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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2019

Por qu no pueden aceptar que los huzes atacaron las refineras de Arabia Saud?

Mark Aguirre
TopoExpress

Nota edicin: El ataque a las refineras de Arabia Saud ha puesto en apuros y humillado al prncipe saud Mohammed bin Salman, el ingeniero de una guerra criminal y genocida contra Yemen respaldada por Estados Unidos.


El ataque a las refineras de Aramco en Abqaiq y Khurais puso a la guerra de Yemen, escondida hasta entonces de la opinin pblica, en las primeras pginas. Un pobre pas con sus infraestructuras destruidas, bombardeado durante ms de cuatro aos era capaz de golpear con xito el corazn productivo del pas ms rico y mejor armado de la regin. Un ataque, cuya organizacin cost unos cientos de miles de dlares, infliga prdidas millonarias a sus enemigos desestabilizando el mercado mundial del petrleo. Los pobres podan derrotar a los ricos. Un dron cuesta 15 mil dlares, mientras el precio de un misil-antimisil Patriot que no funcion es de entre 1 y 6 millones de dlares.

El ataque haba puesto en apuros y humillado a Mohammed bin Salman, el hombre a cargo de Arabia Saud, el ingeniero de una guerra contra Yemen caprichosa e inganable. Cuando inici la guerra con el consentimiento de Obama, Yemen no era un peligro para nadie. Mohammed bin Salman solo quera legitimar el poder ganado por ser el preferido del Rey Salman con los cadveres de una poblacin pobre. Pens que la guerra de Yemen sera un paseo. La economa de Arabia Saud es 38 veces mayor que la de Yemen. Ahora resulta que estos pobres y atrasados hombres tribales le estn haciendo morder el polvo, cuestionando su capacidad para gobernar. Los huzes de un solo golpe haban sido capaces de reducir a la mitad la produccin del petrleo saud, la sangre negra que llena sus arcas.

Las dos instalaciones atacadas procesaban diariamente 8,45 millones de barriles, el grueso del bombeo de un pas que produce el 10% del petrleo mundial, el pas que ms petrleo exporta en el mundo. Unos pobres hombres tribales hacan temblar el mercado mundial subiendo sus precios hasta un 15%.

Esta colosal victoria de una resistencia popular no caba en el relato del neocolonialismo neoliberal para Oriente Medio. Era muy txica por su significado. Haba que acusar a Tehern del ataque, aunque no hubiese evidencias, para que la poltica de guerra fabricada contra Irn siguiera adelante. En el relato, donde la verdad son los twitter del Presidente Trump, no los hechos, no hay espacio para una resistencia popular exitosa. Antes de que hubiera tiempo de reunir cualquier tipo de informacin ya haban decidido la verdad, descalificar a los huzes que reivindicaron la autora del ataque por la complejidad y precisin del mismo hace tiempo que han perdido sus espas en Yemen y deben pensar que los hombres tribales solo disparan kalashnikovs para acusar a Irn y continuar su aventura militarista en la regin.

No importaba que los huzes hubiesen procedido a un ataque similar en mayo, cuando golpearon con xito en la provincia de Ryad el oleoducto que une Abqaiq con el Mar Rojo y los misiles tierra-aire Hawk que lo protegan fueron incapaces de detectarlos. Entonces no acusaron a Irn del ataque y eso que el oleoducto estaba a ms de 750 kilmetros de la frontera sino a los huzes. Tras el ataque varias batera de misiles-antimisiles Patriots operadas y protegidas por 500 soldados de Estados Unidos llegaron al reino por orden de Trump para ayudar a su amigo Mohammed bin Salman, ya en apuros.

Los huzes haban abandonado sus primeros drones, los Samad 3, un modelo pequeo, barato y torpe de maniobras, lo que haca fcil que fuera detectado, sustituyndolos por los Quds 1 de tecnologa iran. Un dron ms largo y sofisticado que se asemeja a un pequeo misil tipo crucero pero con el payload de un dron. Fueron estos drones modificados la industria misilstica y en general la armamentstica no es desconocida en Yemen, manejaban misiles Scuds en los aos 90 y siempre ha habido all un importante mercado de armas los que golpearon con xito el oleoducto y ahora las refineras. Las restos de las armas utilizadas en el ataque que las autoridades saudes presentaron a la prensa con gran fanfarria eran consistentes con este modelo.

