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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2019

Para qu una Europa-potencia?

Bernard Cassen
Pblico


En Bruselas, y durante siete dcadas, se desterraron algunas palabras del lxico de los funcionarios de las instituciones de la Unin Europea (UE). Utilizarlas salvo si era para vilipendiarlas era tan inapropiado como llegar a un cctel vestido con un esmoquin blanco maculado de grandes manchas de grasa. Entre esas palabras, hay una que acaba de realizar un espectacular regreso: la de soberana. Pero no cualquier soberana, solo si es europea. Lo que lleva a cuestionar los espacios de soberana nacional que an subsisten en la UE.

No hay que olvidar que la poltica monetaria (con el euro), la poltica presupuestaria, la poltica comercial y la poltica de la competencia escapan casi por completo al control de los Gobiernos y de los ciudadanos de los Estados miembros de la UE. El presidente francs Emmanuel Macron, con sus recientes alegatos a favor de la soberana europea, pretende extender a los mbitos que dependen directamente de los Estados (diplomacia, defensa) el permetro de ese federalismo econmico y financiero que ya se encuentra en un estado muy avanzado, pero al que no se le llama por su nombre. Acaba de encontrar una aliada de peso en la nueva presidenta de la Comisin Europea, Ursula von der Leyen, cuya toma de posesin tendr lugar el prximo 1 de noviembre. Aunque exministra alemana de Defensa, ha propuesto un concepto que no es o an no es objeto de unanimidad en Berln, el de un Ejecutivo europeo geopoltico.

Hasta la fecha, las instituciones y los Gobiernos europeos nunca haban razonado pblicamente en trminos de geopoltica, por lo tanto, con los atributos de la soberana. Los dos ejes tradicionales de la accin exterior de la UE eran el atlantismo la alineacin con Washington y el estatus de buena alumna de la OTAN y el libre comercio, herramienta de dumping social en los pases industrializados y de tutelaje de los pases pobres. En nombre del Amrica primero, Donald Trump ha renunciado drsticamente a estos principios y ha dejado hurfanos a los dirigentes europeos, quienes aoran el confort de la servidumbre voluntaria.

La reflexin estratgica de Emmanuel Macron quiere llenar este vaco desarrollando la idea de una Europa-potencia cuya envergadura recuerda la presidenta de la Comisin: Somos una potencia de 500 millones de personas, la segunda economa ms grande del mundo. Tenemos que ser conscientes de esta fuerza. La cuestin es saber cules son las nuevas polticas cuya implementacin posibilitara esta fuerza y qu nivel de confrontacin con Estados Unidos estara dispuesta a aceptar la UE.

Por ejemplo, con respecto a los dosieres ultrasensibles de las relaciones con Rusia e Irn, las seales son contradictorias: por una parte, el presidente francs afirma que Europa desaparecer si fracasa en la reincorporacin de Mosc en el gran juego europeo; por otra parte, a la vez que invit al ministro de Asuntos Exteriores iran al G7 de Biarritz, no condena con firmeza la retirada de los estadounidenses de dos acuerdos histricos de los cuales Francia es signataria: el de Pars sobre el cambio climtico y el de Viena sobre la cuestin nuclear iran. El distanciamiento con Washington tiene sus lmites

En realidad, a una Europa-potencia le falta un gran cometido, y solo puede estar en las antpodas de los acuerdos de libre comercio. Los alarmantes informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico (IPCC, por sus siglas en ingls) nos proporcionan aquel que debera imponerse. Sin caer en la grandilocuencia, se trata simplemente del futuro de la humanidad en el planeta. Y el tiempo poltico acumula ms retraso cada da con respecto al tiempo climtico

Bernard Cassen, fundador de ATTAC y director general de Le Monde diplomatique, http://www.monde-diplomatique.es

Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/29649/para-que-una-europa-potencia/

 



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