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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2019

Libertad sexual o explotacin sexual?
Mujeres desechables, libre eleccin de quin?

Jessica Lara
TribunaFeminista

Sobre lo que hay detrs del el mito de la "libre eleccin" de las mujeres en situacin de prostitucin.


Cuntas veces hemos escuchado hablar de la libre eleccin de las mujeres en situacin de prostitucin. Cuntas veces hemos asistido al discurso de la libertad de las mujeres que eligen ser compradas por hombres. Mujeres desechables, sexualizadas, cosificadas y deshumanizadas.

Qu tiene que ver esto con la libertad sexual? Nada. Qu relacin tiene con la estructura patriarcal? Toda. Y con la ptica neoliberal dentro del sistema capitalista? Vaya, se va armando el argumentario. Cuando hablamos de prostitucin es necesario incorporar el rigor a aquello que vamos a exponer. Todas y todos opinamos aunque no tengamos ni idea de lo que hablamos.

Por opinar, incluso podemos hacerlo sobre un libro que no hemos ledo explicndoselo a la autora del mismo; que se lo digan a la escritora Rebecca Solnit, que vivi cmo un seor le quiso contar de qu iba su propio libro del que slo haba ledo una resea en el peridico. Con esto quiero decir que resulta pueril, adems de cnico, atacar a las mujeres que se dedican a escudriar la estructura del sistema prostitucional y a hacer un anlisis profundo con el conocido argumento de ellas eligen.

La sociloga Kathleen Barry habla de explotacin sexual para referirse a la prostitucin y digamos que la define como hombres comprando mujeres para usarlas sexualmente. Qu barbaridad!, dirn algunas que hablan de las bondades de la prostitucin, de ese trabajo sexual que es tan empoderante que solo lo ejercen mujeres, para satisfacer a los hombres, tan necesitados de este servicio. Aqu nos encontramos con alguna problemtica que viene de concepciones errneas.

En primer lugar, hablar de la prostitucin como una transaccin comercial entre mujeres y hombres denota nuevamente no entender dnde estamos, y estamos ante un negocio ilcito en el que como escribe la periodista Kajsa Ekis Ekman, la mayora absoluta de las personas que ejercen la prostitucin en el mundo son mujeres y nias y la mayora absoluta de los compradores son hombres.

No obstante, a veces vemos escrito los y las trabajadoras sexuales; venga, vamos a darnos una vuelta por los pisos, por las calles, por los burdeles, por los macroburdeles, por los polgonos, por las casas de citas, para observar quines son penetradas por la boca, por la vagina y por el ano, siendo sometidas a las prcticas vejatorias de aquellos que pagan y que desde la pornografa, la construccin de la sexualidad y de su masculinidad han credo que tienen el derecho de acceder al cuerpo de las mujeres, integrando la violencia sexual en sus formas de vida en lo que Kathleen Barry llama sadismo cultural: Conjunto de prcticas sociales que favorecen y propugnan la violencia sexual, incorporndola a la nocin de lo que se define como comportamiento normal.

Pongamos atencin en este momento al fenmeno de expulsin del que nos habla la sociloga e investigadora Rosa Cobo, cuyas palabras extradas de su libro La prostitucin en el corazn del capitalismo cito a continuacin: Las mujeres son expulsadas de sus hogares, de sus entornos sociales y tambin de sus propias expectativas de vida. Sin embargo la expulsin tiene destino: clubs, pisos, macroburdeles, calles, barrios, polgonos a las afueras de las ciudades o zonas acotadas estn preparadas para la comercializacin de sus cuerpos.

La violencia de la expulsin se completa con otra violencia, aquella que vulnera el derecho de las mujeres a la soberana de sus cuerpos.

La violencia que vulnera el derecho de las mujeres a la soberana de sus cuerpos, dice Rosa Cobo. S, la prostitucin tambin tiene que ver con la libertad sexual; la libertad sexual coartada de las mujeres revestida de una supuesta libertad sexual que es la libertad de ellos de tener a las mujeres disponibles. El placer y la sexualidad estn al servicio de los hombres.

