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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2019

Te dimos la mejor herencia que es el estudio

Nicols Rodrguez Bautista
Rebelin


Desde 1998 tres guerras superpuestas azotaron al pas: el Plan Colombia, la ficcin de la paz y la guerra sucia narco paramilitar; comandadas en el nororiente colombiano por el General Carreo. Esta crnica rememora sucesos ocurridos en ese momento.

Corra el mes de junio de 1998 cuando la operacin militar completaba dos meses seguidos aterrorizando a los pobladores, los soldados los trataban de colaboradores de la guerrilla, los amenazaban dicindoles que cuando ellos se vayan vendrn los paramilitares y no tendrn contemplacin con nadie.

Las organizaciones comunitarias de San Pablo, Santa Rosa y Simit en el Sur de Bolvar sentan miedo, todos saban que en los informes que los paramilitares reciben de militares y policas, los lderes sociales eran los ms sealados.

Mientras las guerrillas respetan a nuestras organizaciones -deca un lder comunitario-, los del Gobierno nos miran como enemigos, sin ser nosotros culpables de lo que pasa en la regin.

Obras son amores

Estaba fresco el recuerdo cuando la comunidad del corregimiento de Monterrey decidi construir su Colegio de Bachillerato, comenz a recolectar dineros entre los pobladores y el Ejrcito de Liberacin Nacional aport una parte importante de los fondos requeridos.

La comunidad decidi dejar constancia en una placa de cunto dinero haba aportado la comunidad, el ELN y la Alcalda; cuando una patrulla del Ejrcito pas y cuestion que all estuviera escrito la constancia del aporte guerrillero, los pobladores le dijeron, ustedes nos dijeron que digamos la verdad, y la verdad es que el Gobierno ha sido quien menos aport a la obra, mientras la guerrilla fue quien ms ha ayudado, ahora ustedes cunto van a aportar?

Por esta razn el Capitn de la patrulla no tuvo ms remedio que abandonar la idea de arrancar la placa conmemorativa del Colegio.

Unos se fueron pero llegaron otros

Las ltimas tropas que deban salir de la regin pertenecan del Batalln Hroes de Majagual, estaban ubicadas en Cerro Burgos, la Cinaga del Pial y las Sabanas de San Luis.

Todos se fueron dando cuenta que este Batalln era el encargado de coordinar con los paramilitares que han comenzado a entrar, precisamente por Coco Tiquicio y Cerro Burgos, se deca que eran 90 al mando de Salvatore Mancusso.

Un lder comunitario cay entre las primeras vctimas en Cerro Burgos, cuando ms de la mitad de las casas del poblado fueron saqueadas, los paracos le rodearon la casa, l escuch que un cabecilla le grit a los matarifes, -por donde asome, maten a ese HP-, entonces se atrincher detrs de un colchn viejo con su escopeta de casera, desde all dispar hasta que termin la municin y lo mataron, ya muerto se ensaaron en su cadver.

La viuda Hortensia

La noticia de los asesinatos y descuartizamientos en Cerro Burgos se reg como plvora y lleg hasta donde Hortensia la prima del lder masacrado, que viva a 5 kilmetros de all; el atroz asesinato le encogi de nuevo su alma de dolor, su esposo un minero artesanal haba muerto hace poco sepultado por una roca, dejndola viuda a los 30 aos de edad y con una pequea hija de seis aos.

Su primo era el nico familiar que le quedaba, porque haca 4 aos en un rudimentario transporte fluvial su padre y madre murieron ahogados, cuando la frgil embarcacin naufrag llegando al Banco Magdalena.

Su esposo era buen padre y buen vecino, l con su fuerza y sudor arrancaba de las entraas de la Serrana de San Lucas las pelusas de oro que les permitan sobrevivir; cada fin de semana llegaba a Monterrey a venderlas para comprar el mercado y los dulces para su adorada hija, tesoro de los dos esposos, a quien pensaban darle estudio hasta convertirla en doctora.

