica y militar que destinaba Estados Unidos contra su pas, aadida a las crecientes tensiones en Europa oriental, en el Mar Negro y en los Balcanes: Kosovo se ha convertido en una gran base de operaciones (Camp Bondsteel) y el Pentgono apoya la creacin de un ejrcito kosovar, mientras Rusia defiende a la aislada Serbia. Al mismo tiempo, Estados Unidos trata de incorporar a la India al bloque antichino, e incluso busca adherir tambin a Vietnam (utilizando las diferencias entre Pekn y Hanoi en el Mar de la China del sur) pese a la manifiesta dificultad que presenta que el pas est dirigido por un partido comunista.

Si, con Obama, Estados Unidos mantuvo una agresiva poltica hacia Rusia (en Ucrania, el Cucaso, en el Este europeo, Asia central, en Siria, en el despliegue de los escudos antimisiles y en el sabotaje a la Unin Euroasitica impulsada por Mosc) pese al gesto propagandstico del supuesto reinicio de relaciones ofrecido por Hillary Clinton, y, sobre el papel, un mayor acercamiento a China (aunque desmentido por el plan de giro a Asia anunciado por la secretaria Clinton, que supuso enviar la mayor parte de su fuerza militar a reas del ndico y del Pacfico cercanas a China), con el nuevo gobierno norteamericano parecieron cambiar los objetivos: Trump hablaba de mantener buenas relaciones con Rusia y amenazaba abiertamente a China, en una reedicin invertida de las propuestas estratgicas de Henry Kissinger en los aos de Nixon. Sin embargo, como indic el propio Lavrov, las relaciones entre Mosc y Washington estn en el peor momento desde el final de la guerra fra.

Trump se ha enfrentado con China desde el inicio de su mandato, y durante su encuentro de Florida con Xi Jinping, en abril de 2017, el Pentgono, sin ni siquiera comunicar su accin al Consejo de Seguridad de la ONU, bombarde Siria en represalia de un supuesto bombardeo qumico lanzado por Damasco, ataque que se revel posteriormente como una intoxicacin. En realidad, Trump buscaba subrayar el poder norteamericano ante su homlogo chino, consciente de la pugna por la hegemona econmica: China est alejndose de la subcontratacin con que inici su crecimiento, y ya puede innovar y cuenta con tecnologa propia en muchas reas. En todas esas iniciativas estadounidenses, China est en la diana. Tras la imposicin norteamericana de aranceles, respondida puntualmente por China, la tregua de tres meses acordada por Trump y Xi Jinping en Buenos Aires, vence el 3 de marzo de 2019. Si no hay acuerdo, los aranceles que se impondrn sern del 25 por ciento. Al mismo tiempo, la pugna por el desarrollo y el predominio ciberntico llev a Estados Unidos a aprobar su ambiciosa National Cyber Strategy en septiembre de 2018, apuntando, de nuevo, contra China y Rusia.

Trump acusa a China de manipular su moneda, de favorecer sus exportaciones con maniobras comerciales ilegales, de robar propiedad intelectual norteamericana, y, por aadidura, de ser responsable de la destruccin de millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, acusacin que es utilizada tambin contra Mxico. En las hiptesis estratgicas que elabora el Departamento de Estado ni siquiera se renuncia a la fragmentacin de China, como hicieron con la URSS. Sin embargo, la capacidad norteamericana para presionar a China es cada vez ms limitada: Xi Jinping lo record en su discurso en el Gran Palacio del Pueblo de Pekn, en diciembre de 2018, con ocasin del aniversario de la introduccin de las reformas que han convertido al pas en una superpotencia: nadie est en condiciones de dictar a China lo que debe hacer, e insisti en su renuncia a fortalecer su economa a costa de otros pases, mientras reafirmaba la defensa del socialismo chino.

