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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2019

Entrevista al filsofo Alain Deneault
La mediocracia es la antesala de una revolucin

Andrs Seoane
El cultural

El filsofo canadiense publica en Espaa Mediocracia (Turner), un cido ensayo donde alerta de la revolucin anestsica que ha llevado al poder a los mediocres generando una sociedad injusta y sin pensamiento crtico.


 En pocos aos se convirti, junto a Naomi Klein , en uno de los intelectuales ms importantes de la izquierda crtica de Canad, publicando varios libros sobre las multinacionales mineras y las facilidades que conceda su pas a los parasos fiscales y reflexionando sobre la gobernanza como una forma de transformar la poltica en una retrica de gestin puramente gerencial y altamente coercitiva. En su nuevo libro, Mediocracia (Turner), el filsofo y profesor de ciencias polticas en la Universidad de Montreal, Alain Deneault (Quebec, 1970), se hunde en las races de nuestro sistema social para descubrir por qu las mediocridades estn sobrerrepresentadas en el personal de las empresas neoliberales y en los pasillos del poder contemporneo , es decir, por qu vivimos en una mediocracia.

Analizando varios aspectos actuales, ya sea el mal estado de la investigacin universitaria, la perversin del lenguaje pblico y privado, el reinado de expertos o el viraje de la poltica hacia un centro extremo donde se desdibujan sus ejes, Denault advierte de que vivimos sin advertirlo en un sistema donde los individuos son destruidos por la invasin de las normas empresariales , y sometidos sin su conocimiento, incluso en el uso de las palabras mismas, a intereses capitalistas cada vez menos distintos del poder pblico. Y aade que la mediocracia no es solo un desarme intelectual, tambin constituye la una herramienta para desmantelar la soberana del Estado a favor de las corporaciones multinacionales.

La mediocracia alienta a vivir y trabajar como sonmbulos y a considerar como inevitables las especificaciones, incluso absurdas, a las que uno se ve obligado

 

Pregunta. Qu es exactamente la mediocracia, qu la caracteriza y en qu nos convierte?

Respuesta. Mediocridad es en francs, como en espaol, el sustantivo que designa lo que es promedio, como superioridad e inferioridad se refieren a lo que es superior e inferior. Ser mediocre es encarnar el promedio, querer ajustarse a un estndar social, en resumen, es conformidad. Pero esto no es en principio peyorativo, pues todos somos mediocres en algo. El problema de la mediocridad viene cuando pasa a convertirse, como en la actualidad, en el rasgo distintivo de un sistema social. Hoy en da nos encontramos en un sistema que nos obliga a ser un ciudadano resueltamente promedio, ni totalmente incompetente hasta el punto de no poder funcionar, ni competente hasta el punto de tener una fuerte conciencia crtica . Aquellos que se distinguen por una cierta visin de altura, una cultura slida o la capacidad de cambiar las cosas quedan al margen. Para tener xito hoy, es importante no romper el rango, sino ajustarse a un orden establecido, someterse a formatos e ideologas que deberan cuestionarse. La mediocracia alienta a vivir y trabajar como sonmbulos, y a considerar como inevitables las especificaciones, incluso absurdas, a las que uno se ve obligado.

P. Este modelo mediocridad se ha establecido y afianzado a lo largo del siglo XX, por qu ha sido as y cmo se ha extendido a todos los niveles que detalla en el libro, educativo, econmico, cultural y poltico?

R. En el siglo XIX, la mediocridad se refera al temor de la burguesa al surgimiento de la clase media, que insista cada vez ms en que podra desempear un papel en reas que alguna vez se reservaron para ella, como las artes, las ciencias, la poltica o el ejrcito. Desde esa poca, autores completamente diferentes como Marx, Max Weber, Hans Magnus Enzensberger o Lawrence Peter informan de una paulatina evolucin, lo mediocre se convierte en el referente de todo un sistema. En el siglo XX hay una inversin de la relacin: la mediocridad ya no denota lo que la clase dominante teme, sino lo que organiza: un orden en el que los agentes se comportan de una manera media, intercambiable, predecible y remota . Los mediocres tomaron el poder casi sin darse cuenta, como respuesta a una evolucin de la sociedad en dos aspectos. El primero, fue la transformacin gradual de los oficios en empleos. Esto implicaba una estandarizacin del trabajo, es decir, algo promedio. Se ha generado un tipo de promedio estandarizado, requerido para organizar el trabajo a gran escala en el modo alienante que conocemos, y hemos hecho de este trabajo promedio algo incorpreo, que pierde significado y que no es ms que un medio para que el capital crezca y para que los trabajadores puedan subsistir.

