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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2019

Las siniestras anticipaciones de Herbert George Wells

Michel Husson
Viento Sur


Herbert George Wells no solo fue un escritor de ciencia ficcin, sino tambin un reformador social. Sin embargo, su defensa de un salario mnimo se acompa de un violento darwinismo social que impregnaba a gran parte de la izquierda inglesa en el momento de la creacin del Partido Laborista en 1900.

Larga vida al salario mnimo

Herbert George Wells es conocido por sus llamadas novelas de ciencia ficcin: La guerra de los mundos, La mquina del tiempo, El hombre invisible, etc. Tambin escribi novelas ms clsicas que no carecen de encanto (El amor y Mr. Lewisham o La historia de Mr. Polly). Pero tambin era un reformador social, miembro de la sociedad fabiana. As, en 1903 public un ensayo, Mankind in the Making, en el que propuso un proyecto social llamado Nuevo Republicanismo"(New Republicanism).

En este libro, Wells desarrolla una vibrante defensa a favor de la introduccin de un salario mnimo. Se reclam de las primeras experiencias en este campo que nacieron en Nueva Zelanda en 1894 y despus en Victoria, Australia. No fue sino hasta 1909 cuando se aprob la Trade Board Act (Ley de Juntas Comerciales) en el Reino Unido, que estableci un conjunto de salarios mnimos de sector. Wells se bas en el trabajo de William P. Reeves, quien realiz una evaluacin generalmente positiva de estas experiencias [i].

Para Wells, es injusto y cruel aceptar que cualquiera pueda ser empleado con un nivel salarial que haga imposible una vida sana, feliz y razonable, de acuerdo con los estndares de confort de la poca. Este salario mnimo debera ser suficiente para garantizar no solo un nivel de vida decente sino tambin un seguro contra la muerte prematura o accidental o una incapacidad temporal, una cobertura mnima para las personas mayores y un cierto margen para ejercer la libertad individual. En cuanto a las empresas que no pudieran proporcionar ese salario, lejos de ser una fuente de riqueza pblica [ellas] representan, por el contrario, una enfermedad, un parsito en el cuerpo social [ii] (pp. 107-108).

Este argumentario progresista se reivindica de los trabajos de Beatrice [1858-1943] y Sidney Webb [1859-1947]. En La democracia industrial, explican, por ejemplo, que la introduccin de un salario mnimo permitira ofrecer un trabajo regular, por un salario igual o superior al mnimo, a grupos enteros de trabajadores que hasta ahora solo tenan empleo a tiempo parcial o nada de nada [iii] (p. 783).

Tal anlisis aparentemente rompe (pero veremos que este no fue realmente el caso) con la posicin bsica de los economistas dominantes de la poca, bien resumida por esta afirmacin de Arthur Pigou [1877-1959]: cuando consideraciones humanitarias conducen al establecimiento de un salario mnimo por debajo del cual no se contratar a ningn trabajador, la existencia de un gran nmero de personas que no valen este salario mnimo es causa del desempleo [iv] (pp. 242-243).

Los Webb avanzaban otro argumento con una formulacin bastante moderna: la introduccin de un salario mnimo alentara la innovacin. Este argumento ser retomado en un artculo posterior en el que Sidney Webb se basa en los trabajos de Charles Babbage [1791-1871], quien describe cmo las reivindicaciones de todos los obreros involucrados en el antiguo proceso han llevado a la adopcin de nuevos mtodos de produccin de caones de fusil [v].

Babbage era, por cierto, un matemtico de genio, que especialmente haba inventado el principio del ordenador [vi]. Pero en su libro de investigacin sobre maquinaria industrial, subray crudamente otra consecuencia de la transicin al nuevo mtodo de produccin: Por supuesto, ya no se necesitaba a los trabajadores que se haban movilizado. En lugar de obtener un beneficio de su accin, han tenido que sufrir una reduccin considerable y duradera de su salario debido a esta mejora tcnica. El proceso al que estaban acostumbrados requera habilidades especiales y una experiencia considerable, y hasta ese momento ganaban mucho ms que los otros trabajadores [vii] (p. 247).

Fuego sobre los inempleables

En su libro, los Webb aseguraban que la introduccin de un salario mnimo tendra el efecto de desalentar el empleo de nios y ancianos menos productivos (lo que representara un paso adelante) y tambin tendra la ventaja de liberar [sic] para las tareas domsticas, una proporcin creciente de mujeres a cargo de nios pequeos (p.783), lo que corresponda con el aire de su tiempo.