La presin militar estadounidense, obvia en el Mar de China meridional, en las idas y venidas de Washington en relacin a Corea del Norte (donde Trump exigi que Pekn aplicase sanciones econmicas a Pyongyang en vez de asegurar negociaciones entre las partes, como pretenden el gobierno chino y el ruso, opcin que se abre paso con dificultad con la propuesta de la doble suspensin) en las acusaciones de espionaje ciberntico, y en los intentos de atraer a su campo a pases como la India, han obtenido una respuesta de Pekn: el reforzamiento constante de su fuerza militar, la expansin de su marina, el perfeccionamiento de su fuerza nuclear, y el impulso de su carrera espacial. El gobierno chino es consciente de que Estados Unidos va a utilizar factores de presin: el apoyo a los movimientos nacionalistas en el Tbet y Xinjiang (donde se ha reactivado la campaa mundial de presin con acusaciones, a todas luces falsas, de que millones de uigures son encerrados en campos de trabajo), en el estmulo a la independencia de Taiwn (que Pekn considera una lnea roja que no est dispuesta a que nadie franquee), en la intervencin en las disputas territoriales y martimas de China con pases de la ASEAN, y en el nuevo papel que puede desempear Japn con la reforma constitucional que pretende aprobar el primer ministro Shinzo Abe, acompaada del nuevo nacionalismo japons y del reforzamiento del ejrcito y de la opcin, hasta ahora vedada, de que sus tropas puedan actuar en el exterior, asunto al que Pekn otorga gran relevancia.

La guerra comercial lanzada por Estados Unidos contra China va acompaada de acusaciones de espionaje y presiones de Washington para que sus aliados no utilicen productos de la compaa Huawei: ya ha arrastrado a Australia, Nueva Zelanda y la Repblica Checa, y espera hacerlo con otros pases europeos y Canad, mientras el Departamento de Justicia acusa a la compaa (as como a la tambin china ZTE) de robar tecnologa a empresas norteamericanas. Adems, las presiones estadounidenses llevaron a la detencin en Canad de la vicepresidenta de Huawei, en una lucha por la hegemona en 5G, la quinta generacin de tecnologa en telefona mvil, donde China lleva ventaja sobre Estados Unidos. Esas acusaciones norteamericanas no dejan de ser sorprendentes, dado que Washington ha puesto en funcionamiento la mayor red de espas, escuchas y seguimiento del planeta, dirigida por la NSA, que ha llegado a contaminar miles de redes informticas y monitoriza centenares de millones de correos electrnicos y telfonos en todo el mundo, controla las transacciones financieras y ha llegado a acuerdos con empresas como Google, Microsoft y otras compaas tecnolgicas para tener acceso a los datos de sus usuarios, y mantiene en Bluffdale, Utah, el mayor centro de vigilancia del planeta desde donde centraliza la informacin de sus satlites, sus servicios secretos en todos los continentes y el rastreo de todas las comunicaciones cibernticas. Esa evidencia, conocida por todos los pases, no le impide a Estados Unidos seguir acusando a China de espionaje con un cinismo que llev a que el propio Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, admitiese al Washington Post que Estados Unidos lanzaba operaciones cibernticas ofensivas para la disuasin de sus enemigos.

A mediados de enero de 2019, en la Conferencia Mundial de Jefes de Misin (diplomticos norteamericanos destinados en todo el mundo) celebrada en el Departamento de Estado, en Washington, el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, adems de ofrecer su apoyo para derrocar al presidente venezolano Maduro, lanz una dura diatriba contra China, acusndola de prcticas comerciales ilegales, de violar los acuerdos internacionales, de actuar de manera irresponsable en el Mar de la China del sur (pese a que Estados Unidos ha llegado a sobrevolar ese mar, en 2018, con sus bombarderos nucleares!), de manipular la deuda, e incluso de no respetar la libertad religiosa. La dura intervencin, en ese foro, del vicepresidente Pence, era la indicacin de la hoja de ruta que deben seguir todos los diplomticos norteamericanos repartidos por el mundo: China est en la diana. El gobierno chino reaccion de inmediato, exigiendo a Washington que dejase de calumniar a su pas, que no utilizase una doble moral en las relaciones internacionales, que no interviniese en sus asuntos internos y que renunciase a daar los intereses chinos.

