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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2019

Los descubrimientos son siempre polticos

David Kaiser
Nature


Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez

 

 Ilustracin de Seor Salme

Para destacar el 150 aniversario de Nature, David Kaiser rastrea los orgenes del apoyo gubernamental a la ciencia en el primero de una serie de ensayos sobre cmo los ltimos 150 aos han moldeado el sistema de investigacin.

A finales de agosto de 1609, el astrnomo italiano Galileo Galilei escribi entusiasmado a su cuado relatndole los rpidos acontecimientos de ese verano. Unas semanas antes, Galileo haba escuchado rumores de que se haba inventado un catalejo en Flandes (ahora parte de Blgica). Rpidamente construy una versin mejorada, lo que desencaden una nueva ola de rumores. Al poco tiempo, el Senado veneciano le llam para probar su dispositivo. Galileo se jact ante su familia de los numerosos caballeros y senadores que haban subido las escaleras de los campanarios ms altos de Venecia para observar en el mar velas y embarcaciones tan lejanas que... se necesitaron dos horas o ms antes de poderlas ver sin mi catalejo. El Senado vot de inmediato que se le otorgara a Galileo un puesto de por vida en la Universidad de Padua en Italia, con un salario anual de 1.000 florines, cuando 1.000 florines significaban realmente algo [1] .

Galileo no haba hecho ms que empezar. Girando su nuevo telescopio hacia los cielos, descubri (entre otras cosas) cuatro lunas orbitando alrededor de Jpiter. Astutamente, las nombr las Estrellas Mediceas en honor a Cosimo II de Medici, el Gran Duque de la Toscana. La tctica funcion: al ao de ese premio por su xito veneciano, Galileo haba conseguido un salario an mayor (y se haba despojado de sus deberes de enseanza) como filsofo natural oficial de la corte de los Medici en Florencia [2] .

Galileo tena una habilidad especial a la hora de convencer a los funcionarios del gobierno y mecenas de la corte para que apoyaran sus investigaciones. Si rastreamos sus proezas, mientras pasaba de un benefactor al siguiente, podramos reconocer los destellos de los cientficos emprendedores de hoy. Sin embargo, unos 250 aos despus de la poca de Galileo, ha empezado a afianzarse una relacin bastante diferente entre el gobierno y la ciencia.

Justo cuando el astrnomo Norman Lockyer estaba fundando Nature en 1869, se estaban produciendo cambios importantes en el nexo entre el gobierno y la ciencia en muchas partes del mundo.

Construyendo imperio

Durante las dcadas intermedias del siglo XIX, el Imperio britnico creci hasta incluir aproximadamente una cuarta parte de la Tierra y mantener el dominio sobre casi un cuarto de su poblacin. En ese momento, varios polticos britnicos prominentes, incluidos antiguos y futuros primeros ministros, trataron de apoyar la situacin de la ciencia y la tecnologa. En la dcada de 1840, Robert Peel, Benjamin Disraeli, William Gladstone y otros donaron fondos de sus propias arcas para ayudar a fundar el Royal College of Chemistry, convencidos de que la investigacin centrada en este campo beneficiara a la nacin y sus ambiciones imperiales. En la dcada de 1860, muchos investigadores trabajaron duro para formalizar tales planes, empezndose a crear la estructura en una serie de laboratorios de las universidades de todo el Reino Unido, basando cada elemento en la promesa de que las mediciones de precisin de las cantidades fsicas podran hacer avanzar la comprensin cientfica fundamental y estimular el desarrollo industrial.

La electrificacin, la telegrafa, la expansin de los ferrocarriles y la produccin de acero a gran escala fueron los desarrollos caractersticos de lo que a menudo se llam la segunda revolucin industrial, que comenz alrededor de 1870. Cada una exiga unidades y medidas estndar. Surgieron nuevas sinergias cuando los principales investigadores, incluidos James Clerk Maxwell y William Thomson (ms tarde Lord Kelvin), como miembros de las comisiones gubernamentales de alto nivel, utilizaron su comprensin del electromagnetismo y la termodinmica con el objetivo de abordar los desafos de las comunicaciones transatlnticas, los estndares elctricos, la navegacin ocenica y las mquinas de vapor [3] .