Pero todava haba otra categora de personas que agrupara a los que seran incapaces de ganar el mnimo nacional de cualquier tipo. El problema ya no es el de los desempleados, sino el de los inempleables (p. 784). Aqu se vuelve a encontrar una preocupacin comn a varios autores de la poca que tambin usan el trmino residuo. Se inspiran especialmente de las encuestas de Charles Booth [1840-1916], que distinguen una seccin 1 compuesta de personas que probablemente no quieren realmente trabajar, y para quienes hay muy pocos trabajos tiles que seran capaces (fitted) de ocupar [viii] (p. 372).

Hasta donde sabemos, fue Geoffrey Drage [1860-1955] quien utiliz por primera vez el trmino inempleable en 1894. Para l, estas son las personas que estn condenadas al desempleo porque no valen nada desde un punto de vista econmico (economically worthless) debido a un defecto fsico o moral [ix](p. 142).

La perennidad de este concepto en los anlisis de la economa dominante muestra que desempea desde hace mucho tiempo el papel de posicin de repliegue, siempre presente en filigrana: cuando todas las otras explicaciones del desempleo han fracasado, queda esta justificacin residual. En su forma moderna, se refiere a la cualificacin insuficiente de las y los desempleados. Entonces es posible adoptar un punto de vista fatalista que bsicamente equivale a responsabilizar a los desempleados y desempleadas de su situacin debido a sus deficiencias, o bien entonar un himno a la formacin.

Entre las y los inempleables, por supuesto, estn los enfermos y los discapacitados, los idiotas y los locos, los epilpticos, los ciegos y los sordomudos, los criminales y los vagos irreparables, y todos aquellos que en realidad son moralmente deficientes. Su inempleabilidad es el resultado de enfermedades de las que la sociedad no puede esperar estar completamente liberada. Pero hay otra categora compuesta por hombres y mujeres incapaces de una aplicacin regular o continua, o que son tan deficientes en fuerza, en velocidad o en cualificaciones que son incapaces, en el orden industrial en el que se encuentran, de producir su mantenimiento en cualquier empleo (p. 785).

Lo que sobre todo no debe hacerse con respecto a estos desafortunados parsitos y que sera ruinoso para la comunidad sera permitirles que se postulen libremente como asalariados" porque eso evitara que la competencia conduzca a la seleccin de los ms dotados y, por lo tanto, ir en contra de su mismo objeto (p.786). Los Webb resumen su razonamiento con esta orgullosa frmula tomada de Herbert Foxwell [1849-1936]: la funcin esencial de la competencia es la seleccin [x]. Se ve aqu que la referencia a la seleccin est lejos de ser inocua y que, en su opinin, el salario mnimo finalmente tendra la ventaja de identificar y aislar a los inempleables".

Wells comparte el anlisis de los Webb (que por otra parte le reclutaron en la Fabian Society) y se refiere a su libro para mostrar que la contratacin de personas por debajo de un salario digno tiene el efecto de desestimular la invencin de mquinas que ahorran mano de obra, para desalojar a una fuerza de trabajo de mayor valor, para permitir a estos semicapaces [sic] fundar familias con nios desnutridos y mal cuidados, y reducir el nivel de vida de la nacin. Para aclarar las cosas, agrega esta clusula esencial: A largo plazo, es preferible que las personas que no sera rentable (worth while) emplear debido a sus caractersticas y habilidades no sean de ninguna manera contratados (p. 107).

La introduccin de un salario mnimo tendra decididamente la ventaja de clarificar el problema del desempleo, excluyendo a aquellos que estn desempleados debido a una incapacidad real de carcter, de fuerza o de inteligencia, para una ciudadana eficaz (p. 109). Al impedir que alguien sea empleado por debajo del salario mnimo, sera posible barrer las colonias y los escondites de estas personas del Abismo. Seguiran existiendo, pero no se multiplicaran y ese es nuestro objetivo final. Se hara todo lo posible para crear un ambiente hostil que alentara a estas personas a no procrear: es lo mejor que podemos hacer por estas pobres pequeas criaturas. Wells no tiene nada en contra de quienes deciden vivir sin hijos, muy al contrario: Un intil sin descendencia es una plaga en peligro de extincin, e incluso puede ser una plaga pintoresca. Debo confesar que un gamberro perezoso es muy de mi agrado [y que] podemos dar rienda suelta a nuestra piedad y nuestra misericordia (...) El hecho de no tener hijos es una virtud por la que merecen nuestros agradecimientos (pp. 110-111).