La relacin de Estados Unidos con Rusia no ha mejorado. Obama impuls el golpe de Estado del Maidn en Ucrania en 2014, apostando por la presin a Mosc, que dio lugar a la formacin de un gobierno con ministros fascistas y, despus, a la guerra civil en el Donbs, a la represin de la izquierda, con episodios siniestros como la matanza de Odessa, a la integracin de Crimea en Rusia, y a nuevos despliegues de la OTAN en el Mar Negro. Al mismo tiempo, se impuls desde Washington la gigantesca campaa de acusaciones a Mosc sobre su supuesta intervencin en las elecciones de 2016 que dieron la victoria a Trump, que hicieron posible el establecimiento de nuevas sanciones econmicas norteamericanas y de la Unin Europea aunque el Washington Post conclua en enero de 2019 que no se haba producido ninguna injerencia rusa. Sin embargo, la supuesta cercana de Trump no se ha concretado en una mejora de las relaciones con Mosc: al contrario, se hallan, segn Lavrov, en su peor momento desde la guerra fra, y la tensin ha sido paralela a un aumento de la presencia de tropas norteamericanas cerca de las fronteras rusas europeas, a la imposicin de nueva sanciones econmicas, y al impulso de crisis como la del Mar de Azov, potencialmente muy peligrosa, que fue organizada por Poroshenko con la evidente complicidad norteamericana, y que ha dado una excusa perfecta al Pentgono para aumentar su penetracin militar en Ucrania y en el Mar Negro.

Mosc ha sido muy crtico con la expansin y la incorporacin de nuevos pases a la OTAN, y con la decisin de Trump, anunciada en octubre de 2018, de retirar a Estados Unidos del tratado INF sobre misiles de corto y medio alcance, consciente de que, junto a la salida de Estados Unidos del tratado ABM en 2002, destruye los equilibrios nucleares estratgicos. El pretexto utilizado por Washington para acabar con el INF ha sido el supuesto incumplimiento del tratado por parte de Mosc, acusacin rechazada por el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergui Riabkov, quien aleg que, tras cinco aos de conversaciones con Washington, el gobierno norteamericano ha sido incapaz de presentar una prueba concreta del quebrantamiento ruso. Esas decisiones norteamericanas llevaron a Mosc a reforzar la disuasin estratgica con el misil hipersnica Kinzhal y el sistema Avangard, capaz de lanzar misiles a velocidad hipersnica que pueden cambiar de direccin mientras estn en ruta hacia su objetivo.

Sin embargo, pese a esa evidencia denunciada por Riabkov, el secretario de Estado norteamericano, Pompeo, lanzaba un ultimtum a Mosc, en diciembre de 2018, otorgando un plazo de dos meses para que Rusia cumpla el tratado INF, advirtiendo que, en caso contrario, Estados Unidos lo abandonara, y, paralelamente, Trump ordenaba al Pentgono la creacin de una fuerza militar espacial, como una sexta divisin de las fuerzas armadas norteamericanas, junto al US Army, la USAF, la US Navy, el Cuerpo de Marines y la Guardia Costera. Unas semanas despus, Trump anunciaba desde el Pentgono la nueva Revisin de Defensa de misiles (tras la que se realiz en 2010), donde se califica de amenazas nucleares a China, Rusia, Irn y Corea del Norte, y se apuesta por el despliegue de la defensa antimisiles en el espacio, aunque esa opcin puede tener problemas en el Congreso. Finalmente, el Departamento de Estado confirm que Estados Unidos abandonara el tratado INF el 2 de febrero de 2019. Trump anunci tambin la creacin de nuevas instalaciones militares en Alaska, destinadas a la defensa de misiles.

Tambin preocupa a Mosc el reforzamiento de la presencia y del dispositivo militar norteamericano en los Balcanes. Fue en esa regin donde, en 1999, Estados Unidos inici sus operaciones de castigo y destruccin de gobiernos molestos, que despus culminara en las sangrientas guerras de Oriente Medio: la campaa de bombardeos contra Yugoslavia, sin acuerdo del Consejo de Seguridad, rompi lo que quedaba del pas de Tito y fragment todava ms la regin, abriendo el camino a la guerra kosovar, donde tambin intervino el Pentgono, y que origin la secesin de Kosovo, donde se estableci un rgimen criminal dominado por delincuentes y traficantes de rganos humanos como Hashim Thai (actual presidente kosovar y fundador de la organizacin terrorista UK, armada y financiada por Washington) y, despus, la construccin de Camp Bondsteel, la mayor base militar norteamericana del mundo fuera de sus fronteras.