La sexualidad de las mujeres no existe. Pero son nuestros cuerpos y hacemos lo que queramos con ellos; El lema es: mi cuerpo es mo. No obstante, como apunta la filsofa Amelia Valcrcel, mi cuerpo es mo es un eslogan, afortunado por cierto, pero no es un fundamento de derecho.

Aqu se inserta otra problemtica, la apropiacin del lenguaje. De nuevo Kathleen Barry en una entrevista para la revista Atlnticas[1], en su monogrfico La prostitucin: Entre viejos privilegios masculinos y nuevos imaginarios neoliberales, advierte de cmo nos han quitado el lenguaje y anota como ejemplo el trmino prosex, usado por aquellos que reducen el sexo a esa transaccin de la que hablamos antes y que no es ms que una compra de los hombres donde el objeto de esa compra somos las mujeres.

Siguiendo con Barry, la sociloga seala que queremos reivindicar que el sexo es un aspecto fundamental de nuestra humanidad y que atraviesa la autodeterminacin de las mujeres, es decir, reivindicar y apropiarnos de nuestra sexualidad: desde decidir si tener sexo o no; hacerlo como queramos; o probar cul es la experiencia sexual ms satisfactoria para cada una de nosotras. Como veis, no se trata de ser puritanas ni mojigatas; este argumento tambin cae, tan rpido como se expone.

En el libro El ser y la mercanca de Kajsa Ekis Ekman queda bastante claro: Cuando el dinero compra el consentimiento, se evidencia una desigualdad de deseo estructural, por eso la prostitucin es el enemigo de la liberacin sexual.

En este apartado de la apropiacin del lenguaje podemos seguir analizando estos lemas y trminos que nos roban en el feminismo. Habis ledo bien, nos roban, ya que surgen en un momento determinado, junto a una reivindicacin determinada o bajo un objetivo estratgico determinado y fuera de ah implica que han sido descontextualizados y adaptados al discurso de ese lobby proxeneta que construye un nuevo relato para destacar que el sujeto que elige en toda esta telaraa de intereses somos las mujeres. Desechables, pero como capacidad de elegir. Siguiendo con la consigna mi cuerpo es mo voy a traer otro ejemplo estrechamente vinculado, nosotras parimos, nosotras decidimos.

Este lema apareci en tamao mural en algunas fachadas de Madrid y Barcelona empapelando edificios y tambin mediante pantallas luminosas (con un fondo entre rosa y morado) como iniciativa de la Asociacin Son Nuestros Hijos. Un eslogan que marca un momento importante en la lucha feminista cuya reivindicacin sigue vigente en algunos pases donde nuestras compaeras pelean por el derecho a decidir y por tanto por la despenalizacin del aborto (el Congreso de Oaxaca lo acaba de conseguir), manipulado en una campaa que beneficia a la mafia reproductiva, intentando normalizar esta prostitucin uterina (tal como se refiere a la maternidad subrogada Ekis Ekman) comparndola con el aborto.

Como expona la filsofa Alicia Miyares en una de sus ponencias, defendemos el aborto porque estamos en contra de una maternidad impuesta y estamos en contra de los vientres de alquiler porque nos oponemos a una maternidad por contrato. De nuevo la libertad de la que hacen gala los promotores de esta prctica no existe. Y como en la prostitucin, se trata de controlar y explotar el cuerpo de las mujeres para satisfacer deseos.

Esto lo ilustra muy bien Adriana Guzmn, integrante del movimiento Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, cuando define el patriarcado: El patriarcado es el sistema de todas las opresiones, todas las discriminaciones y todas las violencias que vive la humanidad y la naturaleza, construido histricamente sobre el cuerpo de las mujeres [] La humanidad aprende a explotar en el cuerpo de las mujeres. Sigamos con los conceptos.

El ms atractivo en cierto discurso es el de empoderamiento. Qu es el empoderamiento? Segn Naciones Unidas y la Plataforma de Accin de Beijing, el empoderamiento es el requisito sine qua non para alcanzar la igualdad de gnero y por ello forma parte del Objetivo 5: Lograr la igualdad de gnero y empoderar a todas las mujeres y las nias. Qu significa exactamente? El empoderamiento est relacionado con el poder y con la participacin de las mujeres en la toma de decisiones; el trmino fue adoptado en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Beijing y es definido como la toma de conciencia del poder que individual y colectivamente ostentan las mujeres y que tiene que ver con la recuperacin de la propia dignidad de las mujeres como personas.

