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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2019

Despegue econmico en 2020?

Carmelo da Silva
estrategia.la


El Vicepresidente econmico de Venezuela, Tarek El Aisami, tras su regreso de Rusia acompaando al presidente Nicols Maduro, dio unas declaraciones donde afirm que el ao 2020 ser el ao del despegue econmico de Venezuela.

Literalmente lo que dijo fue: El ao 2020 tiene que ser para derrotar esta derecha que pretendi por cinco aos la entrega del pas a los intereses yanqui, es el ao del nuevo comienzo econmico, Venezuela va a tener una nueva economa con ingresos diversificados distintos a la renta petrolera producto de la minera, la actividad gasfera y agrcolas, es el ao del despegue econmico.

En las redes sociales la aseveracin fue objeto de descrdito y burlas, tanto por parte de oposicionistas como de oficialistas, muchos de los cuales no dudaron en recordar que era ms o menos la quinta vez en cinco aos que vienen escuchando lo mismo. Y este servidor, que tuvo la oportunidad de or la noticia en una unidad de transporte pblico, fue testigo de los comentarios con sorna y las miradas incrdulas que se cruzaron desde el chofer hasta el ltimo pasajero.

Pero por qu esta reaccin por parte de gente que ms bien debera tomarse como una buena noticia el anuncio del Vicepresidente econmico de que a partir del ao que viene la situacin crtica que vivimos se revertir?

Bueno, seguramente la principal razn es que en sentido contrario lo dicho por el vicepresidente supone que todava nos quedan quedan varios meses de sufrimiento, pero tambin pasa que al no tratarse de una buena nueva sino una afirmacin que con variaciones la gente viene escuchando al mismo ritmo que la situacin empeora, no puede esperarse que tengan exactamente expectativas positivas frente al anuncio.

Y de hecho, sta puede que sea una de las cosas ms graves que enfrenta nuestro pas tanto en materia econmica como en otras: que una buena parte de la poblacin ya no abriga expectativas positivas y ms bien luce convencida de que todo empeorar irremediablemente.

Pero lo peor del caso es que no parece se tratarse de un juicio apresurado o tergiversado. Por el contrario. Ms all del oscurantismo de indicadores oficiales, es bastante obvio que las cosas cada ao van peor. As pues, no es que la gente se haya vuelto pesimista por gusto o est confundida por la propaganda enemiga.

Cuando una mira la realidad individual y colectiva, cuando saca cuentas de todo lo que una familia debe hacer para adquirir los mismos alimentos, cuando mira la cantidad de negocios cerrados, de gente que ya no trabaja, de lo rpido que se llega ahora en Caracas de un sitio a otro no por lo bueno de las vas sino por la disminucin drstica del parque automotor en una ciudad otrora famosa por sus atascos vehiculares, etc., entiende que se trata de un criterio que encuentra correspondencia en la realidad emprica de todos los das.

Y tambin en la macroeconmica. si le ponemos cifras oficiales a la cosa debemos tener presente que hasta el tercer trimestre de 2018 (ultima data oficial publicada), la cada del PIB entre 2014 y 2018 acumula un -52%. Si alargamos hasta agosto de este 2019, ya super con facilidad el -60%. Y es bastante probable que para las prximas navidades (dentro de tres meses) la cada ya haya superado el -70%.

Se dice fcil, pero eso significa que la economa venezolana puede cerrar este ao con un solo un 30% de su tamao en 2012-2013. Se trata del descalabro econmico ms significativo a nivel mundial de los ltimos aos, solo comparable con el de pases envueltos en guerra devastadoras, como Libia, Yemen y Siria.

Pero incluso algunos indicadores son peores en Venezuela que en dichos pases. Si comparamos con Siria, debemos considerar que en el pas rabe el salario mnimo ronda los 95 dlares, lo que permite comprar poco ms o menos que una canasta bsica alimentaria para una familia de cuatro personas durante un mes (unos 80 dlares. O a una persona ir 19 veces a un restaurante promedio.

En cambio, en Venezuela, el salario mnimo actual tomado al tipo de cambio del viernes 27 de septiembre pasado, equivale a 1,9 US$, lo que lo coloca como el segundo ms bajo del mundo solo superado por Uganda (1,8). Con eso solo se puede comprar la mitad de una hamburguesa y habra que juntar unos 18 salarios mnimos para hacerse con la canasta bsica.

Pero es realmente irreversible la tendencia?

En principio, lo que hay que decir frente a esta interrogante, es que pese a lo rave del cuadro actual no hay por qu asumir fatalistamente que es imposible detener la estrepitosa cada de la economa venezolana y revertir la tendencia.

El que tenga cinco aos en cada libre y hayan fracasado todos los intentos gubernamentales previos incluyendo el actual, no significa que tenga que seguir siendo as. No siempre la experiencia de lo que fue determina lo que ser. All por ejemplo est el caso de Siria, que entre mediados del ao pasado y ste se ha venido recuperando, en la medida en que se consolida la paz y el control institucional sobre los territorios en disputa.

Ahora, si bien hay que huir del fatalismo, hay que hacerlo tambin del optimismo ingenuo, que en las proyecciones para el 2020 del vicepresidente econmico venezolano se transforman en oferta irresponsablemente demaggica. Y esto ya no tiene que ver nada con sobre si lo que ocurri diez veces decide lo que puede o no ocurrir una vez ms. Tiene que ver con las condiciones reales que enfrenta Venezuela en el actual momento y los meses que vendrn.