La inclinacin al proteccionismo mostrada por Trump, contrasta con la posicin de China, interesada en impulsar mecanismos de colaboracin econmica en el mundo, sin exigir contrapartidas polticas, basadas en la construccin de infraestructuras de todo tipo en los cinco continentes, de la mano del gran proyecto de la nueva ruta de la seda, que abrir el camino al impulso posterior del comercio, una iniciativa que escapa de los planes neoliberales de Occidente y opta por un mundo multipolar articulado alrededor de proyectos que aseguren el beneficio mutuo y consoliden la paz y la cooperacin internacional. As, Xi Jinping anunciaba, en septiembre de 2018, en el Foro de Cooperacin China-frica (FOCAC) celebrado en Pekn, la condonacin de la deuda de algunos pases africanos en difcil situacin, el aumento de las importaciones africanas, y la concesin de 60.000 millones de dlares en financiacin y ayuda a frica, sin condiciones polticas, que se aaden a los 55.000 millones en apoyo financiero al continente que China anunci en la cumbre de Johannesburgo de 2015. Las iniciativas chinas llevaron a la Unin Europea a anunciar en diciembre de 2018 un plan de inversin privado que intenta conseguir 44.000 millones de euros hasta 2020, aunque la financiacin pblica apenas alcanzar el diez por ciento de esa cifra.

Junto a ello, la creacin por Pekn del Banco Asitico de Inversin en Infraestructura (AIIB, Asian Infrastructure Investment Bank) fue otra iniciativa que ya agrupa a casi sesenta pases y desempea un importante papel en la financiacin de proyectos e infraestructuras, pese a la oposicin de Estados Unidos y Japn a su desarrollo. El proyecto chino ha conseguido notables progresos, aunque la hostilidad norteamericana, y los cambios polticos en regiones relevantes del mundo, crean problemas importantes: dos pases, ambos del BRICS, la India y Brasil, pueden cambiar algunos equilibrios planetarios.

India, gobernada por un partido nacionalista de fuertes races religiosas, el Baratiya Janata, impulsa un programa neoliberal en la economa, mientras intenta mantener difciles equilibrios en poltica internacional entre la tradicional desconfianza y el deseo de colaboracin econmica con China, entre el mantenimiento de los lazos con Rusia, que se originaron en los aos de Nehru y cuya slida relacin militar conserva, y el acercamiento a Estados Unidos. En 2018, el gobierno de Delhi reanud la cooperacin militar con Pekn con la realizacin de ejercicios conjuntos. Pese a su creciente peso en la economa mundial, la India sigue manteniendo un bajo perfil en las cuestiones internacionales, atrapada en la interminable disputa con Pakistn, sobre la que pende la amenaza nuclear; y buena parte del pas sigue inmersa en una pobreza a la que el programa econmico de Narendra Modi no ofrece solucin ni futuro. Adems, la India cuenta con un vigoroso movimiento obrero y agrario, capaz de movilizar decenas de millones de personas, como en la reciente huelga general de enero de 2019, donde doscientos millones de trabajadores y campesinos protagonizaron una histrica protesta.

Tras la llegada de Macri al gobierno argentino, la victoria de la extrema derecha de Bolsonaro en Brasil es un contratiempo para Pekn: el nuevo presidente brasileo apoya la guerra comercial contra China, y no solo se ha mostrado dispuesto a acompaar a Estados Unidos en su acoso a Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, sino que aceptara albergar bases militares norteamericanas en Brasil, un gesto similar al ofrecido por el presidente polaco Duda, que se declar partidario de crear una gran base militar norteamericana en Polonia que llevara el nombre de Camp Trump. Los sectores econmicos que apoyaron la campaa de Bolsonaro son las compaas mineras, que buscan arrebatar tierras comunales para nuevas excavaciones, las grandes empresas agrcolas y madereras que pugnan por explotar tierras vrgenes de la Amazonia, dejando a los indgenas sin proteccin legal, las redes corruptas de iglesias evanglicas, utilizadas por los narcotraficantes para el lavado de dinero, y la industria de guerra, que pretende que el gobierno acepte la venta libre de armas en el pas. Todos esperan modificaciones del gobierno de Bolsonaro en las leyes brasileas para iniciar nuevos proyectos.

