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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2019

40 aos de The Wall de Pink Floyd, seguimos anestesiados?

Antonio Fernndez Vicente
The Conversation


Fotografa tomada en Sarajevo durante el invierno de 1992-93. CHRISTIAN MARCHAL / WIKIMEDIA COMMONS

Vivimos en un mundo donde cada cual busca su inters ms mezquino sin preocuparse por los dems? Permanecemos insensibles al dolor ajeno? Nos sentimos cmodos en nuestro aislamiento respecto a los que no son como nosotros?

Son preguntas que sugiere el lbum The Wall, de la banda britnica de rock progresivo Pink Floyd. Se trata de uno de los hitos de la cultura contempornea. 40 aos despus de su publicacin, su temtica parece ser premonitoria de hacia dnde bamos. Y de dnde nos encontramos hoy.

La msica, nos dice el filsofo Vladimir Janklvich, tiene el poder de evocar lo que con palabras sera imposible de comunicar. Nos hace ver lo invisible a travs de los sonidos. Nos ayuda a percibir con ms nitidez. A sentir plenamente. A veces, nos golpea para despertarnos. Es una forma de conocer ms profunda que cualquier discurso.

As es The Wall. No hay referencias explcitas al amor. No es un disco para enamorarse en el acostumbrado sentido banal. Pero s nos obliga a reparar en las barreras que nos separan: los muros que construimos.

Esos muros erigen cercas que tan pronto nos protegen de un imaginado enemigo como nos aprisionan en nuestra fortaleza . Vuelven imposibles los lazos de solidaridad, los vnculos afectivos: en definitiva, el amor en el sentido que le daba el psiquiatra Erich Fromm .

Muros para la intolerancia

Ms all de los ideales y las utopas, la llamada poltica de "realidades" nos incita a la intolerancia. Habr muros fsicos. Tambin muros mentales, quizs ms dainos y perniciosos. A medida que nos sentimos ms vulnerables, aadimos otro ladrillo a nuestro muro de incomprensin, como escuchamos en "The Thin Ice" .

Son las consecuencias del odio a lo que no es como uno mismo, a lo diferente cuando carecemos de anclajes slidos a los que agarrarnos. Vivimos en precario. Es lo que el socilogo Zygmunt Bauman ha llamado sociedad lquida .

Esta es la atmsfera adecuada para el germen de fascismos como los criticados en The Wall. Y para lo que Pier Paolo Pasolini llamaba el nuevo fascismo : el consumismo como ideal de vida.

Es lo que el historiador de la economa Karl Polanyi advirti como origen de los fascismos europeos . En tiempos inciertos y sin sentido, desesperados, donde el afn de lucro aplasta los vnculos sociales de reciprocidad, triunfan las ideologas totalitarias porque reconfortan: dan seguridad al precio de perder la libertad. Seducen sus eslganes y recetas fciles. Encandilan a los desamparados y benefician a las elites.

Por qu no expulsar lo distinto ? El tema que abre el lbum, "In the flesh?", denuncia la ira etnocntrica que designa y estigmatiza a nuestros chivos expiatorios .

Insensibles y cmodos

Mientras contemos con nuestras satisfacciones consumistas , o sus promesas de felicidad, nos encerraremos en nuestros propios parasos hedonistas. Nos volvemos insensibles y egocntricos: disfrutamos de un confort paralizante, siempre siguiendo al rebao.

Continuamente el disco pregunta si hay alguin ah fuera . Podemos sentir a los dems? Les escuchamos? The Wall es una llamada de auxilio para destruir los muros que nos separan: "Juntos, aguantamos. Divididos, perecemos".

Podra parecer que una cancin titulada "Mother" hablara sobre el amor materno. Pero, en su lugar, representa una metfora acerca de la sobreproteccin y el infantilismo de nuestra sociedad. "Madre, debera construir un muro? Debera confiar en el gobierno?"

Es ese amor sobreprotector lo que pondr todos los miedos en su interior, y nunca le dejar volar: "Mantendr al beb cmodo y caliente" y le ayudar a construir el muro. Y le vigilar y controlar por su "bien".

No es esto el paraso soado del consumismo? El Edn por el que las gentes luchan y compiten entre s? Se trata de una vida sin riesgos, sin voluntad propia, bajo el manto protector que el dinero nos pueda proporcionar. Por qu no desear vivir en una de esas comunidades cerradas que representan el ideal de una vida acomodada?

Es una especie de profilaxis social: vivir en el seno de una comunidad purificada de todo elemento contaminante. Una sociedad homognea y uniforme. Y lo que nos amenaza es el extranjero (sin poder adquisitivo, claro est), nos dicen los constructores de muros. Nosotros contra ellos. A salvo y en un estado de inminente paranoia que nos hace odiar y temer a los que expulsamos al otro lado del muro.

Una de las canciones ms memorables del lbum, "Comfortably Numb" (Cmodamente insensible), nos habla sobre la posibilidad de escapar de las contradicciones de la vida a travs de la anestesia total. Cuando nuestros sueos se han desmoronado, nos evadimos de la realidad sin afrontarla. Nos sumergimos en ilusiones narcticas, qumicas o mentales, en los espectculos de las industrias de la cultura.

Fuera del muro

Los muros se multiplican hoy en forma de prejuicios, estereotipos y discriminaciones. Es la era de la incomunicacin en la que todo el mundo habla pero nadie escucha.

The Wall fue mucho ms que un lbum autobiogrfico acerca del malestar del compositor principal, Roger Waters, ante la distancia moral que le separaba de los espectadores de sus conciertos. O el reflejo de las discrepancias irreconciliables que condujeron a la separacin de la banda unos aos despus. O un disco a la memoria de su padre, fallecido en la Segunda Guerra Mundial.

Es el espejo en que una sociedad deslavazada puede reconocerse. Despus de todo, si lo piensa usted bien, puede que no seamos ms que otro ladrillo en el muro.

No obstante, alzar la voz contra el control mental, el conformismo y la indiferencia generalizada es el primer paso para derribar nuestros muros, materiales y mentales. El segundo paso es poner en prctica esos ideales para que no sean palabras vacas. Necesitamos salir al otro lado: al encuentro de los dems, sean quienes sean. Escucharles y ser escuchados. Es un camino incierto y complejo, pero es lo que nos hace humanos.

Antonio Fernndez Vicente, profesor de teora de la comunicacin, Universidad de Castilla-La Mancha

Fuente: https://theconversation.com/40-anos-de-the-wall-de-pink-floyd-seguimos-anestesiados-122842