A este respecto, debemos tomar en cuenta que pese a la gravedad la situacin venezolana no es indita. Ya hablamos del caso de Siria. Pero de hecho Venezuela misma ha atravesado situaciones muy complejas de las cuales se ha recuperado, siendo la ms reciente y significativa la coyuntura 2002-2004, cuando el PIB cay -16,7% entre 2002 y 2003 (en medio de golpes de estado y sabotajes petroleros contra Chvez) para recuperarse 18,3% en 2004 y 52% en el quinquenio 2004-2008, interrumpido por la cada de la economa mundial tras el descalabro financiero de 2008.

Por otra parte, hay que considerar que a nivel planetario se han visto casos similares, siendo la tendencia que mientras ms profundas son las cadas ms grandes parecen ser las recuperaciones. El caso de Venezuela a partir de 2004 es ejemplo de ello. No obstante, hay que acotar que eso tiene un lmite. Y ese lmite es si la cada de la economa no supone una destruccin de la capacidad productiva instalada y los servicios necesarios para ponerla de nuevo en marcha.

En la Venezuela de 2004, la recuperacin rpida y prolongada fue posible no solo por el genio y empuje de Hugo Chvez, sino adems porque la pronta accin de su gobierno no permiti que el sabotaje realizado a PDVSA la colapsara, y a la par, se hicieron las inversiones necesarias en materia de servicios e infraestructura. Pero todos en Venezuela estamos claros -incluyendo a los ms furibundos maduristas- que ese est muy lejos de ser el caso del gobierno actual. Para muestra est el botn de PDVSA, produciendo a niveles de hace 70 aos atrs

Pero tambin sirve de muestra el tema elctrico, que junto a la restriccin de financiamiento en divisas, el bloqueo econmico y la irresponsabilidad de la conduccin econmica oficial conforman las principales trabas para encabezar una senda recuperativa. Son temas muy extensos que merecen explicaciones ms detalladas. Pero solo para tener una idea de lo que estamos hablando, tomemos en cuenta que pese a tener la cuarta hidroelctrica ms potente del mundo, Venezuela produce actualmente el 50% de la electricidad generada en 2018.

Eso explica ms all de los sabotajes la situacin de precolapso de su Sistema Elctrico Nacional, precolapso que no derivado en definitivo gracias a que la profunda crisis econmica ha hecho caer tambin la demanda elctrica en proporciones similares. No obstante, el tema aqu en lo que a nuestro tema concierne es que para poder iniciar una senda de crecimiento econmico hace falta electricidad.

Y lo cierto es que con los niveles actuales eso no es posible, al menos claro que para empezar a encender las fbricas actualmente paradas le quitemos la poca luz que estn usando los hogares.

En lo que al financiamiento en divisas refiere la situacin de PDVSA hace que, pese a los precios del petrleo actuales, los ingresos extraordinarios no merezcan ya ese calificativo. Adems est el bloqueo, que quit a Venezuela el mercado CITGO y sabotea otros.

La banca privada nacional tampoco puede actuar ahora de factor de apalancamiento, empequeecida al punto que si todos los bancos se pusieran de acuerdo y constituyeran una cartera de crdito conjunta sta solo tendra algo ms de 50 millones de dlares. La publica ni se diga. Las inversiones extranjeras brillan por su ausencia, a pesar del ajuste salvaje de la mano de obra y dems condiciones de sobre explotacin para recursos y subsidios arancelarios ofrecidos por el gobierno.

Nada indica que esta situacin cambie, fuera de las inversiones hechas por rusos y chinos en condiciones que le benefician a ellos pero no necesariamente a nosotros, ms all claro de que se convierten en cobertura para evitar agresiones ms radicales por parte del gobierno norteamericano.

Y conste que no hemos hablado del peliagudo tema de la deuda, siendo que en la actualidad estamos en default, con varias demandas en curso, con un bloqueo financiero que no permite refinanciar y un gobierno que escogi el peor de los caminos que lo puso en la peor de las situaciones: pagar sin condiciones cuando tena capacidad de pago, argumentando que era la nica forma de contentar y tranquilizar a los mercados, que no solo no se tranquilizaron ni contentaron sino que ahora van por ms.

Aprovechan la situacin desesperada de quien se qued sin plata para pagar y solo puede empear y rematar sus bienes. Solo para terminar de ilustrar el punto, considrese que estamos hablando de una deuda que ronda los 150 mil millones de US$. Lo que en tiempos de Chvez eran dos aos de ingreso petrolero. Pero en los actuales de Maduro unos 30.

Qu hacer?

La situacin venezolana es realmente de pronstico reservado, para decirlo usando el famoso lugar comn. Sin embargo, parte del principio de la solucin pasa, en mi criterio, por ser realmente conscientes de esta gravedad, lo que nos pondra en situacin de estimar en su justa dimensin el reto que tenemos al frente. El problema es que ste no es el caso del gobierno actual, demasiado ocupado en su sobrevivencia incluso si eso supone sacrificar el legado de la revolucin que dice defender.

Venezuela necesita un plan de recuperacin que no es de recuperacin sino de reconstruccin, que debe empezar por mover los balancines nuevamente, por prender las luces y tender los cables, hacer que el agua vaya por las tuberas, el combustible salga por los surtidores, en el campo se siembre lo bsico, etctera, como si se tratara de un pas que sale de una guerra, aunque nunca haya estado en ella realmente pero tampoco haya salido del todo todava.

* Carmelo da Silva es consultor de entorno econmico y riesgo poltico, colaborador del Centro latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE)

Fuente: http://estrategia.la/2019/09/30/venezuela-despegue-economico-en-2020/



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