Desde 2009, China es el principal socio comercial de Brasil, por lo que la reactivacin econmica brasilea, abriendo al mismo tiempo conflictos con Pekn, ser muy difcil para el gobierno Bolsonaro. Es probable que el pragmatismo y las presiones de los grupos que exportan a China, configuren un nuevo escenario donde Brasil mantenga en su poltica exterior una dependencia de Washington, y, al mismo tiempo, sostenga su relacin econmica con Pekn, aunque los proyectos de cooperacin surgidos en el grupo BRICS se van a resentir: el nuevo ministro brasileo de Asuntos Exteriores, Ernesto Arajo, cree que el cambio climtico es una conspiracin marxista para ayudar a China, y el economista elegido por Bolsonaro como ministro para aplicar su plan econmico es Paulo Guedes, formado en la escuela de Chicago y profesor en la universidad de Chile cuando estaba bajo control de los militares de Pinochet. A su vez, Rusia, a travs de Lavrov, declar que no espera que Bolsonaro desempee un papel destructivo en el grupo BRICS. Si Brasil y Argentina han girado hacia Washington, la eleccin de Lpez Obrador ha hecho que Mxico se convierta en un nuevo protagonista en Amrica Latina, cuya accin de gobierno puede crear problemas polticos a Trump. Ya bajo Pea Nieto, el gobierno mexicano particip en 2017, a invitacin de China, en reuniones paralelas a la cumbre del BRICS, y Pekn impulsa la reunin anual entre los dos pases para aumentar los intercambios, que, con Lpez Obrador, pueden fortalecerse. Junto a ello, Estados Unidos sigue con su feroz acoso a Venezuela, del que el intento de golpe de Estado de enero de 2019 es una muestra ms, acompaado por Canad, Brasil y Argentina, entre otros, e incluso por una parte de la confusa izquierda moderada europea: los verdes alemanes, que apoyaron la intervencin militar de la OTAN en los Balcanes, supuestamente por motivos humanitarios, han calificado ahora (en el momento del golpe de Juan Guaid) al gobierno de Maduro de dictadura y de haber establecido un socialismo de ladrones.

La capacidad econmica china ha cambiado mucho en los ltimos aos: de pas exportador de productos baratos ha pasado a ser fabricante de alta tecnologa, capaz de competir con las principales economas capitalistas en muchos campos. El gobierno chino pretende establecer con Estados Unidos una relacin basada en el respeto mutuo y en la aplicacin del concepto de una sola China, donde se aborden diplomticamente las disputas para evitar conflictos, y, al mismo tiempo, se establezca una colaboracin que sea ventajosa para ambos, en lnea con lo que Pekn plantea en sus relaciones con otros pases del mundo. Pero el fortalecimiento chino, que Estados Unidos difcilmente puede impedir, crea una peligrosa paradoja: aunque Pekn insiste en su renuncia a conseguir la hegemona en el mundo y defiende el multilateralismo, la paz y la estabilidad, su pujanza puede conducir a la guerra, porque Washington no se resigna a perder su condicin de potencia dominante, y la alocada carrera de armamentos no se detiene: segn la consultora britnica IHS Markit, el gasto mundial en armas no ha parado de aumentar en los ltimos cinco aos, llegando en 2018 a 1,78 billones de dlares, con Estados Unidos dedicando a ello un presupuesto de 702.500 millones, y con la OTAN sufragando ms de la mitad del total mundial. Estados Unidos triplica el gasto de China, multiplica por diez la inversin rusa en defensa, y su aliado Arabia supera el gasto en armas de Rusia. Pekn sigue apostando por una poltica de convivencia, pretende llegar a acuerdos con Washington que aseguren el equilibrio y la paz mundial (aunque no olvida las guerras que Estados Unidos ha impuesto en las dos ltimas dcadas) porque precisa de un entorno seguro para proseguir su fortalecimiento: no quiere un enfrentamiento, y su diplomacia se orienta a conseguir convenios y tratados polticos en todos los continentes que fortalezcan un concierto internacional pacfico alrededor de las principales potencias: China, Estados Unidos y Rusia, y, tras ellas, la Unin Europea, Japn, India y Brasil. Sin embargo, los resortes imperiales que mueven a Washington, no auguran nada bueno: as se ha comprobado en el inicio de 2019 en Venezuela. Como si no hubiera aprendido nada de las criminales contiendas que inici en Oriente Medio, Estados Unidos sigue agitando las banderas de la imposicin y la guerra, encerrado en su ambicin imperial, castigando al mundo con la furia de los patriotas del desorden.

National Cyber Strategy de Estados Unidos:

https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2018/09/National-Cyber-Strategy.pdf

Fuente: El Viejo Topo, septiembre de 2019.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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