La repugnancia de clase de Wells

Dos aos antes de su proyecto de sociedad expuesto en Mankind in the Making, Wells haba publicado otro libro, Anticipations , cuyo subttulo explicaba el objeto: la influencia del progreso mecnico y cientfico en la vida y el pensamiento humanos [xi]. l usa en varias ocasiones (25!) el trmino abismo. Esta expresin de pueblo del abismo ya estaba de moda en ese momento, y este es, por ejemplo, el ttulo que Jack London haba elegido para el libro de su investigacin sobre los barrios bajos del East End de Londres donde haba ido a vivir por varias semanas[xii].

En sus Anticipaciones, Wells se deja llevar a un verdadero racismo social. El novelista siempre est presente y sorprenden los paralelismos entre la pintura que dibuja del pueblo del abismo con los Morlocks de su Mquina del tiempo [xiii]. En un futuro lejano, la especie humana se ha dividido en dos ramas; los Elos viven en la superficie, mientras que los Morlocks llevan una existencia subterrnea... en el abismo: parecan inhumanos y con nuseas: la cara estaba plida y sin mentn, y sus grandes ojos eran de color gris rosado sin prpados (p. 126).

Al igual que en La mquina del tiempo, Wells predice que el progreso dar como resultado una gran cantidad de individuos que no tienen ninguna funcin obvia en el organismo social. Y, en el retrato que dibuja de ellos, estos individuos son apenas menos repulsivos que los Morlocks: son, la mayora de ellos, criminales o inmorales, o viven como parsitos de una manera ms o menos irregular a expensas de las clases prsperas; otros trabajan por un salario apenas susceptible de proporcionarles la subsistencia diaria, intentando una competencia desesperada contra un maquinismo que, hasta ahora, es an ms costoso que su mano de obra (p. 94).

Y Wells contina en la expresin de lo que es una verdadera repulsin de su parte: Esta es la parte sumergida de la sociedad, una multitud sin jefe, sin objetivo, rodando hacia el abismo [abyss]. Esencialmente, incluye a personas que no han podido adaptarse a las nuevas necesidades causadas por el desarrollo del mecanismo; son los trabajadores rechazados de todo empleo efectivo por la mquina, por el xodo de las industrias a las nuevas lneas de comunicacin abiertas en lugares alejados; personas venidas al mundo en condiciones que no les han permitido ingresar en la esfera del trabajo activo. Y en esta agitacin de la mano de obra suplantada por la maquinaria se precipita el residuo inadaptable de todos los oficios e industrias transformadas; estos residuos se aparean y se reproducen, y hay reclutas adicionales proporcionados por los prdigos, los dbiles, los fracasados de todas las clases superiores.

Ms adelante en su libro, Wells pura y simplemente cae en la abyeccin. Su aversin es fsica: con la moralidad actual, realmente horrible, el hecho de que un individuo insignificante, inoportuno, malvado y despreciable, absolutamente incapaz de ganar incluso para l solo un salario suficiente, se une con una mujer insignificante y hambrienta, ignorante, fea y deforme, y entre los dos se hacen culpables de dar a luz a diez o doce hijos vergonzosos y repulsivos, se considera un espectculo extremadamente edificante; y los padres afirman que sus excesos reproductivos les otorgan derechos especiales sobre las personas que son menos frtiles y ms prsperas.

Esta imagen es, de paso, la ocasin para que Wells se enoje con aquellos que muestran compasin por estos desgraciados: Las personas caritativas se prodigan ardientemente a favor de un caso de este tipo; se hacen todos los esfuerzos posibles para fortalecer a la madre y proteger a la descendencia (...) Pocas personas parecen darse cuenta de que una familia semejante es un elemento peligroso y criminal, desde el punto de vista de la fisiologa social (pp. 349-350).

A continuacin, esta aversin lleva a Wells a abogar por medidas de segregacionismo social. Sugiere en Mankind in the Making que, en el caso de que un nio no disfrute de condiciones de vida dignas o fuese maltratado, debera ser retirado inmediatamente del cuidado parental y los padres deberan pagar el costo de un mantenimiento apropiado. Si no tuvieran xito, podran ser colocados en establecimientos de trabajo para solteros (celibate labour establishments) y no seran liberados hasta que su deuda no hubiera sido totalmente pagada (pp.100-101).

