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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2019

Tras la pesadilla de la balsa de la Medusa
Reflexiones sobre el hundimiento de la barca de Dante o de cmo Europa hace aguas

Jos Antonio Mrida Donoso
Rebelin


A veces en verano es difcil conciliar el sueo. Y es que, aunque sea en esta poca del ao, cuando tendemos a apretar el botn de pausa, el mundo no se para y sigue girando a pesar de nuestros intereses. La vida, al margen del chirrido de nuestro me, mi, conmigo continua sin dar cuartel a nuestro pretendido silencioso olvido. No dar cuartel, la lucha sin tregua, sin benevolencia con el adversario hasta el final. Esta ha sido la poltica llevada por Europa ante la ensima crisis vivida en el Mediterrneo: una lucha a muerte contra las leyes internacionales de rescate en el mar. Un combate entre Matteo Salvini y los pasajeros del Open Arms en el marco de la guerra declarada a las oenegs. En cualquier caso, el efecto meditico logrado ha sido reencontrarnos con la realidad a pesar de las ganas que podamos tener en Europa de escapar de ella.

Y es que, por mucho que los medios de comunicacin, nosotros y nuestros tiempos nos empeemos, el mundo no entiende de pausas. Es por eso que, algunas noches de verano, los fantasmas nos acarician el pelo para conjurar nuestras ms temidas pesadillas y filtrarse en nuestros sueos impidiendo el pretendido olvido. Cuando desde Espaa se propone sellar las fronteras a los inmigrantes, se obvia como, por ejemplo, a fines del siglo XIX, olvidamos la emigracin que desde este mismo pas parti a Amrica como respuesta a la dramtica situacin social que entonces se experimentaba especialmente en las zonas de mayor atraso agrario o la importancia de los aportes a la economa espaola de los emigrantes que fueron a buscar trabajo en Francia y Alemania en la dcada de los sesenta y setenta en pleno franquismo. Y es que hoy como ayer, en medio de la impotencia y la falta de solidaridad de las autoridades europeas ante la tragedia de los refugiados, destacan las personas que, lejos de quedarse con los brazos cruzados, hacen lo que est en su mano para salvar aunque sea solo una vida humana Gotas de compasin en nuestro mar de indiferencia?

Llega el momento de la vuelta, el tiempo ordenado nos reconduce a nuestros lugares de trabajo, los que tenemos suerte para volver a ellos. El orden impuesto deja sus pausas y los pasajeros del Open Arms tras llegar al puerto, dejan de ser noticia. La barca, sin embargo, sigue navegando por los sueos rotos, una nueva balsa de la Medusa de Gericault, ms moderna, con nuevos tintes trgicos. Como se sabe, el leo que encierra el Museo del Louvre, representa una escena del naufragio de la fragata de la marina francesa Mduse, encallada frente a la costa de Mauritania el 2 de julio de 1816. Al menos 147 personas quedaron a la deriva, afanados en una balsa construida apresuradamente. Todas ellas, a excepcin de quince personas, moriran durante los siguientes trece das que se tard en rescatarlos. Los supervivientes debieron soportar el hambre, la deshidratacin, la antropofagia y la locura. El suceso devino un escndalo internacional, en parte porque sus causas fueron atribuidas a la incompetencia del capitn bajo la autoridad regia, recientemente restaurada en el pas. ​

