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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2019

La propaganda no es periodismo

Atilio A. Boron
Rebelin


Mientras esperaba una conexin area que me transportara de Santa Cruz de la Sierra a La Paz la pantalla gigante del bar donde estaba disponindome a almorzar estaba clavada en la CNN. Por supuesto ignor lo que all se transmita porque era un chismero sobre el posible juicio poltico a Donald Trump (que ni los demcratas se lo creen), el papel del presidente de Ucrania inmiscuyndose supuestamente en la campaa presidencial de Estados Unidos y otras menudencias destinadas a distraer a la audiencia y evitar que se enriquezca con la recepcin de insumos cognitivos rigurosos, adecuadamente contextualizados, que le ayuden a comprender que es lo que realmente pasa en el mundo.

Segu ensimismado en la revisin de a ponencia que leera en La Paz a ltimas horas de la tarde pero al rato me llam la atencin el tono sumamente enftico de alguien que ahora ocupaba la pantalla y que se preguntaba cmo poda ser que Alberto Fernndez dijera que no haba una dictadura en Venezuela, aunque s una deriva autoritaria. Trat de seguir con mi trabajo pero me result imposible porque no slo Andrs Oppenheimer segua rasgndose las vestiduras sobre los dichos de Fernndez sino que comenz a tirar cifras de las miles de ejecuciones extrajudiciales que habra perpetrado el gobierno bolivariano pese a que la evidencia que sustenta tan grave acusacin no resistira un da de examen en sede judicial. Claro, esto siempre y cuando jueces y fiscales no hubieran sido alumnos de los cursos de buenas prcticas organizados por el gobierno de Estados Unidos en donde se instruye a los magistrados a administrar la justicia como Dios manda. El actual ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, es uno de los ms brillantes egresados de esos cursos y su condena del ex presidente Lula una verdadera hazaa de la orfebrera jurdica imperial.

Oppenheimer intensific sus crticas pasando de Maduro a Cristina Fernndez a la que acus de haber producido un desastre econmico durante su mandato pero sin fundamentar, otra vez, tan descalificadora valoracin. Sus palabras eran un eco de otro disparate pronunciado por Mario Vargas Llosa, gran novelista pero un mero diletante a la hora de analizar la vida poltica, que en una nota publicada a comienzos de septiembre en La Nacin calific al gobierno de Mauricio Macri que arras con la economa, la sociedad, la cultura y el estado de derecho en la Argentina- como uno de los ms honestos y competentes de nuestra historia.

Dado que ya me refer a este exabrupto en un posteo reciente vuelvo a lo de Oppenheimer para pedirle que por favor antes de seguir hablando de la dictadura de Maduro se sirva contemplar las dos fotografas que acompaan esta nota y que fueron publicadas en el Facebook de Nilson Pea Mora, alcalde del municipio Rivas Dvila, en el Estado Mrida, de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Este sujeto aparece luciendo orgullosamente una camiseta con un grosero insulto al presidente Maduro y en la otra con alguna de sus admiradoras, ataviada de la misma manera. No slo eso sino que en ms de una ocasin declar pblicamente que su presidente era Juan Guaid y no quien haba usurpado ese cargo, que no era otro que Nicols Maduro.

Por supuesto, el alcalde sigue en funciones y haciendo lo que le viene en gana, al igual que el presidente encargado (por Donald Trump) de reemplazar a este ltimo. Yo le pregunto a un observador tan atento de la vida poltica como Oppenheimer qu cree que hubiera ocurrido si alguna persona cualquiera hubiera salido a la calle para pasearse con una camiseta con la misma inscripcin pero que en lugar de Maduro dijera Pinochet, Videla, Franco. Bajo esas dictaduras el pobre sujeto habra sido apresado al instante, sometido a feroces torturas y hecho desaparecer sin dejar el menor rastro. As operan las dictaduras.

Nada de esto ha ocurrido con Pea Mora, que al igual que Guaid, siguen haciendo de las suyas sin ser molestados por las autoridades del estado bolivariano precisamente porque no es una dictadura sino una democracia sometida a una brutal guerra econmica (que algunos analistas norteamericanos estiman que ha producido por lo menos 40.000 muertos por el bloqueo en el suministro de medicamentos y comida), tema sobre el cual Oppenheimer y sus cofrades guardan escandaloso silencio. Don Andrs, por favor: todo periodista tiene que hacer honor a un juramento hipocrtico que establece que su obligacin moral, inescapable, es decir la verdad y denunciar las mentiras. Obligacin que, claro est, no existe para los cultores de la propaganda poltica, que pueden mentir a sabiendas, ignorar datos escandalosos como los que ilustran estas fotografas, y seguir con las prdicas desestabilizadoras que le dictan sus amos desde Washington como parte de la guerra de quinta generacin encaminada a producir un cambio de rgimen en Venezuela, como para enorme felicidad de sus pueblos hicieron en Libia e Irak, e intentan hacer ahora en Siria y Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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