Este aspecto poco conocido de la obra de Wells permite medir hasta qu punto tena influencia el darwinismo social, incluso en el pensamiento de intelectuales que, como los Webb, se reclamaban del socialismo. La referencia al principio de seleccin y la aceptacin de las leyes de competencia son reveladoras a este respecto. Quizs sea necesario ver all la fuente de la tendencia inmanente de la socialdemocracia inglesa a ser el representante de una cierta aristocracia obrera y a teorizar sobre la necesidad de rechazar a los inempleables fuera del mundo del trabajo.

La nocin de inempleabilidad todava est presente hoy, y debera revertirse la lgica de los Webb, radicalizada por Wells, que consiste en afirmar que solo aquellos que puedan adaptarse a los mtodos de produccin pueden aspirar a un trabajo. El progreso social, por el contrario, significara tomar a los pobres tal como son y crear empleos adaptados a sus habilidades, como sugera Hyman Minsky [xiv].

Los que no son nada

No valen nada desde el punto de vista econmico, son inempleables, semi-capaces y no ocupan ninguna funcin evidente en el organismo social: todas estas expresiones, que apuntan a la estigmatizacin de categoras sociales, no han perdido su actualidad. Cmo no pensar, por ejemplo, en la distincin establecida por Emmanuel Macron entre los que triunfan y los que no son nada?

Estos prejuicios continan presentes en cierto inconsciente colectivo: se mantienen en reserva, pero resurgen cuando las circunstancias empujan. Por lo tanto, el desprecio existencial de Wells por los que hoy se llamaran perdedores evoca, a fin de cuentas, el carro de insultos que se ha vertido en Francia sobre los chalecos amarillos, y que estn bien ilustrados por las caricaturas de Xavier Gorce publicadas en Le Monde.

Finalmente, la tentacin de la eugenesia social no se ha erradicado definitivamente. Recientemente, Batrice Piron, diputada de La Rpublique en marche (el partido del presidente francs), ha presentado una enmienda, afortunadamente rechazada, proponiendo reservar la PMA (procreacin mdicamente asistida) para aquellos que puedan justificar ingresos susceptibles de permitir su subsistencia y la del feto [xv]. Las siniestras anticipaciones de Wells no han desaparecido de nuestro horizonte.

Notas:

1/ Reeves, William Pember, State Experiments in Australia & New Zealand , volumen 2, 1903, p. 47 et sq. Ver tambin, del mismo autor: State Experiments in Australia & New Zealand, The Economic Journal, Vol. 11, n 43, September 1901.

2/ Herbert George Wells, Mankind in the Making , 1903.

3/ Sidney & Beatrice Webb, Industrial Democracy, 1897 [traduccin en castellano, La democracia industrial, Editorial Biblioteca Nueva, 2004].

4/ Arthur Pigou, Unemployment , Williams & Norgate, London, 1913.

5/ Sidney Webb, The Economic Theory of a Legal Minimum Wage , The Journal of Political Economy, vol. 20, n10, December 1912.

6/ Charles Babbage, wikipedia .

7/ Charles Babbage, On the economy of machinery and manufactures , 1832.

8/ Charles Booth, The Inhabitants of Tower Hamlets, their Condition and Occupations , Journal of the Royal Statistical Society, Vol. 50, No. 2, June 1887.

9/ Geoffrey Drage, The Unemployed , 1894.

10/ [10] Herbert Somerton Foxwell, The Growth of Monopoly, and its Bearing on the Functions of the State , Municipal Review, October 13, 1888. Traducin francesa: Du dveloppement des monopoles dans leurs rapports avec les fonctions de lEtat , Revue dconomie politique, vol. 3, n 5, septembre 1889.

11/ Herbert George Wells, Anticipations of the reaction of mechanical and scientific progress upon human life and thought , 1901. Traduccin francesa : Anticipations ou de l influence du progrs mcanique et scientifique sur la vie et la pense humaines, 1904.

12/ Jack London, The People of the Abyss , 1903. Traduccin francesa: Le peuple de labme , 1926.

13/ > Herbert George Wells, The Time Machine , 1895. Traduccin francesa: La machine explorer le temps , 1899.

14/ Hyman Minsky, Labor and the War Against Poverty , avril 1965

15/ Lamendement de la dpute Batrice Piron, LObs, 11 septembre 2019.

Artculo original en francs: https://alencontre.org/economie/economie-politique-les-sinistres-anticipations-de-herbert-george-wells.html

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15152

 



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