Cuando hablamos de empoderamiento partimos en primer lugar de una desigualdad estructural que nos ha mantenido a las mujeres excluidas de muchos mbitos de la vida, privadas del acceso a los recursos y alejadas de los organismos de decisin.

El empoderamiento como estrategia nace para revertir esta situacin a travs del desarrollo de capacidades, la adquisicin de herramientas y una necesaria mirada crtica a este proceso histrico, dentro del patriarcado como sistema histrico tal como aduce Gerda Lerner en su libro La Creacin del Patriarcado, que nos ha situado debajo y que adems ha invisibilizado nuestras aportaciones.

Volviendo al tema, la prostitucin no empodera; lo que empodera es ser dueas de nuestra existencia, tener las mismas oportunidades que los varones y sobre todo, ser consideradas personas y no objetos porque los hombres que creen tener el derecho a acceder a nuestros cuerpos nos han deshumanizado.

El manipulado discurso sobre el empoderamiento tiene que ver con el relato que hace el lobby proxeneta de la prostitucin, quin, si no, iba a tergiversar el concepto? Lo cuenta Kajsa Ekis Ekman, antes la prostituta era considerada un desecho -mujeres desechables- personas inferiores que estaban ah para cumplir con esas necesidades de los hombres. Ahora nace la trabajadora sexual, mujer libre, independiente y empoderada que elige que varios tos la penetren cada da por donde a ellos les plazca. Parece que se trata de libre eleccin.

La libre eleccin de los hombres que manejan este negocio ilcito y de esos hombres que ven intacta su txica masculinidad. Para terminar y en vista de que hace poco -y cada 23 de septiembre- se celebr el Da Internacional contra la Explotacin Sexual y la Trata de Personas, conviene dejar claro que prostitucin y trata son dos realidades indisociables, que no se pueden separar ya que como dice la sociloga Silvia Chejter, la trata no es otra cosa que una de las formas ms frecuentes o generalizadas de reclutamiento de mujeres para ser prostituidas. Quiz sirva para dormir por las noches pensar que hay una prostitucin voluntaria y buena y otra terrible donde intervienen las mafias que es con la que debemos acabar. Pero no, malas noticias para ese placentero sueo.

Nos encontramos ante un sistema prostitucional que se traduce de esta manera: Hombres que compran a mujeres y otros que se benefician de ello, ante la complicidad de los Estados. Y esta realidad dantesca choca con los derechos humanos y con el feminismo. No se puede legitimar una prctica que nos convierte, a las mujeres, en mercanca.

Podis seguir mirando hacia otro lado o dar un paso al frente para luchar contra la explotacin sexual de mujeres y nias poniendo el foco en los hombres que compran mujeres y en los que se benefician de este negocio ilcito que se sita en beneficios, dados por la economa criminal y como argumenta Rosa Cobo, junto al narcotrfico y a la industria armamentstica. Nosotras, las feministas abolicionistas, seguiremos tomando de referencia el movimiento por la abolicin de la esclavitud para acabar con esta esclavitud del siglo XXI.

Creemos que es posible un mundo sin prostituidores y lejos de ver el abolicionismo como una utopa inalcanzable trabajaremos para que la paz sea un hecho y una realidad para las mujeres.

Sabemos que el camino es arduo ya que estamos enfrentando al poder, al sistema prostitucional y en esta tarea, a la vez, desarticulamos todos los discursos que desde ah se lanzan aunque se cuelen en el feminismo, un movimiento social y poltico que ha nacido para que todas alcancemos nuestra liberacin.


Imagen tomada del cartel de las Jornadas Internacionales
sobre Prostitucin celebradas el ao pasado en la Universidad de A Corua.



Notas: [1] http://revistas.udc.es/index.php/ATL/index H

Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2019/10/mujeres-desechables-libre-eleccion-de-quien/


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