De alguna manera, los britnicos estaban tratando de ponerse al da. Desde mediados del siglo XIX, las universidades locales en todos los Estados de habla alemana haban estado reclutando talentos acadmicos en concursos en base al prestigio: instituciones financiadas por el gobierno se dedicaron a incorporar a los Galileos del momento. El modelo se intensific rpidamente despus de la derrota prusiana de Francia y el establecimiento de una Alemania unificada a principios de 1871. Bajo un Ministerio de Educacin centralizado, y con ambiciones an mayores para una rpida industrializacin, el gobierno alemn invirti fuertemente en la investigacin acadmica de las ciencias naturales [4] .

Sin embargo, incluso con todos esos apoyos, industriales prominentes como Werner von Siemens teman que Alemania estuviera perdiendo su supremaca. El cabildeo concertado condujo al establecimiento de una nueva institucin financiada por el gobierno en 1887: el Physikalisch-Technische Reichsanstalt en Berln. Dirigido por el fsico Hermann von Helmholtz, su mandato consista en acelerar el trabajo en la interseccin de la ciencia bsica, la investigacin aplicada y el desarrollo industrial. En pocos aos, los esfuerzos pioneros que all se hicieron para evaluar propuestas competitivas para el alumbrado pblico a gran escala -que requeran mediciones cuidadosas de la produccin de radiacin en varios de los dispositivos- arrojaron grabaciones tan precisas del espectro de radiacin de los cuerpos negros que las teoras fsicas dominantes ya no podan ajustar los datos. Inspirado, el fsico Max Planck rompi a regaadientes con la teora electromagntica de Maxwell y dio sus primeros pasos tentativos hacia la teora cuntica [5] .

Mientras tanto, una guerra diferente con Prusia provoc cambios significativos en el gobierno y la ciencia en el este, cuando el imperio austrohngaro se form en 1867. Muy rpidamente, las autoridades imperiales lanzaron esfuerzos picos en meteorologa y climatologa. El objetivo era crear redes institucionales amplias que pudieran fomentar un sentido comn nuevo de propsitos a travs del batiburrillo de las tradiciones legales, religiosas y lingsticas locales. Las universidades, los museos y otras instituciones respaldadas por el gobierno comenzaron a recopilar y estandarizar registros meteorolgicos con el objetivo de comprender cmo los patrones locales se relacionan con fenmenos a mayor escala. El imperativo de unificar el extenso imperio favoreci la investigacin de vanguardia sobre conceptos modernos, como son las interacciones e interdependencias regionales a travs de escalas que van desde los microclimas a los continentes [6] .

En esa poca, el zar Alejandro II en Rusia estaba inmerso en la bsqueda de un proyecto de modernizacin propio. A partir de 1861, emiti una serie de proclamas que se conocieron como las Grandes Reformas. La emancipacin de los siervos fue seguida rpidamente por la reforma de las universidades estatales, as como por cambios en los gobiernos regionales y el sistema judicial. La inmensa burocracia que se cre signific nuevas oportunidades para los intelectuales ambiciosos, incluido el qumico Dmitrii Mendeleev. Despus de dos aos de estudio en Heidelberg, Alemania, Mendeleev regres a su San Petersburgo natal en 1861 para ensear qumica en la universidad local, publicando su versin ahora famosa de la tabla peridica de los elementos en 1869, el mismo ao en que se lanz Nature.