El otro aspecto de esta toma del poder, contina Deneault, fue la aparicin de corporaciones multinacionales en muchos sectores despus de la Segunda Guerra Mundial, lo que alent el desarrollo de protocolos de trabajo estrictos y controles administrativos globales. Algo que hoy en da, explica, se ve acentuado y consolidado por la financiarizacin del capital, que nada a favor de una oligarqua accionarial obsesionada solo por los rendimientos financieros. El trabajo, ahora estandarizado, se reduce a una actividad con criterios precisos e inflexibles que slo permite la subsistencia . Como profesor, como administrador, e incluso como artista, uno est obligado a someterse a modalidades hegemnicas para subsistir.

P. Achaca buena parte de la consolidacin de este sistema al mbito educativo, universitario, cmo fomenta y sostiene la mediocracia?

R. La propia universidad anuncia su desviacin tan pronto como asume su autoridad sobre algo ms que las facultades de la mente. El conocimiento y el significado no pueden surgir del trfico basado en intereses. Los profesores que hoy venden resultados de investigaciones a las empresas que las financian no se distinguen de los sofistas descritos por Platn. La universidad no debe privilegiar de ninguna manera las preguntas que interesan a sus clientes, que para ella son las empresas y las autoridades pblicas. Realizar trabajos de investigacin en instituciones financiadas por los ciudadanos debera servir para proporcionarles conocimientos, conceptos y anlisis desde los cuales puedan pensar libremente sobre su mundo, pero esto no ocurre hoy en da. En lugar de los intelectuales de antao, hoy domina la figura del experto, que, como explicaba Edward Sad, traduce de una forma pseudocientfica un posicionamiento que es, ante todo, los intereses de quien lo patrocina, sean empresas que van en contra del medioambiente o polticos que quieren llegar al poder . Y esta falta de independencia es algo dramtico, pues no genera universitarios con pensamiento crtico, sino trabajadores para el sistema.

Debemos volver a conectarnos con trminos que tengan memoria y un rango crtico. El lenguaje es lo que nos ayuda a cuestionar las cosas y debatir abiertamente

P. Durante todo el libro critica la deformacin del lenguaje en todos los mbitos, hasta qu punto es clave cuestionar este lenguaje gerencial moderno para repolitizar la sociedad?

R. Desde finales del siglo XX en el mundo de habla inglesa se ha ido eliminando paulatinamente del vocabulario todo lo que pueda referirse a las realidades del intercambio, la ayuda mutua y la solidaridad, as como toda una serie de referencias tradicionales como clases sociales y luchas, soberana popular, inters general, sujetos colectivos Tambin se ha excluido cualquier referencia filosfica a la ciudadana, a la repblica como principio filosfico, as como a la democracia. En lugar de estos marcadores histricos, se han impuesto las barbaridades de las teoras de la organizacin privada: sociedad civil en lugar de ciudadanos, consenso en lugar de debate, empoderamiento de los individuos en lugar de solidaridad social, responsabilidad social corporativa en lugar de restricciones sociales, el desarrollo sostenible en lugar de la ecologa poltica Y la lista sigue sin fin. Los semnticos del poder inventan nuevos trminos que los polticos, obsesionados con sus carreras y los acadmicos, obsesionados con sus subvenciones, repiten sin escrpulos . Esta dialctica es una revolucin anestsica. El lenguaje ya no es un vector de significado o cuestionamiento, sino un juego de falsas pretensiones articuladas en la ideologa de la ganancia.

Por eso, Deneault considera que este statu quo mediocrtico es la antesala de una revolucin. Porque una revolucin no es slo barricadas ni pancartas sangrientas, sino tambin consiste en romper con lo establecido. Y para ello es esencial romper con este lenguaje gerencial moderno, defiende Deneault. Debemos volver a conectarnos con el significado, con trminos que tengan memoria y un rango crtico. El lenguaje es lo que nos ayuda a cuestionar las cosas y debatir abiertamente . En su opinin, sin la intensidad del lenguaje las ideas ven sus debates reducidos a artificios del lenguaje, donde el que se atreve a levantar el tono queda descalificado por el epteto extremista. Sin cuestionar los trminos lxicos del debate, seguiremos desunidos e invitados, como mximo, a vivir una vida mediocre.