Hortensia tena la certeza que el ltimo pensamiento de su malogrado esposo fue para su pequea hija. Durante una semana 10 guerrilleros elenos junto a los mineros lucharon infructuosamente para rescatar su cadver pero no lo lograron, por lo que el cura del pueblo declar el sitio de la inmensa roca como Camposanto.

Muertos sus padres, su esposo y su primo, ella y su hija estaban completamente solas en el mundo, y aunque acrisolada por los golpes no estaba dispuesta a considerarse derrotada.

Las alivia que la comunidad las quera a ambas, a ella por honrada, trabajadora y buena madre, y a Nita -como llaman a Ana Rosa-, por afectuosa y buena estudiante; Nita no perda un da de clase y portaba orgullosa el bolso para echar los cuadernos que el profesor le regal por ser la mejor alumna.

Los campesinos denunciaron la barbarie

Finalizando junio la tensin no poda ser mayor, las comunidades se alistaban para movilizarse porque adems del ataque a Cerro Burgos, el 11 de junio otro grupo paramilitar de 100 hombres quem el Corregimiento de Vallecito en San Pablo, donde asesin a varios campesinos y desplaz a todos su habitantes.

Las comunidades decidieron movilizarse hasta la cabecera municipal de San Pablo, pero dejaron a un pequeo grupo -entre ellos, Hortensia- encargado de cuidar las casas de Monterrey, las mujeres, nios y ancianos que no llevaron a la movilizacin.

Todo fue un xito le dijeron los vecinos el 14 de Junio cuando retornaron a sus labores y ella con sus compaeras retorn a sus casa.

Los movilizados denunciaron la coordinacin de los militares con los paramilitares, entregaron las pruebas sobre cmo los primeros llegaron adelante y aseguraron los sitios de entrada a los paracos, instalados estos, ah s las tropas del Ejrcito se retiraron dndoles va libre para que hicieran estragos y matanzas; esto mismo denunciaron los Alcaldes de la regin, los prrocos y dems autoridades. Ahora, cul es la proteccin del Gobierno? Ms guerra? Pregunt en su intervencin un dirigente de Vallecito.

Huir para salvar la vida

En septiembre se complic ms todo por los fuertes combates entre la guerrilla y los paramilitares, el ms duro fue en el puente de Cuadros entre Monterrey y Cerro Burgos, entre las bajas de los paracos cay alias Santander, que result ser un Teniente efectivo del Ejrcito estatal, lo que demostr que unos y otros son lo mismo.

Una tardecita, un amigo de su difunto esposo que an viva en Cerro Burgos le cont a Hortensia, que los paracos saban que ella era prima del lder que asesinaron en Burgos, le insisti que corra peligro porque queran desquitarse con ella, porque s primo durante el combate mat a un cabecilla de los paracos.

Si no tuviera esta nia agarrara el monte, le dijo Hortensia, pero a este angelito no lo dejo por nada del mundo y sigo con el sueo que ella sea una doctora. El vecino pens que a la viuda comenzaba a patinarle el coco por tanta carga de desgracias.

No soy la primera desplazada se dijo para s misma, mientras haca su maleta. Su natal Monterrey ya disminuido por los desplazamientos la vio embarcarse en el viejo camin de lnea que sala para San Pablo todos los das a las seis de la maana, de su partida slo inform al Presidente de la Junta de Accin Comuna, le dijo en medio de lgrimas mi rancho y lo que no me llevo es de la comunidad.

A eso de las 10 de la maana, con una mezcla de nostalgias y miedos recubiertos de recuerdos tristes, cruzaron el ro Magdalena en el destartalado Ferri, que por esos das estaba recin reparado.

