Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Yemen, la guerra olvidada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2019

Yemen de la ofensa a la ofensiva

Guadi Calvo
Rebelin


Mientras Arabia Saudita no se repona del demoledor golpe que signific el ataque contra las instalaciones petroleras de Saud-Aramco el mes pasado (Ver "Yemen: Ms tormentas en el Golfo Prsico") nuevamente el movimiento Ansarullah (Partidarios de Dios) o houthi el ltimo fin de semana volvi a dar un zarpazo que moralmente quizs sea ms demoledor que el del sbado 14 de septiembre.

Con lo que se conoci como Operacin Nasrallah, (en honor del mtico lder de Hezbollah Hassan Nasrallah) fuerzas de Ansarullah ya desplegadas y operando en la provincia saudita de Najran, despus de haber producido 500 bajas a las fuerzas del reino, tomaron 2.400 prisioneros, junto a elementos yemenes y mercenarios sudaneses. Adems incautaron varios cientos de vehculos militares y armamento, mientras otros 250 haban sido destruidos en la accin.

Si bien Riad, se neg a reconocer este nuevo golpe, diferentes fuentes confirman que tanto los prisioneros, como los vehculos pertenecen a la Guardia Nacional de Arabia Saudita (SANG), entrenadas y equipadas por los Estados Unidos.

El canal oficioso del frente houthi, al-Masirah, ha mostrado fragmentos de vdeos donde se observan los blindados saudes incautados por los rebeldes, cmo a decenas de los hombres capturados que aseguran proceder de Arabia Saud.

Najran es una provincia fronteriza con Yemen, de mayora chiita, que ha sido constantemente dejada de lado por el wahabismo reinante y donde operan muchos agentes pro Yemen que informan al alto mando de Ansarullah.

Segn un comunicado emitido por los Houthis, los soldados saudes capturados, estn particularmente en mal estado fsico, con uniformes harapientos y baja aptitud para el combate.

Este nuevo golpe, adems de la mala situacin de los militares sauditas en el sur de su pas, confirma la cohesin de las fuerzas yemenes, particularmente en las provincias del norte del Yemen, donde diferentes grupos armados, en los ltimos meses se han unido al movimiento Houthi, al igual, que segn diferentes analistas locales, milicianos que luchan en el sur de yemen, tambin se estn uniendo al movimiento Houthi.

Este alineamiento entre las tribus y otros grupos armados detrs de los houthis tiene un solo factor de unin y es lucha contra el invasor extranjero, a los que los houthis fueron los primeros en iniciar la resistencia y una campaa internacional para denunciar la guerra que Arabia Saudita unilateralmente comenz en marzo de 2015, junto a una importante coalicin de pases musulmanes y cuyo principal socio fueron los Emiratos rabes Unidos (EAU).

Ansarullah, adems de resistir a los invasores sauditas, combaten tambin contra al-Qaeda para la Pennsula Arbiga, una de las franquicias mejor entrenadas y ms activas de la organizacin fundada por Osama bin Laden; hombres infiltrados del Daesh y milicianos del Consejo de Transicin del Sur, (CTS) formado en 2017, que pretenden la creacin de un Yemen del Sur independiente, est ltima organizacin cuenta con el apoyo de los EAU, que tras abandonar la coalicin saudita en julio, pretende establecer una cua en Yemen, ya que no se resigna a renunciar a sus intereses en el sur de la Pennsula Arbiga, particularmente sobre Bab el-Mandeb (Puerta de las Lamentaciones) un estrecho martimo de apenas 30 kilmetros de ancho que separa las costas del Cuerno de frica de Yemen, y es paso obligado para las embarcaciones que busquen vincular el Indico con el Mediterrneo, va Mar Rojo y Canal de Suez, para lograrlo es que una importante dotacin de fuerzas emirates todava permanecen en el terreno y sigue influyendo en las milicias aliadas del CTS.