Los pasos siguientes en la notable carrera de Mendeleev son emblemticos de los roles ampliados de la ciencia y la tecnologa en esa era. En poco tiempo, el Ministerio de Finanzas y la Armada rusa estaban consultndole, y finalmente ocup el puesto de director de la Oficina de Pesos y Medidas del pas, lo que ayud a introducir el sistema mtrico en Rusia. Al igual que Otto von Bismarck y otros constructores de naciones en Alemania, el zar Alejandro II estaba ansioso por impulsar el desarrollo industrial en todo su pas. Un aspecto fundamental de esos esfuerzos fue el de invertir considerablemente en la metrologa de precisin; el zar supo encontrar naturalistas entusiastas y hbiles como Mendeleev para conseguir tal objetivo [7] .

En la misma dcada, Japn experiment tambin cambios enormes. La Restauracin Meiji de 1868 marc un perodo de apertura para un pas anteriormente aislado. El juramento de la Carta del Emperador proclam que: Se buscar el conocimiento en todo el mundo y, con ello, se fortalecern los logros del gobierno imperial. El gobierno comenz a invertir en las manufacturas y otras reformas industriales. Instituy nuevas escuelas pblicas y financi becas para enviar estudiantes al extranjero a estudiar los avances cientficos. El gobierno central llev a Japn cientficos de alto nivel de otros pases, como Gran Bretaa y Estados Unidos, para desarrollar la capacitacin en instalaciones financiadas por el Estado. Sus lderes comenzaron tambin all a priorizar las instituciones de investigacin patrocinadas por el gobierno como parte del esfuerzo moderno de construccin del Estado [8] .

Irrupcin de Estados Unidos

Estados Unidos segua siendo un obstinado caso aparte. El momento estaba lejos de resultar prometedor para nuevas inversiones. El conflicto ms sangriento en la historia de Estados Unidos no termin hasta 1865, marcado por el asesinato del presidente Abraham Lincoln. (Murieron ms soldados estadounidenses durante la guerra civil de 1861-1865 que durante la Primera y Segunda Guerra Mundial y las guerras en Corea, Vietnam, Afganistn e Iraq juntas.) El apoyo a la investigacin cientfica y a las instituciones a nivel federal fue escaso hasta finales del siglo XIX. De hecho, varios polticos importantes se escandalizaron por la carencia comparada de preparacin cientfica y tcnica de la nacin durante la Primera Guerra Mundial.

Los esfuerzos de los reformadores en Estados Unidos para apuntalar el apoyo a la investigacin por parte del gobierno se vieron obstaculizados por la larga tradicin estadounidense de que la educacin deba permanecer en manos de las autoridades estatales y locales en lugar del gobierno federal. Por todo Estados Unidos y a nivel individual, los colegios y universidades pusieron gradualmente mayor nfasis en la investigacin original y en la construccin de infraestructura para los laboratorios. Pero, en el mejor de los casos, el impacto sigui siendo desigual. Ya en 1927, cuando el joven fsico Isidor Rabi viaj a Alemania para estudiar la teora cuntica, descubri que las bibliotecas universitarias tendan a pedir la revista Physical Review de ao en ao. Pareca no haber razn para recibir copias con mayor frecuencia teniendo en cuenta su mediocre contenido [9] . La ciencia fue incluso ignorada en gran medida durante la Gran Depresin de la dcada de 1930, cuando el gobierno federal centraliz tantas otras cosas bajo el New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt.

 Estudiantes estadounidenses protestan en 1969 por los vnculos entre los cientficos de la universidad y el ejrcito (Foto: Joyce Dopkeen/The Boston Globe/Getty)

Solo a principios de la dcada de 1940, en medio de una movilizacin de emergencia en tiempos de guerra, el gobierno federal estadounidense asumi el apoyo a la investigacin y desarrollo a gran escala. El radar, las armas nucleares, el fusible de proximidad y docenas de otros proyectos militares requirieron miles de millones de dlares y una estrecha coordinacin entre los estudios abstractos y el desarrollo prctico.