Por su parte la barca de Delacroix recrea el pasaje de la Divina Comedia en el que Dante, acompaado de Virgilio, viaja al Infierno y al Purgatorio. Como se sabe en este ltimo el poeta florentino junto a Virgilio y Caronte luchan por salir adelante con la embarcacin; mientras los condenados intentan asirse con todas sus fuerzas a la barca, presentando figuras escorzadas de condenados iluminadas por un potente foco de luz que deja en penumbra a la supuesta triada protagonista. De alguna forma ambos cuadros se configuran en las pesadillas. Una imagen que se atropella desde la lnea que parte del cadver que yace en la margen izquierda del cuadro de Gericault, asciende hasta el marino que agita un trapo en direccin al barco que acude al rescate. En la pesadilla el barco nunca llega. Seguidamente se presenta el cuadro de Delacroix que no deja de representar la ltima odisea del Open Arms, iluminado por la luz de los excluidos frente a la oscuridad presentada por la poltica de Unin Europa. En este ltimo cuadro los gruesos paos que ondean al viento suponen la nota de color en la escena dominada por esa oscuridad de ambiente infernal mientras las figuras desnudas muestran la desesperacin humana en su lmite, especialmente en la que se agarra a la barca con los dientes. Al fondo, la imagen de Dis, la ciudad infernal diluida en la agona reflejada al fondo del lienzo, que bien podra emular en nuestros das a toda frica, a la propia Europa o a ambas: el mundo en llamas. Un mundo encarnado por la lucha de quienes intentan alejar los fantasmas de la muerte frente a los que enarbolan la bandera del nosotros first.

Mientras Salvini, a modo de un nuevo Duce se erigi como valedor de una poltica tan vieja como actual -hacer de Europa un muro infranqueable para abandonar a su suerte a los ms pobres, incluso cuando esto signifique la muerte- las personas recogidas en el Open Arms, las de ahora, las de ayer y las de maana, evidencian que, allende de nuestro muro forjado sobre el silencio y el olvido, la vida continuar fuera de l. Matteo Salvini ha salido derrotado con crisis poltica en Italia, pero no nos engaemos, el mundo est lleno de Salvinis.

No es de extraar que, as las cosas, algunos voceros de los gobiernos de la Unin Europea hayan acusado al Open Arms de encontrarse donde no tenan que estar y haber actuado en una situacin de emergencia, culpndolos en definitiva por no haberlos dejado morir.

En verano, deca, uno se empea en dormir, en abrazar el silencio y apartarse del mundanal ruido, hacerse inmune a sus ataques, esos que solo hacen dao a los que permanecen atentos, con ojos abiertos, esos que solo llegan a los despiertos. Pero como deca, en ocasiones la noche se conjura contra la dulce conciencia adormecida y cmplice que solo los desheredados saben remover. La conciencia pesadilla de la naturaleza, tal y como apuntaba Emil Cioran, nuestro temido retrovisor del subconsciente.

Cada vez que hay un rescate, se produce un conflicto poltico, de tal forma que se constata una Europa de ombligos rotos, una barca que nada sobre un mar de muertos mientras orgullosa se inclina ante su bandera negra con una calavera cruzada por huesos en blanco. Los nuevos piratas son egos a los que tan solo acompaan sus sombras, las nicas permitidas en esta Europa tan grande como miserable. Todo un cuadro dantesco que se abre en nuestro imaginario repleto de historia de sueos roto y los sueos, por mucho que nos empeemos, no siempre son solo eso, a veces tambin son trasuntos de la realidad, espejos cncavos que reflejan la imagen deformada por fragmentos de la otredad.

Esa es la verdadera imagen que deja el Open Arms, una Europa a la deriva, un esperpento que hace de los Derechos humanos papel mojado, una quimera sin timn ni moral, una ficcin de tripulantes que huyen de los naufragados o juegan a repartirlos ahora aqu, luego all sin percatarse de su propio naufragio. Un cuadro dantesco que solo los ms necios consiguen ignorar para conciliar el sueo.

El verano ya ha terminado. Nos deja la imagen de Richard Gere en el Open Arms para hacernos apreciar cuanto gustan los hroes y que poco las vctimas. Esperemos despertar de nuestro sueo para evitar caer en nuevas pesadillas, hacer de nuestra conciencia un lugar ms solidario donde quepa la otredad para finalmente impedir que acabemos por naufragar todos.

Jos Antonio Mrida Donoso. Profesor historiador y doctor en filologa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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