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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2019

No hay alternativa?

Francisco Fernndez Buey
TopoExpress


Nota de edicin: En este breve texto de 1991, que conserva su vigencia, Francisco Fernndez Buey responde a la pregunta formulada por la revista El Ciervo sobre la afirmacin de la entonces primera ministra britnica Margaret Thatcher de que No hay alternativa

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SLA: Texto fechado el 8 de mayo de 1991, es la respuesta del autor de Leyendo a Gramsci a una pregunta que le fue formulada por la revista de cristianos por el socialismo El Ciervo sobre la expresin thatcheriana, ya entonces en boga, No hay alternativa.

Hay dos maneras de decir que en este mundo nuestro de hoy no hay alternativa. La primera manera es la que de quienes se encuentran a gusto en l y piensan que cualquier otro tipo de sociedad distinta de esta que ahora conocemos los euroamericanos sera peor. Las personas que as piensan tienden a presentar los acontecimientos de estos meses [1] como una confirmacin de la bondad del sistema capitalista. El argumento es simple y ha calado mucho en las gentes por estas latitudes: lo que en la URSS y los pases de su rea se presentaba como alternativa al capitalismo ha resuelto ser socialmente ms injusto, econmicamente ms desorganizado, ecolgicamente ms destructor y culturalmente ms alienante que aquello otro que criticaba. La prueba prctica del argumento tambin salta a los ojos: bastara con mirar lo que han estado diciendo y queriendo la mayora de los ciudadanos checos, polacos, hngaros o rusos a lo largo del reciente proceso que se inici con la perestroika en la URSS [2] y, en cierto modo, termin con la apertura (que no cada ni hundimiento) del muro de Berln.

Esta manera de decir que no hay alternativa tiene una parte de verdad que es menester reconocer. Aquello -llmese como se quiera- que durante dcadas apareci a los ojos de muchos (mayormente trabajadores, personas explotadas y oprimidas) como la alternativa al sistema capitalista se ha agotado, ha cumplido su ciclo histrico. Pero esta parte de verdad no lo es todo en ese argumento. En la mayora de las formulaciones que yo conozco este argumento pretende implicar, adems del reconocimiento de que se ha agotado aquella alternativa, otras dos cosas: 1) que fuera del sistema capitalista existente no hay salvacin, y 2) que cualquier otra alternativa que se pretende oponerle conducir al desastroso caos que hoy es la URSS.

Dejemos de lado el tono policaco y las maneras torquemadescas con que suelen presentar el argumento contra sus antiguos amigos los recin llegados a la consoladora teora de que vivimos en el mejor de los mundos posibles [3]. Lo que importa es resaltar que la falsedad de estas dos implicaciones enturbia la veracidad de lo dicho sobre lo que haba en la URSS y obliga a sospechar de la moralidad de todo el argumento.

La otra forma de decir que no hay alternativa atiende a las dos caras principales del mundo de hoy. Reconoce el fracaso de aquel intento de industrializar aceleradamente las sociedades en nombre del socialismo, precisa que tal proceso de industrializacin degrada ideolgicamente la palabra misma socialismo, pero afirma tambin que, mientras tanto, las glidas aguas del clculo egosta (para decirlo con una caracterizacin marxiana del capitalismo [4]) han puesto al hombre de finales del siglo XX al borde del abismo. Pues, no es un abismo la acumulacin de armas nucleares, qumicas y convencionales convertida en negocio continuo y movida principalmente por la lgica del beneficio? No es un abismo la crisis ecolgica que las instituciones internacionales no pueden detener por dominar en ellas el inters privado? No es un abismo la pltora miserable en la que compiten el hambre y la sed con la mayor exaltacin de todo lo superfluo? No es un abismo el que dos tercios de la humanidad se hallen al borde de la miseria en lugares de la tierra donde se producan no hace mucho las ms indispensables materias primas? No es un abismo las grandes migraciones intercontinentales en curso por motivos econmicos, ecolgicos, culturales y polticos? No es un abismo el choque cultural que se adivina ya en las manifestaciones de racismo y xenofobia de nuestras metrpolis? No es un abismo la economa de la droga movida, de un lado, por el multiplicarse de las alienaciones y, de otro, por el empobrecimiento de las tierras y el expolio de los campesinos pobres? No es un abismo la aceptacin de las tasas naturales de desempleo y el crecimiento del parasitismo y del corporativismo en nuestras ciudades? No es un abismo la mercantilizacin generalizada de la produccin simblica y, ms recientemente, de lo viviente?

La otra forma de decir que no hay alternativa abre los ojos ante el infierno de la estupidez que es el capitalismo actual. Y pone el acento en el momento presente: no hay alternativa ahora. Y no la hay porque salimos de una nueva derrota como el nio perdido en la intemperie de Galeano [5]. Pero al mismo tiempo esta otra forma de ver las cosas dice: hace falta una alternativa; hace ms falta que nunca, es ms urgente que en cualquier otra fase de la historia del capitalismo. Y si a pesar de que hace falta y de su urgencia, se dice aqu que no la hay ahora es porque tambin nuestro volver a empezar tiene que arrancar de la veracidad, esto es, del reconocimiento de que estamos an en un momento prepoltico, en un momento en el que los sujetos del cambio necesario no pueden todava reconocerse porque viven demasiado lejos unos de otros y tienen tal vez historias demasiado diferentes. Pero la clera del ciudadano humillado en las metrpolis imperiales no tardar mucho en encontrarse con la consciencia de los proletarios del mundo a los que el capitalismo no garantiza ni el comer ni el beber. Mientras tanto aqu, en el balneario del mundo, ms que pensar en la alternativa habr que pensar seguramente en programas de accin, en programas de luchas y en programas de estudio.

Notas de edicin de Salvador Lpez Arnal:

1) Fernndez Buey hace referencia a la apertura del muro de Berln, a la implosin de los pases (del mal llamado socialismo real) de Europa del Este y al proceso de desintegracin de la Unin Sovitica.

2) El intento de reforma democrtica de Unin Sovitica defendido y dirigido por Mijail Gorbachov, entonces secretario general del PCUS.

3) Una teora defensora de la civilizacin capitalista que toma pie en la idea leibniziana del mejor de los mundos posibles, conjeturada por el gran filsofo alemn para argumentar la consistencia de la omnipotencia divina y la existencia del mal en el mundo.

4) Referencia a un clebre paso del primer captulo del Manifiesto comunista. El autor prolog la edicin castellana de El Viejo Topo del clsico marxiano: Para leer el Manifiesto comunista . Ahora tambin en Francisco Fernndez Buey, Marx a contracorriente , Vilassar de Mar, El Viejo Topo, 2018, pp. 157-170.

5) Francisco Fernndez Buey se refiere a un texto de Eduardo Galeano titulado, precisamente, El nio a la intemperie. Publicado en El Pas y recogido en el libro Ser como ellos y otros artculos (Siglo XXI, 1992, pp. 97-105). Debo a Alfredo Iglesias Diguez la informacin usada en esta nota.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/no-hay-alternativa/



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