P. Ahora que tanto se habla de la polarizacin poltica en nuestras sociedades usted asegura que en realidad vivimos en un centro extremo, que nunca cuestiona nuestros sistemas y estructuras actuales, sera cuestionar el capitalismo sobre el que todo orbita la manera de corromper la mediocracia?

R. El extremismo, desde un punto de vista moral, es ser intolerante con todo lo que no es uno mismo. En este sentido, el centro extremo es una estrategia ideolgica y comunicativa que establece como normal, pragmtico, ponderado, razonable, racional o incluso necesario y verdadero un discurso que adems se presenta como no opcional, como inevitable. Vestido con la elegancia de la razn, la esperanza y la necesidad, hay un discurso de inters destructivo frente a los ecosistemas, injusto en trminos de cuestiones sociales e imperialista con respecto a la geopoltica. El marketing ideolgico supera el pensamiento poltico. Esta poltica que se aprueba por una necesidad de la naturaleza, como si obedeciera a las leyes fundamentales, no busca ubicar el cursor en algn lugar del tradicional eje izquierda-derecha, sino eliminar este eje . Ejemplos hay muchos, pero uno podra ser, por no caer en tpicos, Emmanuel Macron, quien asumi el poder en lo que parece ser un golpe de estado finamente ejecutado por los poderes del dinero. l es la figura de esta mediocracia, que disuelve la poltica en el lenguaje de la gestin y las altas finanzas, para actuar como si todo, absolutamente todo, en trminos de la organizacin de la vida en sociedad, se pensara de acuerdo con los criterios vigentes en el mundo de los negocios. Todos los argumentos polticos de la actualidad, ya sean identificados como de izquierda o de derecha, parten de una suposicin incuestionable de que nuestros sistemas y estructuras actuales son slidos. Una verdadera revolucin comenzara con un reconocimiento de que el capitalismo en s mismo es defectuoso e implicara primero derribar esa estructura y reemplazarla con algo ms humano y equitativo.

La mediocracia derivar en una revolucin porque poltica y moralmente merecemos algo mejor. Y el futuro climtico lo exige

P. Por qu ha llegado ahora este sistema a un punto crtico, por qu ya no podemos permitirnos la mediocridad hoy en da?

R. Podemos permitirnos vivir en la mediocridad siempre que la degradacin generalizada nos satisfaga y estemos de acuerdo en la infantilizacin en la que el capitalismo nos sumerge en cuestiones polticas. Si estamos globalmente satisfechos con el simple estado de empleado y recursos humanos (tristes expresiones ahora trivializadas por el vocabulario de la administracin!) o si nosotros mismos percibimos el mundo desde el punto de vista de los consumidores formateados por el marketing, no hay razn por la cual este rgimen deba detenerse . Sin embargo, nos enfrentamos a problemas demasiado graves: el calentamiento global, la contaminacin del aire, el colapso de las instituciones pblicas Hay tantas amenazas que no podemos estar satisfechos con confiar el poder a jefes sin visin y sin convicciones. Estamos en un punto de inflexin, la cuestin es tanto poltica como moral, y se refiere a que en que colectivamente merecemos algo mejor.

P. Cules seran, entonces, las alternativas para luchar contra la mediocracia?

R. El pensamiento crtico sigue siendo una cosa fundamental, es decir, negarse a usar las ideologas de la poca y caminar de acuerdo con sus prescripciones sin hacer que se detengan seriamente. Pero la modernidad nos muestra desde el siglo XIX que la crtica no es suficiente para generar formas de resistencia capaces de transformar profundamente el orden de las cosas. No hay una transformacin radical nicamente cuando las personas lo deciden, sino tambin cuando sucede algo decisivo en trminos de eventos. La crisis ecolgica en la que estamos inmersos anuncia cambios de paradigma que van a influir en el cambio mucho ms que la voluntad humana. No es un progreso hipertcnolgico lo que nos espera, sino otros fenmenos bastante contrarios como el agotamiento de la riqueza necesaria para la fabricacin de objetos de alta tecnologa, la interrupcin de la cadena alimenticia tradicional por la desaparicin masiva de especies, la reduccin considerable de tierras cultivables, la desaparicin de bosques enteros, el avance del desierto, el deshielo de los glaciares, el aumento de las inundaciones, la contaminacin del aire Estos fenmenos probablemente se transformarn el mundo mucho ms profundamente que cualquier Revolucin francesa o del 17 de octubre.

Fuente: https://elcultural.com/alain-deneault-la-mediocracia-es-la-antesala-de-una-revolucion

 



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