Apenas un da despus del xito de la Operacin Nasrallah, el Comit Internacional de la Cruz Roja, anunci la liberacin por parte de los houthis, de cerca de 300 prisioneros de la coalicin, entre ellos, tres saudes, como parte de una iniciativa de paz de Naciones Unidas (ONU) acordada en diciembre pasado en Estocolmo, que prev la liberacin de unos 7 mil prisioneros de cada bando, todava no se ha conocido la reaccin de Riad despus de la liberacin de sus hombres.

El fenomenal avance de Ansarullah se produce en el momento que el reino ha desestimado la oferta de una tregua, ofrecida por el presidente del Consejo Poltico Supremo de Yemen, Mahdi al-Mashat. Por lo que los houthis han anunciado que los ataques areos contra objetivos en territorios saudes continuarn e incluso aumentarn, amenazando adems con una tercera gran operacin contra instalaciones vitales del pas.

Quizs muy pronto estas amenazas se comiencen a poner en marcha ya que la posicin del prncipe heredero y hombre fuerte del rgimen saudita Mohamed bin Salman (MbS), hijo del Rey salman, est pasando uno de los peores momentos, como tambin est sucediendo con la aeja alianza entre Riad, Washington y el resto de las potencias occidentales, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Crisis que se precipit tras el escandaloso episodio con el periodista del rgimen Jamal Khashoggi (Ver: Caso Khashoggi: Oda a la hipocresa; Khashoggi: Memorial del ausente; Khashoggi Por qu todos estamos hablando de l?) exactamente un ao atrs.

MbS, cuando lanz esta guerra crey que en poco tiempo podran dividir Yemen y crear varios estados tteres y as conseguir el control absoluto sobre Bab el-Mandeb, pero el prncipe no solo no ha conseguido sus fines, sino que ha creado un riesgo para la seguridad de su reino y sus socios mucho ms grave del que exista antes de 2015.

La cabeza de un prncipe

Distintos informes occidentales opinan que la aventura saudita en el sur de la pennsula ha sido torpe, incompetente y estpida. Ya que a pesar de los monstruosos daos producidos a la poblacin yemen, no solo no han avanzado en sus pretensiones, sino que han obligado a los houthis a un acercamiento con Irn, quien entre sombras, pareciera emerger como el gran triunfador en esta guerra.

Hasta 2015, cuando se libraba una guerra civil, entre los chiitas junto a los sectores pobres del sunismo, contra el entonces presidente Abd Rabbu Mansour Hadi, el movimiento houthi, fue acusado en innumerables oportunidades de recibir asistencia de Irn, lo que nunca pudo ser confirmado. Para algunos observadores una vez iniciada la guerra por Arabia Saudita, los houthis fueron prcticamente obligados a recibir colaboracin de Irn, que en los momentos ms extremos no pas de niveles mnimos. As todo, los gobiernos occidentales y de la regin a fines a los Estados Unidos han denunciado que la ayuda superaba todos los lmites, lo que les posibilit colaborar con Riad de la manera ms descarada, sino tambin responsabilizar a Tehern de todas las consecuencia de la guerra, a pesar de que no se ha encontrado material, ni hombres provenientes de Irn desde comenzada la guerra.

As todo fundamentalmente Trump junto al gobierno israel, no han dejado de denunciar a la Repblica Islmica y amenazarla con acciones militares, lo que les ha permitido seguir armando y apoyando a las fuerzas de la coalicin saudita, que dice luchar contra el expansionismo iran, lo que todava no se ha verificado, mientras nada se dice de las bravuconadas del Benjamin Netanyahu, que en plena campaa electoral anunci la voluntad de anexar el Valle del Jordn, en la Cisjordania ocupada, si fuera reelegido, lo que todava est por verse, ya que no ha logrado formar gobierno.

El movimiento Ansarullah, han pasado a una ofensiva, que est poniendo en riesgo, como ya lo ha hecho, la provisin mundial del petrleo y todo lo que ello conlleva, por lo que el prncipe MbS, tiene nulo espacio para negociar con los houthis, por lo que los Estados Unidos, si no quieren verse involucrados en una guerra de caractersticas apocalpticas, tendr que poner a negociar con los yemenes, a alguien que pueda usar la cabeza, para cuestiones ms importantes que portar una corona.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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