Expertos de Naciones Unidas haban advertido antes del ataque que los nuevos drones yemenes tenan un rango de 1.500 kilmetros, una distancia mayor de la que hay entre Abqaiq y la frontera. Los huzes, posiblemente con ayuda de ingenieros iranes y de Hezbollah, haban podido acoplar un depsito de gasolina que les permita sobrevolar una mayor distancia. Estos misiles poseen un pequeo radar de tremenda sofisticacin que les permite evadir los misiles Patriot de tierra-aire diseados para repeler ataques de aviones, y grandes misiles sobre todo de tipo Scud. Una batera de este tipo estaba emplazada en Abqaiq cuando el ataque. Los drones volaron bajo y no fueron detectados por los radares instalados en tierra por los militares de Estados unidos. El ataque puede volverse a repetir mientras el sistema Patriot no adapte sus radares al inesperado y sorpresivo desafo de los nuevos drones.

Washington mostr unas fotos tomadas desde un satlite diciendo que al menos haba habido 19 puntos de impacto en las dos instalaciones. Los huzes dijeron que el ataque haba sido realizado con 10 drones equipados con misiles, lo cual es coherente con los 19 impactos. Los funcionarios que presentaron las fotos a la prensa dijeron que no saban de dnde llegaron, pero presuman que el ataque apuntaba en direccin del norte o noroeste de Irn o Iraq, en vez del sur donde est Yemen. Expertos han calificado las fotos como insuficientes para sacar conclusiones. Han pasado bastantes das desde el ataque y todava no han mostrado ningn tipo de prueba de en qu plataformas y desde dnde fueron disparados los drones y misiles. Incluso si los impactos que daaron las instalaciones parecan venir desde Iraq o Irn, ello no prueba que fueran lanzados desde alli. Los drones y misiles de crucero pueden ser programados para cambiar de direccin, golpeando en direccin contraria de la que fueron lanzados.

La primera reaccin del Presidente Trump a la mala noticia fue la testosterona. Estados Unidos estaba locked and loaded, tuite sugiriendo que estaba preparando un ataque militar inmediato contra Irn. Horas ms tarde supimos que el Presidente se haba atragantado con su Amrica Primero. Estados Unidos no actuar, dijo, hasta que Arabia Saud diga en qu trminos proceder. Amrica era segunda. Tehern no esper y advirti que cualquier ataque a Irn sea o no en represalia llevar a una guerra total. Al final, Estados Unidos se ha limitado a enviar un modesto destacamento de tropas, cientos, no miles, a Arabia Saud y Emiratos para ayudar a proteger los reinos mientras sigue el relato contra Irn.

Expertos han acusado a Trump de debilidad, pero tiene razones para ser dbil. El ataque ha mostrado que Arabia Saud no puede garantizar el abastecimiento de petrleo si empezase una guerra. Desde mayo, al menos 13 petroleros en el Golfo Prsico y el estrecho de Hormuz han sido tomados por fuerzas iranes o sufrido actos de sabotaje. Ahora sabemos que la vulnerabilidad no se limita al estrecho de Ormuz, existe en toda la pennsula arbiga. No hay ninguna duda de que una guerra interrumpira la produccin de petrleo y su flujo a occidente. Arabia Saud no est en condiciones de sustituir el abastecimiento del petrleo de Irn como hasta ahora se pensaba.

El ataque a la refinera de Abqaiq ha acabado de atar las manos de Trump, ya en campaa electoral. Los misiles y drones no son manipulables por un relato como lo es la opinin pblica. Los misiles destruyen lo que encuentran, no creen en cuentos de hadas. Arabia Saud, a pesar de gastarse el ao pasado 60 mil millones de dlares en armas, no puede garantizar el abastecimiento de petrleo si es atacada. Si hay guerra, un alza de la gasolina acabara con la posibilidad de Trump de ser reelegido. Los huzes lo saben y tras el ataque han hecho una oferta de negociaciones bien recibida por las Naciones Unidas, que ha llamado a los saudes a continuar las negociaciones de Suecia. Les toca a los saudes decidir qu quieren, pero me temo que no tienen muchas alternativas.


Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/por-que-no-pueden-aceptar-que-los-huzies-atacaron-las-refinerias-de-arabia-saudi/

 



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