La efectividad de los planes en tiempos de guerra impresion a polticos, planificadores militares y administradores universitarios por igual. Cuando lleg la paz, se apresuraron a construir una nueva infraestructura que pudiera mantener las relaciones forjadas por la guerra. Los presupuestos para las ciencias fsicas y la ingeniera continuaron aumentando a partir de entonces, provenientes casi en su totalidad del gobierno federal. En 1949, el 96% de todos los fondos en Estados Unidos para la investigacin bsica en ciencias fsicas provenan de agencias federales relacionadas con la defensa. En 1954 -cuatro aos despus de la creacin de la Fundacin Nacional civil de Ciencias de EE. UU.-, esa proporcin haba aumentado al 98% [10] .

A partir de entonces, los polticos estadounidenses encontraron nuevas razones para apoyar la investigacin: ayudaba a cumplir los objetivos nacionales para el desarrollo industrial y la defensa militar, y era un elemento clave en las relaciones internacionales. La inversin federal en instituciones cientficas en toda la Europa devastada por la guerra, poda evitar, segn se pensaba, los flirteos de los cientficos con el comunismo en pases como Francia, Italia y Grecia. Las reformas importantes del sistema universitario japons bajo la ocupacin estadounidense despus de la Segunda Guerra Mundial tambin ayudaron a difundir el modelo estadounidense. Gastar en ciencia se convirti en una inversin en los corazones y en las mentes [11] , [12] .

En Estados Unidos, la constante inversin federal ha impulsado un crecimiento sin precedentes en la investigacin e infraestructura cientficas. Durante los 25 aos posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, se capacit a ms jvenes en ciencias naturales que en toda la historia humana anterior. El gobierno estadounidense desarroll un sistema de laboratorios nacionales y apoy un amplio espectro de investigacin en las universidades, la mayora de ellas con poca conexin directa con proyectos militares. Los gastos se justificaban a menudo en trminos de una preparacin ms amplia: crear un gran grupo de personal capacitado que estuviera disponible para trabajar en determinados proyectos militares en caso de que la guerra fra se volviera caliente [13] .

Mientras tanto, los cientficos emprendedores aprovecharon las oportunidades que surgan de los estrechos lazos con patrocinadores militares. Las preocupaciones de la Marina de los EE. UU. sobre la guerra submarina impulsaron una intensa exploracin del fondo del ocano. Los geocientficos, aprovechando los nuevos datos e instrumentos, encontraron evidencias convincentes de la tectnica de las placas [14] . Del mismo modo, las consultas a los fsicos sobre proyectos clasificados de defensa antimisiles estimularon el desarrollo de nuevas reas de estudio, como la ptica no lineal [15] .

Diversificacin de carteras

Esa nueva normalidad se mantuvo aproximadamente a lo largo de un cuarto de siglo. Justo cuando Nature celebr su centsimo aniversario en 1969, los auditores militares estadounidenses publicaron un extenso anlisis, denominado Project Hindsight. En l se sostena que las agencias federales de defensa haban recibido escasos rendimientos de su inversin en ciencia abierta. Ese ao, el senador demcrata Michael Mansfield (Montana) -quien pronto se convertira en el lder de la mayora del Senado con mayor antigedad en la historia de Estados Unidos- introdujo una enmienda de ltimo minuto a la Ley Federal de Autorizacin Militar de 1970. Estipulaba que no podra utilizarse ningn fondo del Departamento de Defensa para llevar a cabo cualquier proyecto o estudio de investigacin que no tuviera una relacin directa y evidente con una funcin militar especfica.

En los campus universitarios de todo el pas, el debate sobre el papel del gobierno en el apoyo a la investigacin cientfica se hizo an ms bronco. En medio de la escalada de la guerra de Vietnam, cientficos y estudiantes lidiaron respecto al peso adecuado que deban tener los gastos de defensa en la educacin superior. En la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, y en la Universidad de Wisconsin-Madison, grupos de radicales atacaron con explosivos los laboratorios de investigacin financiados por el ejrcito. En muchos otros campus, la polica recurri a gases lacrimgenos y porras para dispersar a los enojados manifestantes [16] .