Una barranca bermeja por la sangre

Barranca, la llamada ciudad petrolera donde Hortensia y su esposo haban bautizado a Nina haca 6 aos, se le mostraba ahora como una tierra extraa, agresiva y de miedo, donde los militares con cascos de guerra y fusiles en disposicin de combate se cubran la espalda en cada esquina, mientras sus pobladores hacan su vida en medio de la guerra y donde los muertos ya no eran noticia, porque los tiroteos, regueros de sangre y el terror se haban convertido en parte del paisaje, tragedia que no acababa la alegra de los barranqueos, mezcla mgica de santandereanos y costeos, con una herencia de guerra desde siempre.

En el Barrio La Esperanza Doa Encarnacin las acogi fraternalmente y al recibirlas le explic que poda encontrar trabajo en Bucaramanga como empleada domstica; as que en la maana antes del amanecer, entre el aroma del caf caliente, las lgrimas y los abrazos, las despidi para embarcarlas en un bus de Copetran hacia su nuevo destino.

Nita le haca muchas preguntas sobre todo y ella se volvi experta en esquivarla con respuestas generales, en ocasiones la calmaba dicindole que cuando lleguen a la casa le respondera todo, -a cul casa mam?-, le dijo antes de quedarse dormida en sus piernas.

No tena tantos parques, pero si gente buena

Tal como Doa Encarnacin le haba dicho, su sobrino la esper en el Terminal de transporte de la capital santandereana y una hora despus estaban en su casa, donde viva con su esposa y dos hijos de edades similares a las de Nita.

Entre humildes nos entendemos pens Hortensia al observar la casa inconclusa de ladrillos rojizos, del sobrino albail de Doa Encarnacin que ahora la acoga.

El dos de octubre, Hortensia empez a trabajar en una casa de familia, sin descuidar las clases que le estaba dando a Nita, a quien aspiraba a matricular en Tercero al comenzar el ao siguiente.

Sus patrones vivan en una casa grande, eran una pareja de cincuentones con una nieta estudiante de Medicina, por suerte Hortensia tena ante s un estmulo para que Nita fuera una doctora. Ahora, madre e hija, viviran en una diminuta habitacin llamada el cuarto del servicio.

Nueve aos despus, cuando el seor de la casa muri de un infarto, las tres mujeres mayores ya parecan ser de la misma familia unidas por el respeto y el aprecio mutuo. Hortensia se levantaba todos los das a las 4 de la maana a preparar el desayuno, luego barra y trapeaba la casa, haca el almuerzo y la cena, serva la mesa, lavaba los platos y la ropa, planchaba dos veces a la semana, haca el mercado y atenda a Nita quien asista a la escuela de lunes a viernes.

Cuando Nita termin el Bachillerato como alumna destacada apenas iba a cumplir los 15 aos, lo que le permiti matricularse en la Universidad Industrial de Santander.

Cursando su tercer ao de Medicina, el barrio vivi el impacto de la muerte de un vecino empresario urbanizador, quien antes de morir reparti a sus dos hijos una herencia, que entre otras cosas constaba de tres casas lujosas y varios vehculos de transporte.

Al ver este suceso Nita le pregunt a su madre, entre en broma y en serio, mam y tu qu me vas a dar de herencia?

Hortensia la mir a los ojos y le dijo amorosamente: hija el sueo tuyo, el de tu padre y el mo se nos est cumpliendo, nosotros nos sacrificamos y tu haces grandes esfuerzos para estudiar y tener una carrera profesional, esa es la herencia tuya y aunque no sea algo material, con ella puedes enfrentar mejor la vida, con menos riesgos y ms oportunidades. Esta es la mejor herencia que los padres humildes pueden y deben dar a sus hijos, me sentir la mujer ms orgullosa cuando te vea graduada de doctora, prestando un buen servicio a los enfermos, sobre todo a aquellos que no tienen con qu comprar servicios de salud.

Nita abraz y bes a su madre, convencida que esta era la mejor herencia que reciba.


Nicols Rodrguez Bautista, Primer Comandante del ELN.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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