Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2019

Elecciones en el nico apartheid de Medio Oriente

Mara Landi
Rebelin


El 17 de septiembre se celebraron nuevamente elecciones en Israel para elegir un nuevo Parlamento (Knesset), de cuyas mayoras surge el nuevo Primer Ministro y su Ejecutivo. Esta eleccin fue consecuencia de que en las celebradas en abril pasado ningn partido logr la mayora necesaria ni los acuerdos con otros sectores para poder formar gobierno. El eterno Primer Ministro Benjamin Netanyahu, que busca una nueva reeleccin, enfrent la competencia del general retirado Benny Gantz y su flamante formacin Azul y Blanco (segn analistas, algo muy parecido al viejo Likud antes de que Netanyahu lo llenara de ultrarreligiosos).

A cualquier persona crtica no es necesario explicarle los lmites de un proceso electoral para lograr cambios estructurales que terminen con un statu quo injusto y opresivo y den paso a una nueva realidad de libertad, justicia e igualdad. No obstante, este fundado escepticismo adquiere una poderosa dimensin cuando se trata del ms disputado pedazo de tierra del mundo: el territorio de Israel-Palestina.

Y ello es porque, aunque la propaganda sionista se empea en presentar al Estado de Israel como la nica democracia de Medio Oriente, un dato de la realidad se impone sobre cualquier anlisis de tendencias, resultados y perspectivas electorales: la mitad de la poblacin que naci y habita en el territorio gobernado por Israel entre el Mediterrneo y el Jordn− no tiene derecho a votar por ser palestina. En la ciudad de Jerusaln, por ejemplo, que el Estado de Israel anex y considera su capital unida, eterna e indivisible (en contra del Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU), hay ms de 300.000 palestinas/os que no tienen derecho a votar en las elecciones israeles[1].

Otro ejemplo: todo el territorio ocupado de Cisjordania est salpicado por ms de 250 colonias (todas ilegales segn el Derecho Internacional). Los colonos judos que viven en esas tierras palestinas robadas van a votar el da de las elecciones; pero sus vecinos y vecinas palestinas no tienen derecho a hacerlo, simplemente por no ser judos (ver mapa abajo). Alguien dir: pero votan en las elecciones de la Autoridad Palestina (si las hubiera; pero ello es otro cantar). S, en la Sudfrica racista la poblacin nativa negra poda votar en los bantustanes creados para excluirla; pero el apartheid exista igual.

Pero an cuando hipottica o milagrosamente− a los cinco millones de palestinos/as que viven en los territorios ocupados se les otorgara el derecho al voto, no tendran por quin hacerlo: ninguno de los partidos incluye en su plataforma poner fin a la ocupacin, levantar el bloqueo a Gaza, parar la incesante construccin de colonias ilegales en Cisjordania, y menos permitir el retorno de las personas refugiadas. De estos temas no se habla: el statu quo est completamente naturalizado, aun entre los hoy insignificantes sectores que alguna vez se decan de izquierda o liberales. La alternativa no es, pues, entre partidarios y opositores de la ocupacin, o entre derecha y centro/izquierda, sino entre el candidato de los colonos y extremistas religiosos (Netanyahu) y el candidato de los militares (Gantz); ambos de ultraderecha.