Durante los aos setenta y ochenta, los cientficos forjaron asociaciones con industrias privadas, as como con filantropas. Estas relaciones se aceleraron por los fuertes recortes en el gasto federal en defensa y educacin en Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. La biotecnologa y la nanotecnologa surgieron en esos aos impulsadas por sistemas de apoyo que eran diferentes del gasto gubernamental que haba financiado la investigacin en fsica nuclear despus de la Segunda Guerra Mundial [17] .

En estos ltimos tiempos, los modelos hbridos de apoyo todava dependen en gran medida de la financiacin del gobierno central; solo tienen que considerar cun de cerca siguen los cientficos el ciclo de asignaciones de cada ao en el Congreso de los EE. UU. y en otras instituciones. Pero el apoyo a la investigacin rara vez se sustenta hoy en da en el modelo de saturacin que pareca tan natural al principio de la era nuclear. Actualmente, menos de 20 pases invierten ms del 2% de su producto interno bruto en investigacin y desarrollo, segn datos de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico y el Banco Mundial. Mientras tanto, en varios de esos pases, la naturaleza del apoyo del gobierno ha cambiado, priorizando a menudo proyectos con objetivos a corto plazo y aplicaciones prcticas en lugar de investigaciones a escalas mayores.

Cuando Lockyer estaba enviando el primer nmero de Nature a la prensa, muchos elementos de la empresa cientfica moderna se estaban forjando en Gran Bretaa, el continente europeo y partes de Asia. Pero para captar por completo el alcance de las relaciones monetarias en que los cientficos se mueven ahora -rastreando los equivalentes actuales del Senado veneciano en busca de fondos, al mismo tiempo que se corteja a los donantes privados en los Institutos Kavli y en los centros de la Fundacin Simons que no son menos brillantes que un palacio Medici-, haramos bien en tener presente a Galileo.

Notas:

[1] Drake, S. Isis 50 , 245254 (1959).

[2] Biagioli, M. Galileo, Courtier: The Practice of Science in the Culture of Absolutism Ch. 2 (Univ. Chicago Press, 1992).

[3] Morus, I. R. When Physics Became King (Univ. Chicago Press, 2005).

[4] Clark, W. Academic Charisma and the Origins of the Research University (Univ. Chicago Press, 2006).

[5] Cahan, D. An Institute for an Empire: The Physikalisch-Technische Reichsanstalt, 18711918 (Cambridge Univ. Press, 1989).

[6] Coen, D. R. Climate in Motion: Science, Empire, and the Problem of Scale (Univ. Chicago Press, 2018).

[7] Gordin, M. D. A Well-Ordered Thing: Dmitrii Mendeleev and the Shadow of the Periodic Table (Basic, 2004).

[8] Kikuchi, Y. Anglo-American Connections in Japanese Chemistry: The Lab as Contact Zone (Palgrave Macmillan, 2013).

[9] Rigden, J. S. Rabi: Scientist and Citizen 4 (Basic, 1987).

[10] Forman, P. Hist. Stud. Phys. Biol. Sci. 18 , 149229 (1987).

[11] Krige, J. American Hegemony and the Postwar Reconstruction of Science in Europe (MIT Press, 2006).

[12] Kaiser, D. Drawing Theories Apart: The Dispersion of Feynman Diagrams in Postwar Physics Ch. 4 (Univ. Chicago Press, 2005).

[13] Kaiser, D. Hist. Stud. Phys. Biol. Sci. 33, 131159 (2002).

[14] Oreskes, N. Nature 501, 2729 (2013).

[15] Wilson, B. Hist. Stud. Nat. Sci. 45, 758804 (2015).

[16] Moore, K. Disrupting Science: Social Movements, American Scientists, and the Politics of the Military, 19451975 (Princeton Univ. Press, 2008).

[17] Mirowski, P. Science-Mart: Privatizing American Science (Harvard Univ. Press, 2011).

David Kaiser es profesor de Historia de la Ciencia y profesor de Fsica en el Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Massachusetts, USA.

 Fuente: https://www.nature.com/articles/d41586-019-02848-2

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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